WarCry
Alto Voltaje | Obstinato
Teatro Caupolicán - Santiago, Chile
9 de febrero del 2011
El periódico no habló del grupo que tocó ayer… ¡El Heavy no interesa!

A nosotros, por otra parte, hay cosas que nos llenan y van dando sentido a esto de ser metalero, al tiempo que nos iluminan la vida. Si ellos no hablan del concierto de ayer, nosotros hablaremos hasta hartarnos, ¡porque de estos vivimos! Ver a tu banda favorita en vivo y en directo debe ser de lo más genial que te puede pasar como admirador de su obra, mucho más incluso que el lanzamiento de un nuevo disco. Hay bandas que lanzan disco cada dos años, pero que no vienen tan seguido como uno desearía. Tal es el caso de WarCry, que tras iniciar su carrera hace 10 años, ha lanzado 6 discos, ¡pero que hasta anoche no habían venido ni una sola vez! ¡Inaudito! Así lo entendían los fanáticos y la banda misma, que hace un tiempo manifestara en entrevista con nuestro medio que sentían tener una deuda con el público chileno. Y claro, WarCry es una banda con un arrastre muy importante en nuestro país y los fanáticos sencillamente no entendían por qué no habían visitado Chile. Creo que ni ellos lo entendían. Y pues bien, creo simplemente no había existido la posibilidad concreta. Pero basta ya de eso: ¡WarCry al fin estuvo en Chile! Al fin se saldó la deuda.
Se supone que debo empezar por relatarles cómo estaba el ambiente antes de entrar al recinto. O sea… Por lo general eso hago, pero ahora retrocederé más en el tiempo. El significado que tiene para muchos la banda a un nivel personal. Hubo comentarios muy sentidos que la verdad me dejaron asombrado. Me hacían pensar “Vaya, de esto se trata WarCry”. Con todo eso en mente, no me resultó tan extraño ver el fervor que había fuera del Teatro Caupolicán incluso horas antes de la apertura de puertas. A eso de las 17:30hrs. ya había muchísima gente, con una fila que casi daba vuelta a la cuadra. A pesar del insano calor, el ánimo no claudicaba y los cánticos con versos de la banda eran el menú del día. “Nada hay bajo el sol (¡y qué sol!) que no tenga solución…” era una de las preferidas. En fin, horas antes de iniciar el show, el ambiente era una fiesta en sí. Se veía que sería una noche memorable.
¡Eso sí! Antes de recordar como estuvo la presentación de los estelares, hay que repasar el cometido de los nacionales Alto Voltaje y Obstinato. Los primeros en presentarse, a eso de las 19:45, fueron los ya míticos Alto Voltaje, una banda que lleva rondando en la escena nacional desde hace más de 12 años, y con gran prontuario de buenos temas. Regalaron una pequeña selección de lo mejor de su material. Partieron con la poderosa Adiós A La Fábrica, con la que se ganaron de entrada a un público que en su mayoría no los conocía. Siguieron algunos de los buenos temas de la banda, como Agonía (al igual que el tema anterior, sacada de su disco Historia de mi vida hasta mi muerte) y Esclavo, con las que no hicieron más que seguir afianzando su buena llegada con el la gente. Hay que destacar todo el pino y el ñeque (entusiasmo, por si alguien nos lee desde el extranjero) que le ponían los demás, aunque para quienes ya los hemos visto no es algo para sorprenderse, porque Víctor, Ery, Aldo, José y Pedro siempre lo dejan todo en sus presentaciones. Continuaron con Historia, otro de sus, a estas alturas, grandes clásicos. Luego regalaron Rocker, su famoso cover de Ángeles del Infierno, con el que sacaron muchísimos aplausos y se ganaron todo el reconocimiento del respetable. Ya llegando al final de su presentación interpretaron Rock y Burdel (también de su trabajo del 2006) y finalizaron todo con la tremenda Alto Voltaje, que buena parte del público conocía, y los que no, se animaron a cantar al menos el estribillo. Fue un gran momento para la banda. Se despidieron agradeciendo y con los brazos de todos los asistentes en altos aplaudiendo y reconociendo la entrega. ¡Gran actuación!

