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Black Label Society

Teatro Caupolicán - Santiago, Chile
7 de agosto de 2011

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Creo no exagerar cuando digo que Black Label Society ciertamente tenía una deuda que saldar con el público chileno, así como con buena parte de Latino América. Si bien esta no era la primera vez que nos visitaban, sí era la primera vez que lo hacían como número principal, pues anteriormente, en el 2008, sólo lo habían hecho en calidad de teloneros de Ozzy (junto con otra banda que no sé si quieran que nombre, así que mejor no me arriesgo). Para muchos eso era una injusticia, y querían sí o sí ver a Society tocando un show completo, como Dio manda. Y pues bueno, como la vida es injusta, pero no tanto, helos acá, tres años más tarde, con todo su poderío y el talento que les caracteriza.

Ahora, también sin ánimo de exagerar, el líder y alma de la banda, Zakk Wylde, las vio bien oscuras el año 2009 cuando fue a dar a la clínica producto de una embolia. Aquél año había sido bastante negativo en términos humanos para el mundo metalero, pero el buen Zakk se las arregló para salir adelante y volver a los escenarios con todo. Claro, un maldito coágulo no era nada para La Bestia, no lo iba a detener. Para los más fanáticos, los de verdad, esas cosas no son anecdóticas ni simples obstáculos superados. Son eventos que transforman la vida misma, y para todos ellos asistir al concierto ahora era verdaderamente una obligación. Y seguramente para Wylde todo tiene un nuevo sentido desde entonces.

En eso pensaba yo cuando hacía mi entrada al Caupolicán, también con la ya clásica pregunta “¿Qué tan lleno estará?”. Eso (la asistencia) nunca ha sido claro indicador de nada (he visto a bandas gloriosas tocar ante 300 personas), pero siempre es mejor entre más gente asista. Quedaban pocos minutos para las 21 y afuera aún quedaban unos pocos rezagados metaleros, la gran mayoría estaba al interior, alrededor de unos mil fanáticos. Todos impacientes por ver a Zakk y los suyos. El reloj marca las 21 horas y con una puntualidad británica las luces caen y comienza a sonar la bella intro de New Religion, con sus arreglos orquestales y toda la cosa. Al son de esos magistrales acordes comienzan a apersonarse los integrantes de la banda, primero fue John DeServio con su bajo, de inmediato le siguió el baterista Mike Froedge. Luego apareció el maestro Nick Catanese y finalmente Zakk, todos de espaldas al público, esperando el tronazo de inicio.

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Volteados, con una sirena sonando de fondo y ya bajo una ovación desquiciante, Zakk se enviste con un muy llamativo accesorio: ni más ni menos que un penacho de aquellos como los que los nativos norteamericanos usaban, lo que era una clara señal de que se venía el Caballo Loco. ¡Crazy Horse! Ese era precisamente el nombre con el que se conoció al jefe lakota Tasunka Witko. Un temazo que iniciaba con un estridente “SAN-CHI-AGOU” por parte de Zakk. Un mazazo en la cabeza y nada más. Por otro lado resultaba impresionante ver a este sujeto, el tal Zakk, con su corpulencia y pinta de vikingo, luciendo el penacho. Inspiraba respeto, casi sugería una supremacía. Por cierto, el hombre usaba un Flying V, como la que tantas veces utilizara el legendario Randy Rhoads, pero claro, en una personalizada versión Bulls-eye. Podrá ser una frivolidad: ¡pero qué guitarra más preciosa! Terminaba esa canción y de inmediato, sin pausa alguna, comienzan a resonar en el teatro los inconfundibles acordes de la intro de Funeral Bell, con ese poderoso y macizo riff que no puedes sino cabecear exigiendo al máximo tu cuello. Si con la primera canción la gente había quedado prendidísima, con esta simplemente se volvió loca, tal cual.

