La comentada salida del baterista Dave Lombardo y la posterior muerte del guitarrista y principal compositor Jeff Hanneman en 2013, sin duda marcan un antes y un después en Slayer. A veces cuesta darse cuenta que los músicos a los que has seguido durante años también son seres humanos. Se accidentan, se enferman y se mueren (basta recordar la muerte Dio, o el cáncer que afectó/a a Tony Iommi  y a Bruce Dickinson, solo por nombrar a los casos más emblemáticos). Es por esto que seguir adelante tras perder a dos de las piezas más importantes de la banda de una forma tan repentina, se transformó en todo un desafío para la dupla Araya/King. Ahora bien, siendo Slayer una de las bandas más queridas en nuestro país (como no quererla, si entre sus filas está un chileno como frontman representándonos en todo el mundo) y más allá de lo que significan los dos miembros faltantes en la larga historia de la agrupación californiana, hay que ser honestos y admitir que Slayer venía presentando álbumes bastante erráticos hace un buen tiempo. Doble tarea entonces para este «Repentless».

Como es sabido, la alineación para la grabación del disco se completa con Gary Holt (Exodus) en la guitarra y el baterista Paul Bostaph, quien ya ocupó el puesto desde 1992 hasta 2001. Personalmente me agrada de sobremanera que siguieran con la formación que se venía presentando en directo desde hace un par de años, ya que de alguna forma se logra dar una cohesión y una sensación de que estamos frente a una banda propiamente tal. Está de más decir que cada uno es un excelente intérprete en su instrumento, razón por la cual Slayer no pierde en ningún momento la calidad que los caracteriza.

Tras seis años de «World Painted Blood», y con el gran espectro musical disponible por estos días jugando en contra, llamar la atención del público es algo sumamente difícil. En esto creo que la banda sabe hacer las cosas a la perfección y así lo demuestran dando el primer golpe con relación a la fecha de publicación (11 de Septiembre, un día bastante sensible para los estadounidenses). Aunque esto puede haber sido premeditado o no, es una jugada muy Slayer. En segundo lugar, la carátula del disco presenta a Jesucristo ensangrentado junto a figuras diabólicas y unas llamas que parecen consumir todo a su paso. Temática más que cliché dentro del Metal, pero querámoslo o no, cumple su función a cabalidad.

Ya, sin más preámbulos le ponemos play al álbum. Delusions of Saviour es una intro precisa y concisa. Oscura, densa y lúgubre, donde ambas guitarras conviven a la perfección, pasando por distintos matices en sus casi dos minutos de duración. Rápidamente pasamos al tema homónimo del LP, Repentless, que no hace otra cosa que volarte la cabeza de inmediato. Es verdad que es el típico tema con el que Slayer suele abrir cada disco, pero vamos, no es llegar y componer un tema rápido porque sí. Por algo es la marca registrada de la banda, y vaya que lo saben hacer bien. Tom Araya se manda unas estrofas notables para pasar a un coro sencillo pero efectivo: «Live fast / On high / Repentless / Let it ride!». Gary Holt se turna con Kerry King en los solos de guitarra muy bien acompañados por Paul Bostaph de fondo, marcando a mil. Mención aparte para el muy buen videoclip que fue publicado hace unos días donde aparece el conocidísimo actor Danny Trejo junto a otros actores de las llamadas «B-Movies» (grabado en una cárcel, muy en la onda del St. Anger de Metallica pero con más sangre, claro está).

Take Control sigue con lo ya presentado en el anterior track, una muy buena intro que incita al headbanging y posterior mosh para luego calmar un poco las cosas con un ritmo más lento en la parte del «We will take control…». Esto dura sólo un momento porque nuevamente Slayer arremete con todo durante el resto de la canción. Prontamente me termino de convencer lo bien que suena la dupla King/Holt. Notable trabajo de ambos.

Unos riffs bastantes sucios (en el sentido metalero de la palabra) y densos se hacen presente a lo largo de Vices y de Cast the First Stone. Ambas representan a esos temas ácidos y punzantes que ha hecho la banda desde «South of Heaven» en adelante. Canciones bastante más lentas que sus predecesoras, pero que en ningún caso pierden la fuerza y la energía ya escuchada.

When the Stillness Comes es uno de los tracks que fueron liberados antes de la fecha oficial del lanzamiento del álbum. Hago este alcance porque hasta el día de hoy no ha podido convencerme. Más aun ahora que se tiene la perspectiva del disco en su totalidad. Por el contrario, Chasing Death suena con una rabia e ira realmente notable. Tom Araya dejó la vida en esta interpretación, ya que se manda unos gritos como en sus mejores tiempos, realmente desgarradores. Por su parte Paul Bostaph logra destacar con notoriedad, a pesar de ser otro tema mid-tempo.

Implode viene a ser el tema más antiguo de este trabajo, ya que pudimos escucharlo hace un año y medio aproximadamente. Pareciera que nuevamente estamos frente a otro tema pausado, pero un repentino corte deja sonando simultáneamente la voz, el hi-hat y la guitarra (sección muy parecida a la parte media-final de Disciple), donde sabemos, y permítanme la licencia, la «cagá» va a quedar en cualquier momento. Como dijimos al comenzar el review, los temas prototipos de Slayer, por algo son de Slayer. Sin duda uno de los puntos más altos.

La única canción donde Jeff Hanneman dice presente es Piano Wire, que de alguna forma sigue con la línea que veníamos escuchando en los anteriores discos de la banda donde él componía la mayoría del material. Sin ser una mala canción, tampoco brilla de sobremanera. Se entiende el sentido de homenaje que se quiso realizar al fallecido guitarrista.

Acercándonos al final del LP, Atrocity Vendor es otro hachazo de Thrash Metal en su más puro estado. Nuevamente hago hincapié en lo bien que suenan ambas guitarras junto a la voz de Tom Araya, luego unos solos frenéticos que son muy bien acompañados por la batería ponen fin a otro gran tema. You Against You y Pride In Prejudice no hacen otra cosa que confirmar lo que hemos escuchado a lo largo del disco, energía, rabia e intensidad por mil. Dos temas de gran factura para finalizar este trabajo.

Personalmente, con «Repentless» los cuarenta minutos de duración se me hicieron bastante fáciles de escuchar, en gran medida gracias a la propuesta simple y efectiva que nos presenta desde el primer minuto. Sumándole a eso, la brillante interpretación de cada uno de los músicos y los seis años sin poder escuchar material nuevo de los californianos, me atrevo a decir que este es probablemente el mejor disco que han publicado desde hace unos quince años.

Slayer sabe que con este LP debía sobreponerse a la adversidad y levantarse de dos duros golpes que en un momento hicieron dudar sobre el futuro de la agrupación, por lo que una postura bastante cómoda, sería comparar el disco con los clásicos de los años ochenta y parte de los noventas. Y ojo, en parte no está mal, ya que a fin de cuentas estamos frente a un disco sumamente esperado, el cual de por sí genera gran expectativa. Pero situándonos en el contexto que vive la banda hoy en día me parece pertinente notar una especie de semejanza con otra que es mucho más representativa de la página, puesto que el disco en cierta forma me recuerda a «Polaris» (2009) de Stratovarius, ya quede alguna manera ambas agrupaciones quedaron a la deriva sin un norte fijo, y sin el principal artífice del renombre mundial que poseen. Asumiendo que no hay vuelta atrás, aquí se sientan las bases hacia una nueva etapa musical comenzando desde cero, cambiándose de sello discográfico, con un nuevo productor (Terry Date) y con un sonido demoledor muy bien logrado. Pero, y que quede claro, al final del día no hay dudas que escuchamos un disco de Slayer.

3 comentarios
  1. Daniel_conce Dice:

    buen review, preciso. lo mejor es la formación de la banda,creo hicieron lo correcto. No he escuchado el disco, solo el single que es bastante bueno. A escuhar el disco y esperarlos el próximo año.
    PD: una locura; podrian venir junto con wasp que igual tiene disco nuevo. sería notable.

  2. Starship Trooper Dice:

    No es un mal disco, pero no me enganchó. Demasiada modernidad insulsa para mi gusto, recordándome a ratos a los tiempos del God Hates Us All. Aún así rescato algún que otra gran canción.

    Esperemos que la interpretación de Gino sea acertada y este disco resulte ser una suerte de ‘transición’. Grande Slayer!!!

  3. Rattlehead Dice:

    Como vienen siendo los últimos discos de Slayer, con 1 o 2 temas muy buenos y el resto «peones laboriosos».

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