Unos pocos minutos después, como a las 20:30, hizo su aparición Obstinato, banda nacional a quienes yo nunca había tenido la posibilidad de escuchar anteriormente. Por lo que me interesaba conocer su propuesta. Recomiendo que ingresen al MySpace de la banda, sobre todo luego de haber visto su actuación. Proponen un Heavy muy directo, muy clásico, por así decirlo. Con excelentes guitarras e interesante trabajo en la batería. Su vocalista tiene una gran capacidad, y de entrada sorprendió a varios con sus falsetes y agresividad, sacando varios aplausos. Tocaron alrededor de 5 o 6 temas, bastante correctos, mostrando un trabajo compenetrado y llevándose el reconocimiento de los asistentes. Un gran cometido. Sin duda les sirvió para darse a conocer y presentar su material. ¡Bien por Obstinato!
Y fue así como llegamos el número principal de la noche: ¡al fin WarCry en Chile! Demás está decir que el ambiente en ese momento era pura alegría y expectación. Calculo que a esa hora los asistentes rodeaban los 3.500, un poco más, un poco menos, y que tenían el sector de cancha repleto, ¡pero del verbo repleto! Por cierto que a esa hora ya no daban más de la impaciencia, y espontáneamente surgían algunos cánticos con las letras de la banda. Los “olé, olé, olé, WarCry, WarCry” no se hicieron esperar. De pronto a eso de las 21:30 (aprox.) salen a escena uno a uno los asturianos, y al mismo tiempo comienza a proyectarse una animación en la pantalla gigante que estaba al fondo del escenario, en la cual se presentaba a cada uno de los integrantes de la banda, se saludaba a Santiago y a Chile, y se iniciaba un conteo: 10, 9, 8… ¡0! ¡Y vámonos con La Última Esperanza! Uno de los mejores cortes de la última placa de la banda: Revolución, y que por cierto venían a promocionar, claro que sí. Fue una buena forma de comenzar, con un tema potente y altamente coreable. Fue increíble ver como los fanáticos cantaban el coro como si su vida dependiera de ello. “¡Soy una revolución!” gritaba la gente, tan alto que le despeinaban los rulitos al pobre de Víctor. Dedos índices en el aire para simbolizar aquél “día más” del que habla la canción, miles de puños en alto al son de la batería de Rafa y todo el mundo saltando. ¡Qué gran momento!

¡Y ese era solo el inicio! Víctor se detiene para dar algún mensaje a los fanáticos, pero sólo él sabe lo que dijo, porque no se entendió un carajo. Había problemas con el micrófono y se escuchaba apenas, tanto así que algún graciosillo gritaba “¡En español!”. Pero muy pronto siguió la poderosa Nuevo Mundo, con la que ya comenzaron a evidenciarse algunos problemas de sonido. El teclado de Santi se escuchaba muy bajo, algo que en este tema fue más evidente que en el anterior, porque acá tienen algo más de protagonismo. Por otro lado, la guitarra de Pablo se escuchaba -por momentos- con demasiado volumen, y se “comía” al resto de los instrumentos. Pero para serles honestos, a nadie pareció importarle mucho: la gente se gozó el tema al 100%. “Soy el pájaro de luz que quiere escapar de un triste destino…” resonó con mucha, mucha fuerza. Otro genial momento.
