Siempre que me toca revisar a los Rhapsody hago la misma advertencia: soy fan de estos italianos. Y gran parte de ese culto que ha hecho que fácilmente los oriundos de Trieste -pequeña ciudad del norte de Italia, limítrofe con Eslovenia- se  hayan transformado en una de mis bandas favoritas, se debe a este, su segundo trabajo, Symphony Of Enchanted Lands.

Es claro que la bombástica aparición de esta banda a mediados del segundo lustro de los noventa con su soberbio debut Legendary Tales (1997) marcó un antes y un después en la escena metalera europea. Para mi gusto (e independiente de lo que, por otra cuerda, en similares términos coetáneamente haría Lacuna Coil), y con el respeto que me parecen otras bandas italianas, Rhapsody puso a la bota en el mapa del Metal con su primer disco, con ese estilo tan único y posteriormente tan imitado, buena y malamente. En plena ebullición del Power a mediados/fines de los noventa, el surgimiento de Rhapsody proporcionaba una nueva variante a las ya existentes: al Power más clásico de Helloween y Gamma Ray, a la magia afro-latina-neoclásica-progresiva de Angra, a la complejidad de Blind Guardian, al reemplazo de una guitarra por un teclado protagónico de Stratovarius, por nombrar algunos, se unía Rhapsody enarbolando la bandera del Metal influenciado de manera directa por la música clásica. Pero ese fenómeno francamente revolucionario a mi juicio, por su frescura, creatividad y sobretodo derechamente magia, requería consolidación, un segundo lanzamiento que afianzara lo brillantemente insinuado en Legendary Tales.

Tenemos claro que este río llamado Rhapsody tiene, entre otros, tres afluentes muy claros: el Heavy/Power Metal por cierto, la música docta, neoclásica y barroca, y claramente la música de películas de compositores como John Williams o el fallecido Basil Poledouris (escuchen “La Marcha por el Octubre Rojo” por el amor de Dio), por nombrar un par. Cada uno de ellos aparece patentemente reflejado en su debut, a tal punto que los triestinos comenzaron a atraer público extra-metal, auditores embelesados con esta propuesta que si bien no inventaba nada, se atrevía a explorar y a mezclar influencias a niveles pocas veces vistos. Pero es en esta, su segunda placa, donde la mezcla de estas tres claras influencias alcanza niveles derechamente alquímicos, perfectos y que siguen impactando fuertemente hasta nuestros días.

¿Cómo no quedar peinado para atrás escuchando esa fantástica intro que es Epicus Furor? Con ese sencillo crescendo armónico de cuatro violines que a los diez segundos te tiene con los pelos de punta al explotar con una bomba orquestada, o escuchando ese coro de muchas voces que en poco más de un minuto te deja cargado de furia épica, expectante con lo que vendrá, preparado para la batalla… y quiero hacer un paréntesis. ¿Nunca les ha pasado que cuando suena Epicus Furor le sacan el shuffle a su reproductor? Tengo la sensación de que no es algo que sólo a mí me sucede. Primero, porque es derechamente un crimen conectar esta magistral intro con algún tema de otra banda, y segundo, y muy principalmente, porque es el pase gol para una de las –a mi juicio– más grandes canciones de la historia del Heavy Metal, Emerald Sword, quizás a estas alturas el mayor clásico de Rhapsody, con su inicio frenético, pausas orquestadas y coro inolvidable. Es difícil describir en pocas palabras lo que, en poco más de cuatro minutos, Rhapsody logra con este tema, pero la mezcla multifactorial de la música de los italianos alcanza su máximo punto, con la guitarra de Luca Turilli, los tarros de Daniele Carbonera, el teclado de Alex Staropoli, el bajo de Alessandro Lotta, las orquestaciones con coros y cuerdas, y la aparición de ese portentoso tenor que es Fabio Tordiglione, más conocido como Fabio Lione, que ya en ese tiempo, hace prácticamente quince años, comenzaba a exhibir la versatilidad que hoy en día lo tiene convertido en una de las mejores voces de la escena. Valga señalar que la preciosista perfección de este tema lo tiene situado como una obra que hasta el día de hoy suena fresca, moderna y conmovedora. Y la emoción que genera el “for the king for the land for the mountains / For the green valleys where dragons fly / For the glory the power to win the black lord / I will search for the emerald sword” sólo se puede superar por cantarle a la Espada Esmeralda en vivo. Un tema conmovedoramente irrepetible.

