Un pesado 7 de octubre, algo nublado y con 27 grados de calor… ¡como si ser lunes no fuera poco! Esa es la apreciación del día que aletargaba el ánimo, pero que fácilmente se exorcizó al entrar al parque más emblemático de la capital para ser parte de un todo y recibir a estas dos legendarias bandas como lo son Whitesnake y Scorpions.

Una vez más, la Arena de Santiago se vio dominada por el género que hace vibrar a nuestra nación, el número 1: El inmortal Rock n’ Roll.

WHITESNAKE

“Are you ready?” La voz del gran David Coverdale, lleno de vitalidad y con nuestros colores en el pecho abre la noche encendiendo los ánimos de la Arena. Junto a los demás compañeros que forman la serpiente, comienza a rugir uno de los clásicos del álbum homónimo, Bad Boys. La Arena, todavía en proceso de llenado, va entrando en calor y sintonizando con las ansias de lo que se viene. Ya más en confianza, Slide It In es bien recibida como clásico que es. Mientras, tratábamos de recordar alguna ocasión en donde Whitesnake no se haya visto transmitiendo este nivel de vitalidad y energía. Hace sentido la cortina introductoria My Generation de The Who, ambas bandas probándole al mundo, mediante la música, como es envejecer manteniéndose joven. Coverdale es, en opinión personal, uno de los vocalistas que mantiene clase y estilo como muchos deberían. Whitesnake es un buen vino.

Y la banda continúa su paso por el álbum “Slide It In”, esta vez con el clásico Love Ain’t no Stranger. Y pese a que la canción anterior fuese más prendida, la emoción se escucha en la cancha al descifrar el comienzo íntimo de este temazo, ejecutado con la prolijidad de los integrantes nuevos y el groove de los clásicos. Y luego de este inicio lleno de nostalgia, llegó la hora de presentar el motivo de esta cruzada por el ají al final de mundo y el resto de Sudamérica, Hey You (You Make Me Rock) es la encargada de teñir la escenografía del lanzamiento reciente “Flesh & Blood”.

Como suele suceder en las canciones nuevas, el ánimo del público se somete hacia la contemplación más que al éxtasis que provocan los veteranos. La otra elegida se trata de Trouble Is Your Middle Name, ambos temas caracterizados por un sonido más pesado y acorde a la maduración de la banda, encargándose Slow an’ Easy de cerrar el “Slide It In” en esta revisión en vivo. El público, impaciente, parecía una bestia alimentada a trozos de carne pequeños… la energía estaba presente, pero todavía no se manifestaba en su totalidad. Y esa es la característica principal de esta banda de Heavy Metal seductor, jugar con el deseo.

Las luces se posan sobre el guitarrista Richard “Reb” Bleach (Winger, Dokken), o más bien, donde estaba Reb, ya que este emprendió hacia la plataforma que flota sobre las primeras filas del público. Claramente dispuesto a hacer de las suyas con su instrumento, ejecuta un solo sorprendente que luego es contestado por su contraparte Joel Hoekstra, o “sex on two legs” según como lo introdujo nuestro querido Cov (y había que presentarlo, ya que algo de parecido guarda con Doug Aldrich). Ambos, mano a mano, demuestran sus habilidades virtuosas demostrando pulcridad performativa absoluta. Hoekstra varias veces se lleva la uñeta a la boca para transformar el mástil de la guitarra en un teclado para tocar con los dedos de ambas manos. La habilidad de ambos no es de sorprender, después de todo, hay que caminar donde alguna vez caminaron leyendas como Vivian Campbell y Steve Vai. Y luego del single lanzado para el día de San Valentín, Shut Up and Kiss Me, llega el turno del gran Tommy Aldridge para demostrar su longevo talento con las baquetas… ¡y también sin ellas! La ovación es aún mayor para reconocer el trayecto y carrera de Aldridge, en su tiempo también baterista de Ozzy Osbourne en el legendario “Bark at the Moon”, entre otros. Otro músico que conforma la serpiente es Michael Devin, luciendo un poderoso Rickenbacker negro, entre otros de su arsenal de los cuatro cuerdas.

Es admirable como los músicos—con la sola excepción de Aldridge—complementan en coro al líder Coverdale, pero uno de ellos tiene algo de ventaja en el rol: el italiano Michele Luppi, conocido para nosotros por ser el pulmón de Vision Divine. Pero no, no hay solo de voz ni tampoco un La Vita Fugge, hay que recordar que Luppi se luce en los teclados de “The Purple Album” evocando a Jon Lord. Evocación que repitió esta noche que cierra con el clásico de la era Coverdale de Deep Purple, Burn. La canción prendió, sin lugar a dudas, pero me gustaría haber visto el ímpetu como el que se le dio a los demás clásicos «caballos de batalla» de Whitesnake en vivo, que sin duda contaron con mayor participación del público (y lamentablemente más grabaciones de teléfonos). Nos referimos a los singles hit del también llamado “1987”: La vieja confiable Is This Love?; Give Me All Your Love; la bailable Here I Go Again; y la pesada Still of the Night. La banda nos deja con el cierre del álbum “Lovehunter”, We Wish You Well, además de Always Look on the Bright Side of Life compuesta por el genio de la comedia Eric Idle (de Monty Phyton) sonando en la mesa. Y el telón de Scorpions cubre el escenario para montar el hardware de los alemanes.