Al terminar aquél tema Víctor vuelve a hablarle al público, haciendo notar que estaba al tanto de que su anterior discurso no se había entendido. “¿Ahora sí se escucha?” “¡Sí!” Explica muy sonriente que todo lo que había dicho anteriormente se resume en “os quiero”. Alguna que otra palabrita y llega la ganchera Contra el Viento, uno de esos temas con coros muy entretenidos y que siempre funcionan muy bien en vivo. Por cierto que se notó la mejora en la calidad del audio de la voz de Víctor. Anteriormente se escuchaba distinto, pero yo creí que era por el nivel
de ruido de la gente (¡que era tremendo!), pero no, efectivamente había ciertos problemas técnicos. Pero bueno, nada tan terrible y todo iba mejorando. Siguió Aire, otro de eso cortes muy al estilo WarCry: rápido, heavy, melódico y con un coro muy ganchero. Aquí al fin comenzó a lucir la voz de Víctor, especialmente durante el coro. La gente por su parte colaboraba mucho “!Y me quema, me quema, me quema… El Aire!” Un momento muy potente.
Víctor anuncia que quiere contar una historia. La verdad no le entiendo mucho, pero el asunto es que llega El Anticristo, para alegría de todos los herejes. ¡Qué temazo! Y qué bien ha salido en vivo. Muy bien Pablo en la parte de su solo. Siempre lo tuve por buen guitarrista, cosa que queda en evidencia en cada uno de los discos de la banda, pero verle en vivo es otra cosa, un músico de primerísimo nivel. Interpretación con 100% de efectividad, el sonido no era el mejor, pero eso ya no es culpa de él. Siguió la portentosa y monumental La Carta del Adiós, otro de los buenos cortes Revolución, y una de las favoritas de este servidor de entre toda la discografía de la banda (y convengamos en que ¡vaya que tienen temas!), y parece que de la fanaticada también, porque fue una de las más coreadas de la noche (y téngase en cuenta que no hubo ni una sola canción que no fuera MUY coreada). Y es que las líneas vocales de este tema en particular están muy bien logradas, y es casi imposible que no te den ganas incontenibles de cantarla a tope pulmonar. “Entre la sangre, la muerte, gritos y dolor yo me siento bien”, ¡notable! Interpretación especialmente sentida de Víctor en la parte final, emotivamente acompañado por los asistentes. Sin duda fue uno de los momentos destacados de la noche.
Siguió otra de las favoritas de quien escribe, una a la que le tengo una especie de cariño. ¡Y es que es todo un himno! La Vieja Guardia es una canción hecha para los fanáticos, una de aquellas que les habla a ellos y sobre ellos precisamente. Víctor indica que va dedicada tanto a los nuevos jevis (como le dicen en la penínsulas a los metaleros) como a los más viejitos. “Sentimiento, pasión, fuerza y libertad”… Hombre, ¡todo el Metal resumido en un verso! Y no importa si eres metalero de la vieja o de la nueva escuela, su esencia no cambia, y mientras queden personas que entiendan los que significa, el Metal seguirá vivo. Pero no deja de ser un tema muy nostálgico, ideal para los mayores, que en su momento vivieron el Metal de una forma distinta y lo siguen haciendo hoy, a pesar de todo. ¡Todo un temazo! Y en vivo evoca muchas cosas, tantas que es simplemente inevitable cantarla hasta quedar extenuado. Se cantó de corazón, por eso fue uno de los momentos más significativos y potentes de la noche. Mención aparte a las imágenes del Meet&Greet realizado con los fans el día anterior y al hermoso (sí, fue hermoso) homenaje que hizo la banda a los grandes estandartes del Metal y del Rock. Hacia el final de la canción pusieron en la pantalla imágenes de las grandes leyendas, como Metallica, Manowar, Baron Rojo, etc., y terminaron con una foto del gran, GRAN Steve Lee de Gotthard y otra del maestro de maestros Ronnie James Dio, en ese punto la ovación fue más grande que los cielos en los que se encuentran esas legendarias voces. En lo personal me emocioné muchísimo, y casi me voy al diablo cuando ya el final pusieron una imagen del reciente y tristemente fallecido Gary Moore. Fue un momento tremendamente emotivo. Un gran detalle que fue muy bien recibido. Y es que WarCry se debe a esas grandes leyendas, siempre haciendo referencia a su grandeza y rindiéndoles tributo. Tipos muy humildes y agradecidos del legado que han recibido.

