Hace un año, el 15 de marzo de 2013, para ser exactos los muchachos de Sonata Arctica se presentaban por cuarta vez en nuestro país. En ese show, dijeron un par de veces que volverían pronto. Mas creo que nadie se imaginó que sería tan pronto. Uno siempre presume que volver tan pronto a un país no es buena estrategia, porque no muchos querrán pagar por una entrada a un show que vieron hace tan poco tiempo. Y este era justamente el caso, con el agregado de que se encuentra demasiado próximo a otros esperados eventos: los regresos de Iced Earth y Metallica (sin ir muy lejos, los de Tampa tocan en menos de 24 horas después). Es decir, todo conspiraba contra una buena convocatoria. Sin embargo, y en contra de todo pronóstico personal, la cantidad de gente congregada fue más que aceptable. Fue, de hecho, tremenda. Unas 3500 personas, quizás más, se dieron cita para ver una vez más a uno de los pocos estandartes del Power Metal que aun flamean con fuerza.

Y es que Sonata Arctica tiene “eso”. Esa habilidad de despertar un cariño que, en muchos caso, es incondicional. No por nada sus fans han permanecido junto a ellos incluso después de haber sacado una seguidilla de discos que -sin ser malos-, eran al menos lejanos a lo que nos llevó a muchos a prestarles atención. Da la impresión de que no importa qué haga la banda, sus fanáticos siempre estarán ahí. Quizás haya un componente nostálgico en esto, pues no han de ser pocas las personas que dieron sus primeros pasos en el Metal con bandas como esta. Ahora bien, más allá de cuales hayan sido las razones por las cuales el público decidió acompañarles, lo más relevante es que la banda no defraudó y entregó un show impecable y memorable, que a mi gusto personal, es el mejor que han dado en Chile desde su mítico debut en 2002.

Pero antes de entrar de lleno en lo que fue la grandiosa presentación, valdría la pena destacar lo que fue el cometido de Break.Down, que estuvieron dando cara por el Metal nacional. Una banda con una propuesta muy, muy distinta a aquella de la que vendría luego, pero esto no fue impedimento para hacer un correcto show y ganarse el aplauso del respetable. De hecho, este detalle no pasó inadvertido por los oriundos de Quilpué, por lo cual su vocalista tuvo tiempo para agradecer y felicitar a la audiencia por el respeto (que como sabemos, y no nos engañemos, es un bien escaso en nuestra escena), aunque con un tono muy picaresco y gracioso. Lograron un muy buen sonido y una excelente ejecución, lo que les valió el inmediato reconocimiento de los muchos asistentes que a eso de las 8 veían el comienzo de su faena. ¡Que por cierto fue algo accidentada! No les pasó nada a ellos, pero ahí, en medio de cancha, un chico sufrió un ataque de epilepsia. Comenzaban a tocar su segunda canción, pero atinadamente pararon para que el muchacho recibiera la atención adecuada. Bien ahí. En definitiva fue un muy buen cometido, y no por nada se fueron tremendamente ovacionados. Felicitaciones a ellos.

Luego, con algunos minutos de retraso, a las 21:04, y de forma muy abrupta, se apagan las luces, desatando la habitual gritadera que sirve como válvula de escape para la tensión y la ansiedad. Estaban todos gritando diferentes cosas en diferentes sectores cuando el apagón marcó el inicio. Comienza así a sonar una grabación con una voz en plan de maestro de ceremonias, con varias frases para el bronce, pero de entre tanta cosa, lo que más destacó fue el planteamiento de una duda: ¿existe el Rock? La respuesta la obtendríamos hacia el final, pero por ahora era momento de que comenzara a sonar la verdadera intro del show. Unos tambores de guerra que se engarzan sutilmente a unas orquestaciones van dando pie para que los músicos comiencen a colmar el escenario. El primero fue el eximio batero Tommy, y luego los otros cuatro lobos, casi simultáneamente. Impresionante y ensordecedor griterío, exacerbado por los siempre incisivos alaridos de las mujeres, a quienes Sonata Arctica convoca en un número importante.

