Live Review: Sabaton en Chile (2016)

Sabaton en Chile

Algunos sentimientos encontrados me deja la segunda visita de Sabaton a Chile…

Primero que todo, como fanáticos no fuimos capaces de crecer en cantidad -con respecto a agosto de 2014- para que el show del lunes 7 de noviembre se pudiera realizar en un lugar más apto para conciertos de Metal. Si a este tipo de eventos no van más de 1.000 personas, tendremos que aceptar que se realicen en locales como la Blondie… tendremos que aceptar un sonido lamentable. Y eso fue lo que volvió a ocurrir.

En realidad, no creo que haya sido responsabilidad de la productora, ya que allí participan músicos que tratan de cuidar cada detalle de su propuesta, incluyendo por supuesto la puesta en sonido, por lo que uno imagina que también debieron haberse sentido no conformes al respecto. Y que no se malentienda, tampoco hay que culpar a la convocatoria. Por el contrario, el público de Sabaton en Chile fue lo mejor de la noche. Me parece que la falta de recintos adecuados para espectáculos reducidos nos lleva a vivir situaciones de esta clase, donde hay que conformarse con sólo haber visto a la banda y decir que uno estuvo ahí, en vez de llevarse un recuerdo inolvidable por la calidad de absolutamente todo. Y claro que ha habido espectáculos que sí han cumplido con aquello, como Angra el 2001, Symphony X el 2007, Blind Guardian y Rhapsody of Fire el 2012, o hace poco Accept en la Cúpula, por nombrar algunos.

Sabaton en Chile

Qué fue lo bueno: el regreso mismo de la principal banda de Power Metal de la actualidad, con un repertorio compacto, de canciones efectivas, siendo todas coreadas por un público sumamente motivado, que en ese momento quizás no se cuestiona los problemas y se deja llevar por la energía del instante.

Quiero, asimismo, destacar a las bandas chilenas que hicieron que la espera fuera un gusto. Triboulet y Break.Down. Los primeros, originados en Santiago hace unos cuatro años atrás, presentaron su trabajo “The March Of The Fallen”, un Power Metal tradicional de teclados y con todos sus integrantes comprometidos con la música. El baterista David Plaza transmitía mucha pasión y soltura levantando sus baquetas tras cada golpe en la caja. El tecladista Nicolás Sáez sostenía toda la estructura de las canciones, incluyendo pistas de apoyo y coloridos que enriquecían los temas.

Ahora, si bien en cantante Sebastián Jaque se mostraba algo tímido, también enseñaba un muy buen gusto por las melodías, y a través de ese simple desplante en que dejaba que la música hablase, se ganó la atención de un público que en ese momento no superaba los 200  asistentes. En cambio, el bajista Mauro Silva era el carismático de Triboulet, el Niko del Hierro chileno. Cantaba a sus compañeros y al público, generaba la comunicación con una simple mirada y disfrutaba haciéndolo. Por supuesto, y merecidamente, la banda se iba entre aplausos de aceptación por un repertorio aunque compacto, muy representativo de lo que busca transmitir el conjunto.

Sabaton en Chile

Los siguieron Break.Down de Quilpué, uno de los actos más profesionales de la escena metalera chilena, con mejor sonido de estudio y show en vivo de la actualidad. Eso no sería de mayor importancia, si no fuera por su aparición en escenario siempre intensa, de alto impacto y con muchísimo carácter, no solo del animal suelto que es su enorme frontman Eddie, quien estoy seguro debe vivir una especie de síndrome de abstinencia cuando pasan días o semanas sin poder cantar en directo. Es que se nota que un show para el vocalista es una especie de catarsis. Hubo melodía, poder y carisma, hubo un espectáculo muy entretenido de ver, que invitaba a una violencia positiva, con varios cabeceando temas como Payback Time o 3 Ways 2 Die sólo por lo excelentemente bien argumentado de sus elementos. Son un conjunto que no deja indiferente, que logra transmitir y conectarse por medio de metal y actitud. Un lujo enorme de banda para el país. También presentaron composiciones que habrán de estar en un próximo lanzamiento y no es aconsejable dejarlo pasar por alto.

SABATON FROM SWEDEN

El retraso en la apertura de las puertas no generó problemas en la salida de Sabaton, que pudo hacerlo solo con diez minutos de desfase de la hora agendada originalmente. A las 21:10 empezó a sonar el cover de In The Army Now (editado como bonus del “Carolus Rex” versión americana, pero vuelto a lanzar justamente antes de esta gira), que tal como un Doctor Doctor antes de un show de Iron Maiden, anuncia la inevitable partida del concierto de Sabaton. A estas alturas, el público ya congregaba a alrededor de 500 o 600 personas, un marco en realidad parecido al de la primera vez el 2014 en Kmasú.

