White Wizzard
Flying Tigers
Álbum - 2011
7.0

Desde su formación en el año 2007 a la fecha, White Wizzard ha visto pasar por sus filas a nada menos que quince integrantes distintos, siendo Jon Leon el único miembro estable en la agrupación. Al parecer, él es el hombre que se encarga que todo fluya como si nada pasara dentro del seno interno de la banda… ¿o proyecto? No sé la verdad, cuesta hablar de “banda” cuando se esta presencia de un conjunto tan inestable como este. Pero lo cierto es que, a pesar de los cambios, White Wizzard ha ido consolidando un estilo reconocible, no digamos propio, pero si un sonido que se mantiene a lo largo de su discografía, la que esta muy bien nutrida considerando el poco tiempo que llevan. En tan solo 4 años ya han grabado dos EP’s (cada uno con siete temas) y dos larga duración. Ideas no faltan, eso esta claro.
Flying Tigers es su segunda placa y consta de doce cortes que totalizan casi una hora de heavy metal en su estado más puro. Vale recordar que la propuesta de White Wizzard encaja con lo que desde hace algún tiempo se conoce como la Nueva Ola del Metal Tradicional, denominación con la que podemos estar o no de acuerdo, pero que sirve para dejar claro por donde se mueven; y es precisamente bajo ese prisma por donde hay que tratar de mirar a una banda como esta y con eso me refiero a que si lo que buscamos es originalidad, este no es el álbum ni el estilo adecuado para ello.
Hecha la salvedad anterior, podemos decir que este nuevo trabajo mantiene lo realizado en su antecesor Over The Top, pero profundiza más en los arreglos de los temas y en el repertorio de influencias mostrado, produciendo un set de canciones muy variado… pero que va más allá de lo recomendable en ese sentido. Me explico. Sin perjuicio de lo que les señalé en el primer párrafo, en Flying Tigers la banda volcó toda la gama de gustos propios de los que se nutre su música, pero de forma algo desbocada, sin una orientación clara, forzando un poco la amalgama y provocando con esto que el resultado final carezca de consistencia, de continuidad. Una frase sencilla para explicarlo sería que disparan para todos lados, pero no siempre dan en el blanco. Esto se da en mayor medida durante la primera mitad de la placa, ya que a partir de la séptima canción la cosas parecen encauzarse un poco.
Pero que no se malentienda, aciertos tienen y varios, es solo que pareciera ser demasiada información para un solo disco. Habrá quienes no tengan ningún problema con la propuesta que nos hace White Wizzard, pero en mi caso me hubiera gustado un poco más de continuidad, ya que en muchos aspectos me queda una sensación de desagregación, es como haber escuchado doce canciones de no sé que banda, pero no un disco completo.
De todas formas el trabajo es entretenido, hay cortes muy agradables y de fácil escucha, como la inicial Fight To Death, la que comienza con un riff muy… “pachanguero” creo que sería una buena descripción, pero que destaca sobre todo por el coro y la sección media, que prácticamente parece otra canción, con líneas vocales memorables y una sección rítmica que parece sacada de un disco de Iron Maiden, pero luego volvemos a ese riff más “light” que no es de mi total agrado, es como si lo pegaran encima, no es natural el cambio y es precisamente a este tipo de cosas a las que me refiero cuando les digo que hay partes que parecen algo forzadas.
Otra canción interesante es la que da nombre al disco, Flying Tigers, nuevamente con mucha influencia de la banda de Harris y en particular de la NWOBHM. Como es de esperarse, la presencia de Iron Maiden y Judas Priest es palpable en todo momento, tal como ha sido en sus anteriores entregas, pero ahora además se hacen notorias otras influencias que contribuyen a la variedad de la que les hablaba, lo que queda claro al oír un tema como Night Train to Tokyo, en donde sacan a relucir la presencia de los Rush de discos como Fly By Night o Caress of Steel, incluso hasta la voz de Wyatt “Screaming Demon” Anderson recuerda por momentos a la de Geddy Lee.
