Symphony X
Teatro Caupolicán - Santiago, Chile
1 de junio de 2011

Qué manera de recuperar el tiempo. Symphony X pasó a ser de una de las bandas más ansiadas y esperadas el 2007, a convertirse en una que tiene a Sudamérica en su mira sin importar si la visita en cuestión se adhiere a los planes de promoción de un disco. “Amamos tocar para ustedes”, dijo Russell Allen en el Caupolicán y eso se distingue bien, ya que pareciera que para el grupo, los minutos en esta parte del mundo corren más rápido que para el resto de sus colegas, pues no sé si habrá otro acto internacional que haya venido tres veces a Chile entre dos lanzamientos, como Symphony X aquí el 2007, 2008 y 2011, entre Paradise Lost e Iconoclast. Siguiendo esta lógica, en que el conjunto vienen días antes de editar un álbum y después refuerza su promoción con otro concierto al año siguiente, entonces no sería descabellado pensar en otro show para el 2012 ó 2013, para presentar el Iconoclast con nuestros oídos ya acostumbrados al material.
Ojalá así sea, ¡porque varios seguidores quedaron con hambre tras el recital! No es tan sólo que se haya hecho corto, ¡efectivamente sí fue corto!, un repertorio de sólo diez temas, por más que el último contara casi como un 5×1. Si los que querían escuchar Evolution o Sea Of Lies se quedaron esperando en vano, ¿qué esperanza había para los que deseaban oír Through The Looking Glass, Church Of The Machine o The Eyes Of Medusa? En el fondo, fue el mismo compacto repertorio de la gira norteamericana con Powerglove y Blackguard, que sólo terminó hace algunos días. El grupo venía a la región sin actos soportes, aunque al parecer no encontraron el tiempo para ensayar otros cortes al menos para el recital de Chile, y quizás no hubo espacio para que Symphony X lo hiciera para el viaje por Sudamérica. Básicamente, es como si para el grupo fuera el mismo tour que partió en abril, sin descanso, sin deferencias de set. Esa pudo haber sido una de las razones de la ejecución de un show corto.
A propósito de la ausencia de teloneros en esta ocasión, siendo que Delta anunció que tocaría apoyando a Symphony X, lo cierto es que no me sorprende en demasía la decisión del management que la banda tocara sola, en vista a lo sucedido el 2008 con Ratt. En dicha oportunidad, Symphony X había probado sonido primero y luego lo hizo Ratt, moviendo tarimas, configuraciones, seteos, sonidos, provocando discusiones entre los representantes de ambos grupos. Y claramente, Symphony X el 2008 no sonó nítido ni brillante como 2007, por el contrario, se escuchó saturado, se escuchó pobre para los estándares del Caupolicán. Tal vez por causa de aquella experiencia, el tour management no quiso saber nada de “support acts” en Chile, a pesar de que Delta efectivamente sabe adaptarse a condiciones de teloneo, a las condiciones dadas por el número de cabecera.
El miércoles primero de junio, el sonido en el teatro tardó un poco en ajustarse, pero logró en su momento un nivel muy alto. Por las expectativas, la cantidad de público y la extensión del setlist, el show 2011 no superó al del 2007. De hecho, ese último sigue siendo para mí uno de los conciertos más perfectos a los que jamás haya asistido, pero también estoy seguro de que el de ahora fue mejor que el del 2008, justamente por el sonido. No nos mintamos tampoco, a lo lejos el setlist del tour actual se verá pobre, se verá mezquino para los que decidieron no ir, no pudieron ir y buscan justificaciones extrañas para alegrarse de su no ida, pero en el espectáculo mismo todos los que pisaron la cancha se emocionaron con la descarga, con esa amalgama tan propia de calidad, oscuridad, magia y poderío que sólo Symphony X sabe transmitir. Una cosa es ver los papeles y otra muy distinta es sentir lo que se vive, y el quinteto de nuevo entregó un gran show.
