Judas Priest
Whitesnake | Inquisicion
Movistar Arena - Santiago, Chile
20 de septiembre de 2011

Finalmente llegaba el día en que los dioses del metal aterrizaban por tercera vez en tierras nacionales. Para muchos era la oportunidad de sus vidas de presenciar a la banda en directo; ya sabemos que este Epitaph World Tour será probablemente la “última” oportunidad de ver en acción a los incombustibles Halford, Tipton, Hill y Travis. Aunque claro, en mis años en esto he visto a Ozzy retirarse en innumerables ocasiones (desde el “No More Tours” específicamente), o a Kiss colgando los terraplenes para siempre tras el apoteósico “Farewell Tour 2000/2001”. Esas despedidas con elástico son tan viejas como el hilo negro, la diferencia ahora es que muchos de nuestros héroes están entrando a la sexta década, disminuyendo las posibilidades de verlos sobre los escenarios aún estando en gran forma.
Bien, independiente de lo triste que pueda ser una despedida, siempre será un agrado presenciar un show de la banda que ha definido el concepto del Heavy Metal una y otra vez desde los setentas. Con el respeto que me merecen otros músicos igualmente influyentes, Judas Priest ha marcado la tendencia a seguir y sin ellos el estilo no sería el mismo. ¡No señor! Una banda con tanta historia y mitología a cuestas trasciende más allá de su legado musical (que por cierto es enorme). Planteo la siguiente pregunta: ¿cuántos conjuntos han creado un universo paralelo en torno a los personajes de su música? Priest, probablemente como ningún otro, han creado su propio lenguaje inspirado en la ciencia ficción y el cine clase “B”, poniendo énfasis en villanos, anti héroes y personajes mitológicos. Siempre me he preguntado porqué nunca experimentaron haciendo algún disco conceptual, filme, comic o serie de TV, en donde los protagonistas fueran The Metallian, Sinner, Exciter, The Sentinel, Painkiller, Jawbreaker, Hellion, Tyrant, Turbo Lover, Jugulator, Night Crawler, etcétera. Las posibilidades para proyectar una franquicia teniendo a estos personajes mesiánicos son innumerables, es decir, ¿se imaginan una vorágine de figuras de acción inspirada en el universo Priest? O un juego tipo Mortal Kombat con escenarios post apocalípticos donde se lleven a cabo combates cabrones como The Metallian vs The Sentinel… FIGHT! (?)
Judas Priest no es sólo Heavy Metal, tachas, cuero y discos inolvidables. ¡Judas Priest es una religión! No podría ser de otra forma, ¡SON LOS DIOSES DEL METAL! Existen leyendas, mitos y personajes heroicos, sin embargo la deidad máxima de este movimiento son los señores del acero británico. Por eso este concierto era especial, si efectivamente no harán más giras mundiales, quedará en el recuerdo haberlos visto retirarse en gloria y majestad, estando aun en la cima del Olimpo metálico.
Al igual que en 2005, el cartel contaría con la participación de invitados de lujo: los legendarios Whitesnake, liderados por ese genio y figura llamado David Coverdale. Tras el fallido show en 2008 (donde quedara como postal el certificado médico del ex Deep Purple pegado en la puerta del Teatro Caupolicán), Coverdale llegaba secundado por los músicos Brian Tichy (batería, ex Foreigner y Billy Idol), Michael Devin (bajo), Brian Ruedy (teclados) y, por supuesto, la tremenda dupla guitarrera conformada por Reb Beach y el tremendo Doug Aldrich, hoy por hoy sus dos grandes socios del crimen.
Pero antes sería el turno de la banda nacional Inquisicion. No se trataba de un teloneo cualquiera, el mismo público los eligió por votación en un concurso. Con Manolo Schäfler y Paulo Domic a la cabeza, son un conjunto que sabe de sobra como responder ante este tipo de responsabilidades; y esta una nueva formación, con Rodrigo García y Cristián Carrasco, debe ser una de las más potentes que han tenido en su carrera. Uno sabe qué esperarse con este conjunto, pueden estar tocando en un pequeño bar en Valparaíso o abriendo para Mercyful Fate, Blind Guardian, Judas Priest, y siempre aprueban con honores.