Siguió otra de las canciones más destacadas del último disco: Coraje. Un tema más bien lento (comparado con otros que tienen), pero no por eso menos poderoso. Al contrario, creo que es uno de los más potentes que tienen, y básicamente por su letra (y claro, los densos y pesados riffs que tiene). Un tema que, para hacerla corta, te llena de coraje el corazón, y si eso pasa cuando estás en un concierto el resultado no puede menos que alucinante. Imaginen nada más: 3.500 colegas cantando a todo lo que les da la humanidad un coro que es de por sí aplastante. Qué instante más lleno de sentimiento. A esas alturas mi garganta ya comenzaba a sufrir, ¡y no íbamos ni en la mitad del concierto! Tal era la intensidad del asunto. Prosiguieron con Alejandro, cover del tema de Lady… jajaja, no, ¡esta sí es poderosa! Fue realmente aplastante, intensidad a raudales, con una gran labor de Rafa tras los tarros y de Víctor, que en la parte final no se guardó nada y la rompió. En lo personal, y siendo honesto, no me fascina la canción, pero en vivo fue realmente un agrado. Algo similar pasó con Ulises, cuya versión de estudio me parece una buena canción, pero no tan a la altura de sus grandes clásicos, sin embargo en su versión en vivo para mí ganó muchísimo, sobre todo en fuerza y sentimiento, siendo el trabajo de Víctor fundamental para ello.
Hora de ponerse romantiquirijillos, y en el undécima canción de la noche fue La Vida En Un Beso, otro tema extraído de Revolución, y que contó con una introducción en video. A mí este tema me gusta mucho, lo encontraba de por sí bueno, pero escucharlo en vivo fue una experiencia que sobrepasó toda expectativa. Al igual que con el tema anterior, el desempeño de Víctor fue lo que la hizo destacar. Hace rato todos teníamos claro que el tipo es un gran cantante, pero anoche se graduó de gran interprete ante todos los que concurrieron el Teatro. Además, fue muy bonito ver que volvían los encendedores al sonar de una balada, pues desde años han sido reemplazados por celulares y… cámaras. Lo que siguió fue notabilísimo y digno de destacarse. Yo tenía claro que en algún minuto Pablo iba hacer un solo para lucir sus capacidades, pero no esperaba nada como lo que presentó. A modo de homenaje, y de forma muy acertada, comenzó a tocar los primeros acordes del clásico de Gary Moore, Still Got the Blues, con todo el recinto coreando la melodía y con Pablo apuntando al cielo con sus dedos índices una vez que terminó, en señal de reconcomiendo al de Belfast. ¡Sobrecogedor! Continuaron otros temas clásicos, como Master Of Puppets de Metallica, que le llevaba unos malabares sorprendentes con las manos; Smoke On The Water de Deep Purple, punto en el que se unieron Rafa y Roberto; La Grange de ZZ Top, que la rompió entre el público; Paranoid de Sabbath, que puso a saltar a todo el mundo; Pablo pide palmas, el público obedece y comienza Highway To Hell, que incluyó un bailecito del guitarrista al estilo Angus (!). Luego se sumó Víctor y de pronto teníamos a WarCry completo versionando a AC/DC, ¡notable! Y de la nada comienzan a tocar la atronadora ¡Que Vengan Ya! La amplificación no ayudaba mucho, pero ya a esas alturas estaba asumido que no iba a mejorar. No sonó perfecta, pero eso no quitó que la gente se entregara al 100 por 100. No faltaron los mosh ahí en medio de la cancha. Toda era desmadre a esa hora.