Luego un cabio de guitarra para azotar con Bleed For Me, uno de los mejores cortes de 1919 Eternal (2002), y que como era de esperarse puso a saltar a todo el mundo al ritmo de sus riffs. Además, la fuerza con la que tanto Zakk como los demás interpretaban conminaba a vivir la canción con todo. Yo estaba en la parte de atrás de cancha, por lo que podía ver todo el caos en la parte central de la misma, y hacía el frente al asunto era una zona de guerra. Del mismo modo, y sin pausa alguna (¿qué se tomaron estos sujetos?) llegó Demise Of Sanity, del mismo disco recién mencionado; notable por cierto el final, que fue una ligazón con el final de Superterrorizer. La única pausa fue de unos pocos segundos para cambiar de guitarra nuevamente. A estas alturas ya había notado algo, pero ahora me llamaba mucho la canción: hablo del desplante de John. El hombre saltaba y se movía a lo largo y ancho de todo el escenario, gesticulaba un montón y no pulsaba las cuerdas de su bajo, sino que las golpeaba a puñetazo limpio. Por momentos se mostraba más motivado y prendido que el propio Wylde. Luego, con otra pausa muy mínima, se hizo presente Overlod, del disco que se supone venían a promocionar: Order Of The Black (2010). Uno de esos cortes tenían que estar presentes esa noche. Potente, pesado y contundente. ¡Temazo!

blscl11-09En seguida (¡pero en seguida!) vino Parade Of The Dead, otro de esos temas salvajes y brutales que son la especialidad de Zakk. En este punto comenzaba a llamarme mucho la atención la escases de tiempo que transcurría entre canción y canción. En algunos casos ni siquiera transcurría tiempo, sino que pegaban los temas unos a otros, como el caso de Parade Of The Dead y la anterior, como si los muchachos tuviesen apuro por irse. Demás está decir que cuando eso ocurre, la interacción con el público se ve muy limitada. Y desde mi perspectiva al menos eso va restando puntos al show en general. Pero bueno, volveremos sobre esto más tarde. Sin pausa (nuevamente), y desde el Sonic Brew (1998), llegó Born To Lose, que fue algo así como un sedante entre tanta adrenalina. Es una canción en mid-tempo que sirvió para recuperar el aire, pero no para descansar la garganta, porque la gente se descordó igual. Al terminar por fin una pausa, en la que Zakk agradeció mucho a los asistentes por estar presentes y dijo estar muy feliz de haber vuelto a Chile. Luego se dio a la tarea de presentar a cada uno de los integrantes, con broma muy graciosas respecto de cada uno, sobre todo en cuanto a Mike. Mientras eso sucedía, los técnicos preparaban todo para lo que sería el momento diferente de la noche.

Instalaron un teclado, cubierto con una bandera de Estados Unidos que, cómo no, tenía bandas negras en lugar de rojas, para que Zakk tocara los acordes de algunas de las baladas que tiene la banda. Los más entusiastas pensaron que podía ser In This River y así recordar a Dimebag Darrell (a quien fue dedicada, pero es quien las inspiró, como algunos creen), el gran amigo de Zakk. Sin embargo se trataría de Darkest Days, que por cierto contó con una extendida introducción que sirvió para constatar en vivo las fabulosas habilidades de Zakk como pianista. ¡Qué mostro! Luego de esa larga intro, en la que él estuvo solo en el escenario, se fueron sumando los demás miembros para darle finalmente inicio formal a la canción. ¡Tremendo momento! Pensé que pasaría “piola” en la noche, pero resultó ser una de las más coreadas. Al terminar regresa la Flying V para darle vida a unos de esos temas medios extraños (pero no menos disfrutable) del álbum Mafia (2005): Fire It Up, cuyos “wauh wauh wauh” fueron hechos con la voz de Zakk nasalizada al máximo y con la ayuda de John (¡quien ponía unas caras muy chistosas!). Puso de nuevo a la gente con el entusiasmo a tope y su coro resonó con fuerza en el mini coliseo.