Flauta, guitarra clásica y violines marcan el tranquilo inicio de la gran Wisdom Of The Kings, otro clásico de la banda, que con sus teclados de guerra, el riff de Turilli y sus coros nos vuelven a situar tras ese brevísimo descanso en medio de una batalla. Me encanta el trabajo a dos voces que se hace con Lione, cada una en cada parlante, el quiebre para que se queden sólo los violines previo al coro, y por supuesto desde el soberbio “holy draaaagons” hasta el no menos notable “the wiiisdom of the kiiings”. Pero lo que más disfruto de este clásico es la impresionante gama de matices que hay en los solos de guitarras, violines, teclados, notable. Además, quizás sea el tema del disco donde más se luce Lione, aunque en otros discos posteriores muestre aun más matices y capacidades vocales.

En medio del bosque nos sitúa el inicio de Heroes Of The Lost Valley, una especie de preludio que cuenta con dos partes claramente identificables: la primera, Enter The Waterfalls Realm, solo a teclado y flauta; la segunda, The Dragons Pride, es un speech donde se aleona al mighty warrior a que vaya a la pelea. “Su orgullo va contigo, y vamos pa’delante, cuchillo entre los dientes nomás, te quiero ver, te quiero ver papá” pareciese decirle el narrador a nuestro héroe. Y cómo no salir derecho a la batalla si vas a ir escuchando Eternal Glory, otra gloriosa pieza de este fantástico trabajo, que desde su marcha guerrera pasa a convertirse en una catarata de ideas consolidadas en poco más de siete minutos de gran, gran música. Notable cuando toma vuelo la guitarra de Turilli con los coros y la batería, hasta que llega Lione para hacerse cargo de la situación, bajar en algo el ritmo y volver a un grandísimo coro aunque quizás algo menos brillante que los dos temas anteriores. A lo mejor el quiebre rítmico en la mitad del tema es algo más largo de lo recomendable, pero la vuelta al ritmo guerrero es realmente fantástica, para llegar al momento de los solos, que es mi favorito de este corte, y a un final de muy bonita factura, que rememora a Entering The Waterfalls Realm.

Ya en lo siguiente estos muchachos comienzan a rayarse, pero para bien. ¡Lo que debe ser la partitura de Beyond The Gates Of Infinity!, un tema donde la influencia de la música de películas es mayor que en los anteriores, algo más metalmente experimental, quiebres rítmicos por todos lados. Quizás sea de los cortes menos “gancheros” del disco, particularmente porque el coro tiene menos fuerza que los anteriores. Pero no por ello es un mal tema, tiene mil variantes, aristas, a veces cuesta seguirlo un poco, no tiene un hilo conductor tan definido, pero no por esa razón deja de ser una gran composición. Siempre me ha dejado la sensación que Beyond… es un chapsui de ideas sueltas, pero lo que en otras bandas sonaría mal, forzado o derechamente triste, al Rhapsody de fines de los noventa le salió increíble.