Continuando encontramos a Un Poco De Fe, también de su anterior disco, La Quinta Esencia. Una correcta interpretación por parte de la banda, y con el respetable totalmente entregado, coreando cada verso. Quizás sea el momento propicio para hablar de la entrega de la banda. Llamaba mucho la atención ver cómo Víctor volaba por todo el escenario, corriendo y saltando de aquí a allá, sin parar casi nunca. Los únicos momentos en que se quedaba quieto, era para pararse en medio del escenario para cabecear y así mover su frondosa cabellera. Lo mismo Pablo, hacía caras, jugueteaba e interactuaba con el público, pidiendo siempre más entusiasmo. Santi detrás de su teclado también tenía su pequeño show, pidiendo palmas de cuando en cuando y señalando al público, son esas las cosas que van dándole sabor a un concierto, así que bien por ellos. Luego llegó otro, rescatado del tremendo disco que lleva por nombre el mismo que lleva la banda. Hablo de Señor, con un gran trabajo de Santi en los momentos iniciales, poniéndole todo para que ese inicio lleno de arreglos orquestales quedara bien, y así fue. Luego cada integrante hizo lo suyo y resultó en una interpretación muy sólida.

Siguió la (algo más) hardrockera Devorando El Corazón, la quinta y última canción de Revolución en hacerse presente anoche, y que con su contagioso y notable estribillo puso a cantar y saltar a todos en el recinto. Es una canción que desde el momento mismo del lanzamiento del disco supe que funcionaría muy bien en vivo, porque al margen de su letra, tiene un carácter alegre, casi festivo, básicamente por la melodía de su coro. Es fácil que la gente prenda con un tema así, aunque no sea tan Heavy. Gran canción, gran momento. Luego vino la poderosa y melódica Luz Del Norte. No me había percatado, pero al parecer es una de las favoritas de la fanaticada, porque quedó la grande en algunos momentos, con abundancia de mosh, saltos y gritos. Era el decimosexto tema, punto que en la mayoría de los conciertos alcanza su final, pero no para estos entusiastas, quedaba bastante por venir y el ánimo aún estaba a tope. Y más valía que así fuera, porque lo siguiente ameritaba todo el ánimo y la fuerza que fuese posible: Tú mismo. ¡Al fin! Este es uno de esos temas que los fanáticos llevan esperando casi una década, y que han definido el sonido y el significado de la banda. Esto va más allá de un temazo, esto es un verdadero himno, con todas sus letras. Como les contaba al comienzo, incluso antes del show ya la estaban cantando, increíble. Cuando Víctor dio pistas de que lo que se venía era esta canción, el recinto casi se derrumba. Sí, una de las más grandes ovaciones de la noche, solo comparable a la que se llevaron Steve, Ronnie y Gary. “Nada hay bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer” resonó como pocos versos anteriormente. Come dicen por ahí: ¡un colosal patadón en los chocleros! Y es que este tema lo tiene todo: velocidad, buenos riffs, buenas melodías, coro pulento, y un bonito mensaje. ¡Genuinamente épico!
Nos quedamos en la misma época del anterior tema, por allá en el 2002, en los tiempos de El Sello del Tiempo para encontrarnos con el Capitán Lawrence, otro de esos queridos clásicos de los fanáticos. Debe ser porque tiene uno de esos coros que a la gente le encanta entonar. Y claro, sobre el escenario también resulta muy bien. El Capitán se llevó sonoros aplausos. Pero lo que venía a continuación sería igual o más genial: El Trono del Metal, un himno no sólo de la banda, no sólo del Metal en español, sino que del Metal Universal. Qué temazo… ¡Qué temazo! Debería ser declarado como patrimonio de la humanidad. Es un tema simplemente emocionante, y que en vivo te eriza la piel y te remece hasta la médula. Fue un momento de pura gloria. Como entonar un coro de fraternidad en honor a todos los caídos, a todos los que han dado la pelea por surgir y hacerse de un nombre en este estilo de música que tanto amamos y no lo han logrado. Qué gran canción, qué gran momento, ¡qué grande WarCry!