Sabaton en Chile

Y eso no fue lo único parecido: el mal sonido también recordó al debut de Sabaton en Chile. Ayudó que el opener de costumbre, el siempre efectivo y macizo Ghost Division, sea un tema simple que no cuesta ser escuchado, que sí puede distinguirse en situación de “estrés sónico”. De hecho, funcionó excelente en este aspecto, motivó a una audiencia chilena con hambre de presenciar a la banda en vivo, e hizo que los músicos pudiesen entrar con confianza y mirar a los ojos a fanáticos que ya transformaban esto en un concierto tan emotivo como cercano. Aquí todo comenzó con el ex Evergrey Hannes Van Dahl entrando en escena para tomarse la batería y guiar la invasión al escenario, con el bajista Pär Sundström, y los guitarristas Tommy Johansson y Chris Rörland. Todo, antes de sentir a Joakim Brodén haciendo su saludo de siempre a la ciudad de turno, generando una respuesta que nunca falla, especialmente si se trata de fanáticos chilenos.

Muy rápidamente el cantante reconocería la locura de fijar un concierto un día lunes, diciendo que en Europa aquello casi sería un atentado contra la convocatoria. Digamos que la asistencia efectivamente sí fue baja, pero cada uno de la multitud contó para que el grupo nuevamente se viera contento en escenario. Y claro, Sparta, la canción escogida para seguir con el repertorio, contribuyó a generar otra gran reacción, gracias a los “UH! AH!, UH! AH!” que reproducidos por la audiencia que emulaba a los 300 espartanos comandados por Leonidas contra los persas. Aquí uno se regocija a ver que Sabaton es capaz de sacar un corte que solo a semanas de haber sido lanzando, genera algarabía y gritos de batalla entre los fanáticos. Digamos que este enfoque es simple, pero que no es simple conseguirlo con la maestría que lo hace el conjunto de Falun. El himno fue coreado ante un grupo que mostraba la sonrisa de todos sus integrantes, lo que significaba comodidad de los músicos ante la aceptación de su propuesta.

Una pena entonces lo sucedido con Blood of Bannockburn, el tema más irresistible de “The Last Stand”, con juegos de gaitas y sintetizadores que lamentablemente no se escucharon en ningún momento, saboteando en vivo una composición con muchísimo colorido y texturas que en el disco brillan, pero que en la Blondie de Santiago se escondieron. Aquí, hubo que hacerse la idea de escuchar esos playbacks, que hacerse la idea de que era la canción en cuestión. Una banda entusiasmada por el espectáculo del público, un público fuera de sí por tener a la banda a dos metros, pero con un sonido absolutamente olvidable, haciendo que lo emotivo –más que los detalles técnicos- fueran el principal argumento de este reencuentro.

Sabaton en Chile

Y claro que fue emotivo, por supuesto. Las filas más cercanas se robaban la película y esa misma bandera enorme chilena presente en el recibimiento a Sabaton en el aeropuerto, se hizo presente en el show para darle otra espectacular bienvenida al conjunto. Quizás Joakim Brodén sea mucho de discursos hechos, pero estoy seguro de que ese gesto de los fanáticos lo dejó realmente vuelto loco. La idea seguramente era replicar lo visto en el DVD “Swedish Empire Live”, cuando los polacos hacían correr una bandera de su país para desplegarla por arriba de la masa de gente de este festival, y por muy Blondie que haya sido el show en Santiago, esa recreación generó un tremendo impacto en los suecos.

Una vez terminado el tema, Brodén da partida a lo que es todo un show paralelo de Sabaton durante todos los conciertos: las conversaciones y los chistes pauteados. Con tantos lanzamientos en vivo, bonus de conciertos en lanzamientos de estudio, etc., a veces estas partes llegan a ser muy predecibles, como una sección fija de repertorio más que algo espontáneo, y son justamente ese tipo de salidas las que me hacen preferir escuchar a Sabaton en mi casa y con un disco, en lugar de ir a verlos en vivo. “Todo es parte de un show”, y no en el mejor de los sentidos, lamentablemente. Chistes como “¿acaso creen que esto es una democracia?”, cuando los chilenos empezaron a pedir canciones, es algo que Joakim ya había dicho exactamente en el concierto de 2014. Además, el nuevo guitarrista, Tommy Johansson, se prestó para este juego prefabricado, lo que muestra que los sketchs en vivo no harán otra cosa que seguir en esta y las próximas giras.

No es que les vaya a costar caro ni mucho menos, pero en lugares como Alemania, como puede verse en Wacken y otros registros en vivo, el público prácticamente no les deja avanzar con el show, agarrándolos para el leseo, pidiéndole a Brodén que tome cerveza u otros numeritos a los cuales el cantante ha acostumbrado a hacer en sus conciertos, cosa que detiene la dinámica del show. Puede que Sabaton sea de mis bandas favoritas en estudio, pero en vivo no y es debido a este motivo.