Un nuevo cambio de guitarra (quizás, porque la verdad me anduve mareando con tanto cambio, pero es lo más probable) para el esperado solo de Zakk y vámonos con su show personal. No quiero causar polémica ni nada, pero la verdad esperaba mucho más: más espectacularidad e inspiración. Obviamente (y quede muy claro: ¡obviamente¡) fue un solo lleno de técnica, escalas pentatónicas, buenos barridos, a mil por hora y esas cosas, también se evidenciaba ese estilo único a la Albert Lee del que Zakk ha manifestado ser heredero, pero no fue nada que me hiciera pensar “¡Oh, ahí está el legendario Zakk Wylde!” ¿Se entiende? Hombre, le he visto tocar cosas con más pasión al intentar reproducir a Randy mientras estaba con Ozzy. Sin mencionar que fueron 6 o 7 minutos de solo y para ser honesto, al final de los cuales igual me aburrí un poco. Esa es mi apreciación personal: podría haber lucido mucho más. Y bueno, al terminar el solo, ¡paf! ¡Godspeed Hellbound! Yo que me había aburrido un poquito con el solo desperté con una verdadera patá en l’hocico con este tema, y es que es uno de mis favoritos del Order Of The Black. Y la locura fue total en este momento, se pudieron ver algunos fanáticos flotando por encima de los demás en dirección hacia el escenario. ¡Esos riffs son asesinos! El que no se motiva con esto no tiene Metal en la sangre.

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¿Mencioné que en la parte de atrás del escenario había unas estructuras que sostenían veintiún guitarras? Bueno, ¡así no más! Eso explica tanto cambio. Para esta pasada, tanto Zakk como Nick lucieron unas impresionantes guitarras dobles, pues lo que se venía era la semi-acústica The Blessed Hellride, que muestra todo ese rock sureño y bluesero que tan fuertemente ha influido en el sonido del Black Label Society. Es un mid-tempo, sí, pero eso no impidió que la gente los coreara con el alma. Continuaron con otro de los cortes más potentes del disco Mafia, esta vez fue Suicide Messiah. Durante el estribillo el nivel de decibeles producidos por la banda y la audiencia era casi insoportable a los oídos, pero daba lo mismo. Eso sí, algunas apreciaciones sobre el sonido de la noche en general: las segundas voces (de John) se escuchaban muy bajas, tanto así que momentos pensé que su micrófono estaba apagado. En general los platillos de Mike se escuchaban muy bajos. Por otro lado, la guitarra de Zakk estaba muy alta y a ratos se saturaba. Tanto así, que uno de los técnicos se subió a participar con un megáfono en el coro, pero dio lo mismo, porque ni se escuchaba. Pero repito: parecía no importar mucho. Esa tónica se mantuvo durante la siguiente canción, que no fue otra que Concrete Jungle, del cuestionado Shot To Hell (2006), uno de los más rescatables de aquél disco, y que podrá no ser una de las favoritas de la fanaticada, pero se llevó su buena ovación.

Terminando ese tema Zakk pregunta enfervorizado si acaso estábamos listos para lo último. Todos respondieron “¡Sí!”, probablemente creyendo que en realidad no iba a ser lo último, pero se llevarían una sorpresa al constatar que efectivamente Stillborn sería la decimocuarta y última canción de la noche. Curioso: hace una semana un amigo me comentaba, a propósito del breve “full show” de Anneke, que nadie hoy en día hace un concierto de menos de quince canciones. Y bueno, yo le habría encontrado la razón, pero parece ser que no hay ningún criterio de duración mínima. En fin, eran los últimos pasajes de la noche y la gente siempre se motiva más al saber que queda poquito. En resumen: Stillborn fue uno de los momentos más altos de la noche, con un nivel de coreo y entrega física impresionantes por parte de los fanáticos. Cuando termina Zakk eleva su Flying V dorada hacia el cielo, se persigna con sus puños, golpe se pecho a lo Tarzán, luego se saca su chaqueta para exhibir el nombre de la banda en su espalda, la besa y se despide. Se queda un rato parado sobre los retornos aplaudiendo y agradeciendo la entrega. Luego se retira y… Nunca más volvió, a pesar de los deseos de los mil incondicionales. Fue una hora y veinticinco minutos de un muy intenso show.