Es cierto, la mayoría de las bandas metaleras tiene baladas. Pero Rhapsody tiene unas muy especiales que podemos llamar “baladas épicas”. Y creo que una de las primeras de ellas es Wings Of Destiny, tras lo potentemente insinuado en la gran Echoes Of Tragedy del Legendary Tales. Ese tipo de baladas orquestadas, con vientos y cuerdas, pero sin perder la esencia arquetípica de una balada metalera sencilla, es un terreno donde Rhapsody y especialmente Fabio Lione se manejan como pez en el agua, con una comodidad muy llamativa, y que después se asentaría en Guardiani Del Destino y sobretodo con Lamento Eroico, probablemente mi favorita de ese género. Pero Wings Of Destiny es la balada épica del Symphony Of Enchanted Lands y brilla con luces propias.

El bien entendido desquiciamiento vuelve con la imponente The Dark Tower Of Abyss y su inconfundible inicio 100% sinfónico, un tema perfecto para mostrarle a tus tíos, abuelos y primos del sur en una reunión familiar y decirles “hey, abuelita, mire, esta es la música que a mí me gusta”. Debe ser uno de los inicios más delirantemente sensacionales de un tema en la historia del Heavy Metal. Quizás luego se diluye un poco, también pierde un poco de continuidad, pero lo que se muestra en el inicio es de tal nivel de brillantez que cuesta algo creerlo. Sin dudas los momentos más geniales de este tema están dados por el aspecto derechamente sinfónico, probablemente sea el más sinfónico tema de Rhapsody y eso no es poco decir.

Ya acercándonos al final llega la intensísima Riding The Winds Of Eternity, que comienza con un sonido de vientos, empalma con una orquestación magnificente y te agarra del cuello y no te suelta con un ritmo frenético y contundente, para pasar a un verso a mid-tempo donde Lione muestra muchas credenciales, y luego a un coro muy bien hecho, que quizás le falte un poco de “gancho” o de desarrollo pero que está muy bien hecho. Y termina con altísima factura.

El último tema, y como ya comenzaría a acostumbrarnos la banda de Trieste, es el más largo del trabajo. En este caso es el que le da el nombre al disco, Symphony Of Enchanted Lands, una obra épica en grado sumo que cuenta con varias partes. La primera es Tharos Last Flight, un exordio hablado que narra la muerte del dragón Tharos. Luego, Lione muestra sus enormes atributos vocales de tenor en The Hymn Of The Warrior, donde prácticamente sin auxilios de ningún tipo –sólo una orquestación en segundo plano– dice que la espada esmeralda ahora es suya. Tras esto, al fin encontramos guitarras y Heavy Metal con la tercera parte que se llama Rex Tremende, que en realidad es la base del tema pues el resto son todos anexos, y en el cual encontramos una referencia directa a Epicus Furor, haciendo sentir todo este disco como una entidad compleja diversa al máximo, pero no por ello deja de ser una misma entidad, un mismo ser. Finalmente, y cerrando el tema, encontramos su última parte, The Immortal Fire, un discurso perfecto para redondear un corte sensacional. Me encanta el “peace and love forever” del final, junto con orquestaciones de marchas y finalmente una flauta con fade out nos indica que se termina de manera notable. Un tema que podríamos decir que tiene muchos comienzos, muchas partes distinguibles entre sí, pero que Rhapsody los amalgama de manera muy inteligente y sin sonar forzadas en lo absoluto. Y así se nos va un trabajo soberbio, compacto, diverso y que destila brillantez a raudales.

Es claro: Legendary Tales clava el pin de Italia (y a Rhapsody) en el mapa del mundo del Metal, pero Symphony Of Enchanted Lands es el trabajo que consolida a los de Trieste como una de las bandas más importantes de la escena. Con su primer disco, Rhapsody generó una imagen de unos muchachos simpáticos que hacen un metal distinto, sinfónico y por momentos revolucionario, pero dejaron abierta la expectativa de si serían capaces de mantener esas cotas de nivel en sus placas subsiguientes… y con el Symphony no sólo logran esas cotas, sino que inmediatamente se muestran como una agrupación madura, que siempre “la tuvo clara” en cuánto a qué es lo que querían lograr con su música. Y esa convicción y armonía se traducen en la germinación de un disco que tiene muchas cosas buenas y maravillosas, pero que lo que más posee, como dirían sus trabajos posteriores, es una cosa: gloria perpetua.

