Vision Divine
9 Degrees West Of The Moon
- 2009
8.0

El 11 de agosto del año pasado, los italianos de Vision Divine anunciaron su entrada al estudio para grabar su sexto material discográfico titulado “9 Degrees West of the Moon” bajo el sello Frontiers Records. Lo primero que estuvo listo fue la batería y el bajo, luego la guitarra y el teclado. Por último dejaron la voz, que ya había generado especulaciones sobre un posible retorno a los inicios de la banda, pues Fabio Lione tomaría nuevamente el puesto de frontman tras la despedida de Michele Luppi tan solo un tiempo atrás.
Ahora bien, enfocándonos en el trabajo en sí, es importante mencionar que desde el primer corte se deja notar la extremada calidad de la producción que, al igual que en “The 25th Hour”, estuvo a cargo de Timo Tolkki, con quien la banda ha logrado transmitir de forma precisa la ejecución de cada instrumento.
El disco arranca con una larga introducción de “Letter to my child never born” que al principio incluye sonoridades que aluden al espacio –reforzando el concepto- y luego son súbitamente interrumpidas por el duro acompañamiento de los instrumentos. Durante casi dos minutos se mantiene la expectativa de la aparición de Lione, quien entra con seguridad y da una buena interpretación. Este primer tema es el más largo del disco, con casi nueve minutos y en general, es bueno, bastante melódico y con infaltables coros victoriosos. A la mitad, contiene un pasaje instrumental en el que predominan las dulces melodías del teclado de Alessio Lucatti y luego se incorpora Lione con una entonación suave y dramática. Después la batería entra de nuevo con fuerza mientras Thorsen, Puleri y Lucatti se lucen alternadamente. A pesar de ser una sólida composición, quizá no fue la mejor elección para colocar de primero ya que está totalmente fuera del promedio de duración del resto de temas.
La segunda canción es “Violet Loneliness” que presenta a todas luces un estilo comercial y muy hard rockero, lo cual no significa que sea mala, al contrario, es muy digerible, innovadora y con estrofas y coros muy pegadizos. El inicio suena parecido al estilo de Nightwish, aunque lo más probable es que no haya ninguna influencia. Lo cierto es que la melodía de la introducción proviene del teclado y las guitarras pasan a un segundo plano junto con la sección rítmica. El solo de Thorsen es interesante y para nada aparatoso. Le sigue “Fading Shadow” con una tonalidad más oscura y una magnífica introducción. La voz demuestra mayor firmeza y potencia y la línea de bajo es sumamente contundente. Es sin duda, una composición de mucha vitalidad rítmica, la más frenética del álbum hasta este momento, claro, sin perder lo melódico que es prácticamente la base de la agrupación. No se puede dejar de mencionar el exquisito interludio de piano y guitarra que da paso a una ostentosa ejecución del solo de Thorsen.
A continuación viene una baja de revoluciones con “Angel in Disguise” en la que Lione ejecuta su voz de manera limpia y sensible, ajustándola perfectamente con la emotividad de la letra. En esta pieza se escuchan partes sinfónicas que realzan la fuerza narrativa de la música, dándole forma y consistencia. Seguidamente, la tranquilidad se rompe otra vez con “The Killing Speed of Time”, un corte rápido, pesado, con la batería más acelerada y con ligeros aspectos progresivos y ritmos irregulares. Otro aspecto a destacar es que Lione demuestra su habilidad vocal al cambiar el estilo de su voz, variándolo de desgarrado a limpio conforme avanza el tema, lo cual trae recuerdos de algunos trabajos en Rhapsody Of Fire, aunque la más power es “The Streets of Laudomia” una pieza con mucha energía tanto vocal como instrumental que de alguna manera nos lleva en un viaje al pasado de Vision Divine. Probablemente es en la que se siente un mejor acoplamiento de la voz con la esencia musical.
Ya casi llegando a la recta final está “Fly”, un mid-tempo con tintes de “mainstream”, no solo en la estructura de la letra sino también de la música. En pocas palabras, nada fuera de lo convencional. Por otro lado, “Out in Open Space” entra de forma mística y luego el sonido se torna heavy metalero, pero no se mantiene estático porque es de las entregas que amplían la diversidad de elementos estilísticos del álbum a través de variaciones, efectos de sonido que crean distintas atmósferas y la melodía vocal muy bien entrelazada con la música. Es una pieza destacable o por lo menos digna de ser escuchada por curiosidad.
El noveno tema es precisamente “9 Degrees West of the Moon” y está estrechamente vinculado con las líricas de “Letter to my Child Never Born”, aunque si aquella era una carta a un niño que no nació, ésta es la despedida de ese niño. Es un corte muy enternecedor y sensible, interpretado de forma delicada. Quizá esté especulando pero por la temática de esas canciones, las melodías del principio que parecen de cuna, la risa al fondo de un niño y el número de composiciones propias de la banda en esta placa, se puede inferir que ambos temas apelan a una espera de nueve meses de un nacimiento que no pudo ser. ¿Quién sabe? La imaginación puede crear un sinfín de historias tan alejadas como apegadas a la realidad.
El excelentemente interpretado cover de Judas Priest “A Touch of Evil” cierra el nuevo álbum de Vision Divine que, si bien no es un trabajo que entra en la mente de buenas a primeras, logra desenvolverse en la medida que se escuche una y otra vez. Si, este es un disco que muestra la evolución de la banda italiana que ha sido la frontera entre dos territorios: Luppi y Lione, y por lo mismo da lugar a que muchos fanáticos y fanáticas cuestionen el destino del estilo del sexteto pero… ¿qué importa? Al final todas y todos estamos sujetos a un proceso evolutivo.
HILDA GUZMÁN

2 de Enero, 2012 a las 11:40 am
Me parece un rewiew muy acertado todo lo que dijiste me provoca este trabajo.
Ya ha pasado tiempo de este gran trabajo espero con ansias su nuevo trabajo esperemos que para este 2012 y que sea bueno.