Llega el octavo día de diciembre y es el turno de Chile para recibir al festival Solid Rock que viene desde el otro lado de la cordillera. Con el sol todavía mostrando sus dorados dientes nos recibe Arena Movistar, recinto que conoce la manera en que vibran los rockeros chilenos que nutren su infraestructura. El entusiasmo de día viernes se sumó a esta particular noche que nos llenó de buena música y que, al finalizar, nos depositó en el silencio madrugada en el cual que nos encontramos  repasando estas memorias que compartimos con ustedes, lectores de buen gusto.

Volvamos a las 21 horas de este viernes 8: Las canciones de cortesía dejan de sonar para dar paso al intro de la primera banda del cartel. El recinto se oscurece, el apellido del genio del electromagnetismo se ilumina fuerte en el fondo y un maestro de ceremonias presenta la banda que se identifica bajo él. “Now here we go, on with the show” reza el coro de la canción que los californianos Tesla escogieron para el inicio. Mensaje fuerte y claro, como la voz de Jeff Keith, cuyo volumen y registro llama tanto la atención como su histriónico desplante por el escenario.

La arena todavía sumaba audiencia a pasos lentos, pero de a poco la respuesta e interacción con la banda se hizo notar. Bastó un simple dedo de Frank Hannon hacia la platea baja para provocar una eufórica respuesta del sector. Y es que Frank Hannon no se quedó atrás en presencia si lo comparamos a su energético “compañero en el crimen”. Una presentación impecable de parte del guitarrista líder, que además de pulcritud en las cuerdas, asume segunda voz y realiza geniales intervenciones con un theremin. Este particular instrumento “invisible” se rehusó a ser reemplazado por un harmónico en la guitarra u otra solución tecnológica, asegurando su notoria parte en Edison’s Medicine, canción que despertó a aquellos que todavía seguían conteniendo voces luego del primer tema.

Si bien el sonido pudo haber sido bastante mejor, además del acotado listado de temas regidos por la capacidad de horario, hits como Love Song, asediado por los covers Signs y Little Suzi, le dieron dinamismo y variedad a la presentación, para luego rematar con la coreada Modern Day Cowboy. Con una cálida ovación se despidieron—por ahora—Brian Wheat (bajo), Troy Luccketta (batería), Dave Rude (guitarra rítmica) y los anteriormente mencionados, Frank y Jeff, de aquellos que los esperaban y de aquellos que los descubrieron.

Setlist Tesla:

1. Into the Now
2. Edison’s Medicine (Man Out of Time)
3. The Way It Is
4. Signs [Five Man Electrical Band]
5. Love Song
6. Little Suzi [PhD]
7. Modern Day Cowboy

“Hello there, ladies and gentlemen”, Cheap Trick salta al escenario con total confianza. El público se hace numeroso de manera exponencial y se siente el ánimo de la locomotora rockera que cumple cuatro décadas desde su álbum debut. Con un espectáculo de luces más animado y un sonido muy reverberado en el inicio, las canciones se abren paso por un público mezclado entre quienes se dejaron sorprender y entre quienes le añaden más eco a la voz de Robin Zander, que junto con Rick Nielsen, sin pretensiones de detenerse animan a una audiencia impredecible.

El primer acto se desarrolla, hasta Ain’t That a Shame, con una actitud punk de cortas pausas y mucha energía hasta que es hora de acomodar los detalles. O al menos así lo interpretamos, ya que, en el momento en que Nielsen se disculpa por tardarse hacia la próxima canción (aproximadamente un minuto de todas formas), Clock Strikes Ten comienza a sonar con una calidad y potencia que mantendrán hasta el final. Opiniones divididas frente a esto siempre habrá, ya que la ubicación en el recinto también juega un rol importante, pero el sonido del bajo de Tom Petersson se llena de carácter y presencia. Doce cuerdas octavadas en 4 que le vienen muy bien a las tentaciones de blues que escapan de los tempos bajos. Por supuesto, el público se lo agradeció a Tom a la hora de las presentaciones. Nielsen saca cuentas de su última vez en esta franja recluida al extremo del mundo: la importante cifra de (más de) veinte años separa esta presentación con su venida al Festival de Viña en 1990. El fondo muestra el decorado de su álbum más reciente (“We’re All Alright”) y Long Time Comingse abre paso a través de las vibraciones del aire. ¿Cómo no recordar a Scorpions? Son pocas las bandas que dedican una canción al adictivo placer que les da las giras a través del mundo.