26 comentarios
  1. MAXIMUS Dice:

    DESDE QUE CONOCI A RHAPSODY NADA FUE IGUAL, TAL COMO LO DIJE AL HABLAR DEL LEGENDARY TALES, Y CON ESTA OBRA MAESTRA, YA QUE NO SE PUEDE DECIR OTRA COSA DEL SYMPHONY OF ENCHANTED LANDS, ESTOS ITALIANOS INGRESARON AL OLIMPO DEL METAL, GRAN REVIEW, SIN EMBARGO EL COMENTAR ESTE DISCO NUNCA SERA IGUAL A ESCUCHARLO Y VER QUE EMOCIONES Y SENSACIONES PROVOCA,QUE MAS SE PUEDE DECIR, LAS PALABRAS SOBRAN EN ALGUNAS OPORTUNIDADES
    «PEACE AND LOVE FOREVER…….
    KEEP THE METAL ALIVE

  2. Nerian Dice:

    A mi el Beyond me prende y me encanta seguirlo, de acuerdo que alli el experimento les salio genial, totalmente de acuerdo tambien con la The Dark Tower, ese principio que se dan es impresionante y por ultimo, el Riding siempre he pensado que se desinfla xd; creo estar totalmente con tu review

  3. nico Dice:

    Una anecdota: lei el reviiew y puse el disco al toke y me van a creer q mi compañero de trabajo me dijo: «q fome la wea todas las canciones son iguales»… pobre pergüetano no sabe lo q escucha…
    En fin, a mi el power no me calentaba mucho hasta q escuche este disco cuando sali del colegio (año 98) es q el symphony es una obra maestra de principio a fin…

  4. lordblacksmiths Dice:

    Eternal Glory, qué coro más grandioso!!!
    Que mejor que cantarlo en vivo, no se si lo están tocando en la ultima gira, pero cuando vinieron a Chile en el teatro providencia fue un momento que no se olvidará

  5. Dio Dice:

    Yo también puse el disco mientras leía el review (excelente por lo demás), me acordé cuando Rhapsody vino por primera vez el 2001, yo tenía 12 años y escuchaba puras weas (me habían regalado hasta un disco de Linkin Park hacía poco xd), un primo que vino de provincia a ver a la banda puso Emerald Sword y quedé pa adentro, no volví a escuchar nada de lo que me gustaba hasta ese momento.
    Es bueno ver que hoy en día Rhapsody tiene más reconocimiento que en esa época eso si, en ese tiempo era de esas bandas un poco ninguneadas por los viejos por ser muy «mamona» (un amigo le decía «corneteada»)

  6. Liquid Dice:

    Como olvidar los días enteros escuchando Rhapsody!! tenia 12~13 años, no cachaba ni una pizca de Ingles pero puta que vacilaba los temas…

    Era mi banda favorita junto a Stratovarius y Angra… aghhhh, escuchando en la radio con casetts!! Que tiempos!

  7. Koba Dice:

    Que decir!!! con este disco se marco un antes y un despues en cuanto a metal epico se refiere…Grandes Rhapsody!!! Escuchar el Legendary Tales me partio la cabeza, este hizo que rodara por el piso!!!…Todavia recuerdo gastar ese caseette, una y otra vez, hasta que poco tiempo despues me lo compre original..Emerald Sword, Eternal Glory, Wings Of Destiny y la insuperable y majestuosa Symphony of Enchanted Lands, que rapido se me pasaban los 13 minutos y tanto que duraba esa gema…tanta magia en solo disco…!!!…que buenos recuerdos!!!

  8. Rhanvier Dice:

    Rhapsody, y en particular este disco junto al Dawn of Victory, me han forjado como metalero. Lo llevo en mi corazón y reproductor siempre.