Con un setlist donde mezclaron material de su reciente placa Opus Dei (como Metal Legions, Electroquinesis, o Believe) con clásicos indiscutidos del metal nacional de la talla de Up The Metal Hammer!, Innocent Sinner, Bats In The Belfry y Mayday’s Eve, mostraron todo el profesionalismo, talento y excelente puesta en escena de una banda que se ha ganado con creces su estatus. Excelente aperitivo para comenzar la jornada.
Setlist Inquisicion
1. Opus Dei
2. Up the Metal Hammer!
3. Metal Legions
4. Bats in the Bellfry
5. Believe
6. Innocent Sinner
7. Electroquinesis
8. Mayday’s Eve
ENTRE EL VENENO DE LA SERPIENTE Y LA SILUETA DE TAWNY KITAEN
A las 19:40 horas era el momento de que saltara a escena uno de los más grandes cantantes de la historia del Rock, el “snake charmer” por antonomasia, David Coverdale. Con My Generation de The Who de fondo, se apagan las luces, y el estallido del público no se hace esperar. Tras cartón, suena en los altavoces la pista introductoria, mientras Coverdale y sus muchachos salen a escena, recibiendo los vítores del público quienes le entregaron una bienvenida de héroe.

Vestido de jeans gastados y camisa blanca, el sexagenario retribuye el cariño aplaudiendo, sonriendo, tocándose el pecho y apuntando a las personas de las primeras filas. Sus músicos lo siguen a continuación, mientras David y da inicio a Best Years, corte perteneciente al álbum Good To Be Bad (2008). Una buena elección para empezar un concierto, y de entrada me llamó la atención el peso con el sonaba el conjunto, diría incluso que estaban afinados más bajo de lo usual. Como sea, la línea vocal es propicia para admirar los tonos bajos de Coverdale; aunque su voz no sea la misma de antes sigue siendo el amo indiscutido cuando se trata de cantar en esa forma.
Caía el primer clásico del 1987 con la tremenda Give Me All Your Love, una de esas canciones que uno siempre espera que desgranen en vivo, donde Cov hace gala de la candidez que nos tiene acostumbrados. Desde el arranque el hombre tenía al respetable en el bolsillo mientras estos disfrutaban cantando el pegajoso coro. Continuaban con otra joya de proporciones, Love Ain’t No Stranger, clásico perteneciente al excelente Slide It In (1984). El público era protagonista ayudando a David en la introducción: “Who knows where the cold wind blows / I ask my friends, but, nobody knows / Who am I to believe in love / Oh lord, love ain’t no stranger”, y me pareció destacable que Doug Aldrich interpretara el solo respetando la memoria del difunto Mel Galley (quién lo grabara originalmente). Otra cosa que noté en Doug es que cada día se parece más a Randy Rhoads, tanto en la pinta como en sus movimientos en escena. A esas alturas no parecía que Whitesnake fuera sólo un invitado, menos cuando comienzan a tocar los primeros acordes de la inmortal balada Is This Love? Está claro que tiene una conexión especial sobre todo con el público femenino, es más, pareciera que Coverdale las hubiera escrito para ellas y nadie más que ellas. Acá se crea una atmósfera sobrecogedora, que se palpa independiente si eres seguidor o no, y cada vez que la interpreta en directo el resultado es magia pura. Un momento intimista, cálido, romántico, capaz de derretirle el corazón hasta al metalero más duro. Perfectamente Coverdale podría dejar que los asistentes la cantaran completa, pero es esa complicidad entre ambas partes lo que hace que este momento sea aun más emotivo. Aunque inexplicablemente Aldrich tocó cualquier cosa en el solo.
