Live Review: Rhapsody en Chile (2017)

Este 2017 no ha sido demasiado prolífico en conciertos, pero varios se juntarían en este mes de Mayo. Y el primero de ellos sería nada menos que la despedida de Rhapsody, en el marco de su “Farewell Tour”, donde además conmemorarían sus veinte años de carrera y, por si fuera poco, se anunció que el espectáculo se centraría en el que probablemente sea el disco más emblemático de los italianos, “Symphony of Enchanted Lands”, una placa bestial y atemporal que sigue poniendo la piel de pollo a quienes la música de Rhapsody nos llega de forma tan fuerte que nos hace pensar, antes de conocerlos y de saberlo, que su música era algo que siempre quisimos escuchar.

No vamos a entrar en detalles a estas alturas de una historia que ya es conocida, con la separación de Alex Staropoli por un lado y de Luca Turilli por otro, tomando en consideración las diferencias musicales que paulatinamente se fueron ampliando entre ambos, sin perjuicio de eventuales temas personales que no es necesario entrar a indagar en esta revisión. Entre medio, un Fabio Lione que en principio se mantuvo junto a Staropoli para sacar un disco como “Into The Legend” donde, pese al esfuerzo de Alex, se nota demasiado la ausencia de la mano mágica de Turilli. Pero luego Lione anunció su salida de la banda de Staropoli, lo que de todas marca un antes y un después en la carrera de cantante pisano.

Pero más allá de la ausencia de un personaje importantísimo como Staropoli, parece absolutamente legítimo que una banda de la envergadura e importancia de Rhapsody haya elaborado una despedida como corresponde, girando por el mundo y tributando un pasado tanto o más glorioso que las temáticas de su propia música. Como decíamos en la editorial, Rhapsody incluso para no pocos metaleros encarna una especie de tercera vía de aproximación al Heavy Metal, más allá de las primeras aproximaciones clásicas a este genial mundo con Metallica y con Iron Maiden.

Por eso y por muchas cosas más este concierto sería muy especial, porque su contexto emotivo estaría muchísimo más exacerbado. Saber a ciencia cierta que muy probablemente esta sería la última vez en que veríamos juntos en un escenario a Fabio Lione y a Luca Turilli, entes esenciales de una banda fundamental para muchos de nosotros, cargaría de emoción esta jornada ante un Teatro Caupolicán que paulatinamente fue llenándose de poleras negras provenientes de todo el país para despedir a los italianos.

HALEKIN

Pero antes vendría la oportunidad de ver a los muchachos de Halekin, joven banda nacida a mediados del 2011 y cultora de un Metal Gótico-Sinfónico bastante interesante, con notorias influencias de bandas como Therion o Nightwish, guardando las obvias proporciones. No muchos asistentes sabían que habría una banda de soporte en este show, y dentro de ellos, aun menos conocían a Halekin, que se presentarían por primera vez en un gran escenario y que contaron con una respuesta bastante respetuosa por parte del público.

A las 19.55 horas, ya con alrededor de unas 1.500 personas en el Teatro, y en aproximadamente media hora, el quinteto liderado por la joven Fuza en las voces, y compuesto además por Daniel Espinosa en guitarras, Mauricio Moya en bajo y voces –a lo Marco Hietala–, Alberto Peña en teclados y Pyro Blue en batería, nos mostraron seis canciones de su repertorio que contaron con gran respeto y aprobación de un público bastante entusiasta, con temas interesantes como Corrupted o Madness, y con un interesante trabajo de intercambio vocal entre Fuza y Mauricio Moya, cada uno en su rol. De todas maneras, quizás haya conspirado contra mejores sensaciones el escandalosamente alto volumen del show, un verdadero crimen al sentido común y a los tímpanos. Pero más allá de esto, ojalá con el tiempo Halekin vaya puliendo algunas cosas y los podamos ver más seguido en escenarios de esta envergadura, pues la propuesta es llamativa y obtuvieron aplausos bastante merecidos.

