Rising Angel – Un Nuevo Destino

Siempre es un gusto revisar nuevo material chileno, porque es una demostración de cómo la escena nacional no sólo crece en cantidad de bandas y recitales, sino que también crece en calidad compositiva y trabajos en discográficos, siendo precisamente estos últimos los que se convertían en el principal problema para la mayoría de las bandas hace un tiempo, ya que se hacía una empresa casi imposible de concretar para muchos.

Rising Angel, proyecto del guitarrista Juan Carlos Ponce, es una de esas bandas que aceptaron el desafío de hacer música y con ella crear una carrera discográfica, la que comienza con su demo “Ángeles Caídos” (2010), el EP “(R)evolución” (2013) y el single “Libérame” (2013), continuando hoy con su primer larga duración llamado “Un Nuevo Destino”. En esta oportunidad, Ponce fue acompañado por el baterista Vincent Zbinden (Húsar/Invasión, Maze), el vocalista Jaime Salva (Húsar/Invasión, ex Valkiria, ex Concerto) y el guitarrista Nicolás Arce (Húsar/Invasión, Maze, ex Battlerage).

Ahora, ya sabiendo de quienes hablamos y a quienes estaremos escuchando, sólo nos queda revisar este debut que ya con los nombres que participan nos genera altas expectativas.

Todo esto inicia con La Última Frontera, la que es a la vez uno de los singles de este trabajo, abriendo el disco con un corto riff en crescendo acompañado de la batería que dan paso al cuerpo total del tema. Un muy correcto Power Metal de moderada velocidad, donde cada uno de los integrantes muestra un poco quienes son y de entrada se nota una tremenda calidad compositiva pudiendo disfrutar líneas líricas, vocales e instrumentales perfectamente encajadas logrando un tremendo opening track. Desgraciadamente en la sección de solos pareciera que, en la necesidad de desmarcarse totalmente de sus influencias y mostrarse original termina cayendo en algunos pequeños errores, los que no quitan prácticamente nada al excelente tema que es, pero creemos necesario mencionarlo.

Subimos un poco la velocidad y arrancamos de golpe con Sideral, con un ritmo más estable y un Salva más relajado en potencia pero con una tonalidad levemente más alta, hasta el quiebre rítmico de tremenda factura que nos regalan casi al minuto. Se mantiene con una fórmula exquisita de velocidad media con riffs relativamente sencillos pero potentes sin necesidad de ser pesados, entregándonos un puente y coro tremendos que no dejan nada al arbitrio. Se nota la dedicación puesta, especialmente en la sección de solos donde no se aprecia el problema del track anterior, dándose, incluso, el lujo de continuar con el solo por detrás de las líneas vocales que regresan. Simplemente uno de los más altos puntos de esta placa.

Libérame arranca al mismo ritmo que nos vienen entregando, con las guitarras luciéndose mucho más para dejarnos un pasaje que recuerda con un poco de nostalgia a Stratovarius, manteniendo una rica base de bajo sobre la cual la voz de Salva se pasea para volver al sonido característico de la banda. El trabajo de la batería de Zbinden es un tremendo aporte a la dinamicidad del tema, ya que la base rítmica muestra cambios interesantes que no son abruptos ni continuos, logrando un disfrute mayor al oído, desgraciadamente, en la sección de solos pareciera que la producción falla a la hora de terminar su parte la guitarra, lo que provoca una pequeña molestia que, gracias a la alta factura del track, no alcanza a dañar mucho su estructura.

Esto continúa con Ángeles Caídos, donde se disfrutan riffs más oscuros sin necesidad de agregar peso ni cambiar la potencia, sólo con una pequeña variación en la entonación de la guitarra lo que es tremendamente exquisito a la escucha. Las líneas líricas del puente y coro son un trabajo tremendo, la voz reclamando mientras voces de fondo le contestan es una estructura poco común que se convierte en un producto relativamente innovador y muy bien logrado. En la sección de solos nuevamente nos encontramos con algunos problemas de producción, al parecer, ya que las guitarras no cierran bien sus respectivas participaciones, lo que, sin embargo, no alcanza a empañar el tremendo tema que es éste, especialmente cuando la voz se libera y muestra tranquilamente todas sus luces hacia el final.

En la medianía de este trabajo nos encontramos con Directo al Amanecer, que nuevamente nos recuerda un poco a Stratovarius con su estructura melódica, lo que pareciera dejar claro quiénes serían algunas de sus principales influencias. Las líneas vocales se muestran relativamente relajadas en comparación a los cortes anteriores, siendo la batería uno de los que más aprovecha de lucirse con sus constantes juegos y cambios mientras todo lo demás mantiene una estructura poco arriesgada, por decirlo de alguna manera, lo que permite que incluso uno de los puntos más bajos de esta placa, según mi apreciación claro está, sea una tremenda pieza de Power Metal, quizás no se convierta en una de las más memorables, pero definitivamente nos entrega la confianza que aun lo menos destacado de Rising Angel es de una calidad superior.

