Anthrax + Testament

Teatro Caupolicán - Santiago, Chile
10 de mayo de 2013

¡Increíble noche! No sólo una de las bandas más importantes del Thrash Metal se presentaba en nuestro país, sino que además aprovechaba la visita para registrar el show y lanzar posteriormente un DVD. Y por si eso no fuera ya mucho, venían acompañados por otra de las grandes agrupaciones del estilo. Anthrax y Testament. Testament y Anthrax. ¡Qué pocas veces tenemos la posibilidad de ver a tan enormes grupos en una misma noche! Son tan pocas, que la verdad el poder verlos se torna un deber. Sí, claro, ahora hay festivales y cada vez se puede ver a más bandas en una misma jornada, pero acá estamos hablando de Testament y Anthrax, ambos íconos de uno de los estilos que particularmente en Chile mueve más afectos. Cada una de las bandas congregadas es indiscutiblemente merecedora de ser vista. Denme a las dos juntas y no me las perdería por nada.

Así se entendió en el ambiente del Metal. Ese que cada vez es más asolado con menos misericordia, porque es cierto que los grandes eventos metaleros se vienen en su mayoría durante el segundo semestre, pero hasta ahora han habido bastantes y sin duda que el bolsillo sufre. Maldita pobreza. Sin embargo, como ya dijimos, la ocasión era -un deber- y el público respondió de una manera que hace bastante no veía. El “Templo” Teatro Caupolicán (como lo llamase Scott Ian la noche anterior) se encontraba virtualmente LLENO, con gente desesperada por entrar y con otras tantas personas que se quedaron afuera y que terminaron siendo repelidas por la fuerza policial. Adentro prácticamente no cabía nadie más, solo en la galería (sobre esos ángulos al costado el escenario en que haría falta un periscopio para poder ver) quedaban algunos claros rojos con asientos vacíos, el resto: ¡repleto! Más de 5 mil personas. Hermosa postal que hacía prever que la noche sería inolvidable.

Con destacable puntualidad partió el show de los de San Francisco, con un enorme telón que rezaba “Testament” y “Dark Roots Of Earth”, haciéndome pensar “qué bueno es tener a estos muchachos de vuelta con discos nuevos”. Y cuando apareció Chuck se me vino a la mente la segunda mitad de esa idea: “porque Testament es una banda que le ganó a la vida y merece poder seguir adelante”, bajándote así toda la admiración de golpe. Qué grande es Billy. No sólo es un tremendo cantante, un genio vocal, sino que es un héroe. Esas cosas estaba yo pensando, mientras sonaba la intro (con un repique de caja y el himno EUA) que era eclipsada por miles y miles de gritos, cuando súbitamente parte Rise Up. ¡Tremenda patada en la cabeza! ¡Inconcebible! Instantáneamente se engendra un mosh pit cuyas dimensiones resultaban más que sorprendentes. Llegado el coro Billy levanta su luminiscente micrófono esperando alguna respuesta favorable y se encontró con mucho más que eso: un trueno furibundo parido por las gargantas de varios millares de metaleros. Devastador arranque.

Una mínima pausa para iniciar el que debe ser el corte más reconocido de The Formation Of Damnation (2008): el espectacular More Than Meets The Eye. Qué pedazo de canción, mamita querida. La estaba esperando, pero un poco más tarde en la velada, por lo que su aparición fue bastante sorpresiva. Pero qué diablos, ¡feliz de poder escucharla! Los “¡Woooh oh oh oh oh oh!” no tardaron un segundo en llegar y acompañar el fraseo de las guitarras de Skolnick y Peterson, apenas una pequeña muestra de lo que se vería al llegar a ese maravilloso quiebre, que pondría a todos a saltar y posteriormente a girar en otro espléndido pit. Un juego de luces muy llamativo (lo suficiente como para que uno reparara en él, que es decir mucho) daba la bienvenida la mítica Over The Wall, del aún más mítico The Legacy (1987), y esta a su vez volvía aún más loco al público. Tres canciones y el Caupolicán parecía zona de guerra. ¡Una verdadera caldera!