Setlist de Halekin:

1. The Price Of Heaven
2. Voyage
3. Ephemeral
4. Corrupted
5. The Dark Host
6. Madness

GLORIA, GLORIA PERPETUA

Francamente impresionante fue la cantidad de público que fue llegando al reducto de calle San Diego. Sinceramente, creo que pocos esperábamos que finalmente el Teatro estuviese a un 95%, prácticamente lleno, una señal saludable de esperanza en tiempos donde los shows de Metal con este nivel de asistencias son escasos, a tal punto que no son pocas las bandas han pasado por nuestros países hermanos vecinos y finalmente no han pisado suelo chileno. Ojalá esta tendencia comience a revertirse, uno entiende que hay factores que inciden mucho en esto –los precios de las entradas tampoco ayudan demasiado, en general–, pero no por ello uno deja de lamentarlo. O por contrapartida, de disfrutarlo, como en este caso, con un Caupolicán con más de 4.000 seres que llegaron como humanos mortales y se fueron convertidos en guerreros épicos dispuestos a cualquier cosa.

Con un telón de fondo majestuoso con el logo de la banda y un dragón, a las 21:05 finalmente se apagaron las luces. La explosión del respetable en ese momento fue sencillamente conmovedora y enfervorizada, más aun cuando la intro del narrador que presenta a la banda engarzó con el sonido de Epicus Furor que comenzó a tronar por los parlantes. Todos aplicamos nuestros profundos conocimientos del latín al bramar el primer “Epicus! Furor!”, no sólo por la expectación ante la salida a escena de los europeos –el primero, por cierto, fue Alex Holzwarth–, sino que porque eso indicaría que el primer tema de Rhapsody iba a ser nada menos que Emerald Sword, su máximo caballito de batalla, su dragón con más fuego o su espada con más filo. Es cierto que la habíamos escuchado en los shows anteriores de la banda en Chile, especialmente por quienes tuvimos la suerte de verlos en su primera oportunidad allá por el 2001 en el Teatro Providencia, pero ahora la situación era bastante distinta. Muchos de los escolares y universitarios de esa época ahora son profesionales de las más distintas áreas, y no pocos se vieron acompañados por Rhapsody en ese período. Pese a que el sonido en ese instante no fue de los mejores –de hecho fueron claros los gestos de Fabio Lione y Dominique Leurquin pidiendo más guataje, poco importó pues lo que primaba era la emoción de escuchar un clásico de todos los tiempos como este, que posee en altas concentraciones esa capacidad que tiene la música de transportarnos a otros tiempos, a otras épocas, a vivir recuerdos de todo tipo.

Un Fabio con un esforzado español nos da las gracias y nos dice que quiere escucharnos, enganchando de inmediato con otra bestialidad de clásico como la enorme Wisdom Of The Kings, donde por suerte la emoción del momento contó con el apoyo de un sonido que comenzó a mejorar, especialmente en cuanto a la voz de Lione, que merece prácticamente un review aparte debido al desparramo de talento y potencia que exhibió en el escenario del Caupolicán. A Fabio lo hemos visto en muchas bandas –para algunos, quizás demasiadas–, pero si es que no estaba suficientemente claro desde antes, con este show quedó de manifiesto que Lione siempre, pero siempre siempre, va a ser primero la voz de Rhapsody y luego el cantante de otras bandas.

Una de las cosas que más queríamos algunos era recitar completo el “yes, mighty warrior, what you hear now are the suffering voices of all the heroes that crossed these lands before you…”. Si a usted le pasa que cada vez que dice “yes” –en la vida– eso viene aparejado de un “mighty warrior”, empatizará con esa sensación y habrá sentido esa pequeña decepción de que la banda fuera directo con Eternal Glory y se saltara Heroes Of The Lost Valley, en medio de los agradecimientos de Fabio. Claro que esa muy pequeña decepción pasó casi inmediatamente, luego de semejante cargamento de epicidad reconcentrada, donde muchos dejaron la voz coreando el “eternal glory, ride fast to me”.

La revisión del megaglorioso “Symphony Of Enchanted Lands” continuaría con uno de esos temas que uno jamás habría imaginado que iba a escuchar en vivo como la intrincada Beyond The Gates Of Infinity. Pero no por ser un tema quizás un poco menos “oreja” que los anteriores iba a disminuir el entusiasmo de un público que sinceramente lo dejó todo.