“Algunos de ustedes deben saber que tenemos un nuevo disco llamado Forevermore” decía David, adelantando que tocarían material de esa producción. Luego presenta a Doug Aldrich en el “slide/guitar” dando inicio a Steal Your Love Away, el primer track de dicha placa. Un blues/rock de riffs pesadísimos cortesía de Reb Beach y el mencionado Aldrich; aunque aquí lamentablemente Coverdale abusó de los tonos agudos, haciendo que su voz pierda su color característico. Luego de reiterar los agradecimientos, le dedica a la gente la excelsa Forevermore, una balada en que nos vuelve a deleitar con esa atmósfera intimista, que sólo él es capaz de lograr. Quedaban solos en escena la dupla de Reb Beach y Doug Aldrich, iniciando una suerte de duelo de guitarristas. Cuando David reformó el grupo le dio al clavo eligiendo a este par de tremendos músicos; tipos con estilos distintos, pero a la vez complementarios, que con el paso del tiempo se han transformado en la columna vertebral del sonido del conjunto. Por un lado Beach (Winger, ex Dokken) proviene de la escuela de los grandes shredders gringos de los ochenta; en cambio Aldrich tiene un estilo de corte más clásico, influenciado por Ritchie Blackmore y Gary Moore. Tras este entremés sería el turno de Love Will Set You Free que juega con ese ritmo hiper sensual, recordando a otras grandes canciones de la primera etapa de la víbora. Por supuesto los fanáticos más duros del grupo lo disfrutaron a concho, como si se tratara de uno de los caballos de batalla de siempre. David presenta a Brian Tichy, quien se despacha un extenso solo haciendo gala de su talento en los tarros. OK, el tipo no es Tommy Aldridge, pero tiene una pegada tan poderosa como el veterano, incluso se dio el lujo de tocar una parte del solo con sus manos, al igual como lo hace el viejo Tom.
Entrando en tierra derecha, llegaba un himno con todas de la ley: Here I Go Again. En ese momento las voces de David y el respetable se fundieron en una sola, con palmas al viento en el inolvidable estribillo. Era el turno probablemente con la más grandiosa composición de toda su carrera: Still Of The Night. En este punto no había concesiones, todos siguiendo la letra, e invocando en nuestras mentes a esa traicionera lindura llamada Tawny Kitaen. ¡Así es!, la misma que alguna vez fuera la mujer más sexy de los videos rockeros, antes que la fama, el alcohol y la cocaína se llevaran su inocencia. Imposible no imaginarla arrancar de su celador, con la banda tocando la parte épica de fondo, mientras Coverdale se desgarraba la garganta y el público le daba una mano en cada una de las estrofas. La afinación la hizo sonar muy diferente, pero el remate del final donde todos gritaron “Still Of The Night, Still Of The Night, Still Of The Night”, fue matador.

Luego de agradecer por la hospitalidad entregada comienza a capella la letra de Soldier Of Fortune, aquella mágica balada que cierra el álbum Stormbringer (1976) de los púrpuras. Imposible no emocionarse escuchando cuando David cantaba: “But I feel I’m growing older / And the songs that I have sung / Echo in the distance / Like the sound of a windmill goin’ ’round / I guess I’ll always be a soldier of fortune”. Este momento de introspección sería bruscamente interrumpido con el puñetazo que significa escuchar los acordes de Burn, que de un momento a otro todos estuvieron haciendo headbanging, levantando los puños y gritando “All I hear is buuuuuuuuuuuuuuurrrrrrrrrrrrrnnnnnnn”. Como ha sido la tónica en las últimas giras es intercalada con un extracto de la poderosa Stormbringer, poniendo fin a estos casi ochenta minutos de show. La banda se despedía en medio de vítores y aplausos, mientras escuchábamos de fondo We Wish You Well, del álbum Lovehunter (1979).
En general fue un buen show, en el cual hubieron cosas destacables y otras no tanto: de lo segundo mencionaría la saturación del sonido a ratos, lo bajo de la afinación de los instrumentos (que hizo que canciones como Still Of The Night sonaran rarísimas), y a Coverdale quién abusa demasiado de esos gritos agudos, sin mucho cuerpo, sonando bastante desafinado la mayoría de las veces. Su voz grave sigue siendo sensacional, pero por alguna razón que desconozco no la ocupa más. De lo que me gustó sin dudas el nivel de su banda, ¡descollante!… y que quedó demostrado que el hombre -a pesar de sus más que notorias limitaciones actuales- sabe de sobra cómo imponerse sobre el escenario. La víbora cumplió y su veneno fue el alucinógeno perfecto antes de entrar al salón de acero…
Setlist Whitesnake
01- Intro: My Generation (The Who)
02- Best Years
03- Give Me All Your Love
04- Love Ain’t No Stranger
05- Is This Love?
06- Steal Your Heart Away
07- Forevermore
08- Guitar Duel (Doug Aldrich / Reb Beach)
09- Love Will Set You Free
10- Solo Brian Tichy
11- Here I Go Again
12- Still Of The Night
13- Soldier Of Fortune (Deep Purple)
14- Burn / Stormbringer (Deep Purple)
15- Outro: We Wish You Well
EL EPITAFIO DE LOS DIOSES

A esa hora el Arena estaba prácticamente lleno, con cerca de doce mil asistentes deseosos de vivir un momento inolvidable. Mientras por los altavoces sonaba War Pigs de Black Sabbath, el sonido de las sirenas acompañaba el enorme e imponente telón que desplegaba la palabra “Epitaph”, señal inequívoca que el momento había llegado. De pronto comienza a escucharse la introducción Battle Hymn -acompañada las luces rojizas que daban vida al emblema del tour-, pero esta vez no dando paso a One Shot At Glory, sino a la imponente Rapid Fire. Y cuando Halford dispara el verso “Pounding the world like a battering ram”, cae el telón dejando al descubierto a los grandes Glenn Tipton, Ian Hill, Scott Travis y Rob Halford, secundados por el recién ingresado Richard Faulkner. El rugido de la gente fue ensordecedor y desde el comienzo se percibía al conjunto sonando potente y con un fiato envidiable. Siguiendo el mismo orden del British Steel (1980) caía Metal Gods, sin antes iluminar a los presentes con llamaradas y rayos láser que salían desde la parte alta del escenario. Lógicamente fuimos testigos de los movimientos robóticos característicos de Rob y no es necesario mencionar que el coro retumbó en cada uno de los rincones del Movistar Arena.
“Hello Santiago de Chile…The Priest is Back!” exclamaba el Metal God, recibiendo la ovación de rigor. Después lanza una pregunta de respuesta obvia: “Are you ready for some Judas Priest’s Heavy Fuckin’ Metal?”, dando paso a Heading Out To The Highway, una de las mejores canciones del irregular Point Of Entry (1981). Cambiábamos la chaqueta de cuero por una de mezclilla, poniéndonos más ad hoc para disfrutar este clásico de carretera, y Richie Faulkner a la hora de interpretar el solo le adhiere algunos arreglos novedosos y refrescantes. A él ya lo habíamos visto en acción junto a Lauren Harris -abriendo para Iron Maiden en 2008 y 2009-; físicamente es muy parecido al K.K. Downing de principios de los ochenta, y me alegra que le hayan entregado la libertad de aportar con lo suyo al grupo, no limitándolo a ser un mero guitarrista contratado. Era el momento de revisar algo de Angel Of Retribution (2005), lo con el track que abre esa producción y uno de los nuevos clásicos del conjunto: Judas Rising. El doble bombo de Travis y la línea de bajo del gran Ian Hill sonaron simplemente aniquiladores, pero aquí el público aprovechó de descansar y tomar un poco de aire, sabiendo que el show era largo y apenas estábamos en la mitad de esta maratónica jornada.