Terminado ese glorioso momento, que se fue derechito a las vitrinas de la eternidad del Caupolicán, la banda agradece y se despide entre vítores y los ruegos de los fanáticos para que continuaran. Rápidamente abandonan la tarima. Ya las luces se habían ido, pero el público sabía que quedaba más, y se apresuraba en pedir más canciones, una en especial. Momento curioso/gracioso de la noche: algún sector pedía Hoy-Gano-Yo, pero algunos escucharon “O-tra Canción”, y se pusieron a gritar eso. Yo pensé “Bah, ¿otro cántico? Ese no lo conocía”. Pero luego se fue clarificando y el título de esa canción resonaba por todo el lugar. Vuelve la banda y se encuentra con una fanaticada totalmente entregada a ellos. Roberto vestía una camiseta de Chile, con el número nueve, y Víctor reparó en que ese detalle coincidía con la fecha del concierto (9 de Febrero). Pero bueno, había que retomar la música y la función continuó con la tremendamente emotiva El Amor de una Madre. Nuevamente se pudieron apreciar algunos encendedores, y todo el mundo con las manos en alto meciéndolas de un lado a otro. Momento de puro sentimiento, con Víctor cantando con el alma y el público haciendo lo propio. Los segmentos instrumentales, como el del final, sonaron muy bien, con mucha claridad. Genial, nada más que agregar. Luego siguieron en toda la onda nostálgica, pues interpretaron Nana, preciosa balada que está entre lo más destacado de toda su discografía. La atmósfera recargada de melancolía ya estaba instalada desde el tema anterior, pero se vio profundizada con esta sobrecogedora canción. Cometido realmente soberbio del Sr. García, quien, como ya dijimos, es un maestro a la hora de ponerle sentimiento y pasión a lo que canta.

Pablo pide silencio y calma, y con mucha tranquilidad comienza el suave arpegio que inicia El Guardián de Troya, y el público que no tarda en emular la melodía con los clásicos “oh oh oh”. Breve pausa y la canción explota con increíble fuerza, nuevamente todo fue locura en el Caupolicán. Sabiendo que ya se acercaba el final, la gente no se guardó nada, y entonó cada nota como si fuera la última, como unos desquiciados, ¡como debe ser! Ahora bien, no puedo continuar sin referirme a algo que considero muy importante. Antes de iniciar la siguiente canción, Víctor da un mensaje y agradece a todos los chilenos y a unos fanáticos argentinos que estaban presentes. Bastó que García mencionara la palabra “argentinos” para que los nacionales pifiaran y abuchearan. Lo mismo había ocurrido antes, cuando la chica argentina se subió en los hombros de su acompañante y exhibió orgullosa la bandera de su país (¡luego de los cual Víctor no hizo el gran honor de liderar un C-H-I!). Amigos, más que una pena… Una real vergüenza la actitud de la mayoría de los asistentes al silbar.
Hace un tiempo tuvimos la oportunidad de estar en Argentina para presenciar Avantasia, y allí nadie nos dijo nada, muy por el contrario: nos trataron siempre muy bien, con mucha amabilidad y cariño, como hermanos. ¡La canción que venía a continuación hablaría precisamente de la hermandad entre los metaleros! Me dio mucha pena constatar que a muchos, parte del mensaje que intenta entregar WarCry les entra por un oído y les sale por el otro. ¡No han comprendido nada! Molesta mucho. Como dice el siguiente tema… “Sonríe la ignorancia”.