Con una ambientación de la guitarra arranca Al Diablo Respondes, la que nos trae riffs más pesados y potentes que, a la vez, nos traen elementos quizás un poco más rockeros, una estructura relativamente básica que transmite sin mayor problemas su mensaje tanto musical como lírico, especialmente al llegar al momento del coro, sin dejar de disfrutar claramente la tremenda sección de solos, aunque algunos de los elementos traídos de estilos menos “metaleros” podrían quizás no gustar a todos pero, al sumar y restar, no restan de manera importante a la calidad del tema y lo mantienen en la altura del disco.

Muchos podrían decir que un disco de Power Metal no es tal sin una balada y así nos encontramos con Ya No Estás, donde lo primero que descoloca un poco es que la voz de Salva pareciera escucharse un poco fuerte por sobre los instrumentos, al entrar en la sección más “power” pareciera arreglarse un poco pero sigue notándose. El estilo de la guitarra y la estructura del tema no dejan de recordar en ocasiones a la tremenda “If I Could Fly” de la Calabaza, no siendo en ningún caso un plagio o una copia, de hecho, es claramente una composición propia y de muy buena calidad pero creo es innegable el papel que jugó esa tremenda balada en la composición de esta otra tremenda balada. Un momento de tranquilidad y relajo que nos sigue regalando un tremendo disco.

Revolución llega, precisamente, a revolucionar los ánimos que quedaron relajados con la balada anterior y de entrada nos despiertan y llaman a movilizarnos. La estructura potente sin necesidad de ser tremendamente rápida, además de los quiebres rítmicos nos traen un tema de los más agresivos de la placa, una llamada a la acción en distintos ámbitos y eso es lo mejor para mi gusto, no llamamos a la revolución política o social solamente, llamamos a revolucionarse contra lo que necesite ser transformado, incluso nosotros mismos si es necesario, sin importar lo que se arriesgue si la causa es justa.

Volviendo a un sonido un poco más clásico y Heavy nos encontramos con Un Nuevo Destino, la que nuevamente nos trae esa estructura “stratovarística”, presentando un detalle nuevo que le da un toque excelente ya que al volver a las estrofas luego del primer puente la guitarra sigue tocando por detrás del riff principal y la línea vocal, un detalle exquisito que le otorga una tremenda dinamicidad y demuestra que Ponce no está para nada corto de ideas, especialmente porque para después del coro ya la guitarra es la protagonista tanto en la estrofa como en el puente, una especie de crescendo a lo largo del track que es tremendamente disfrutable y le da paso a una tremenda sección de solos. Sin lugar a dudas estamos frente a otro de los puntos más altos de este trabajo.

Todo tiene su final y así llegamos a Errores, la que arranca en el mismo nivel que nos dejó su antecesora. No cuesta mucho darse cuenta del tremendo nivel de Zbinden al escuchar los juegos y cambios que introduce en la batería en cada track, algo que definitivamente permite que los tracks sólo sumen, especialmente en este caso donde, por alguna razón, se hace un poco más fácil prestarle atención, mientras las guitarras se lucen haciendo su tremendo trabajo y las cuatro cuerdas mantienen la base rítmica con sus propios juegos. Si ya nos venían regalando tremendos momentos claramente decidieron que no podían bajar ni un poco los brazos para cerrar el disco y así lo hicieron, un broche de oro para un tremendo debut donde nadie pierde su oportunidad de mostrar que tan bueno y grande es en lo que hace.

Un trabajo de diez temas que en cincuenta y un minutos nos muestran el tremendo nivel compositivo de Ponce y el tremendo trabajo logrado por quienes le acompañaron en este disco, logrando cubrir todas las expectativas y dejar la vara bastante alta para un segundo trabajo que ojalá no debamos esperar mucho para disfrutar. Si bien no es el primer trabajo en estudio de Rising Angel sí es su primer larga duración, un trabajo que siempre es una odisea y más aún en nuestro país.

Quizás en la producción hubo algunos detalles que podrían mejorarse, como el cierre de las guitarras al terminar los solos, pero definitivamente nos vienen a dejar en claro que ya es imposible que el Metal chileno vuelva a jugar a los potreros, tenemos bandas de sobra para jugar de igual a igual en las grandes ligas. Cada día nuevas bandas logran aceptar el desafío componiendo y creando tremendos trabajos musicales como lo que en esta oportunidad nos regala Rising Angel, como queriendo decir “aquí en Chile ya no le tememos a nadie”. Ahora sólo queda esperar que esa mente pueda encontrar compañeros estables de camino para seguir disfrutando de su tremenda calidad como banda, por lo pronto, anotar en la agenda que el próximo 07 de Abril se presentarán en la Sala Master de Santiago para realizar el lanzamiento del disco como corresponde y donde podremos disfrutar en vivo todo lo revisado en este espacio.

 

Sebastian Miranda