Sabaton en Chile

Así, “a pedido del público”, que aparte sabía seguramente qué canción había que pedir en este momento, llegó Swedish Pagans, el hit inesperado de una banda que sacó esta pista como una especie de bonus de “The Art Of War”, pero que en vivo ha adquirido una fuerza gigante debido a sus “Ohs” absolutamente coreados por el medio millar de chilenos presentes en la Blondie. De inmediato, Brodén señala que continuarán con otro tema sobre Suecia, Carolus Rex, con una respuesta que enseña que aquel corte ya se ha empezado a transformar en un imprescindible del repertorio en vivo de la banda.

Y cuando el grupo, como dijera el frontman, se diera cuenta de que “sólo” estaban tocando “mid-tempos and shit”, le pide a Van Dahl sacar a relucir su doble bombo para introducir un corte más rápido. Así llegó el turno de 40:1, donde nuevamente la enorme bandera chilena con el logo de Sabaton cubrió a una multitud que ya estaba entregada. Si algo distinto hubo en este show con respecto al del 2014, fue la intensidad de quienes pagaron su entrada para ver el show, una fanaticada no solo comprometida, sino muy “docta” de la banda, es decir, que se sabía las letras de las canciones, las historias de guerra detrás de ellas, que cantaba, que sabía cómo reaccionar en un determinado momento con tal o cual parte de la música, y creo que eso sí lo reconoció el conjunto, que de verdad lo estaba pasando muy bien gracias a esta gran recepción.

La primera pausa realmente musical fue la irrupción de Diary of an Unknown Soldier, intro con las voces de Jon Schaffer de Iced Earth para presentar The Lost Battalion, pista que lamentablemente la Blondie hizo que no se escuchara. Se notaba que el trabajo de segundas voces estaba excelentemente cuidado por parte de los integrantes, pero el comienzo mostró un desajuste serio en los volúmenes de cada micrófono, y las pistas de apoyo con sintetizadores solo hicieron más confuso el cuadro. Una lástima, porque esta y Blood of Bannockburn fueron las mayormente perjudicadas por el mal sonido. Mucho mejor funcionó Far From The Fame del disco “Heroes”, tema en el cual un condón dirigible se convirtió en protagonista con el público enviándolo hacia la banda, y la banda enviándoselo del vuelta al público, con cada miembro pendiente del globo para devolverlo y volver a recibirlo. Algunos dirán que eso es conexión.

Sabaton en Chile

Una vez finalizado, Joakim preguntó si estábamos listos para escuchar una historia sobre Japón y los samuráis. Era el momento de Shiroyama, quizás el tema que se está transformando en el más insigne de “The Last Stand” y, por qué no, en uno de los mejores de Sabaton en sus diecisiete años de carrera. La respuesta fue increíble, con muchos bailando un tema de tinte aeróbico en su ritmo, sumamente pegajoso y efectivo, redondo, de pocos recursos pero donde cada uno de ellos cuenta, nada nuevo pero sorprendentemente genial. Decir que estábamos en uno de los puntos altos del concierto no era para cuestionarlo, y aquí los minutos se hicieron fugaces. Qué gran tema es Shiroyama.

Hay que mencionar también que el setlist, de muy buena factura pese a que faltaron temas más épicos como Wolfpack, The Price Of A Mile o The Carolean’s Prayer, por ejemplo, se mostró abierto a números bien intensos, lo que se comprobó al ver que varios “opening tracks” fueron escogidos para la gira. Así, Attero Dominatus marcó otro hito del concierto, con su ritmo hecho torbellino en un contexto en vivo. Momento destellante, seguida de otra pausa pauteada donde Brodén tomó una guitarra y empezó a jugar con notas de Smoke On The Water y Master Of Puppets, ambas por supuesto vitoreadas por la asistencia.

La tercera guitarra ya anunciaba la llegada de Resist and Bite, otro tema que invitaría al salto del público y a las sonrisas del grupo. Era natural entonces ampliar el momento con otra canción como la curiosas y –otra vez- irresistible To Hell And Back, donde los tracks de apoyo pudieron escucharse mucho mejor que otras con el mismo elemento.

Otra pequeña pausa musical y otra introducción siguieron con el espectáculo para dar rienda a la segunda y final canción rápida de la noche, The Lion From the North, aportando consigo ese tono más solemne y sinfónico que trajera el álbum “Carolus Rex”. Ciertamente fue otra inyección de energía, tan fuerte como con la que vino, Winged Hussars, reconocida por el mismo Brodén como una de sus favoritas de su último trabajo. Otra vez, la audiencia respondía al cantante levantando los puños con una canción que debería empezar a reemplazar a The Art Of War en escenario, debido a sus grandes similitudes, aunque resaltando y haciendo brillan aun más todas sus virtudes.