Este es el momento donde los más veteranos dábamos vuelta el cassette del “Symphony” para poner el Lado B, pero antes de retomar la revisión correlativa de este enorme disco, un Fabio con su rizada cabellera tomada nos pregunta “Santiago, ¿quieren más?”, para luego decirnos que nos iban a tocar una canción de “Power Of The Dragonflame”, otra bestialidad de disco. ¡Por la recresta que son buenos los primeros discos de Rhapsody! ¿Cómo va a descansar uno la cabeza si la banda le lanza un corte como Knightrider Of Doom? Imposible, derechamente. Además, la banda nos hizo cantar y repetir el coro en varias ocasiones, lo que no costó nada porque también es un clásico.

Pero luego de los agradecimientos de Lione (“muchisimísimas gracias”) había que calmar un poco la cosa y la encargada de ello sería Wings Of Destiny, la hermosa balada del “Symphony”, anunciada por el vocalista como una canción que la banda nunca había tocado en vivo antes de esta gira. Y si bien es cierto que la velocidad baja, la intensidad siguió siendo la misma, fundamentalmente por la performance vocal realmente portentosa de Lione, un verdadero abuso.

El inicio sinfónico de The Dark Tower Of Abyss es una delicia y escucharla en vivo sinceramente fue un lujo. Es uno de los temas que entra al cuadro de honor de cualquier ranking al menos medianamente serio de Metal sinfónico y con esto le doy cara a cualquiera, por cualquier cosa soy el de polera negra. Bueno, es cierto que a todos nos gustaría que los sonidos envasados fuesen ejecutados en vivo por músicos, que nos habría gustado tener a Staropoli –o a otro tecladista– en escena, pero la performance de los cinco músicos que componen Rhapsody es tan “llenadora” que todas esas ausencias resultan menos que secundarias. Detalles como ver a Alex Holzwarth ensayando una especie de danza con el inicio sinfónico, o apreciar el tremendo talento de un notable bajista como Patrice Guers completan un cuadro primariamente pintado por la enorme dicha que proyecta Luca Turilli en escena y la torrencial voz de Lione.

¡Santiago, qué pasa!” nos dice Fabio para luego dar paso a otra joya como Riding The Wings Of Eternity. ¿Se habría imaginado usted un circle pit con Rhapsody? Creo que pocos lo habrían hecho. Pero si usted estuvo ahí probablemente pudo observar que un no menor grupo de muchachos ensayaron una especie de circle pit en la cancha del Caupolicán. Tremendo momento de la jornada.

Y llegó el momento de cerrar la revisión del que probablemente sea el disco más exitoso de la carrera de Rhapsody. Lione la anuncia en español: “Ahora, vamos a tocar esta canción que da el nombre al CD, entonces yo quiero escuchar a toda la gente esta noche cantar conmigo”. Y quizás a priori uno podría haber pensado que Symphony Of Enchanted Lands no es un tema que funcionaría muy bien en vivo por sus tan ostensibles cambios de ambientes, pero ese preconcepto comprobó ser un error rotundo, puesto que fue uno de los peak de la velada. Falta vocabulario para describir la enorme performance de Fabio Lione, luciendo buena parte de su tremendo caudal vocal que lleva a sospechar si no tendrá una caja torácica extra. La reacción de un público muy comprometido con el espectáculo fue sencillamente fabulosa, con todos los “o-ooooh” y saltando al ritmo de la música, momentos en los que Fabio recogió una enorme bandera chilena que le lanzaron al escenario, y se la puso en su hombro derecho, para luego dejarla en su atril y hacernos imaginar que estaba cantando junto a una mujer incorpórea. Es cierto que uno en los recitales canta mucho, pero por momentos uno se reprime ese casi irrefrenable deseo de cantar cuando ve a tipos como Lione, donde finalmente uno concentra buena parte de sus energías simplemente en escucharlo. Coronar este tema con los “hey, hey” con 4.000 personas con sus puños en alto marcó uno de los pasajes más inolvidables de una noche plagada de instantes memorables.

A continuación, la voz en off del narrador de la banda presentó a Alex Holzwarth, quien se quedó solo en escena con su batería. Es cierto que los solos de batería sirven fundamentalmente para que los otros músicos puedan descansar un poco, pero este solo en particular estuvo bastante entretenido. Primero al darle ritmo al “Dies Irae” que sonaba de fondo, y luego haciendo participar al público de una forma muy dinámica, el germano se ganó aplausos más que merecidos.