Segundos más tardes el caos sea hacía evidente de la mano de los primero acordes de The Wolves Die Young, un corte que no tiene trayectoria, pero que ya se instaló con fuerza en la conciencia de los fanáticos. Tanto así que se convertiría en uno de los más coreados. No quiero hacer aquí una valoración muy fundamentada de la canción porque ya habrá tiempo para eso cuando se lance el disco y hagamos la reseña correspondiente, pero de buenas a primeras, me parece un buen tema, que cumple con prender a la gente, lo que se notó muy bien en vivo. Un arriesgado arranque, pero que resultó muy bien. Al terminar eso, Tony solo se limita a gritar «Chile!» La gente aún no terminaba de responder cuando ya estaba sonando la entretenidísima Losing My Insanity. Acertadamente, para darle continuidad y fluidez al show, se saltan la introducción en piano con que cuenta el tema, para pasar de inmediato a los riffs que abren la primera estrofa. Buena jugada, pues se aprovechó el envión del tema anterior y se incrementó acá, con la gente saltando y cantando durante cada segundo de la canción.

Pero atención, si durante la primera canción la gente se mostró prendida y durante la segundo se vio fervorosa, durante My Land estuvo absolutamente enloquecida. Kakko recuerda que están celebrando los 15 años de Sonata Arctica, por lo que corresponde rescatar algún clásico. Y bueno, bastaron dos notas para que el teatro fuera inundado de cabo a cabo por ensordecedores “ooooh oooh oooh oooh oooh oooh”. Ese comienzo por sí solo ya era algo conmovedor. Luego, al sumarse Tony y estallar el Metal, no solo se procedía a corear los “oooh”, sino que también a saltar. Por momentos la vocalización del respetable era tan estridente, que uno podía sentir un cosquilleo en los oídos, como si las estructuras internas del mismo se estuvieran desbaratando. En verdad resonó fortísimo. Y tal y como ha sido la tónica desde hace años, la continuación no fue otra que Black Sheep, virtualmente sin pausas. Fue como retroceder más de una década en el tiempo y escuchar por primera vez el Songs Of Silence (discreto pero encantador registro en vivo). Un lindo regalo que mantuvo los ánimos incendiados y que la gente supo retribuir con voces a tope, saltos y puños en alto, como corresponde ante un clásico de semejantes proporciones.

En seguida vino otro clásico, de esos que son grandes por lo recóndita de su ubicación en la discografía de las bandas más que por la genialidad misma d ela composición. Tal es el caso de Sing In Silence, una buena canción, solo buena, pero que al no ser tocada en vivo (corríjanme si me equivoco) desde hace doce años, se vuelve en toda una sorpresa, y una muy agradable. Pese a la significativa baja de revoluciones, fue muy coreada por todos. Y ya que no permita saltar mucho, los presentes compensaron con puños en alto y batiendo las palmas. Destacable el detalle también de esa luz azul iluminando todo mientras sonaba el teclado inicial de Henrik, pues le daba todo un toque de frialdad al asunto.

Tony procede a explicar el origen de la siguiente canción, habla sobre los inmigrantes que llegaron al continente Americano en busca de una nueva vida y ¡pah!, de pronto está sonando Flag In The Ground. Esta debe ser una de las pocas canciones que es del gusto de todos los “sectores” de la fanaticada, particularmente su coro (que siempre me pareció sacado del Winterheart’s Guild) y los solos con que cuenta la hacen un tema bastante respetable, y que en vivo se deja querer. Muy lindo el ver como las muletas de la gente que asiste a los conciertos pese a todo se confundían con los niños más chiquitos en los hombros de sus papás. Una muestra de lo animadas que estaban las cosas para este tramo. Tras ello vino un momento de calma, en que las luces se tornan de color púrpura y rosa, Henrik interpreta unos muy lindos acordes, como preparando el terreno… ¿Para qué? Bueno, nada más y nada menos que para una de las más grandiosas baladas del Metal: Tallulah. Se cantó con mucha pasión y sentimiento, como de corazón, como haciendo propio el desgarrador drama que narra. Sobre el comienzo, cuando el Metal aun no irrumpe y todo es calma, se podía escuchar claro y fuerte el torrente vocal de esas 3500 personas, en algo que no dejaba de estremecer. Otro momento que deberíamos destacar es el solo de Eljias, que claro, es breve, pero lleno de sentimiento. Y por cierto: que linda y sana costumbre esa de elevar el fuego propiciado por un encendedor. Basta del brillo de las pantallas de teléfonos celulares, ¡que vuelva el fuego! Digo.