Repasando sus éxitos (y siendo presentados por la banda como tal), llegamos a la power ballad que muchos estaban esperando. Una absurda veintena de smartphones en cada línea del horizonte da la bienvenida a The Flame, que con un juego de luces espectacular creó el ambiente correcto propicio para sacar las roncas voces de los barbudos que esperan a Deep Purple. Parejas se abrazan en este hit del recuerdo, tanto hipotético como real, del lado radio-friendly de Cheap Trick. Y luego de la cálida y numerosa ovación al tema, los brazos comienzan a moverse con swing mientras suena la introducción de parte de la batería de Daxx Nielsen para I Want You to Want Me. Ante un público bastante homogéneo, no fue difícil notar alrededor quienes bailaron con ansias esta canción, con o sin parejas (kudos a la señora que lo disfrutó a concho desde la platea baja). Lamentablemente, el ánimo que despertó la banda con su sucesión de éxitos, no se tradujo en la respuesta coreada que esperaba Robin al estirar el micrófono hacia el público. La fanaticada férrea de Cheap Trick es algo a descubrir todavía en este país. A la hora de la dedicación de la bandera ilustrada, no faltó la impaciencia generalizada de corregir a los músicos en la correcta dirección en que se despliega nuestro loable trapo tricolor. No deja de divertirme la clásica reacción.

Hacia el tercer acto del espectáculo, suena Dream Police y la audiencia se deja encantar por la vibra energizante y celebratoria que transmite el tema (un efecto que conoce muy bien sus colegas trasatlánticos The Who), mientras puñados de uñetas de parte Rick llueven sobre el público más cercano al escenario. El show cierra con Surrender, una canción debidamente coreada esta vez, y, por supuesto, con el outro Goodbye Now. “See ya next year!” se despide Robin Zander con su halfordiano atuendo.

Setlist Cheap Trick:

01. Hello There
02. Come on, Come on
03. Lookout
04. Big Eyes
05. Need Your Love
06. Ain’t That a Shame
07. Clock Strikes Ten
08. When I Wake Up Tomorrow
09. Long Time Coming
10. The Flame
11. I Want You to Want me
12. Dream Police
13. Surrender
14. Goodnight Now

Una versión actualizada de la carátula de “Deep Purple In Rock” comienza a elevar los ánimos ante la idea de que falta poco para que comience el cabeza de cartel. Puedes estar ciego, e incluso sordo, y aun así podrías sentir la catarsis de ese momento en que se apagan las luces y la emoción colectiva te pone los pelos de punta. El corazón pareciera palpitar al ritmo de Mars, Bringer of War, clásico extraído de la suite “Los planetas” de Holst. Una marcha, conocida por todos, comienza a sonar desde la batería de Ian Paice. El ánimo va creciendo mientras se suma la guitarra y el melódico rugir del teclado. La silueta de un hombre, que todavía está en penumbra, se va acercando al escenario en un momento que parece eterno. Un halo de luz se posa sobre Ian Gillan y Highway Star comienza su adrenalínico viaje sonoro. Es valeroso de parte de Gillan empezar con este tema ante el tono y potencia que requiere su interpretación, sin embargo, el público fue el encargado de cantar esta genial apertura.

Siguiendo con el glorioso LP “Machine Head”, la nostálgica canción Pictures of Home tiene gran acogida y los cantos de parte de los asistentes no cesan. Montados con una configuración de luces minimalista y enfocada en resaltar solo un color de fondo, la visualidad de la banda es complementada con generosos ángulos de cámara que muestran el talento de los músicos a través de tres pantallas, esto sin contar la anti-climática presencia de cientos de smartphones alzados. Con Ian Gillan ya más cómodo en las notas y en volumen, el escenario se tiñe de un rojo exótico y la clásica setentera Bloodsucker comienza a sonar con potencia renovada, obligando a cabecear sus poderosos riffs para continuar con el groove de Strange Kind of Woman. Un comienzo majestuoso y vigorizante, todo indicaba que esto se mantendría en la totalidad del espectáculo. Me equivoqué, se pone mejor.