Halford aprovecha de recordar que “este es un show especial porque están tocando canciones de toda la carrera de la banda” para luego presentar Starbreaker, una joya de la primera etapa del conjunto perteneciente al álbum Sin After Sin (1977). Todo un regalo para los más acérrimos, quizás el grueso de los asistentes no la recibió como una de las más emblemáticas, ¡pero qué importa! Priest siempre rescata gemas desde los confines de su catálogo y ésta sonó increíble. Cuando Tipton y Faulkner se unían para ejecutar esa mítica introducción, era obvio que caería otra de las inmortales: Victim Of Changes. Esta canción es a Judas Priest lo que Stargazer es a Rainbow, con una ejecución realmente excelsa y quienes llegaron con algunas copas en el cuerpo, sintieron que sus percepciones se sentían trastocadas gracias a los efectos del alcohol; por supuesto el grito de Rob en la parte final vino de las profundidades del infierno etílico (?).
Debíamos seguir y ahora el viaje nos llevaba hasta Rocka Rolla (1974), donde todo empezó para la banda, y del cual eligieron Never Satisfied. Interesante, porque conforme a lo que pasaban los minutos, apreciábamos las distintas facetas de Priest en su historia, en este caso, de la época donde sonaban a un híbrido entre Purple y Sabbath. El momento para poner los encendedores -digo celulares- en el aire, llegaba con Diamonds & Rust, original de Joan Baez; un momento solemne, porque tanto Tipton como Faulkner comenzaron tocándola acústica, para luego mezclarla con la versión clásica que pudimos escuchar en Sin After Sin y Unleashed In The East.

La máquina del tiempo no daba tregua, ahora era el turno de revisar algo de Nostradamus (2008), mientras de fondo sonaba la introducción Dawn Of Creation. Como era obvio seguían con Prophecy, mientras Halford aparecía en escena vistiendo una capucha cromada y llevando un báculo con el emblema de Metallian. Dicha producción mostraba a un Priest mucho más teatral, algo que se siente cuando la tocan en vivo. Acto seguido nos propinaban un golpe directo al cráneo con Night Crawler, divisándose algunos moshpits mientras Halford asaltaba en el coro. Una banda que sabe del potencial de su discografía no tiene problemas en sacar canciones increíbles del repertorio y reemplazarlas por otras igual de buenas o mejores.
El sonido de los sintetizadores nos llevaba nuevamente a la carretera, mientras Scott Travis daba la partida a Turbo Lover. Otro de los momentos inolvidables del show, mientras el público con puños en el aire coreaba “I’m your turbo lover, tell me there’s no other”, acompañados de llamaradas que sofocaron a quienes estaban en las primera filas. Acto seguido presentaron Beyond The Realms Of Death, no sin antes mencionar que en su carrera habían experimentado con muchas cosas distintas, y esta era la balada tradicional del Heavy Metal. Retrocedíamos hacia el Stained Class (1978) ¿Y qué les puedo decir? ¡A esas alturas sólo disfrutábamos de unas grandes composiciones de Priest! Es imposible permanecer indiferente ante la magnificencia de esta canción, con ese tremendo arpegio inicial compuesto por Les Binks, un Halford dándose un festín de matices vocales, y el solo del maestro Glenn Tipton es uno de los más inspirados que he escuchado jamás.
Sé que muchos soñaron durante años con escuchar The Sentinel en vivo. Obviamente es del material mas difícil de interpretar, así que Rob varió con inteligencia la línea vocal; de todas formas había que exigir la garganta al máximo para gritar “Sworn to avenge / Condemn to hell / Tempt not the blade all fear the Sentineeeeeeeeeeeeeeeeeeeel”. Y si estamos hablando de regalos inesperados, estoy seguro que más de alguno soltó una lágrima cuando Richard comienza a tocar los acordes de Blood Red Skies, para después escuchar como Halford narra desgarradoramente esas líneas “As the sun goes down / I move around / Keeping to the shadows / Life, hangs by a thread / And I’ve heard it said, that I’ll not see tomorrow”. La interpretación fue magnífica, imposible describirlo sólo con palabras, sobre todo para quienes pensamos que Ram It Down (1988) es casi tan bueno como Painkiller. No tocan mucho material de ese álbum y que ésta fuera la elegida fue un verdadero premio. Caía otro de los covers emblemáticos, me refiero a The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) original de Fleetwood Mac, donde nos quedábamos sin aliento coreando la parte de la enorme melodía de Glenn. ¡Cuánto poder por la cresta!
Rob presentaba la siguiente canción sin antes mencionar que 1980 fue un gran año para el Heavy Metal, donde muchas grandes bandas lanzaron discos extraordinarios… “Breaking the what?… Breaking the what?… Let’s break that law!!!”. Y cuando sonaba Breaking The Law, el público fue el encargado de cantarla en su totalidad, mientras se disparaban más llamaradas durante el coro. Scott Travis quedaba en escena comenzando un corto pero preciso solo de batería. ¡Es impresionante este tipo! Le da con una fuerza sobrehumana y pareciera que ni se esfuerza. Lógicamente esto daba paso a la apertura de Painkiller, que fue interpretada de manera avasalladora y donde la cancha se convertía en una batalla campal.
DEL RUGIR DE LOS MOTORES AL CALOR DE LA MEDIANOCHE
Terminaba el set regular, pero quedaba más. De fondo vemos un enorme ojo cibernético cuando comienza a sonar la inconfundible instrumental The Hellion; nuevamente los gritos del respetable se volvieron ensordecedores al corearla, y como no, si a continuación pasaba Electric Eye, con la cual el recinto casi se viene abajo. Rob cantando en una de las plataformas mientras éramos nosotros los encargados de completar el coro. Y el rugir de los motores nos advertía que llegaba el momento Kodak de la noche -de esos que con los años han dejado una marca indeleble en la historia del Heavy Metal- ver al Metal God montando su Harley Davidson mientras cruzábamos los dedos para que no sufriera el percance del show en Brasilia, donde el hombre terminó en el suelo, aunque sin consecuencias serias. Claro, Hell Bent For Leather es el himno del cuero, el cromo, el diablo y a priori también podríamos colgarle algunas connotaciones de doble sentido. Allí te das cuenta que Rob es tan enorme que puede echarse sobre su moto cromada y el público se va a vuelve loco igual.

Cuando el respetable soltaba el cántico futbolero “Olé, olé, olé, olé Judas… Judas”, Halford aprovecha de llevarse lo poco de voz que nos quedaba con sus ya clásicos “Oh Yeah”. Ahí entrábamos en la recta final con el super hit You’ve Got Another Thing Comin’, otro momento mágico cantado a todo pulmón. El lienzo detrás de la batería, que llevaba el logo del grupo y la inscripción “United”, nos recordaba que en ese momento todo el Arena era una fraternidad unida por la pasión del Heavy Metal. Richie podía lucirse ejecutando un solo mientras miles de palmas se agitaban el aire, con rayos láser por doquier y gritando ¡YOU´VE GOT ANOTHER THING COMIN’!.
Y si el reloj marcaba exactamente las 00:00 horas, ¿qué mejor forma que cerrar la velada con Living After Midnight? “I took Santiago about a 1 AM / Loaded, Loaded / I’m all geared up to score again” advertía el Metal God y todos sabían que era la oportunidad para dejar la última gota de sudor. ¡Dicho y hecho! Todos saltando, todos gritando, todos disfrutando… y al final Halford despidiéndose:“Thank you Santiago, we love you… and keep the Metal faith!” .