Vuelve la banda a escena y Fabio nos dice que ahora nos van a tocar una canción del primer CD de la banda, “Legendary Tales”. Nada menos que la notable Land Of Immortals, probablemente el primer gran hit de la banda por allá por 1997, el último tema del lado A del cassette. ¡Qué tremendo setlist nos estaba entregando Rhapsody! Palabras aparte para la performance de Patrice Guers, sencillamente descollante y demostrando una tremenda multiplicidad de recursos.

El glorioso –nunca mejor dicho– setlist de Rhapsody continuó con una joya no tan frecuentemente destacada de su prolífico catálogo: The Wizard’s Last Rhymes, una suerte de adaptación/homenaje al “Allegro con Fuoco”, la parte final de la “Sinfonía del Nuevo Mundo” del compositor checo Antonin Dvořák. Nuevamente, más allá de la performance de Fabio, quien se llevó gran parte de los aplausos nuevamente fue Patrice Guers, que hasta sacó de la galería unos slap bastante llamativos. El protagonismo de monsieur Guers continuaría con un excelente y contundente solo de bajo, acompañado por Alex Holzwarth y los sones de Queen Of The Dark Horizons de fondo.

¿Están cansadas? ¿Quieren más?”, nos dijo Fabio, y luego de presentar a Patrice, nos narra que esta es una gira que celebra veinte años de la historia de la banda, y que marca su despedida, lo cual evidentemente provocó un atronador e inconfundible “¡noooooo!” por parte del público. Luego Lione armó un “sing along” donde lució algunas de sus dotes, en algo divertidamente abusivo pues las diferencias de caudal y de afinación entre Fabio y sus admiradores eran ostensibles. Y qué decir cuando Lione cantó un fragmento de “Nessun Dorma” de Giacomo Puccini, mostrando que no tiene absolutamente nada que envidiarle a ningún tenor, por lo cual los “olé, olé olé olé, Fabio, Fabio” no se hicieron esperar.

Rhapsody es una banda con muchas virtudes, pero en este punto quiero destacar una que quizás no sea lo suficientemente valorada: es una banda que hace que el oyente/espectador, luego de escucharlos/verlos, salga sintiéndose mejor de lo que se sentía antes. Como que uno se siente más ganador, con más energía, con más ganas. Y bien, en ese instante Lione nos dice que si seguimos cantando como en ese momento, la banda va a tocar más, causando evidentemente una reacción bastante enérgica de los asistentes, aumentada al máximo cuando comienza el último tema del primer bloque, nada menos que la tremenda Dawn Of Victory, otro de los máximos clásicos de los italianos, y que provocó un nuevo circle pit en la cancha y un montón de puños en alto, como era de esperarse. Así, tras una hora y veinticinco minutos de épica batalla, los europeos se retiraron a descansar por algunos segundos.

Una de las gracias de Rhapsody es que tiene muchos temas para armar un buen setlist, pero hay que decir que este set fue particularmente bien elegido. La banda volvió a escena con otra joya no muy frecuentemente revisitada como Rain Of A Thousand Flames. Qué temazo, realmente, y así lo entendió un público totalmente extasiado.

Yo pienso que ahora la banda debe tocar la primera canción italiana”, nos dice Fabio, para lanzar un tema como Lamento Eroico que provoca una dualidad de sensaciones. La primera es que uno quiere cantar con él y quiere escuchar a la gente coreando el “urla il tuono / al mio lamento eroico / sorte… consuma la realtà”. Pero la segunda provoca las ganas de guardar un respetuoso silencio para tratar de ocupar todos los sentidos en percibir la portentosa interpretación de Lione, que realmente saca buena parte de todo lo que tiene en este tema. Quizás el hecho de que sea cantado en su lengua materna potencie su capacidad de transmitir emociones, pero aunque fuese cantada en mandarín no tengo dudas que Fabio tendría la capacidad de conmover al oyente con ese nivel de performance. Imperial lo del oriundo de Pisa ante un público absorto y entregado.