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Y hacia el final, uno que otro comentario. Ceo que la lista de canciones fue la óptima, creo que la entrega del público fue notable, y por supuesto la interpretación técnica de cada uno de los miembros fue impecable, pero algo me faltó. Y creo que se trata de esa complicidad que se da entre banda y audiencia en cada concierto que veo. Vi a la banda muy distante, poco compenetrados con SU público. Durante el concierto, Zakk habló sólo tres veces al público, en una de las cuales simplemente dijo “¡Santiago, den la bienvenida a Black Label Society!”, la otra fue para presentar a la banda y una última para anunciar que se venía la canción final. O sea: una interacción casi nula. Ok, muchos van únicamente a ver a su banda tocar sus canciones favoritas, y eso me parece válido. Pero vamos… Para la mayoría un concierto es mucho más que eso, es toda una experiencia, y hay pequeños detalles que los hacen memorables. Me faltó mucho de eso. Musicalmente no hay nada que decir, simplemente impecable, pero en lo humano, en esa relación mística fanático-músico, hubo algún carencia. Apenas daban oportunidad de corear un “Olé, olé, olé”. Podrá ser una tontera, pero son esas tonteras las que van sumando y al final del día te hacen decir “¡Qué concierto!”

Como sea, creo que los más fanáticos pueden darse por pagados al haber visto a Jeffrey Phillip Wielandt y a sus secuaces de la Sociedad presentarse por fin con un show completo aquí en Chile. Sin duda haber escuchado sus canciones favoritas debe haberlos dejado feliz. Sí, creo que independiente de esos detalles que menciono, el balance es muy positivo y podemos decir que presenciamos un gran concierto de Heavy Metal.

Setlist

01. Crazy Horse
02. Funeral Bell
03. Bleed for Me
04. Demise of Sanity
05. Overlord
06. Parade of the Dead
07. Born to Lose
08. Darkest Days
09. Fire it Up
10. Solo de guitarra
11. Godspeed Hellbound
12. The Blessed Hellride
13. Suicide Messiah
14. Concrete Jungle
15. Stillborn

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

LIVE REVIEW: Andy Zepeda

FOTOS: Guillermo Salazar

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5 comentarios para esta entrada

  • Mighty Warrior

    Les quedo grande el Caupolicán .. era pal Teletón o la Cúpula …

    Igual una pregunta .. van a empezar a dar noticias de este grupo ?, o por que la productora estaba auspiciando en la pagina con este concierto hacen el review ?.. a mi no me interesa el grupo , pero a otros les gusta y quieren informarse por acá por ej.

  • Headbanger

    En lo musical impecable… pero concuerdo en parte con q no daban tiempo a q el publico expresara el cariño que le tiene a la banda, y ver si habia una respuesta por parte de ellos tambien… aun asi fue un concierto increible y lo pase la raja!!

  • Dawn Patrol

    Yo solía ser fan a muerte de la Sociedad pero ya es suficiente, este tipo vende una hermandad, una comunión con sus fans que es mula, es solo parte del producto BLS y la venta de merchandise. Además el tipo, si bien es un tremendo Guitarra, hace rato viene haciendo las mismas canciones y tocando los mismos solos. Cuando los ví el 2008 junto al gran y maestrísimo Ozzy terminé de creer en la Sociedad y en el Sr. Wylde, que no se si fué cuestión del día o que pero tocó pésimo y con Ozzy se mando un solo bastante deplorable.
    En fin, el setlist de este concierto fue magnífico, hay que decirlo, pero si voy a un concierto espero que este lleno de esos plus de los que habló Andy Zepeda, cosa que Wylde y sus asociados no dan… Ahora si sale un dvd con estos temas lo compro y apostaría a que en el DVD van a haber todos esos “ole ole” y la comunión con el público que no se ve efectivamente en los shows en vivo…

    Saludos…

  • gaarawarlord

    no lo se, eso de vender una comunidad ya es cosa de otros ligas, lo que es yo el dia domingo lo pase de puta madre, set list redondito, el publico qliao mas prendio que la ctm!! y una formacion qliaa de oro wn, tocaron perfecto, en lo unico que concuerdo es en el solo que se pego, mas o menos no mas y tbn me aburri su resto cuando lo escuche, pero lo demas…. nada que decir Mr. Zakk Wylde excelente!

  • bls chile chapter

    hay que ser bien ignorante , para no saber que ese “tecnico” que se sube a “apoyar” es parte del show en el coro de suicide messiah

    http://www.youtube.com/watch?v=EdTznscvhw4

    en los 2:15

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