Ahora bien, no recuerdo en otro concierto del Caupolicán a un invitado más de piedra que las luces moradas del escenario, que entre el humo y la oscuridad del teatro hicieron que el público se impacientara más de la cuenta en la larguísima espera de la salida de los músicos. Retrasos de algún tipo hubieron y parecía que hasta los mismos integrantes vigilaban cada aspecto técnico del montaje para que todo saliera lo mejor posible para ellos y los asistentes. Calculo que pasaron como 20 ó 25 minutos entre que se apagaron las luces y empezó a sonar la introducción en los canales. Y el repertorio empezó con morteros, con Of Sins And Shadows de The Divine Wings Of Tragedy, a final del cuentas, el único track seleccionado de aquel trabajo. Sin respiro alguno, pasaron a Domination de Paradise Lost y aquí dejaron en claro nuevamente que la idea de ellos no es hacer volar acrobacias de virtuosismo, sino desgarrar con poderío a través de un metal progresivo que adquiere rasgos brutales en vivo. Aún recuerdo lo impresionado que me dejó tal mensaje el 2007 y sentirlo ahora pese a que uno ya está avisado, no falla al impactar. Symphony X se ha transformado en una banda compacta y ultra carismática, potentísima, que irradia algo siniestro/trágico/épico en vivo, y aquí esto fue lo primero en vislumbrarse.
El aire del escenario estaba cortante y tampoco hubo pausas para seguir con Serpent’s Kiss, un tema consolidadísimo en el setlist de los norteamericanos. Su groove provocó que la mitad de la cancha comenzara a saltar, pero se sintió que la aplanadora había dejado un poco de funcionar. Desde el centro, justo adelante de la mesa, la acústica estaba muy lejos de ser de las mejores, y el progreso del sonido hacia uno de verdadero nivel sólo se empezó a escuchar en The End Of Innocence, single de Iconoclast. Allen preguntó a la gente si quería escuchar algo nuevo y aquí, al menos para mí, se provocó un quiebre en el concierto, que adquirió más dramatismo, emoción, ese entusiasmo por ver algo que no había pasado en las ocasiones anteriores, esa sensación de asombro ante un track que si bien es una segunda parte de Set The World On Fire, mostró una calidad inmediata, un estándar altísimo que esperamos sea la tónica del disco del cual proviene. El coro de Russell es muy sencillo, aunque apasionado, fuerte y triste, e hizo su merma entre el público.
En ese momento, el cantante se detuvo por primera vez para hablar con los un poco más de mil asistentes que llegaron al Caupolicán. Es posible que le haya parecido raro mirar hacia las tribunas y verlas vacías, si de hecho apenas levantó la vista en todo el concierto. Lo que hizo fue indicar a todos los que estaban cerca suyo, compartiendo gestos y mostrando puños. Pero bueno, en ese instante, comentó que le parecía una “mierda” haberse tardado dos años y medio en regresar a Santiago, y agradeció a todos los que esperaron por ellos y pudieron estar presentes. Así, dedicó Paradise Lost a “los fans que han sido leales con nosotros por todos estos años” y se vivió un momento realmente especial. El sonido mejoró a un punto que el tema vibró de colorido y drama, con Russell manejando desde niveles sensibles hasta niveles desgarradores. De golpe, arribó Smoke And Mirrors y otra vez el griterío explotó desde el público, en un tema que se escuchó bastante más claro que los primeros números. Todo iba ya viento en popa, aunque sería el último corte noventero de la velada.
Eve Of Seduction fue la siguiente, en plan arribo otra vez de golpe. La guitarra de Romeo se sentía más poderosa, los teclados de Pinnella entregaban arreglos y fondos bien difíciles de percibir en la versión de estudio, con harta presencia en el cuadro en vivo. Quizás, el instrumento que siempre rebotó fue el de Michael Lepond, y lo voy a reiterar: seguiré por siempre echando de menos el estilo único de Thomas Miller, por más que nunca haya venido a Chile y apenas haya hecho algunos cuantos conciertos con Symphony X en Japón. Su sonido brillaba, marcaba en The Divine Wings Of Tragedy y Twilight In Olympus, era trascendente, y desde V – The New Mythology Suite, que el bajo quedó relegado tras las capas épicas de coros, teclados y guitarras. El bajo siempre me parecerá un puesto un tanto “vacío” en la formación de Symphony X. Esta vez, sin embargo, Lepond se mostró más comunicativo de lo habitual, muy atento a las segundas voces, cantando y haciendo gestos a quienes tenía al frente.