El momento más esperado de la noche (al menos en lo personal) llegaría promediando el concierto. Sí, porque fue aquí cuando tocaron la canción con la que me di cuenta de que el Metal era lo mío, allá por 1999. ¡Fullmoon! Ya la he escuchado varias veces en vivo, pero nunca deja de emocionarme y estremecerme por completo, como si algo cambiara en mi interior. Y lo maravilloso es que nunca suena igual, siempre tiene sus matices, los cuales siempre logro recordar. La vez pasada por ejemplo, eligieron tocarla con un tempo más pausado, lo que le quitó algo de potencia, pero le agregó emotividad. Esta vez la tocaron con la velocidad habitual, pero el hecho de que Pasi Kauppinen toca con los dedos y no con una uñeta le dio un toque de contundencia maravilloso, que apoyaba lo hecho por Portimo. ¡Qué canción más increíble! Tiene un valor sentimental enorme, por lo explicado antes, pero en sí misma es extraordinaria. Todos nos esmeramos por cantar al tope de nuestras capacidades y quizás un poco más, dejamos la vida y rompimos la voz. El “oooooh oh oh OOOH!” del final resonó de forma increíble, generando uno de esos momentos imperecederos que dejan esa pequeña marquita en el alma, con título y fecha. Realmente hermoso. Solo resta agradecer a la banda por volver a regalar algo así.

Una pista pre-grabada inicia y el «I was born and raised by the sea» indicaba que es el turno de la excelente White Pearl, Black Oceans, que sorprendentemente desató una algarabía de proporciones. Nota: me costó mucho asimilar el nuevo estilo que la banda quiso llevar a cabo desde Reckoning Night (2005), y esta era una de esas canciones que yo no entendía. Sin embargo, con los años, se ha ido transformando en una de mis favoritas de esta “nueva era”. Por lo tanto el pensamiento es un solo: qué bueno que si van a tocar temas nuevos (entendiendo que este ya no es tan nuevo), toquen los mejores de éstos. Y me parece que la gente en general piensa algo parecido, o por lo menos la forma de entonar cada canción como si fuera el más grande de los clásicos me da esa idea. Y esta pasada de la función da pie para comentar el gran manejo de Tony con el público. Da un par de pasos hacia atrás, inclinando su cuerpo hacia adelante, como si hiciera una reverencia marcha atrás; luego vuelve a avanzar, irguiéndose y levantando las manos. Ese gesto hace que todos levanten las manos y griten como desquiciados. Repte la acción y ahora todos, incluso los que no estaban atentos antes, levantan sus manos, iluminados por las que bajaban desde el escenario. Lo hará otra vez, para remecer el recinto. Kakko jugará también con el dramatismo, haciendo gestos y arrojándose al suelo: ¡un crack! Buena interpretación para una gran canción.