Setlist de Whitesnake en Chile 2019:

01. Bad Boys
02. Slide It In
03. Love Ain’t no Stranger
04. Hey You (You Make Me Rock)
05. Slow an’ Easy
06. Trouble Is Your Middle Name
07. Solos de guitarra
08. Shut Up & Kiss Me
09. Solo de batería de Tommy Aldridge
10. Is This Love?
11. Give Me All Your Love
12. Here I Go Again
13. Still of the Night
14. Burn

SCORPIONS

Las luces se atenúan un tanto, las ansias se vociferan y en el escenario una gráfica (algo ridícula) de un helicóptero sobrevolando la ciudad con el riff de Crazy World de fondo sirven de introducción para el plato principal de la noche. Going Out With a Bang abre los fuegos y nos muestra una vez más a una banda que—por mucho que trate—simplemente rehúsa despegarse de la emoción de tocar, tanto en estudio como en vivo. A parecer personal, es el tema perfecto de cierre, pero el hecho de que lo pongan como inicio es una declaración de la banda con su compromiso, demostrado con la perseverancia a través de su carrera. Cierta descoordinación hubo en el tema, ¿quizás problemas de retorno? En fin, nada grave de todos modos.

Make It Real es ya uno de los clásicos en vivo, Klaus Meine se ve cómodo en el registro y ejecuta sin esfuerzo alguno el sutil tono de la canción. Nuestra bandera y la sombra de los cuatro escorpiones decora el fondo del escenario a lo largo de toda la canción. Al finalizar, el vocalista saluda y agradece la oportunidad de estar de vuelta en la franja. Luego de ser introducida, el pesado ritmo de The Zoo invita a cabecear este segundo clásico del “Animal Magnetism”. Y claro que no podía faltar, ya que de por si es imposible escuchar la canción sin imaginar el baile de Rudolf Schenker, transformado en un metrónomo humano, con la clásica Flying V blanco y negro, sello que comparte (no con los mejores términos) con su hermano menor y ex miembro de Scorpions, Michael. Rudolf, como siempre, nos muestra la naturalidad que posee para plantearse como showman en el escenario, luciendo un sombrero de cuero y sus infaltables lentes oscuros. Y Matthias Jabs no se queda atrás. El legendario guitarrista que se atrevió a reemplazar a Uli Jon Roth y a acompañar a Scorpions por el sonido que los hizo populares en las radios internacionales, se pasea por el mástil acompañado del psicodélico sonido del Talk Box (ese pedal wah de expresión vocal que tanto le gusta a Adam Jones) para terminar con un tapping de armónicos. Luego, a señal de Rudolf, ambos se pasean, como dice la canción, a través de la clásica y nostálgica canción instrumental Coast to Coast.

Al regreso de Klaus al escenario, este cuenta una anécdota donde viajando en una roñosa van a través de la autobahn le dicen que algún día Scorpions recorrerá hacia Santiago. Curioso… hace algunos días dijo que era Río de Janeiro. Los colores psicodélicos adornan el logo de Scorpions y anuncia la llegada del ya clásico medley de las canciones de treinta años atrás. Dicho así como en el fútbol—y si la memoria no falla en recordar el evento anterior—, en esta ocasión Top of the Bill entra por Pictured Life y Steamrock Fever por Backstage Queen, para acompañar a las clásicas Speedy’s Coming y Catch Your Train. Aprovecho de confesarles que no me molestaría para nada que incluyeran más canciones de esta época y dejar de lado algunos hits de radio, después de todo, Bad Boys Running Wild no estuvo presente en este setlist y recuerdo en alguna ocasión haber escuchado In Trance en vivo, pero ¿qué tan genial sería escuchar Sails of Charon o He’s a Woman, She’s a Man? O mejor aún, hacer un “Scorpions United” con el activo Ulrich Roth y tocar Polar Nights. Quizá para la próxima, ya que en este tour no se mintieron, la palabra farewell no apareció en ninguna parte en ninguna parte.

We Built This House, segunda canción de “Return to Forever” en el tracklist y también la segunda de aquel disco junto a Going Out With a Bang. Y ambas comparten esa mirada retrospectiva a la carrera de Scorpions, pero yo diría que esta canción está más cargada de ese carácter que la primera. Esta vez no hubo fotos de épocas anteriores, sino un lyric video para guiar al coro del público, como hubiese querido Klaus. La respuesta fue tibia, notándose el eco de multitud ligeramente en los “ohs” del coro (We built this house on a rock! Wooo ooooh!). Klaus y Rudolf dejan escenario para un receso y Matthias Jabs toma las riendas interpretando Delicate Dance junto a su técnico escudero Ingo Powitzer en guitarra rítmica.