Entonces, ¿buena noche o quiere más? Yo quiero escuchar para la última canción a la gente de Santiago de Chile”, nos dice Lione, para entregarnos el último tema de la noche y el último tema del adiós de Rhapsody, y no podía ser otro clásico que Holy Thunderforce, con un nuevo circle pit y que cerró una noche plagada de emociones y puños en alto con In Tenebris a modo de outro. De esta forma, y luego de una hora y cuarenta y cinco minutos, Rhapsody decía adiós a los escenarios chilenos.

Muy probablemente esta haya sido la última vez en que podamos haber visto juntos a este quinteto tan talentoso –no quiero dejar de mencionar a un sobreviviente como Dominique Leurquin, que pese a su muy bajo perfil es un gran guitarrista, y que supo salir delante de un terrible accidente casero que hace unos cinco años casi le costó la vida, o al menos su carrera, cuando casi se cortó una mano con una sierra eléctrica–. Es cierto que esto es una despedida, pero creo que no somos pocos los que nos resistimos a creerlo. No por desconfianza ni mucho menos, para nada, sino que porque vemos que la música que hacen es tan buena y hasta nutritiva para el espíritu que uno no puede concebirlo. Y es cierto que el nombre Rhapsody Of Fire queda vigente con la banda de Alex Staropoli, pero todos sabemos que, más allá de que pueda resultar una buena banda –cosa que es perfectamente posible–, definitivamente no es lo mismo y el gran desafío para Staropoli será intentar superar esa sensación y estigma de “banda tributo” que indudablemente les va a pesar.

Sólo queda desear que este adiós no sea definitivo y que el paso del tiempo lleve a recomponer algunas cosas. Pero si de verdad fue un adiós, no podemos hacer otra cosa que agradecerle a Rhapsody por tantos discos maravillosos, tantos temas fenomenales, tantos incentivos a apretar el puño para agarrar una espada imaginaria, subirnos a nuestro dragón y salir a pelearle a los demonios que cada uno de nosotros tiene en nuestras vidas.

Goodbye, brother… goodbye!

Setlist de Rhapsody:

1. Epicus Furor (Intro)
2. Emerald Sword
3. Wisdom of the Kings
4. Eternal Glory
5. Beyond the Gates of Infinity
6. Knightrider of Doom
7. Wings of Destiny
8. The Dark Tower of Abyss
9. Riding the Winds of Eternity
10. Symphony of Enchanted Lands
11. Solo de batería de Alex Holzwarth
12. Land of Immortals
13. The Wizard’s Last Rhymes
14. Solo de bajo de Patrice Guers
15. Dawn of Victory
Encore
16. Rain of a Thousand Flames
17. Lamento Eroico
18. Holy Thunderforce
19. In Tenebris (Outro)

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20 comentarios
  1. luis retamal Dice:

    Que buena review. Aun me emociono sl recordar el concuerto de anoche y ciertamente rhapsody es lione… ojala en un futuro no muy lejano podamos tenerlos reunidos nuevamente

  2. Miguel Angel Diaz Dice:

    Dedo para arriba el review, un recitalazo!!! mix de emociones, set list increible, grande rhapsody!!!!!!

  3. Juan Dice:

    Un recital inolvidable. Las performances de cada integrante y los temas avasalladores fueron increíbles. Lo que me causo gracias fue ver a un Luca turilli hiper-ventilado, extasiado e hiperkinetico que la verdad ayudo mucho a contagiarnos esa energía.
    Me fui a la cresta al ver a luca seguir el solo de batería en su guitarra al mismo compás detrás de los amplificadores. Que hijo de puta tan talentoso.
    Un concierto para grabar a fuego vivo en la memoria.

  4. Nico Dice:

    No sé uds, pero yo en este tremendo concierto me acompaño una nostalgia enorme, ese nudo en la garganta no se me desató nunca, y hoy al leer este review sigue ahí … Una suma de sensaciones y recuerdo yo tb soy de los q daba vueltas el casette, y muchas de sus canciones eran las q ponía cuando necesitaba energía, fuerza o un poco de ánimo,por lo tanto, solo decir gracias rhapsody por tanto!!!!