Ahora sería el turno de otro clásico de envergadura sideral que se había perdido en el tiempo, mas no en la memoria. ¡Cómo esperábamos todos volver a escucharlo! Y es que claro, ni en 2008, ni en 2010, ni en 2013 lo había incluido, constituyendo una injusticia mayor. En fin, ¡Kingdom For A Heart! ¡Espectacular y entrañable composición! Está tan inserta en el ADN del fan sonatero que hasta los arpegios iniciales fueron coreados. Varias postales alucinante dejó: los puños en alto marcando el ritmo de ese segmento que sucede a los monumentales solos y antecede a la parte lenta y tranquila que es casi solo vocal, parte que constituiría otro gran momento, porque allí, en el silencio otorgado por los músicos, está la oportunidad de cantar más fuerte que nunca. ¡Y así se hizo! Llegaba a emocionar ver la entrega de todos los asistentes. Cosa similar pudimos ver con el siguiente capítulo, que no fue otro que la colosal y legendaria Wolf And Raven, cuyo inicio fue mezclado (como si se tratara de un medley) con el final de Kingdom For A Heart. Aceleradísima pero precisa interpretación para uno de los dos clásicos más grandes y representativos de lo que fue Sonata Arctica en sus tres primeras producciones (la otra la tocaron hace un rato). Muy intensa recepción por parte del respetable, si hasta unos mosh pudimos apreciar. Y coreada con aplastante fuerza, sobre todo en el estribillo. Impresionantes los muchachos en los solos. Qué gran dupla forman Eljias y Henrik. No interactúan mucho entre ellos, pero la pega que hacen es perfecta.

Vendría entonces el momento extraño de la noche. O bueno, no sé si extraño, pero sí inesperado. Esto porque la elegida para continuar fue In The Dark, cansina canción cuya inclusión pareció tener la intención de dar tiempo a los muchachos de recuperarse tras el combo anterior. Pero yo pensaba: «Bueno, si era por poner algo tranquilo, hay varias otras baladas bastante mejores que la fanaticada habría agradecido». De igual modo la gente sacó sus encendedores, levantó las manos para mecerlas de un lado a otro y no fueron pocos los que la corearon. Lo siguiente sí que continuaría la faena tal y como la venían ejecutando. Y sí, porque Replica vendría a poner las cosas en su lugar. Tony y Pasi sentados sobre la tarima, Eljias de pie junto a ellos, siendo él quien da el vamos con su arpegio. ¿Y qué vamos a decir? Caos desatado por completo de principio a fin. Sobre el comienzo la calma de la música permitía apreciar la potencia con que cantaba la audiencia: «Long ago oooh!» resonó fortísimo y le sacó una sonrisa al buen Tony. De ahí en más fue todo cantar y golpear el aire con el puño cerrado durante el coro, para en seguida volverse mono durante esa parte más rápida que tiene el tema pasando a la segunda mitad. Hermoso cantar.

Avanzábamos y nos encontrábamos con otro de los aciertos de los últimos años: Paid In Full. Grandiosa canción que la gente supo agradecer y honrar con estridentes vociferaciones. Y la banda se lo estaba pasando de maravilla, si hasta unos bailecitos a la usanza de Accept pudimos ver. Tras cartón Tony hace una interesante introducción para el siguiente tema. Comienza a hablar de la ropa interior femenina y de su valor, quedando claro de cuál se trataba. Eljias aprovecha de bromear con un sostén que había caído sobre el escenario y que ahora pendía de uno de los micrófonos. Lo más gracioso fue que Tony termina por aclarar que la canción en realidad no tiene que ver con la ropa interior de una cierta marca, o sea que todo eso fue para nada. En fin, después de las risas nos íbamos con Victoria’s Secret. ¡Temazo! Si no me equivoco, solo había sido interpretada en el show de 2008, por lo cual fue doblemente agradecida. Fue cantada con la fuerza contenida durante esos seis años de silencio, y despedida con una ovación, como si se estuviera dando las gracias.