Como comentario al cierre debo mencionar que este ha sido el mejor show de Priest en Chile. En cuanto a sonido (de todas las veces que he ido al Arena es lejos el sonido más potente y claro que he escuchado), puesta en escena, entrega del público, setlist y un nivel de ejecución descollante. La despedida no podía ser de otra forma -así lo entendimos todos-, y con conciertos como este queda claro porque Judas Priest son los dioses indiscutidos del Metal y no hay nadie que les haga sombra. Si no vuelven nunca más, no hay nada que reprocharles; sólo me queda terminar este comentario parafraseando a los grandes de ABBA: simplemente “Gracias por la música”. ALL HAIL THE PRIEST!
“Rising from darkness where Hell hath no mercy and the screams for vengeance echo on forever. Only those who keep the faith shall escape the wrath of the Metallian… Master of all Metal”.
Setlist Judas Priest:
01- Intro: Battle Hymn
02- Rapid Fire
03- Metal Gods
04- Heading Out To The Highway
05- Judas Rising
06- Starbreaker
07- Victim Of Changes
08- Never Satisfied
09- Diamonds & Rust (Joan Baez)
10- Dawn Of Creation / Prophecy
11- Night Crawler
12- Turbo Lover
13- Beyond the Realms Of Death
14- The Sentinel
15- Blood Red Skies
16- The Green Manalishi (With The Two-Pronged Crown) (Fleetwood Mac)
17- Breaking The Law
18- Painkiller
Encore 1:
19- The Hellion / Electric Eye
20- Hell Bent For Leather
21- You’ve Got Another Thing Comin’
Encore 2:
22- Living After Midnight
REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO
LIVE REVIEW: PEDRO ARAYA LLANCA
FOTOS: GUILLERMO SALAZAR

23 de Septiembre, 2011 a las 9:41 pm
no se puede describir con palabras lo que se vivio ese dia el mejor concierto de mi vida,mejor que cualquier otro, judas priest es lo mas grande que ha existido, con lagrimas de alegria despedi a mi banda preferida, con un rob halford simplemente un dios, como lei por ahi alguien con una voz que no se le igualara jamas .
con recpecto al publico un poco apagado pero creo que es porque a judas van mas rockeros de vieja escuela o sea de edad pasao los 30 y vi artos ,encambio a maiden van mas cauros xicos y son mas prendios y esa creo que es la razon poque el publico apagado
pero en fin me importo una mierda ese detalle lo importante fue ver a los dioses del metal ctmmm GRANDES JAMAS OLVIDARE ese dia martes
24 de Septiembre, 2011 a las 7:16 pm
Creo que Priest, aun no recibe el reconocimiento que merece. Su influencia fue determinante para el destino del Metal. Después de Nostradamus”, quedo claro que aun tienen mucho que entregar
Saludos afectuosos a la familia del metal.
28 de Septiembre, 2011 a las 11:04 pm
EXELENTE,,,,,,TODO MI APOYO……..
24 de Septiembre, 2011 a las 10:27 pm
yo estaba en cancha y estaba bien prendeodo el publico pero creo que son los mas jovenes los que no se prenden con los conciertos los empujas y te miren feo haces un mosh y se ponen en la orilla del mosh a pegar puros maleteros y cuando viene algun grupo andan pidiendo cancha vip no tienen el espiritu del rock pagan lo que sea justificandose con “que son fanaticos y un fanatico paga lo que sea ” pero cuando van a un concierto no aguantan ni dos temas adelante y de fanaticos no tienen nada solo tienen la plata para la entrada
25 de Septiembre, 2011 a las 12:45 pm
Yo tb estuve… desde Talcahuano me pegue el pique, debo decir que el viaje y el inmenso calor de ese día me tenían totalmente agobiado, cansado… pero una vez que entre al movistar mi cuerpo, mente y alma recobraron toda la fuerza y el entusiasmo que me caracteriza y que me llevaron a emprender mi peregrinación para ver al sacerdote! Y es que JUDAS PRIEST me apasiona, toca esa fibra en mi, despierta ese sentido oculto! (en general eso me produce el “rock”), pero con judas se manifiesta de una forma casi religiosa! cada riff, solo, nota, que sale de esas guitarras, bajo o batería, sumado a la inmensa voz de Halford! Es un deleite para mi espíritu! Sin duda uno de los mejores recitales a los que he asistido! Que dejara un recuerdo imborrable en mi memoria! Y en cada una de las células de mi templo corporal… jajaja… saludos!