Tras ello, Iconoclast hizo su segunda aparición por medio de Demunanized. Russell Allen se tardó un poco más en presentarla y dejó a Romeo para que introdujera los primeros acordes de una composición novedosa, de timbres mecanizados, ritmos más complejos, vocales a lo Dio y los particulares riffs cortantes de un mastermind que se siente comodísimo en este tipo de canciones. Aquí, me llamó la atención lo que algunos han mencionado un poco a la ligera y sin mayor seriedad: el parecido de concepto, imagen y sonido de Iconoclast y Deny Humanity de Delta. ¡Espero que Symphony X se haya llevado una copia de ese disco en sus maletas!

El hecho es que la banda no quería perder tiempo y de inmediato prosiguió con Set The World On Fire. Aún tengo viva la imagen del 2007, cuando Paradise Lost todavía no salía y sin embargo todos los presentes en tribuna cantaban el coro como si se tratara de un clásico. Cuatro años después, Set The World On Fire es un referente del Symphony X moderno, pesado y metalero. En esta oportunidad, me asombró muchísimo la performance de las segundas voces en el coro, con Pinnella, Romeo y Lepond generando acordes exquisitos para apoyar a Allen. Cuando las voces de fondo se sienten claras en vivo es porque el sonido tiene un gran nivel, y así se escuchó a esas alturas.
Y de nuevo, la espera con el teatro a oscuras y las luces moradas después de Set The World On Fire se hizo bastante larga. Tanto, que incluso algunos se aburrieron de pifiar. De pronto, en una salida de poca parafernalia, Pinnella siguió la marca de batería y tocó la célebre orquestación del comienzo de The Oddysey, la gran obra de Symphony X que salvó su carrera en esos cinco años entre el 2002 y 2007 sin haber sacado ningún material. Como ya la habían tocado antes en el país, esta vez quería sólo detenerme a escucharla en sus detalles, distinguir que partes acortaban, qué partes tenían otros arreglos, cómo lidiaban con ciertas secciones, cómo sonaban ciertos pasajes en concierto, en el fondo, ver cómo los cinco convertían a esta ambiciosa creación de estudio en un monstruoso colosal en vivo. Todos los episodios sonaron enormes, pero fracasé en mi intento de “estudiarlos” porque simplemente la emoción me envolvió en Journey Through Ithaca al principio, en el instrumental Scylla and Charybdis, y sobretodo en The Fate Of The Suitors/Champion Of Ithaca. De hecho, esa última parte, trajo consigo el momento más increíble de toda la noche, con todos saltando y coreando las melodías, con un Russell regocijado en lo que esa melodía y ritmo habían provocado. Escuchar ese coro de “triumphant, champion of Ithaca” es impagable, con eso uno no quiere más, a riesgo ahora de tener que tragarme dichas palabras, ¡ya que serían las últimas notas del concierto!
Maravilloso cierre, ¿¡pero por qué tenía que ser ese el cierre!? Antes del show, o a la mitad del show inclusive, habría sido ridículo ver a gente pidiendo a gritos Evolution, pero en ese momento el llamado parecía más que necesario. Al final, terminó siendo infructuoso. El espectáculo se detuvo en su nivel más alto, con todos con ganas de seguir escuchando, y la sensación de salir del teatro en ese estado fue absolutamente extraña.
En todo caso, más me había dolido que para el 2008, no tocaran Through The Looking Glass, siendo que la canción sí estaba anotada en el setlist de esa gira. Sólo quiero decir que el show de ahora fue buenísimo mientras duró, con su repertorio de tour express. En ese momento me habría gustado ver a todos los que reclaman porque Helloween siempre toca de los Keeper, qué harían si un día deciden no tocar Eagle Fly Free o I Want Out. En fin, creo que Symphony X, por lo general, escribe temas que sirven para reemplazar en vivo a otros de las mismas cualidades. De esa forma se entiende que toquen Paradise Lost en vez de Communion And The Oracle, Domination en vez de Sea Of Lies, The Oddysey en vez de Through The Looking Glass, ¡y ojalá que The End Of Innocence no sustituya a Set The World On Fire! Así, me surge una última duda: ¿cuál pista reemplaza a Evolution?
Setlist Symphony X:
01. Intro
02. Of Sins and Shadows
03. Domination
04. Serpent’s Kiss
05. The End Of Innocence
06. Paradise Lost
07. Smoke And Mirrors
08. Eve Of Seduction
09. Dehumanized
10. Set The World On Fire
11. The Odyssey
REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO
LIVE REVIEW: Jorge Ciudad
FOTOS: Guillermo Salazar

2 de Junio, 2011 a las 6:04 pm
El mejor show por lejos de SX en Chile fue el primero, el que hicieron en el Teatro Providencia hoy “Nescafé de las Artes”!!
5 de Junio, 2011 a las 7:04 pm
ese show tuvo setlist perfecto. no conocia symphony x en ese tiempo :(
2 de Junio, 2011 a las 6:09 pm
no, el sonido no fue bueno del 2000. El del 2007 fue absolutamente maravilloso
2 de Junio, 2011 a las 6:17 pm
Es verdad eso de los que dicen: “Que bueno que no fui, estuvo muy corto el setlist” no tienen idea de lo que están diciendo … sentir el concierto , estar ahí, cambiarían totalmente su perspectiva … pero si es asunto de el valor de las entradas, ahí es un poco más justificable
Buen show, me gusto el sonido en la parte que estuve, solo que la voz de Allen se escuchaba un poco baja , pero que voz .. conmueve el tipo
Que lata lo de Delta … y pensar que en Porto Alegre los telonean Pain Of Salvation!
2 de Junio, 2011 a las 7:27 pm
de acuerdo con el review – symphony x en vivo es increíble, la ejecución y como canta rusell, son de otro planeta, pero son tan… rígidos con sus setlists, como si pensaran que al público no le fuese a gustar escuchar los temas que no son “los más conocidos” (aparte de los del disco nuevo, obvio).
sí, esta bien que haya gente que no los conozca mucho y sea su primera vez viéndolos en vivo, pero por cada gente que los conoce “casualmente”, hay un fan que los ha visto más de una vez, y que moriría por escuchar Through The Looking Glass o The Accolade en vivo. me agradaría bastante que comenzaran a meter más sorpresitas a los setlists, para los fanáticos de verdad. soñar es gratis.
ni hablar del precio de las entradas, productoras qls.
p.d.: yo el 2008 también quedé con la media vena porque no tocaron Through The Looking Glass! jaja.
2 de Junio, 2011 a las 7:38 pm
Decepcionado por lo breve del concierto habiendo pagado casi 30 lucas con recargo para 1:30 de show , impresentable , tal vez un menor valor en los precios iría mucha mas gente y no reclamaría tanto , pero el valor pagado versus el tiempo del show me parece por lo menos con gusto a poco.
2 de Junio, 2011 a las 7:54 pm
coincido plenamente con el review, el grupo estaba espectacular y general el setlist fue escuchar temazo tras temazo, con una gran actuación de los músicos.
A pesar de lo último, me sentí estafada, considerando pagué 24 lucas por un concierto que duró con suerte 1 hora 20 minutos, cuando se fueron los músicos empezamos a gritar por Evolution y vimos que no pasó nada quedamos marcando ocupado, sin poder creerlo. Cualquiera haya sido la razón de lo mezquino de la lista de canciones no creo sea razón para hacer un show planeado con otras bandas y llevar esta extención a uno que exclusivamente para ellos. con esto creo no iré al proximo show de SX, por mucho que me gusten.
En todo caso están geniales los temas nuevos y esperaré con ansias el nuevo disco.
2 de Junio, 2011 a las 11:55 pm
Concuerdo absolutamente con el review; y cuando vi el setlist pense que con odyssey se pueden escuchar otros cinco temas; pero al escucharlo se me pusieron los pelos de punta y quede con la adrenalina a mil X hora.
Impresionante ver a Sx en vivo..Igual quede con gusto a poco; pero iria a verlos cada vez que tenga las lucas..
Para que estamos con weas. ¿Cuanto se gasta en un carrete el fin de semana?
El que ahorra siempre tiene cabros.
3 de Junio, 2011 a las 12:50 am
He esperado mucho a SX, las otras veces que vinieron no pude por asunto monetario. Concuerdo con el review, el show mismo y la calidad del sonido fueron notables, mejor de lo esperado. Pero por el costo de la entrada esperaba más, no en calidad, sino que en cantidad, concuerdo con Ariatna en lo mezquino del setlist, siendo que en otros lados tocaron una cantidad de canciones mayor. Y a tono personal, aunque suene trillado o aburrido, lo que más me decepcionó fue no escuchar en vivo una canción tan notable como evolution, como otras canciones que faltaron. Esperaré su próximo disco, pero en cuanto a un futuro concierto, cerré las puertas.
3 de Junio, 2011 a las 1:35 am
ruego por ke symphony X venga denuevo
ya ke no los puede ver esta vez
3 de Junio, 2011 a las 8:47 am
es webeo el setlist tan corto? puta menos mal no fui… aun que lamento mucho no haber podido escuchar The Odyssey en vivo.
3 de Junio, 2011 a las 9:55 am
Excelente eportaje…comparto cada palabras….en especial estas ..
“Todos los episodios sonaron enormes, pero fracasé en mi intento de “estudiarlos” porque simplemente la emoción me envolvió en Journey Through Ithaca al principio, en el instrumental Scylla and Charybdis” …jajaja fue una emocion enorme….solo esa que se peude sentir cuando la musica te apasiona….\m/ Grande Symphony X!!!!
3 de Junio, 2011 a las 10:54 am
Una APLANADORA sobre la cancha del Caupolicán.
También creo que el 2007 tan impresionente como la potencia de la banda fue la calidad del sonido (two-two, ye-yep), que nos dejó pa’dentro de principio a fin, y por eso lo pongo primero en el ranking.
Aunque fue corto esta vez, y terminó sonando increíble, creo que nadie de los que fuimos salió pensando que “mejor no hubiera ido”, sino más bien que quedamos con gusto a poco… así que esperemos que la próxima vez sea aún más aplastante.
\m/ Grande Symphony X! \m/!!
Metal rules!
3 de Junio, 2011 a las 1:20 pm
+1
3 de Junio, 2011 a las 7:41 pm
lejos el mejor show a sido el del 2007, ojala que vengan nuevamente con un set list mucho mas largo para que todos quedemos contentos!!!!!! y tan bien que las productoras dejen de robar con las entradas
4 de Junio, 2011 a las 3:02 pm
The Oddysey es una cancion que debia escuchar antes de morir, una menos =P
5 de Junio, 2011 a las 3:53 pm
Les dejo mi galeria de imagenes
del concierto ojala les gusten
http://www.flickr.com/photos/miloschild/
saludos
16 de Junio, 2011 a las 9:15 pm
Fue una pena ver a Symphony X ante tan poco publico, aunque a ellos parece no haberles importado, tocaron mejor que nunca y como siempre, feliz de verlos en vivo. Lo malo es ver que el negocio de las productoras no tiene limite, esta bien…nadie va a invertir tanto dinero ni tiempo en regalar un show de esta magnitud…pero $24.000?. Como no se detienen a pensar un poco en la factibilidad de traer y en lo posible, llenar el caupolican con precios más accesibles?. Es cierto que el productor debe asegurar su ganancia, pero no a costa de vender 500 entradas a un precio altisimo, yo me pregunto…no las hubiera ganado igual si hubiera vendido las entradas mas baratas y asi haber convocado a una mayor cantidad de publico?…asi ganamos todos, el productor, la banda….que toca delante de una audiencia mayor…y el espectaculo en si mismo, por que de todas formas, debe de ser re penca para la banda tocar delante de tan poco publico.
Me da pena ver como los productores juegan con el fanatismo de uno, ya que sinceramente, yo amo esta banda…y estoy comprometido con su musica…pero tambien estoy comprometido con mis deudas y con mi familia y ahi es cuando uno tiene que ceder o para un lado o para el otro…por lo visto, la musica y los negocios nunca cuajaran en forma homogenea.