Tony vuelve a decir unas palabras y declara que si hay un momento del concierto para hacerse de dolin con una chica, ése era ahora. Conminó incluso a dar agarrones si acaso la chica era tu pareja (a todo esto: ¡basta de faltarle el respeto a las mujeres en los conciertos! Digo esto porque mis amigas siempre se quejan de ser víctimas de algún degenerado que se aprovecha del tumulto y las toca indebidamente). Llegaba así la exageradamente emotiva Last Drop Falls. ¡Desgarradora letra! Y la inmortal tradición de los encendedores volvía a hacerse presente, adornando con llamas cada sector del Caupolicán. ¡Y cómo se coreó! Más que con los músculos de la garganta y el diafragma, se cantaba con los músculos cardiacos. Como si a varios nos recordara algún triste episodio de nuestras vidas. Tras ello, y con la misma intensidad vivo I Have A Right¸que para mí es el mejor corte de Stones Grow Her Name (2012). El comienzo fue a capella, entre Tony y los 3500, sonando precioso. Luego explotan las guitarras, y los puños apretados hacen lo propio al ritmo del tronar de la caja de Portimo. Llamó la atención la fuerza con que retumbó en todo el lugar, porque no sabía que la gente la tuviera tan bien ponderada como yo. Pero no cabe duda que es reconocida como una tremenda canción y de aquello es reflejo la forma en que fue acompañada por todos.

Tras ello vino la debutante Cloud Factory, que formará parte de Pariah’s Child, no sin antes agradecer de manera muy sentida al público en general y en especial al Club de Fans y de presentar a Pasi, el nuevo bajista, quien tímidamente solo atinó a decir en español «muchas gracias», ganándose una aplauso cerrado. No había tenido oportunidad de escucharla, al igual que muchos, y los que la habían escuchado, solo lo hicieron un par de veces, pues salió a la luz hace solo un par de días. Por lo mismo no prendió mucho, pero fue escuchada con atención. Es una más que interesante canción, con momentos muy altos y otros en que la banda juega con su creatividad. Hacia el final el público dio su aprobación con un aplauso de reconocimiento. Y casi llegando al final vendría algo extraordinario e inolvidable: San Sebastian. ¡SAN SEBASTIAN! Dimensionemos el tamaño de esta canción, por favor. Brutal. En todo momento va a mil por hora, igual que el público, que no dejaba de saltar como enajenado, produciéndose uno que otro mosh aquí y allá en el sector de cancha. La banda funcionando como un relojito suizo, con un Tommy Portimo invencible en cada golpe, cual máquina. Perfecta interpretación que tanto Eljias y Henrik se encargaron de refrendar con sus respectivos solos de guitarra y teclado. Los “oh oh oh” del final fueron una preciosura, con el público entregado por completo, entendiendo la magnificencia del momento y sabiendo que ya no quedaba mucho. Simplemente genial.

Para cerrar llegó la Heavy Don’t Say A Word¸ que tiene el ritmo ideal para ponerse a saltar. Antes de eso Tony dijo en tono de complicidad y sin aguantar reírse por la confesión «You are the loudest motherfuckers around», importante reconocimiento que el público supo honrar a lo largo de toda la canción, destrozando esas cuerdas vocales. Constituyó un broche de oro para una jornada que fue redonda, tanto para la banda como para el público, que sin duda volvió a casa feliz, con los oídos zumbando y con el corazón lleno. Ah, pero el concierto no podía terminar sin algunos juegos y con la entonación de esa suerte de jingle-himno que es Vodka, toda una tradición, y que uno interpreta como un “hasta luego, volveremos”.

¡Inolvidable espectáculo! Lleno de grandes clásicos, de esos con los que crecimos y que forman parte importante de nuestras vidas. También hubo espacio para lo nuevo, pero con la banda tomando decisiones muy acertadas en cuanto a la elección del repertorio. En ese sentido, este show fue una bonita y balanceada mezcla de lo clásico y lo moderno. Una mezcla que dejó, creo yo, a todos conformes y tranquilos. Claro, siempre faltará alguna canción y sobrará otra, pero en general fue todo muy equilibrado y bien pensado. Conciertazo, la verdad. Uno de los mejores que ha regalado la banda en Chile (habiendo sido los otros cuatro, sobre todo el primero, inolvidables también). Solo queda esperar que Sonata Arctica regrese, y que ojalá no les tome tanto tiempo.