Y luego de este pasaje instrumental, las luces y el escenario abandonan los fulgores intensos, Rudolf se para frente a la Flying y los encendedores se preparan para ser prendidos: Send Me An Angel tiene buena respuesta para el público y el “here I am” que permite Klaus para el público no falla en ser apropiadamente coreado. La etérea voz grabada de fondo que hace de eco de esta línea, para mí, estaba de más, ya que, suena bastante extraña. Mikkey Dee (King Diamond, Motörhead) regresa a la jaula de platos y bombos desde su pequeño set acústico, y la balada ícono de la caída del muro de Berlín, Wind of Change, genera aún mejor recepción (y nuevamente las pantallas de teléfonos adornan la multitud). La clásica paloma se ve en la gráfica, luego junto al otro símbolo de la paz y la consigna “Save Our Earth” del muro. La canción es ejecutada con algunas secciones confiadas a nosotros para cantar. El apoyo podría haber sido mejor, tuvimos la oportunidad de dejar la vara alta con los versos, pero el público prefirió el coro. Para el coro, sin embargo, hubo un momento de alta emocionalidad y ovación in crescendo que estableció el ambiente como para corear un momento junto al vocalista sin acompañamiento de los instrumentos. Esta canción siempre me recuerda lo difícil que es silbar para algunas personas.

Para reanudar el ánimo, la noventera y sexy Tease Me, Please Me del “Crazy World”, que se lleva a cabo con total admiración de parte del público. Y como dice Carlos Pinto, nada hacía presagiar que, al finalizar la canción, Mikkey Dee se disponía a demoler las paredes de la Arena con un enérgico solo. Tras una pausa, de fondo, y en sincronía con el bombo de Mikkey, la gráfica se va rellenando con las carátulas de los discos, con la lógica exclusión de la carátula censurada de “Virgin Killer”. Una aproximación más sencilla a la versión de James Kottak. Lo que no tiene nada de sencillo es como el reemplazante de “Philthy Animal” y el mismo Tommy Aldridge, entre otros, convirtió la batería en un motor bestial mientras se elevaba en la plataforma colgante, quedando al medio del escenario y prendiendo al público con cada interacción. Definitivamente, un baterista respetado y muy querido por la gente del Heavy Metal.

Y nos vamos a negro, el escenario se cubre de balizas encendidas y Rudolf junto al bajista polaco Paweł Mąciwoda, marcan el regreso a lo pesado con el riff inicial de Blackout. Infaltable, fue la oportunidad perfecta para seguir liberando la energía conservada con las baladas y pre-calentada con el solo de Dee. Mi atención se volcó en cabecear la canción y gritar el coro con lo poco de voz que me iba quedando. Y volviendo al “Scorpions sexy” la infaltable Big City Nights nos prepara para el encore y el resto de hits del “Love at First Sting”.

El escenario comienza a ser invadido por el hielo seco y luego las luces engarzan la atmósfera para Still Loving You. A este nivel, es mandatorio corear “I will be there” y Klaus no necesito inclinar el micrófono para provocar esa respuesta. Lo más genial de ver a Scorpions son las pequeñas grandes variaciones que todos sus temas tienen en vivo. En este caso, Still Loving You, pudiendo ser tocada más lenta, provoca mayor feeling en la ejecución de las guitarras. Llega a poner los pelos de punta, una canción que de tanto que suena en la radio, uno esperaría acostumbrarse, pero no, no falla en tocar la fibra.

Luego Meine aprovecha de interactuar con el público en una última ocasión, antes de que se desate el huracán en la arena. Cae el riff de Rock You Like a Hurricane y el público alcanza el clímax de ánimo, algo tarde, pero con hartas ganas de corear la canción entera. Lamentablemente, el final (y estoy seguro que muchos comparten lo mismo) me pilló de sorpresa, esperando el slide introductorio de Bad Boys Running Wild veía, sin creer, como se despedían los oriundos de Hannover una vez más del escenario. No pude evitar reírme de la crueldad de poner de fondo You Can’t Always Get What You Want de The Rolling Stones, para abandonar el escenario, y es así, no siempre se puede alargar la noche… sin embargo, despedirse de Scorpions es algo que dejamos de hacer hace varios (rápidos) años ya.

Setlist de Scorpions en Chile 2019

01. Going Out With a Bang
02. Make It Real
03. The Zoo
04. Coast to Coast
05. Medley era Uli Jon Roth: Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s Coming / Catch Your Train
06. We Built This House
07. Delicate Dance
08. Send Me An Angel
09. Wind of Change
10. Tease Me, Please Me
11. Solo de batería de Mikkey Dee
12. Blackout
13. Big City Nights
Encore
14. Still Loving You
15. Rock You Like a Hurricane

Live Review: Gabriel Rocha
Fotos: Guille Salazar