25 de Septiembre, 2011 a las 4:27 pm
ESTUVE A PUNTO DE NO IR POR LUKAS PERO SIMPRE APARECEN ESOS AMIGOS INESPERADOS QUE TE INVITAN A DISFRUTAR CON ELLOS DE ESTOS CONCIERTOS. AGRADESCO TENER AMIGOS ASI PORQUE LA CAGO PA ESTAR LA RAJA LEJOS SIN DUDA LA MEJOR ACTUACION DE PRIEST . HE IDO A LAS 3 Y ESTA FUE LA MAS CHAKAL CSM. HARTO FUEGO BUEN SETLIST Y HALFORD CANTANDO UN KILO ADEMAS DEL PUBLICO QUE POR PRIMERA VEZ DEJA DE LADO SU AMOR PLATONICO A MAIDEN Y LE ENTREGA EL RESPETO QUE MERECE EL METALGOD EN TIERRAS CHILENAS UN TERMINO DE FIESTAS PATRIAS GENIAL
VALE MORGUE CULIAO POR LA INVITACION JEJEJEJEJEJEJ
25 de Septiembre, 2011 a las 9:15 pm
Si lo debo resumir en una palabra: Notable, de verdad es el mejor concierto al cual he ido y creo que ahora me puedo morir tranquilo con la felicidad de haber visto a mi banda favorita.
GRANDE JUDAS PRIEST!! GRANDE LOS DIOSES DEL METAL!!
27 de Septiembre, 2011 a las 12:26 am
La primera canción que escuche de Judas priest a los 15 años si mal no recuerdo fue electric eye y de ahi en adelante empece a buscar mas música de Judas y de otroa grupos, fue cuando conoci el Heavy Metal. En ese tiempo (aprox año 82) no teniamos ninguna posibilidad de ver en vivo a un grupo musical de elite y de gran trayectoria mundial, eran los años de la dictadura. Hoy, despues de 28 años tuve la oportunidad de disfrutar con uno de mis hijos del grupo que de una u otra forma marcó mi vida y de ver en vivo y en directo al rey del Heavy Metal y sentir sus acordes. Fue todo un honor haber estado ahi y haber vivido lo que vivi.
27 de Septiembre, 2011 a las 1:23 pm
La larga y variada carrera de Judas Priest genera que sus Shows, en especial este último, sean tan apasionantes. Muchas bandas entran al escenario, derrochan energía a mil por hora y se descueran pretendieno ser los mejores. Cuando Judas Priest sube al escenario, SABEN QUE SON LOS DIOSES DEL METAL y que después de ellos vienen todos los demás. Y dramáticamente lo trasuntan al público. Es tan sublime, la imponente figura de Rob Halford y Tipton la guitarra más afilada del mundo..¡QUÉ SHOW CSM!
28 de Septiembre, 2011 a las 11:01 pm
uuf………mejor no habra,,,,,e asistido antes a judas,,pero definitivamente este fue genial…..lo mejor d judas ,,,,llege muy cerca del ecenario,,,,,,,,estubo y estara retumbando en mis oidos por muxo tiempo…..JUDAS PRIEST.LOS DIOSES DEL METAL……..
3 de Octubre, 2011 a las 7:57 pm
Añejada en roble la voz del viejo Rob. Tipton un maestro y Ian Hill siempre poniendo el corazón en la interpretación.
Adios Metalgods!