  9. GORLAK1976 Dice:

    For the king for the land for the mountains
    For the green valleys where dragons fly
    For the glory the power to win the black lord
    I will search for the emerald sword…..

    CON DIO EN LA MEMORIA!

  10. peneka Dice:

    Gran disco…Yo en esa epoca era pos asi decirlo escuchaba metal mas tradicional, y al escuchar este tipo de metal fue un sentimiento que siempre me preguntaba, que el heavy metal estaba ligado a la musica docta, siempre me he imaginado (en mis voladas) como sonarian cierta sinfonias pero en metal, he aqui alguna de mis respuestas. gran disco, pero ojo pienso que este disco marcó un punto bien alto en su carrera, despues se fue carbonera y nunca fue igual.

  11. Gaburieu Dice:

    Me gusta mas que el Legendary, pero menos que el Dawn of Victory, es mi segundo disco favorito de la banda, sin duda una joyita.
    Con este album los conoci y la verdad cuando loe scuche alucine, esa mezcla de musica clasica con elementos mas power la encontre perfecta, y sin duda son los precursores de esta tendencia que con el tiempo se fue masificando.
    Un gran banda.

  12. Chris M. Dice:

    Y la valoracion? que cada quien le da la suya pero seria bueno cual seria, que es predecible como cuanto por el que escribio esto.

  13. Starship Trooper Dice:

    Ufff nada que decir, uno de los discos con los que empezé en el Metal. Tiene temas realmente impresionantes cargados de emoción. Fabio Lione tiene un vozarrón. Tremendísimo!

  14. fender Dice:

    Yo los escuché ya viejo, crecí con Iron, Judas y Accept; seguí en los 90 con el progresivo y una vez en mi oficina, leí un review del recién salido Power of the Dragonflame: me tincó, bajé la música y recuperé la fe en el metal (perdida en los tiempos de aggro metal). Y como todo parece tener un propósito, llegué a esta obra maestra comprando los originales … la opinión de un old school.

  15. Cristian Dice:

    El mejor disco de la historia, mi favorito desde que lo escuché. El review está buenísimo, transmite mucho de lo que yo también siento al escucharlo,eso siempre se agradece. Los vi en vivo con 12 o 13 años y ahora 11 años después los volveré a ver, esta vez en mi ciudad (Conce), esperando que la magia se mantenga intacta…

    Peace and love forever!

  16. Emmanuel Dice:

    Pa mí el mejor de Rhapsody. Uno de los primeros discos de metal de los que me enamoré, recuerdo haber pulverizado el cassette tanto dale que dale.

  17. Alejandro Dádileb Dice:

    Este disco es INCREIBLE, realmente me voló la cabeza y a todos los que alucinábamos en ese momento con el Keeper. Hay cosas que marcaron para siempre mi mundo musical, este es una de ellas.

  18. Guillermo Dice:

    que mejores palabra.. este finde semana asistí a uno de los conciertos de mi vida… si bien el sonido y el lugar no fueron lo mejor… pero ver a Rhapsody despues de mas de 10 años de escucharlos. fue maravilloso. recordé cuando un amigo en el liceo me paso un casette que decía Rhapsody «The Power Of the dragon Flame» recién copiado a otro amigo de el. y quede loco.. luego me conseguí los anteriores y fue mágico el descubrir a Rhapsody. como mágico fue cantar hasta casi romperme las cuerdas el sábado en mi querido Concepción.
    En momentos como este le cuento a mi novia lo maravilloso que es ser parte de esta gran hermandad llamada Metal.

    Saludos Hermanos en el Metal.
    y como dice un tema por hay

    sentimiento, pasión, fuerza y libertad… ¡somos la vieja guardia!

  19. Alberto Dice:

    todas crónicas de Algalord son extrordinarias, me acuerdo que me compraba todas las ediciones limitadas y ahora no me interesa Rhapsody… lamentablemente se disolvió para mí.

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