  5. Dargor Shadowlord Dice:

    Me produjo una sensación encontrada… Primer concierto que voy… Pero a despedir a una banda que me ha acompañado durante 20 años…. La emoción de verlos por fin en vivo y la tristeza de no verlos más, como banda… Me quedará para toda la vida marcado el pedazo de recital… Gracias Rhapsody!!!!!

  6. Father Time Dice:

    Lo que canta Fabio Lione es sencillamente descomunal, de otro planeta. Junto con Jorn Landé creo que son los mejores cantantes del género heavy power metal en vivo, pero por paliza. Magia pura la de estos italianos. Gracias por todo a Rhapsody. Y de por cierto, tremendo review de don Darío.

  7. FRANK Dice:

    El concierto fue genial, la calidad musical de la banda impecable, la amplificacion permitia escuchar todo con lujo de detalles, sin duda una jornada que hubiera sido memorable sino hubiera sido por las malas gestiones y tratos que recibimos muchos fans que esperanzados compramos las meet and greet y nos trataron como la mierda, obligandonos a esperar encerrados sin siquiera tener derecho a usar los baños para luego decirnos que el meet corresponderia a una foto grupal (80 personas aprox) con la banda de fondo detras de una reja, un verdadero insulto, sabiendo que hubo personas que si se les respeto su meet conociendo a la banda personalmente. Afortunadamente la banda se apiado de la gente y decidieron sacarse fotos con la gente, pero la verdad una falta de respeto tanto de la gestion del teatro y la productora hacia los fans

  8. Mauro Dice:

    Increíble gracias dioses del cosmos, estoy ahora sentado en la oficina agradeciendo aún y de seguro lo haré hasta la muertee…

  9. elric001 Dice:

    inolvidable.. estuve el 2001 dandoles la bienvenida y volver a verlos el 2017 fue como estar nuevamente con viejos amigos.

    Magistrales!

  10. Paris Padilla Dice:

    Excelente! Yo me incluyo entre los que le agregan el “mighty warrior” al “yes” todo el tiempo.
    En el concierto de México tuvimos la dicha de escuchar la canción Symphony of Enchanted Lands con una soprano en vivo que le sumó todavía más emoción a la velada.
    Buena reseña!

  11. StormRider Dice:

    Pobre del wn que se perdió esto. pedazo de concierto, uno de los mejores que he asistido.

    • Rattlehead Dice:

      Conchetumare, me los perdí cada vez que vinieron. Ahora perdí para siempre por weón =(

      • AntropoRock_SeBuscanDelanteros Dice:

        Encomiendate al bueno de Fabio Tordiglione y al jefe Luca Turilli, porque se nota que siguen siendo amigos (arriba y abajo del escenario). En unos años mas conversan nomas y arman otra gira. No son tan viejos para perder toda esperanza ;)

  12. Miguel Morales Araya Dice:

    Son muchas las emociones que ha generado Rhapsody desde que escuche su primer disco hasta esta despedida, solo puede agradecerles que hayan entregado tan maravillosa música al mundo del Metal.

  13. DanyMax Dice:

    Conciertazo!! Un setlist muy bien armado y la puesta en escena… sin comentarios. La entrega, talento y profesionalismo es increíble!

    PD: Pensé que era el único que cada vez que decía “yes” le agregaba el “Mighty warrior”… JAJAJAJAJAAA… me causó gracia!

  14. Chumy Dice:

    Digan lo que digan, …
    Primero Dio.
    Segundo Dickinson.
    Tercero Lione.
    No quepa duda de ello, incluso en versatilidad, está por sobre los anteriores, pero por una cuestión de respeto al legado, ocupa un 3er lugar.

    Melancólica, sentida y épica jornada para quienes asistimos.

    Yo, desde Osorno, me di el lujo de ir a verlos, ya que era una despedida wn!!!! (Si tu vives en Santiago y no fuiste, te ganaste en coro y encabezado por Lione un largo “por el error, que cometió, hoy te cantamos esta canción…..WUEOOOON WUEEOOOOON!!!!”)

    Solo me queda decir, gracias, gracias, gracias eternas Rhapsody!

  15. maldito desgraciado Dice:

    Tengamos fe, metal brothers, yo veo en el futuro una gira de Rhapsody of Fire con Luca Turilli’s Rhapsody. Fucking epic.

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