Luego de unas palabras en recuerdo del maestro Jon Lord, un silencio de admiración—quebrado fútilmente por uno que otro insolente chiflido—se apodera de los espectadores mientras la guitarra de Steve Morse fluye por la solemne atmósfera. Bends circulando a través de la melodía de Airey anteceden el momento en que Uncommon Man comienza a sonar en memoria del maestro que marcó un legado y referencia obligada al hablar de la presencia del teclado en el Rock. Mostrándonos así, la especial comunicación en códigos musicales que se genera entre Morse y su sucesor, Don Airey, y que luego continúa con el blues uptempo que representa las mañanas de varios (incluyéndome). Hablo, por supuesto, de Lazy con su gran sección instrumental. El agradecido público deja en claro que reconocen la importancia de “Machine Head” y que todo producto de él será bien recibido. El sonido ya está afinado a su máxima calidad, no hay sino admiración para el estado en que se encuentra la banda. Birds of Prey comienza con esa magia psicodélica del beat aletargado de Ian Paice que explora en su último álbum, “InFinite” (toda una joya en madurez musical). Sumado al doppler “tomsawyeriano” a manos de Don Airey, con este tema me pude dar el lujo de cerrar los ojos y sentir los decibeles como nubes a miles de metros del suelo. Tremendo.

Y el escenario se vierte hacia los colores negativos y se da por sentado que es hora de ese lado de Deep Purple tenso y erótico que muestran en su LP Perfect “Strangers“. La inolvidable Knocking at your Back Door se queda como mi punto favorito de la noche, opinión muy personal, al parecer, ya que me parece no haber compartido mi entusiasmo con aquellos que me rodeaban. Para aquellos que llevan registro de los solos de Don Airey, saben que se viene una muestra de virtuosismo y lúdica teatralidad de parte de este maestro “fresco y libre de gluten” (como lo presenta Gillian), que en una delicada fracción de tiempo puede transformar una agradable melodía en oscuros tonos.

El solo de Airey estuvo definitivamente a la altura, y como es costumbre rendir un pequeño gran homenaje a las localidades que Deep Purple visita, la tonada elegida fue Gracias a la vida de nuestra Violeta Parra, seguida de un breve homenaje también John Lennon, que no es tan compatriota, pero la melodía de Imagine se disfruta igual. Y luego de esta genial pausa, continuamos con Perfect Strangers y la canción que le da el título al álbum. La respuesta es inmediata, es, sin duda, una de las esperadas por los asistentes a la velada, que definitivamente le tienen cariño al fundamental Ritchie Blackmore, algo que comparto 200% y que ningún manto de polémicas cubrirá su presencia ausente en DP.

Aunque los ánimos están ya en el cénit, Space Truckin’ logró elevarlos fuera de la atmósfera. Fue inevitable saltar con un coro hecho para encender a los espectadores, haciéndolos protagonistas en cada ocasión que el foco se posaba sobre la cancha. El riff de riffs resuena por los poderosos cabezales de Steve Morse. Smoke on the Water es coreada como esta altura del concierto exige. La pantalla de fondo nos muestra el incidente al que la canción refiere, para estallar en una llama a la hora del coro. El público no decepciona a la hora de seguir la canción en la ventana de participación que otorga la banda. Steve Morse mostrando su calidad como músico sintiéndose cómodo con la canción, entregando su toque a la canción e interviniéndola como un experimento en vivo. Todo eso resulta en una manera actualizada de interpretar esta piedra fundacional de la historia del Heavy Metal.

Un gran cierre, marcado con la genial línea de bajo a manos de Roger Glover en Hush y Black Night (incluido un breve jam con Green Onions de Booker T & the M.G.’s), concluye la posible despedida de los maestros de la noche. Y pese al gran repertorio no incluido, por razones de ejecución y de personal involucrado, el concierto está completo. Una presentación que asegura buen sonido y habilidad performativa de estos cinco miembros, parte de una gran leyenda en la historia de la música y cuya extensión, liderada por Glenn Hughes, promete visitarnos el próximo año para traer aquellos temas del clásico LP “Burn” que me fui tocando en la mente durante el camino a casa. ¡Hasta entonces!

Setlist Deep Purple:

01. Intro: Mars, Bringer of War [Gustav Holst]
02. Highway Star
03. Pictures of Home
04. Bloodsucker
05. Strange Kind of Woman
06. Uncommon Man
07. Lazy
08. Birds of Prey
09. Knocking at Your Back Door
10. Solo Don Airey: Tributo a Violeta Parra y a John Lennon-
11. Perfect Strangers
12. Space Truckin’
13. Smoke on the Water
Encore
14. Hush [Joe South]
15. Black Night

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar