Una nueva visita de esa institución llamada Slayer congregaría a miles y miles de fanáticos que hacen que un show de los americanos resulte un número imperdible cada vez que visitan nuestro país. Esta vez vendrían presentando parte de su último disco “Repentless“, trabajo más que interesante y que de alguna forma volvió a posicionarlos al tope de la escena mundial. Pero ellos no serían los únicos en echar abajo el Movistar Arena, ya que otras dos bandas serían las encargadas de calentar los ánimos poco a poco. Veamos que tal.

DEKAPITED

19:00 hrs. en punto y las 500 personas que se encontraban dentro del Movistar se preparaban para recibir a Dekapited, banda nacional elegida por votación popular para estar dentro de este mini-festival de día Lunes. En primera instancia -y luego de escuchar la intro con la banda sonora de la película Psicosis de Alfred Hitchcock-, si bien el volumen estaba algo elevado y en algunas ocasiones los músicos sufrieron algunos acoples, la verdad es que esto no se vio reflejado en el show de los compatriotas. Su energía desbordante y agresividad implantada en cada uno de los riffs de Camilo Pierattini y Cristian Contreras dan cuenta de ello. De esta forma interpretaron temas como Muerte, que resulta ser toda una declaración de principios, siempre teniendo de fondo a Patricio Riquelme marcando a mil por hora.

Ya con el doble de asistentes rondando las dependencias del recinto, también hubo tiempo para presentar material más nuevo proveniente de su último EP llamado “Sin Misericordia“. La rescatada fue la entretenida Mundo Decadente, que entre otras cosas el bajista Inti Astudillo se manda sendas intervenciones e interludios demostrando todo su dominio. Así, tras media hora de presentación, comienzan a dar las gracias frente a los metaleros que no pararon de moshear en ningún momento y que tranquilamente fueron poblando la parte delantera de la cancha. Está más que claro que la ejecución instrumental no es la más prolija, pero su estilo más callejero y a la vena funcionó a la perfección en esta oportunidad. Merecida chance.

Setlist de Dekapited:

  1. Intro
  2. Nacidos del Odio
  3. Tormento y Miseria
  4. Muerte
  5. Falsas Caras
  6. Contra Iglesia y Estado
  7. Anticristo
  8. Mundo Decadente
  9. Estúpida Nación

A.N.I.M.A.L.

A las 19:47 hrs. en punto se apagan las luces del recinto para dar inicio al show de los argentinos. Rápidamente Andrés Giménez toma el micrófono y da las gracias por tener la oportunidad de tocar junto a Slayer. Aprovecha también de decir que traen el poder latino y que dedican su presentación a “todo el pueblo mapuche“. De esta forma, arremeten con Sólo Por Ser Indios, opening track de su disco “Fin de un Mundo Enfermo” (1994). Fue bastante bien recibida puesto que toda la parte delantera de la cancha comenzó a saltar y a cantar el coro en apoyo a los trasandinos. Esto se extendió con la notable Latino América, que trajo consigo el primer mosh junto a los gritos de “Sigue en pie, sigue en pie, firme!”. A todo esto, al menos desde mi posición, el sonido era realmente impecable y cada uno de los instrumentos estaba a un volumen más que óptimo.

Nuevamente el frontman pronuncia unas cuantas palabras y comienza a recordar la primera presentación del grupo en nuestro país que tuvo lugar en la Discoteque Blondie el año 1994. Posteriormente presenta Sol, con la cual logramos apreciar de mejor forma la notable labor de Marcelo Castro y Cristian Lapolla. Solo basta recordar el tremendo cambio de ritmo que se mandan luego del “Nada ajeno tiene tanto poder / Nada externo tiene tanto poder” y la reacción que tuvo el público durante ese pasaje. Y si de reacciones se trata, la dupla compuesta por Revolución y Barrio Patrón desataron el caos de principio a fin. Al igual que su versión en estudio, la primera contó con el apoyo en las voces del bajista durante algunas estrofas. Mientras tanto, Andrés se encargaba de animar a los más próximos a la reja a medida que tocaba cada uno de los riffs. En tanto, la segunda fue precedida por una frase para el bronce que funcionó a la perfección de cara a lo que se vendría. El líder dijo que la canción duraba solo 45 segundos y que era el momento perfecto para que se dieran “los de la U con los del Colo”. Dicho y hecho, puesto que mientras sonaban los primeros acordes, la cancha se abrió súbitamente en una especie de wall of death que desató la violencia luego de que la banda dejó caer todo su poder. ¡Gran momento!

Durante 666 escuchamos esas atmósferas y esas notas más densas propias del Groove Metal que A.N.I.M.A.L. sabe hacer a la perfección. Además, el guitarrista recibió una bandera mapuche la cual colgó cuidadosamente en el atril de su micrófono. Ovación cerrada desde luego. Posteriormente siguieron con Los Que Marcan El Camino y El Nuevo Camino del Hombre, ambas siguiendo con el camino de sus predecesoras y contando con la participación de cada uno de nosotros durante algunas frases.

Por último -y como en cada uno de sus shows- Cop Killer puso el broche de oro y desató el último mosh tras una amistosa dedicatoria a cada uno de los policías de este mundo. Así, siendo las 20:22 hrs. y recordando las caras de agradecimiento a mi alrededor, solamente me queda admitir que tenía expectativas bastante bajas respecto a la presentación de A.N.I.M.A.L. Pero para mi sorpresa, desde un comienzo nos brindaron una performance impecable, consistente y precisa en la elección de los temas. A su vez, Andrés Giménez logró echarse el público al bolsillo con su discurso contra el abuso y la corrupción, sin dejar de lado su parecer frente a otras cosas más banales como la situación actual de MTV. Finalmente, el excelente sonido y puesta en escena de los tres músicos terminó por complementar un show redondo en todos sus aspectos. ¡Bien por los trasandinos!

Setlist de A.N.I.M.A.L.:

  1. Solo por ser Indios
  2. Latino América
  3. Sol
  4. Revolución
  5. Barrio Patrón
  6. 666
  7. Los que marcan el Camino
  8. El Nuevo Camino del Hombre
  9. Cop Killer (Cover de Body Count)

SLAYER

A medida que el reloj avanzaba y que veíamos como el Movistar Arena se iba llenando lentamente, lo primero en llamar la atención sobre el escenario era el vistoso telón en blanco y negro con la portada de “Repentless” (2015), que ya vaticinaba parte de lo que viviríamos en unos cuantos minutos.

No podemos pasar por alto el instante en el comienza a sonar Thunderstruck por los altoparlantes y como cada uno de nosotros gritó “Slayer!…Slayer!…Slayer!” en vez del clásico “Thunder!”, ya con un Movistar Arena prácticamente lleno, y sólo con algunos claros en pequeños sectores de la platea baja. Así, puntualmente según la hora pactada y ya con la adrenalina por las nubes, se apagan las luces y empieza a sonar Delusions of Saviour. La atmósfera lúgubre y sombría creada por esta intro funcionó a la perfección para ir subiendo la tensión y entrar de lleno al primer hachazo de la noche: Repentless. Antes de comentar algunos aspectos respecto a la ejecución del tema, ¿alguien pudo mantener su lugar fijo dentro de la cancha una vez que Paul Bostaph comenzó a aplastar todo a su paso? Me puedo anticipar a esta respuesta puesto que el caos y descontrol se tomó cada rincón del recinto. ¡Perdí la cuenta de cuántos moshpit se formaron en un par de segundos! Y cómo no reaccionar de esa forma, si la banda partió soñando como cañón y más aún si el puntapié inicial se dio con la mejor composición de su último álbum. Por lo demás, cuanta garra le puso Tom Araya en frases como “We are killing ourselves a little more everyday! y luego en el coro “Live fast / On high / Repentless / Let it ride!” que retumbó en todo el recinto. Luego, los solos vertiginosos de Gary Holt y Kerry King terminaron por coronar un momento más que plausible que se extrapoló en la primera revisión a “Show No Mercy”. The Antichrist cumple a cabalidad el ser un track digno de los metaleros vieja escuela que siempre añoran material de los años ochenta.

Si bien es cierto que nuestro compatriota “se guarda” un poco en su interpretación durante Disciple (algo que podría restarle fuerza al tema en sí), la verdad es que a estas alturas poco y nada importaba. De hecho, si no hubiera tenido que abrocharme el cordón de una de mis zapatillas que más temprano que tarde iba a terminar en medio del pit, ni siquiera me hubiera percatado de esto último. Por lo demás, qué manera de gritar “God hate us all!” madre mía. Y eso no es nada comparado al del quiebre en la parte media donde la batería alcanza niveles superlativos. Antes que se me olvide quiero hacer una apreciación muy personal en este punto: si bien Dave Lombardo para muchos es y será considerado “el” baterista de la agrupación -históricamente hablando-, la verdad es que no hay nada como escuchar esta canción con su intérprete original.

Rápidamente llegamos a uno de los tantos clímax de la noche con un clásico que nunca puede faltar en un show de Slayer. Es más, ya habíamos adelantado durante los días previos que Postmortem tiene su lugar privilegiado en la carrera de los americanos más que merecido. Entrar en detalles solo sería explicar lo obvio. Para el recuerdo quedará el contraste entre las primeras estrofas y el outro comandado por Paul Bostaph donde la banda hace lo que mejor sabe hacer. Nosotros en tanto logramos dar la talla frente a un temón de estas características. Vale decir, mosh y headbanging por doquier.

Hay una premisa que es válida dentro de cualquier setlist del conjunto oriundo de California: si ellos así lo desean, pueden tirar cañonazo tras cañonazo. Me explico. Considerando los cuatro tracks iniciales, ¿no será mucho ahora tocar Hate Worldwide y War Ensemble? En serio, hasta el momento no nos daban ningún respiro y la recepción y posterior ovación al finalizar cada tema daba cuenta de aquello. Pero comentemos algunas cosas que no pueden quedar fuera este análisis. La única revisión a “World Painted Blood” (2009) me parece que fue la elección correcta. Además de la canción homónima, esta por lejos es una de las más destacables de dicho álbum. Y así lo hemos entendido todos, puesto que desde la presentación del año 2011 ya puede ser considerada como una de las indispensables dentro del catálogo. Por su parte, la correspondiente a “Seasons in the Abyss” (1990) obviamente contó con el grito “Viva Chile mierda!” que ha viajado por todo el mundo gracias a Tom. A todo esto, tremendos los aplausos que bajaron una vez que quedó solo sobre el escenario para dirigirse a toda la audiencia con frases como “¿Van a tener un buen tiempo esta tarde?” o “¿Ustedes están listos?”. Respecto a la ejecución de ambas canciones, solo queda mencionar que la dupla Holt/King se mostró mucho más compenetrada y con más desplante a medida que demostraban su categoría al tocar cada uno de los riffs.

¡Por fin un respiro para tomar un poco de aire!. Decimos esto porque When the Stillness Comes y You Against You fueron el momento propicio para lograr recomponerse y guardar energías para más adelante. También sirvió para dimensionar la tremenda producción que Slayer trajo consigo. Los juegos de luces fueron variando entre pasajes más calmados y otros más frenéticos a medida que los temas se iban construyendo. Mis respetos hacia el frontman, que prácticamente se llevó todo el peso interpretativo en las partes más densas. Pero la sección de cuerdas no se quedó atrás, puesto que lograron recrear a la perfección las partes más filosas y “callejeras” de “Repentless“. Así, también podríamos considerar que esta pequeña pausa de igual forma se extendió hasta Mandatory Suicide, la cual se convirtió en un karaoke durante las melodías iniciales que continuó luego de cada estrofa, sin dejar de ser una de las infaltables del “South of Heaven“.

Fight Till Death trajo de vuelta los pogos más multitudinarios y los gritos llenos de ira del cantante. Por cierto, notable la pegada y el trabajo de pies de Bostaph. En este punto hay que hacer un pequeño paréntesis y destacar que para los más quisquillosos, acá la performance se vuelve más que interesante, dado que instrumentalmente hablando, los mejores momentos se vivieron con la ya mencionada y también durante Dead Skin Mask y Captor of Sin. Tom nos incitó y luego dejó que cantáramos parte del estribillo del hachazo del “Seasons“. Otro de los detalles importante es que el logo de cerveza inspirado en Hanneman estaba impreso sobre la guitarra de Holt que además era constantemente enfocado por las cámaras. En cuanto a Captor, fue seguida muy de cerca por todos pero convengamos en que fue recibida de una forma bastante tibia.

La sorpresa de la noche vino con un cambio totalmente inesperado en relación al setlist que venían tocando durante toda la gira. Les mentiría si les dijera que me moría de ganas por escuchar Pride in Prejudice y Vices. Es por esto que la inclusión de dos temazos como Die By The Sword y Chemical Warfare fue por lejos una de las mejores decisiones que pudieron tomar. Y esto se pudo confirmar con creces al mirar hacia todas las direcciones de la cancha, puesto que súbitamente se multiplicaron los mosh y las exclamaciones se asombro al reconocer tal nivel de clásicos. Es cierto que un pequeño punto en contra que no podemos obviar fue la dificultad para escuchar los solos de Gary Holt (que digámoslo, es el músico en escena más entretenido de ver). Aún así el fundador de Exodus se las arregló para demostrar sus años de experiencia y de carretera. Por lo demás, el grito de “Nothing to see where the sleeping souls lie / Chemical Warfare!” fue ensordecedor.

No hay que olvidarse del cambio en el lienzo que se produjo antes de que comenzara ese temazo llamado Seasons in the Abyss. Si la memoria no me falla diría que es exactamente el mismo que utilizaron el 2013 en el Estadio Nacional. En cuanto al clásico que estaba sonando, sin dudas que fue otro de los clímax dentro de la primera parte del set. Nadie se quedó sin cantar el coro “Close your eyes and forget your name / Step outside yourself and let your thoughts drain / As you go insane, insane”. Finalmente, durante Hell Awaits los “eh! eh! eh!” y el headbanging no se hicieron esperar durante la introducción. Todo esto mientras calentamos motores, puesto que tarde o temprano el baterista marcará la velocidad de otro de los clásicos que nos regalaron. Como ya es costumbre, Kerry King se despacha un solo de su marca registrada, que aunque ha sido ampliamente criticado, vaya que le ha dado frutos con el pasar del tiempo.

Tras una pausa que pasó casi desapercibida, bastaron un par de las notas iniciales de South of Heaven para que todo el Movistar Arena comenzara a corear una melodía que ha traspasado generaciones y que explota con la frase Before you see the light you must die”. Pero todos sabemos que eso solo es la previa para luego dejar la vida cantando “On and on, south of heaven” una y otra vez. Excelente labor la de Paul Bostaph además, pues aunque suene algo obvio, supo llevar el tema poco a poco con todas las progresiones que eso implica.

Bueno, lo que resta del setlist la verdad es que cuesta describirlo. Quiero decir, ¿qué se puede mencionar respecto a Raining Blood y Black Magic a estas alturas del partido? Hacemos referencia a ellas como una sola, puesto que ambas fueron conectadas sin transición alguna. Ojo, no exagero al decir que el diámetro del moshpit prácticamente ocupaba todo el ancho de la cancha del recinto. De esas proporciones estamos hablando. Y hay para todos los gustos, puesto que los que no estaban dentro del caos mismo, disfrutaban lo último que quedaba con un headbanging que de seguro traerá consecuencias durante unos dos o tres días. Mención honrosa a una fugaz bengala que se encendió cerca de la platea norte.

Y para finalizar, el Thrash Metal hecho canción: la todopoderosa Angel of Death. Basta nombrarla para saber todo lo que trae consigo. Coreada a más no poder y más aún sabiendo que el concierto llegaría a su fin en cosa de minutos. Una vez que la banda comienza a retirarse, una bandera chilena es lanzada directamente a Tom Araya. Este la toma y la muestra cuidadosamente frente a una audiencia que cayó rendida a los pies de Slayer. Da las gracias por haber pasado “un buen tiempo con él” y finalmente se despide con un “Buenas noches, adiós!”. Obviamente bajó una pifiadera impresionante de parte de todos los que podríamos haber seguido disfrutando por unas cuantas horas más.

La verdad es que la hora pasó volando y muchos no dimensionamos que el concierto efectivamente había terminado. Pero eso solo da cuenta de que la presentación rayó en la perfección en todos sus aspectos. A su vez, y en relación a su última visita a nuestro país, es innegable que los americanos nos debían un show en solitario acorde a su importancia mundial y a su carrera que se extiende por más de treinta y cinco años. Y vaya que cumplieron con creces. Setlist aplastante, muy buen sonido, cada instrumentista compenetrado en su función y como no, un Tom Araya que sigue demostrando que indudablemente es profeta en su tierra. Desde que Gary Holt y Paul Bostaph ingresaron a la banda, se ha tornado bastante sencillo criticar y mirar en menos el status del conjunto. Para nuestro alivio, hay algo que los detractores jamás podrán cambiar: Slayer en vivo es una máquina imparable. Por último solo queda exclamar: ¡SLAYER EN CHILE CTM!

Setlist de Slayer:

1. Delusions Of Saviour / Repentless
2. The Antichrist
3. Disciple
4. Postmortem
5. Hate Worldwide
6. War Ensemble
7. When the Stillness Come
8. You Against You
9. Mandatory Suicide
10. Fight Till Death
11. Dead Skin Mask
12. Captor of Sin
13. Die by the Sword
14. Chemical Warfare
15. Seasons in the Abyss
16. Hell Awaits
Encore
17. South of Heaven
18. Raining Blood
19. Black Magic
20. Angel of Death

 

 

4 comentarios
  1. Rattlehead Dice:

    Fabulosamente demoledor. Así puedo definir lo ocurrido con Slayer ese lunes 8 de mayo, la hora y media y algo más se pasó volando (en serio). La banda siempre suena como cañón y para los que siempre se ponen quisquillosos con Paul Bostaph y Gary Holt solo les puedo decir “déjense de hueviar loco”: Paul Bostaph volvió a la banda luego de la salida definitiva de Lombardo (no vuelve más), siempre es opción en Slayer (#ViejaConfiable); y Gary Holt hace rato que es parte de la banda y no desentona en aboluto, le brota por los poros el carrete y que el puesto no le quedó grande en absoluto.

    El setlist en general fue muy bueno, era implacable como los primeros temas cayeron sin pausa alguna. Quedabas hecho mierda de una. Me las grité/canté todas desde la galucha.

    PD: Me siento como Michael Keaton disfrazado de Batman (no puedo mover el cuello) (?)

  2. Daniel_Thno Dice:

    CTM!!!, excelente concierto… que mas decir… Grande Slayer!!.

    lo que si noté, es que el publico de Slayer ha ido envejeciendo con la banda, lo cual puede ser normal, pero con otros grupos se ven nuevas generaciones (maiden, metallica, etc) quizá por ser más populares…

    • Rattlehead Dice:

      A mi también me da esa impresión. Aunque podría ser un síntoma también de que a la banda no le quede mucho tiempo. Yo soy de los que creen que, aún cuando el dolape ql de King es el jefe, si Araya decide irse se acaba Slayer.

  3. Gustavo_CA Dice:

    qué más se puede decir del azote de California…¡¡¡¡ tienen razón hemos envejecido con Tom y secuaces…me propuse ir ya que creo que es la última vez que tocan en Chile…no creo que Slayer siga por mucho…snifff¡¡¡

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