Fall of Atlantis y Blood on the Pyramids son dos de las canciones a las que más vueltas les he dado, me gustó como en la primera utilizaron aquellas melodías propias de la música de medio oriente y en la segunda me agradó bastante la vuelta de tuerca que le dieron a los sones de Powerslave, convirtiéndose así en la dupla de más fácil llegada, además que se complementan de forma perfecta. Luego de esto tenemos un corto instrumental titulado Dark Alien Overture, en donde en poco más de dos minutos se me vino a la mente algo de Fates Warning, mezclado con Iron Maiden y algunas guitarras a lo Cacophony. Otro claro ejemplo de lo disperso que es este álbum.
El último tema que me permito destacar de esta producción es Demons and Diamonds, que por cuestión netamente de gusto personal, me parece el más logrado de la placa. Se trata de una canción de algo más de nueve minutos, que comienza con guitarra y bajo muy tenues, para luego de un minuto pasar a algo con bastante más velocidad, mucha cabalgata y un riffarama muy heavy metalero, ochentero en cada una de sus notas y con un trabajo en la batería por parte de Giovanni Durst realmente notable. Toda esta sección instrumental dura cerca de tres minutos, para luego decantar hacia algo considerablemente más lento, con riffs más densos y arrastrados, en donde me hubiera gustado que Anderson hubiese intentado bajar el tono de sus fraseos, como para darle mayor profundidad e intensidad a aquella parte, pero no es así, aunque en todo caso no desentona. Los últimos dos minutos cierran el círculo retomando las cabalgatas del comienzo y concluyendo de esa forma con uno de los mejores cortes de la placa.
Para cerrar quiero dejar muy claro que en ningún caso estoy pidiendo que el mago blanco reinvente la rueda, no me interesa en lo más mínimo que lo haga, todo lo contrario, me encanta la movida que busca rescatar el sonido y lo mejor del heavy metal de la primera mitad de los ochenta, pero en este caso en particular creo que faltó consistencia en la propuesta, faltó algo que mantuviera unida la mescolanza, para que así Flying Tigers se percibiera como un todo y no como una colección de “Grandes Éxitos”, en donde uno nota inmediatamente que las canciones que la componen no pertenecen a un mismo disco, y en ocasiones, ni a una misma época. De todas formas encontrarán cortes entretenidos, nada muy sobresaliente, pero seguro pasarán un buen rato oyéndolos.
WATCHTOWER

30 de Noviembre, 2011 a las 4:35 pm
espectacular banda, su trabajo withe wizzard es muy bueno, la cancio over the top o High speed GTO es muy muy buena, esperemos que este trabajo sea la mitad que el anterior, con eso me conformo
30 de Noviembre, 2011 a las 5:35 pm
Aguante la nuevo ola de Metal Tradicional!! Escuchen a STEELWING!!!!!!
30 de Noviembre, 2011 a las 9:58 pm
Encuentro que por lejos es mucho mejor que Over the Top, que es un disco desechable, buen review, es un buen disco pero me paso algo parecido, como que de un tema hay un cambio muy grande y pareciera que escucharas a otra banda o como dices la misma banda pero temas de discos distintos
2 de Diciembre, 2011 a las 3:31 am
Concuerdo, quizá se deba también al sonido, a la producción. El OTP suena como una mezcla cruda sin más.
1 de Diciembre, 2011 a las 3:35 pm
Over the top es la patá, excelente disco, wuju!
1 de Diciembre, 2011 a las 5:35 pm
estas bandas al parecer van mejorando conforme sacan discos. Cauldron con su 2da placa logró superar al primero, Enforcer lo mismo y al parecer White Wizzard sigue la linea, he escuchado re poco de este disco, aún no llega a mis manos (si, compraré el disco!!! al igual que varios más de bandas nuevas que tengo en la lista) pero por lo menos no suena mal para nada.
1 de Diciembre, 2011 a las 9:59 pm
A mi me gustó harto el disco, el 1er tema todavía no me lo caso de la cabeza.