Momento de algo más reciente y la seleccionada sería “¡Sangre Nativaaa!”, como bien la presentara Chuck en un perfecto español. Gran canción Native Blood, uno de los puntos altos del más que correcto Dark Roots Of Earth. Lo más genial fue escuchar a Chuck cantar algunas partes en español: “¡No tengo miedo! ¡Lo tengo que decir!” vociferaba el hombre con su bestial registro. Imposible no ver el detalle de una bandera de Wallmapu ondeando orgullosa en medio del sector de cancha. Sin duda el fanático que la portaba entendía el sentido y el valor de esta notable canción. Luego, siguiendo con material de la última placa, regalaron True American Hate, en medio de la cual Billy se dio el tiempo de presentar a Alex, a fin de que toda la atención se centrase en él cuando ejecutara su extraordinario solo, aunque más extraordinario fue escuchar a todos esos fans gritar tan fuerte “¡hate!”, cada vez más poderosa que la anterior; Dark Roots Of Earth vino de forma anexa, con ella al fin hubo algo así como un descanso, aunque no para las cuerdas vocales, pues se siguió cantando con mucha intensidad.

Claro, el uso de la palabra “intensidad” ha de parecer ridículo a la luz de lo que fue el siguiente episodio de la noche. Nada más y nada menos que Into The Pit. Maldita sea, estuve viendo videos de Testament en el Wacken Open Air y les puedo jurar el que mosh pit del Caupolicán era bastante más grande que el que se produjo en el mencionado festival. (No por nada la banda que vendría luego decidió grabar un DVD ante ese público.) Volviendo a Into The Pit: ¡MONSTRUOSO! Prácticamente toda la cancha giraba en torno a su eje, y cada una de las personas que estaba allí gritaba y alzaba sus puños al mencionarse esa colosal sentencia que es “¡In-to-the-pit!”. Simplemente alucinante, costaba dar crédito a lo que uno veía. No quedaba más que agradecer al Metal por regalar esos momentos. Segundos más tardes, y más o menos de la mima época, llegaba Practice What You Preach. Chuck señala que la vez pasada la tocaron, pero que había mucha menos gente, por lo que quería que se cantara tan fuerte como para que quedara “resonando por siempre”. ¡Sus deseos son órdenes, crack! ¡Ensordecedor!

¡Más clásicos! Ahora le tocaba a The Haunting, que trajo de vuelta el caos. En rigor ese caótico ambiente jamás se fue, pero aquí se volvió a hacer muy patente. Continuamos en esa gloriosa era, finales de los 80s, pues era el turno de la homónima The New Order. La dinámica producida por las canciones se mantenían: mucho mosh y puños en alto, pero esta vez con más agresividad. Y de nuevo, si de hablar de agresividad y fuerza se trata, lo ocurrido con Alone In The Dark da una nueva dimensión a ese concepto. ¡Inhumano! Desde los primeros acordes hasta los últimos, la gente lo coreó absolutamente todo. Sí, incluso donde no hay letra, porque si es posible corear la melodía del riff, lo van hacer, claro que sí. ¡Cómo resonaba el cantar de la gente! Y todo sin parar de saltar y agitarse como un todo. De nuevo el pozo giratorio era gigantesco. Chuck Billy invita a todos a cantar sobre el final, con los demás instrumentos muy suaves para dar el protagonismo al público, en uno de los momentos más entrañables de la noche.

La banda abandona el escenario y vuelven de a poco. El primero es Chuck y su micrófono con soporte tipo sable láser de jedi, luego se suman los demás y rápidamente comienzan a ejecutar D.N.R. (Do Not Resucitate), composición de proporciones cósmicas. Indescriptible lo potente y aplastante que se vuelve este corte en vivo. Se canta con rabia, y eso se nota con cada frase de su lírica que replica el respetable. Considérese ahora el detalle de la cantidad de gente que lo corea a todo pulmón y se comprenderá que no es cualquier cosa. Fascinante es decir poco. Casi sin pausa, y en la misma onda, llegó la no menos excelsa 3 Days In Darkness, que sus “oh oh oh” da la idea de que fue especialmente concebida para ser interpretada en vivo y ser ciento por ciento exitosa. Dicho y hecho: demoledora. Y ese final doomesco se enganchó de forma perfecta al potente inicio de The Formation Of Damnation, que muy lamentablemente sería el último de la noche por parte de los californianos. Luego la banda comienza a despedirse y exactamente a las 21:53, es decir, una hora y veinte minutos después de su inicio, se retiran.

Extraordinario e impecable show de Testament. Marcado por el buen sonido (que sobre el final decayó, hay que decirlo) y las ejecuciones perfectas, así como por el notable nivel de Chuck. Una vez leí que el melenudo vocalista es 10% humano y 90% oso grizzly. Anoche me convencí de aquello: es una bestia. Admirable persona. Y también marcada por la entrega absoluta de un público que, quizá son fue a verlos principalmente a ellos, pero los disfrutó a cabalidad y los premió con el mayor de los reconocimientos. Espectáculo redondo para los muchachos de California.

Setlist Testament:

01. Rise Up
02. More Than Meets The Eye
03. Over The Wall
04. Native Blood
05. True American Hate
06. Dark Roots Of Earth
07. Into The Pit
08. Practice What You Preach
09. The Haunting
10. The New Order
11. Alone In The Dark
12. D.N.R.
13. 3 Days In Darkness
14. The Formation Of Damnation

ANTHRAX: ¡LA AMENAZA ES REAL!

Si todo lo ocurrido con Testment hacía pocos minutos había parecido una real locura, lo vivido junto a Anthrax sería… No sé, inventen una nueva palabra. Fue una especie de pandemónium que yo no recuerdo haber visto. Claro, shows intensísimos se han visto varios. Sin ir más lejos: el show anterior de Anthrax en aquél recinto fue demencial, tanto que esa fue la razón por la cual deciden grabar el presente evento para su futuro DVD, pero lo de anoche superó eso y todo lo demás. El propio Scott Ian Rosenfeld señalaría a través de su cuenta de Twitter una vez terminado el concierto: “BEST. SHOW. EVER. SANTIAGO CHILE. HOLY FUCK. We will never forget tonight. GRACIAS!!!”. Lo dice él, ¡no lo digo yo! Y es que de verdad fue tremendo. “Humo” de extintores, rollos de cinta de papel volando hacia el escenario, bengalas, mosh pits casi más grandes que el teatro mismo, un repertorio ideal, etc., todo eso coronado por la sensación que genera el saber que todo eso quedará registrado para siempre. Todos, la banda y el público, se habían jurado así mismos dar lo mejor de sí aquella noche. Y ninguno falló.

A las 22:20 la luz se va y desde ese preciso momento la salvaje locura se desató para jamás volver a ser controlada otra vez. Comienza a sonar la intro de su última placa, Worship Music (2011), y ya se podía ver que quedaría la grande. Así no más fue. Las estrellas, cona la “A” inserta, símbolo de la banda, que adornaban el escenario, cambian de azul a rojo y arranca de forma violenta Among The Living. Segundos más tardes se ve una columna de “humo” emerger desde el centro de la cancha: alguien se robó un extintor. Durante unos instantes medio teatro no pudo ver un carajo, pero no era impedimento para matarse cantando y saltar al ritmo de este incuestionable clásico. Uno solo atinaba a exclamar chilenismos del tipo: ¡Mansa cagá! Y eso que lo mejor estaba aún por venir. Algo de eso podríamos ver con Caught In A Mosh. Una hecatombe parecida a la que se produjo con Into The Pit de Testament. Es que no puedes incluir las palabras “mosh” o “pit” y esperar que no haya muerte y destrucción en el recinto. Prácticamente –toda– la cancha giraba, cual violento tornado.

Sin pausa alguna nos lanzamos con I Am The Law, ¡pedazo de canción! Tiene todos esos condimentos para que sea un exitazo en vivo. En su primera parte es más lenta, lo que posibilita que la gente la cante con todo, como si fuera un himno. En su parte instrumental es velocísima, característica que genera un caos infernal al instante, que fue lo que se vio en ese momento. Y los “¡I am the law!” que sonaban devastadores. Coros sencillos, potentes, eso es lo que uno quiere escuchar. Así que todo bien con el siguiente corte: Efilnikufesin (N.F.L.), otra canción muy efectiva. Claro que antes de Joey se puso a cantar a capella un simple verso: “wasting your life…”, entonó. Guardó silencio y el público continuó por su cuenta, a todo pulmón, algo que no dejó de sorprenderlo a él y al resto de la banda. Para no olvidar jamás. Belladona tenía su propio show. Acá, por ejemplo, se dio tiempo para sacarle fotos a los fans con su propias cámaras y teléfonos. Un genio, tremendo frontman.

Del mismo disco llegó A Skeleton In The Closet, momento en el cual Belladona se dio espacio para seguir jugando con el público, primero haciendo caras chistosísimas y luego manejándolo a voluntad. Los demás músicos estaban prendidísimos. Scott tenía una sonrisa que no se la sacaban y ni a combos. Frank estaba vuelto un chango y no paraba de agitar la melena de lado a lado. Una nueva sorpresa en seguida, de la mano de March Of The S.O.D. (cover de Stormtroopers Of Death), que se engarzó a Hymn 1, ese interludio con cellos que aparece en Worship Music. Finalizado aquello hubo una pequeña pausa en la que se dejaron hacer los primeros “olé, olé, olé”. Al tiempo en que dos de los pequeños telones que adornaban en el escenario caen y dejan ver otros con los rostros de dos grande de la historia del universo: Ronnie James Dio y Dimebag Darrell (ya pueden tomar asiento). La ovación fue instantánea, tal y como se merece la memoria de esas dos leyendas. Joey indicaba que el siguiente tema iba dedicado para ellos. Se trababa por su puesto de In The End. Quizás uno de los momentos más bonitos de la noche, con todos los músicos haciendo la clásica seña de San Ronnie, congelados como una fotografía en medio del escenario mientras una luz azul les iluminaba. Al final la gente solo atina a corear de corazón “Dio, Dio, Dio”, expresando ese eterno y enorme cariño a El Más Grande Todos.

Scott hace un alto para decir cuán feliz estaba de estar allí y en ese momento. Uno siempre escucha esas cosas, pero esta vez se sabía que las palabras del calvo barbón era genuinas, se notaba en su voz. “No podríamos haber elegido un mejor lugar para grabar”, remataba. Anuncia que se viene el primer tema de su primer disco, siendo sufuciente para generar un desorden total nuevamente: ¡Deathrider! Minutos más tardes Ian haría lo mismo, pero esta vez para presentar un clásico de su banda favorita: AC/DC. ¿El tema elegido? Quienes hayan podido escuchar el reciente EP Anthems lo sabían bien: TNT. Tremenda canción que con el sello de Anthrax multiplica su frandeza varias veces. Qué hermosa forma de devastarlo todo con ese colosal y sencillísimo estribillo. Joey estaba tan vuelto loco, que se robó la cámara que operaba un técnico y se puso a grabar con ella. Así que si en el DVD sele una escena toda desenfocada y tiritona, fue Joey. Al final hubo un amague de Back In Black, pero fue sólo eso, lamentablemente. Seguro más de alguien quedó un sentimiento de frustración (me incluyo).

Una pequeña pausa, un mini encore, y la banda regresa con todo, con temas como I’m Alive e Indians bajo el brazo. En este tramo del espectáculo se vio uno de los momentos más álgidos y alucinantes de la jornada: en medio de Indians se encendieron algunas bengalas, con lo cual todo el lugar se iluminaba con un rojo brillante y profundo, que de alguna manera daba cuenta de la energía que circulaba en ese momento en el ambiente. Una linda escena el ver como todo el centro del torbellino humano del pit giraba en torno a estas luces. Hermoso, aunque no deja de ser peligroso. Las bengalas duran unos minutos, las quemaduras duran toda la vida. Cuídense, amigos. La cara de Scott Ian lo decía todo. Parecía pensar “¡No puedo creer lo que está pasando!” Finaliza aquello y Joey pregunta: “Are you ready for something from the Spreading The Disease album?” A lo que la gente responde furibunda “yeaaah”. ¡Era el turno de Medusa! En los momentos instrumentales, Belladona se deba tiempo para compartir con los fans, y me parece que fue aquí cuando se acercó a un pequeño que estaba cerca del escenario, le dio la mano y leyó un papel que le entregaron los adultos que lo acompañaban. Su cara fue de “¡Oh!” Se retiró y volvió para entregarle una uñeta de Scott. Ese menor no olvidará eso en el resto de sus vida. ¡Grande Joey!

La máquina de hacer temones no se detenía y llegaban canciones del tamaño de In My World y el excelente cover Got The Time, ambas del grandioso Persistence Of Time (1990). Y qué gran bajista es Bello, en esa intro simplemente la rompió. Grandiosa canción Got The Time además, con su onda media Punk puso a todo el mundo a golpearse entre sí ahí en el seno del mosh pit. En seguida algo más reciente: Fight ‘Em ‘Til You Can’t, con una muy activa participación de Frank y Scott. De hecho, tuvo a Joey casi de espectador. ¡Cómo ponían los muchachos! Tremenda dupla, contagiaron inmediatamente a la gente con toda ese energía que transmitían. Monumental coro por cierto, con la gente que no falla y apoya en todo momento. ¡Soberbio!

Tras esto la banda abandona el ruedo y se retira por un instante, bastante breve a decir verdad. Vuelven de a poco, siendo Charlie el primero en hacerlo, todo para regalar un excelente solo que, aunque breve, no dejó de sorprender. Posterior a eso comienza un momento digno de recordarse por siempre. Inicia con parte de ese rarísimo corte que es I’m The Man, cantado mayoritariamente por Frank. Esto se convertiría muy sutil e inesperadamente en Raining Blood. ¡Sí, el clásico de Slayer compuesto por el ahora eterno Jeff Hanneman! No se podía creer. Preciosísimo momento que tuvo una respuesta inigualable del público. El componente emocional era innegable. Cada persona allí debe haber sentido que tenía que darlo todo, porque se lo debía al gran Jeff. Claro, no hubo oportunidad de cantar, porque solo fue la intro de Raining Blood, pero aun así la intensidad y la emoción se hizo evidente. Todo aquello sirvió como una superintro para Madhouse, otro de los inolvidables contenidos por Spreading The Disease.

Para finalizar, llegaría algo que minutos antes ya había sido pedida por el respetable: nada más y nada menos que Antisocial, posiblemente el temas más reconocido y uno de los más queridos de Anthrax (aunque sea un cover). El cántico de la gente durante esa intro extendida fue algo mágico. Fue como estar cantando un himno, nada menos. Ni hablar de cómo se coreó la letra misma, particularmente la parte más fuerte y contagiosa del estribillo. O de cómo se gritó el famoso “How do you feeeeeel?!” Qué genial saber que podremos revivir momentos como ese cada vez que veamos el siguiente DVD de la banda. ¡Inmejorable forma de terminar un excelente y perfecto concierto!

¡Qué formidable noche! Una de las más emotivas que viví. Más allá de todo cliché barato, fue simplemente perfecta. Testament vino e hizo lo suyo, regalando temón tras temón. No hubo una sóla canción que te hiciera pensar “esta estuvo de más”. No faltó ni sobró nada, gracias a una minuciosa selección de su repertorio. Lo de Anthrax fue otra cosa, porque el contexto era distinto. No todos los días se graban DVDs en nuestro país (si bien últimamente hemos sido bendecidos por varios), y si se llega a dar la oportunidad, no siempre se trata de una banda que en el sentir de un país sea tan importante, como creo que Anthrax es para el metalero chileno. Siendo así las cosas, con los asistentes entendiendo lo que estaba en juego, nadie se guardó ni una pisca de energía y entregó todo cuanto tenía, proporcionando uno de los conciertos más memorables que se hayan vivido en nuestro país. La banda por su parte estuvo impecable, brindando una actuación realmente sólida. No hay mucho más agregar. La oración “Fue uno de los mejores conciertos que haya visto”, aunque repetida, es inequívoca. Gracias, Testament. Gracias, Anthrax. ¡Gracias al Metal!

Setlist Anthrax:

01. Among The Living
02. Caught In A Mosh
03. I Am The Law
04. Efilnikufesin (N.F.L.)
05. A Skeleton In The Closet
06. March Of The S.O.D. (cover de Stormtroopers Of Death)
07. In The End
08. Deathrider
09. T.N.T. (cover de AC/DC)
10. I’m Alive
11. Indians
12. Medusa
13. In My World
14. Got the Time (cover de Joe Jackson)
15. Fight ‘Em ‘Til You Can’t
Encore:
16. I’m the Man / Raining Blood
17. Madhouse
18. Antisocial (cover de Trust)

REVISA AQUÍ LA GALERÍA DE FOTOS DEL CONCIERTO

  

LIVE REVIEW: Andy Zepeda

FOTOS: Guillermo Salazar

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  • Amigo

    Excelente review, aun estoy afonico (o disfonico??), todo perfecto, emocionante lo de Dio… cada peso de la entrada valio la pena… Fue uno de los mejores recitales que he asistido… Gracias Anthrax, Testament y a todos los asistentes!!!

    PD.: Lo unico penca la cerveza maaala y a 2 lucas!! Por lo menos estaba helada…

  • PATANGAS

    Sinceramente debo decir que fue una noche perfecta, a mis 37 años me sigo sorprendiendo con algunas cosas que de joven no pude hacer, como lo es poder ver en vivo a algunos de los clásicos con los que me crié y definí musicalmente hablando y más ahora que viviendo lejos de Santiago (soy de Calama), puedo en algunas ocasiones acercarme a la capital y sentir la emoción que sentía de joven cuando tenia en mis manos un cassette nuevo de alguna de mis bandas favoritas, el que hacia sonar largamente cantando las letras que leía en los lirics que venían en la carátula. Ya fue MOTORHEAD (casi lloré al ver a Lemmy en el escenario del mismo Caupolicán), luego GRAVE DIGGER (300 fans para una banda de mi gusto muy personal), NUCLEAR ASSAULT (al otro día de GRAVE DIGGER, Yya no tenia cuello…) y ahora TESTAMENT y ANTHRAX. Creo que fue genialmente increible y ahora sentado en mi casa no puedo no evitar sentir que cumplo algunas cosas que he querido hacer por mucho tiempo y ver en vivo a estas bandas es algo que no se repetirá, de la forma en que pasó: buen lugar, buen sonido, buen repertorio, buenas bandas, buen público, buen ambiente, es decir no hay nada malo, nada….. todo fue perfecto y el primer sorbo de cerveza posterior al concierto… es sorbo tenía un gusto a satisfacción.. si ese sabor tenía, gracias la metal y HAIL AND KILLLLLL!!!!!!!!!

  • swordmastermax

    No hacen mencion a los integrantes…todos conocemos a los que nombra el redactor…Joe Belladona, Scott Ian y Frank Bello…pero quien es el otro guitarrista? Caggiano?? y Charlie Benante es el batero???

    • sajon

      si. Charlie fue el batero (si sale nombrado) y el guitarrista se llama Jonathan Donais de una banda que se llama shadows fall (no los conozco pero les echaré una oreja)

  • Claudio

    Gran nota, transmite la emoción de lo vivido. Muy buen trabajo.

  • sajon

    puta de donde estaba yo no escuché NADA de la guitarra de Alex :( (estaba en cancha) pero todo el resto perfecto… me pillé con gente que había conocido en otros conciertos y pude ver por 3ra vez (CADA UNO) a estas leyendas del thrash :)

    es obvio que será EL dvd… no espero para poder verlo y revivir tan mágica noche

  • lala

    tremendo show, sera algo dificil de igual.

    alguien sabe que paso afuera que a la salida todo estaba cubierto de polvo blanco, incluyendo los autos?

  • Newdeath

    Quien era el Lead Guitar? como aduvo?

  • Boris Andres Fuentes Reyes

    tuvo muy la raja el concierto. me jale todo el extintor me costo respirar por momentos pero igual segui coreando los temas. ahora esperando el lanzamiento del video para poder revivir la noche en el caupolican

  • joan

    Quien sabe del supuesto dvd que ya va un año sin saber de ese …..dvd?????????

    • Diego

      16/09/2014