Setlist:

  • Intro
  • The Wolves Die Young
  • Losing My Insanity
  • My Land
  • Black Sheep
  • Sing In Silence
  • Flag In The Ground
  • Tallulah
  • Fullmoon
  • White Pearl, Black Oceans
  • Kingdom For A Heart
  • Wolf And Raven
  • In The Dark
  • Replica
  • Paid In Full
  • Victoria’s Secret
  • Last Drop Falls
  • I Have A Right
  • Cloud Factory
  • San Sebastian
  • Don’t Say A Word
17 comentarios
  1. Solo Dice:

    Casi lloro en Sing in Silence y White pearl Black oceans jajaja no me las esperaba, de verdad se pasó el concierto, nada que decir 10/10. Aguante Sonata!!

  2. deth Dice:

    la wea es simple, por la unica razon de que son “fieles” su “publico” es que son unos $onataliebers… en especial por ser una banda para un publico femenino y gente que le guste la mamoneria y letras repetitivas con solo un enfoque romantico

    • José Ignacio Gutiérrez Reyes Dice:

      De seguro tu eres muy rudo, sobretodo detrás de un computador.
      El metal y el rock no canta solo a las peleas, sangre y muerte.
      Aprende a respetar si quieres ser respetado, aweonao

    • Jesús Sabalaga Morales Dice:

      Si no no me gusta.. no puedo opinar?. rudo? por pensar q es afeminada esa música? pff primero toda persona es libre de expresión, no por que el piense que es de nenas se cree rudo o algo así… solo es un punto de vista… yo opino lo mismo sonata es el pop del metal y esta orientados para nenas, si te molesta que alguien piense así… solo respeta su opinión no por eso lo hace con mala intención o por hacerce el malote o algo asi.

  3. Migue Dice:

    Concierto redondito
    en todo sentido
    mención honrosa a breakdown
    y a la niña del sosten jajajakjakjkajaj

    Pd: falto agregar el paño que llego con un
    “San sebastian or blank file pls” :)

  4. Ricardo Dice:

    Alucinante concierto muy bueno los dos temas de Pariah’s Child se agradecen bastante! no es modo de queja ni nada, pero falto un tema, al menos con el cual los conoci, y se dieron a conocer en finlandia, Unopened, pero lejos full!

  5. Angelo Patricio Figueroa Alegr Dice:

    Buenísimo, valió la pena el viaje fue perfecto. Toca esperar el nuevo disco :)

  6. Helmuth Albarran Dice:

    A ratos pensaba que estaban doblando, impresionante la calidad vocal y musical de la banda… Viajaría mil veces mas por ver el mismo concierto

  7. Baco Dice:

    Buen set list. Lo de la afluencia fiel es de estudio, ( llevan mas gente que Helloween, Stratovarius o Accept) considerando el bajo nivel de sus últimos trabajos, no obstante debo reconocer que han mejorado una enormidad en cuanto a perfomance en vivo, sobre todo Kakko.

  8. Rafa Dice:

    Momorable, he ido a los 5 recitales y sin duda este y el del mítico Teatro Providencia del 2002 han sido los mejores!

  9. Nico Dice:

    La raja el concierto… Yo no iba a verlos desde el 2002, dado que me decepcionaron los siguientes discos. Pero estuvo notable, tocaron la raja y hubo grandes temas. Ojala el nuevo disco sea bueno!.

  10. Pepe Dice:

    Esperaba mas clásicos pero aun así fue un tremendo concierto.
    Me agrada como sigue cantando kakko y es muy bueno que a ciertos temas como wolf and raven le bajen tonos para que su ejecución vocal sea mas natural.

  11. PenguinRock Dice:

    pu…estubo buenísimo se ve—-es lo malo de hacer patria en Punta Arenas, pero tengo listo el viaje para Warcry. Alguién sabe si ya está confirmado ??, ya que en la página aún no aparece Chilito….

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