Bueno, dejando atrás ese oscuro y desafortunado detalle llegamos al acto final de esta fabulosa función, que no podía ser otra que Hoy Gano Yo. Los que estuvieron allí saben que cualquier cosa que escriba se quedará corta y no hará justicia, pero haré el intento. Señoras y señores, metaleras y metaleros, estábamos en presencia de una de las alegorías más notables que se hayan compuesto, no sólo a nivel de Rock, ni de Metal, sino que de la música. Y al margen de que algunos tengan una idea muy retorcida de lo que es ser nacionalista y lo hayan dejado claro antes, la pasión por el Metal afloró de todas formas e inundó el teatro. Qué genial es escuchar una canción que en parte habla precisamente de eso, de lo que se siente y de lo que significa poder presenciar en vivo una de tus bandas favoritas y cantar junto a los colegas. Hoy Gano Yo es una canción monumental, que abarca todo el sentido de lo que es ser un jevi, y por eso es un himno tan representativo que muchos lo sienten como algo personal. Siendo así las cosas, era imposible que alguien se guardara algo, más aún con la intuición de que eso era lo último, que no habría más. Cada uno echó mano a lo que le quedaba de alma y cantó tan fuerte como pudo, como para hacer caso de lo que había dicho Víctor hacía un rato: “hay que dejar la garganta acá”. Otro momento épico e histórico. Nunca una frase tuvo más sentido: “Cada concierto, cada canción, me hacen sentir que hoy gano yo”. Todos sentíamos que en ese preciso momento y lugar ganábamos.
Fueron 23 canciones que sin duda conformaron un concierto histórico. La primera vez que WarCry estuvo en Chile será un momento memorable, tanto para la banda como para los fanáticos. La deuda ha quedado saldada con creces. Nada que reprochar, ni siquiera las pequeñas fallas técnicas que por cierto pasaron a tercer o cuarto plano. Un setlist sumamente bien elegido, mostrando lo mejor del lanzamiento que venían a promocionar, pero pensado para quienes nunca habían tenido oportunidad de verles: con las cuota justa de temas nuevos y muy cargado a los grandes clásicos. Sólo queda disfrutar del recuerdo y esperar que vuelvan pronto, escuchando resonar hasta entonces el eco del Grito de Guerra. ¡Grande WarCry!

Setlist WarCry:
01. La Última Esperanza
02. Nuevo Mundo
03. Contra el Viento
04. Aire
05. El Anticristo
06. La Carta del Adiós
07. La Vieja Guardia
08. Coraje
09. Alejandro
10. Ulises
11. La Vida en un Beso
12. ¡Qué Vengan Ya!
13. Un Poco de Fe
14. Señor
15. Devorando el Corazón
16. Luz del Norte
17. Tú Mismo
18. Capitán Lawrence
19. Trono del Metal
encore:
20. El Amor de una Madre
21. Nana
22. El Guardián de Troya
23. Hoy Gano Yo
REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO
LIVE REVIEW: Andy Zepeda
FOTOS: Guille

13 de Abril, 2011 a las 9:29 am
YO QUIERO DAR LAS GRACIAS FUE UN MUY BUEN ESPECTACULO OJALA Y VUELVAN PRONTO YA QUE YO VOLVERE A ESTAR PARA VERLOS………. SIMPLEMENTE MARAVILLOSO ” GRACIAS LENNY ” POR LO QUE ME DEJASTE “WARCRY”
14 de Julio, 2011 a las 2:32 pm
Holaaa!!! me imagino que estuvo fabuloso el concierto:/,como puedo saber con sertesa que vendran nuevamente me dio mucha nostalgia saber que no pude asistir es mi banda favorita y me siento… u.u!
A mi me gusta toda la discografia que tienen , ahora tambien me vengo a enterar del disco “AlFa” y que debe ser igual de bueno, porfa se los pido , en internet poco es lo que sale si es que vienen a chile nuevamente , con anticipacion porfa vorrr ….gracias…
22 de Julio, 2011 a las 10:18 am
Te amare por siempre bmhv
recordarte no resulta fácil olvidarte no lo haré jamas
29 de Febrero, 2012 a las 12:19 pm
Lo mas grande! es genial este grupo.
13 de Marzo, 2012 a las 10:37 pm
se acuerdan quien telonio ¡?
13 de Marzo, 2012 a las 11:07 pm
En este mismo review sale quiénes fueron los teloneros.