Sabaton en Chile

En el trayecto final del show, uno se pudo haber dado cuenta de que el tiempo había pasado volando, lo que habla de la efectividad de un repertorio musical muy bien diseñado, a pesar de las interrupciones para dirigirse al público y hacer chistes. Si bien, después de un Night Witches acompañado por una excelente intro que me hace preguntar por qué no la incluyeron en el álbum, el frontman desplegó otros dichos de rutina y esperable amabilidad, diciendo que siempre recordaría este show en Santiago tanto como el que dio el 2014, la verdad es que el conjunto verdaderamente lo pasó bien y se sintió a gusto, y eso es responsabilidad exclusiva de la dedicación de los fanáticos que llegaron un día lunes a un recinto que no da garantías de buen espectáculo. El empuje de los fanáticos fue a toda prueba, no solo del día y de la disco. Era Sabaton, baluarte actual del Power Metal en Europa, donde aquí se puede dar todavía el lujo de hacer conciertos reducidos en los cuales se logra un a mayor cercanía.

Ahora, si quisiéramos escuchar a Sabaton con un mucho mejor sonido, los fanáticos deberíamos ser al menos el doble para solo empezar a pensar si es posible llevar a estos grupos a una Cúpula del Parque O’Higgins, por ejemplo, donde he escuchado conciertos tan perfectos en lo sónico como Katatonia el 2010 o Therion el 2012. Falta mucho, eso sí, para pensar en un Caupolicán o en la llegada de otros conjuntos que la están llevando en el Viejo Continente como Powerwolf o -en menor medida- Battle Beast.

Setlist:

01. The March to War (Intro)
02. Ghost Division
03. Sparta
04. Blood of Bannockburn
05. Swedish Pagans
06. Carolus Rex
07. 40:1
08. Diary of an Unknown Soldier
09. The Lost Battalion
10. Far from the Fame
11. Shiroyama
12. Attero Dominatus
13. Resist and Bite
14. To Hell and Back
15. Dominium Maris Baltici
16. The Lion From the North
17. Winged Hussars
Encore:
18. Night Witches
19. Primo Victoria

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10 comentarios
  1. Savatage Dice:

    En Argentina dijo que NUNCA en toda la carrera de Sabaton habían sido recibidos de tal manera, no lo podían creer. Sabaton nuevo amor con Argentina.

  2. Felipe Dice:

    De acuerdo con la critica, como movimiento vamos a la baja mal… No puede ser q la convocatoria sea tan baja..
    El audio.. Peor.. El guaton ql de la mesa nunca soluciono ni un poco el problema…

  3. Pablcar Dice:

    Por que le echan la culpa a la gente? Si este grupo no es tan bueno, es uno de los más copiones que he escuchado, me parece ofensivo escuchar a gutter ballet con otro nombre, renegade, rising force etc. Sabaton es un grupo temático con un método. Lo que evidencia la cantidad de fans nuevos y el control que manejan los sellos a la hora de analizar lo que vende y lo que funciona.

    • GriFFo Dice:

      no sé si tildarlo como copiones, pero sí los encuentro poco originales, de hecho sólo les he escuchado lo q han sacado en videos porque no he logrado enganchar nunca…

  4. SRX Dice:

    Qué tiene que hagan una rutina de chistes? Es mejor qur la hagan a que solo toquen directamente sin siquiera parar a interactuar con el público

  5. StormRider Dice:

    Como dice el review, el sonido no fue el mejor. Pero no tan malo como Symphony X o Matos este año. Para mí, seguidor de Sabaton de hace años, la energía y potencia vivida no tiene precio. Mas prendido que el concierto de 2014. Coreando y saltando todos los temas. Hasta in the army now jajaj. Pero puta que lo disfrute como todos los que estamos ahí. Quizás no éramos muchos pero si cantábamos fuerte. Se notaban que estaban agradecidos los muchachos, más cuando soltamos la bandera, que como dice en el review intentábamos emular lo de 40:1 en vivo. Fui uno de los que hizo la bandera, y que nos agradecieran por lo hecho no tiene precio. En el meet nos sacamos fotos hasta que se aburrieron y nos firmaron la bandera. Para el recuerdo. El setlist estuvo redondito. The last stand fue un excelente álbum y cualquier tema de ahí funciona bien en vivo. Aunque uno como fan siempre espera algo más de los 4 primeros álbums. Una gran jornada, uno de los mejores conciertos que he presenciado este año. Aun emocionado y adolorido. Gran review Jorge.

    PD: Hablando con Chris sobre Nocturnal Rites me dijo que desde
    el 2012 no sabe nada, pero que si hay un álbum en camino.

    PD 2: Estaba Ronnie Romero en la blondie.

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