Riot
Fire Down Under
Review del Recuerdo - 1981

Paralelamente a la calidad de este disco, absolutamente innegable, su importancia tiene otras aristas importantes de considerar y para ello debemos pensar en un hecho concreto: el aporte norteamericano al heavy metal no ha sido demasiado prolífico. Los músicos hijos del Tío Sam han sido más proclives al hard rock, glam rock o al rock pesado, corrientes con las cuales han enfrentado todas las embestidas de las bandas inglesas y últimamente, europeas e incluso sudamericanas. Además, los mayores exponentes nacidos musicalmente en el país del norte han demostrado una gran versatilidad, lo que por un lado es bueno y habla bien del aspecto creativo, pero al mismo tiempo, hace muy difícil poder catalogar adecuadamente a un conjunto. Así tenemos los casos de Van Halen, Kiss y Alice Cooper, por nombrar sólo tres de las agrupaciones con mayor trayectoria. Entre sus discografías podemos escuchar propuestas heavy metal, hard rock, pop/soft rock, disco rock, acid rock y varias otras.
Es cierto que hay otros nombres y otros exponentes nacidos en la tierra del lejano oeste, pero en términos generales, el peso del heavy metal recae sobre hombros europeos. Y en este marco de referencia es donde Riot marca un hito relevante: haber sido la banda estadounidense que mejor pudo hacer frente a la devastadora invasión británica de los años 80. Lamentablemente para los seguidores de Riot y del metal en general, tal vez fue la misma fuerza desplegada por el quinteto neoyorquino en una competencia monumental, la que desgastó antes de tiempo al conjunto que, hoy en día, tiene muy poco parecido con aquella pandilla rebelde y desenfrenada que paseó la bandera listada por el mundo, encumbrando su nombre entre todas las estrellas provenientes del Reino Unido, sin nada que envidiarles, compitiendo con ellas en cada uno de los mayores escenarios del metal, demostrando que la calidad no es exclusividad de nadie.
Sin embargo, este no es el único detalle que nos lleva a considerar a Riot como un referente importante dentro de la historia del metal, ya que con mayor o menor fortuna y con largos períodos de silencio, su carrera se extiende desde 1977 hasta la fecha, grabando 15 discos durante estos casi 26 años y paseándose por casi todas caras del heavy, desde el rock pesado hasta el speed puro. Y la elección de Fire Down Under como disco para realizar un análisis más profundo es precisamente, la conjunción de elementos que lo transforman en la mezcla ideal de hard rock y metal que muchas agrupaciones “yanquis” trataron de alcanzar, especialmente a niveles underground, pero con escaso nivel de éxito. La combinación plasmada en esta placa que debería, a mi juicio, ocupar un lugar importante en cualquier selección de “lo mejor del heavy” tiene una potencia tan grande y una arrogancia tan excelentemente transformada en 10 temas de primer nivel, que omitirla de un recuento serio, no sólo implicaría una grave injusticia, sino también una muestra de desconocimiento musical.
Si pudiera clasificar de alguna forma esta joya del rock, diría que se trata de un disco de metal rápido, furioso, emocional y energético, especialmente energético. Oírlo hoy es volver a sentir la descarga de adrenalina que sentí cuando lo escuché por primera vez hace ya… algunos años. Años durante los cuales la carrera desenfrenada por alcanzar un sitial de importancia en los anales del metal estaba bastante más lejos de los preciosismos técnicos que peligrosamente se hacen cada día más comunes entre las huestes del heavy. Años en que los instrumentos robot estaban “prohibidos” en el rock, ya que eran una característica propia de la música “pop”. ¡Ojo! No hablo de la inclusión de teclados, guitarras acústicas u otro instrumento no eléctrico; me refiero a las baterías programadas y al abuso de los recursos que entrega la computación.
Si había un concepto que llenaba de orgullo tanto a los interpretes como a los seguidores del rock, era justamente este, que no era música envasada, que se interpretaba en forma real, que en cada nota de cada tema, se podía sentir toda la fuerza, la magia y la entrega de su interprete. Eso que algunos llaman actitud y otros denominan energía; eso que también se reconoce como la esencia del heavy.
Y Fire Down Under es una muestra brillante de ese concepto. Desde los riffs que dan inicio a Swords and Tequila y la entrega vocal de este clásico, quien escucha este Cd queda esperando más y más… y es justamente lo que sigue. Hasta la última nota de Flashbacks. Guy Speranza, voces; Mark Reale, guitarras; Kip Lemming, bajo; Rick Ventura, batería y Sandy Slavin, guitarras, dan vida a la alineación más importante en la trayectoria de Riot y nos regalan una descarga musical equivalente a una tormenta eléctrica de proporciones épicas. La ferocidad y furia que nos entregan Ventura y Reale en cada acorde, parecen escapar a través de los parlantes para penetrar en el alma de quien tenga la fortuna de oír este álbum.
Swords and Tequila es una obertura descarnada, cruda y letal que lleva los sentidos hasta una turbulenta marea de pasión y locura, capaz de remecer los tímpanos de cualquier amante del rock, de cualquier año. Fire Down Under no da tregua. Es inútil tratar de escapar a la imparable arremetida de la fuerza de choque escapada de Brooklyn. El primer descanso, y sólo a medias, llega con Feel The Same. Una “semi-balada” que baja las pulsaciones apenas lo justo y necesario para reponerse de la ferocidad de los dos primeros cortes.
Outlaw es simplemente magistral. Es todo lo que siempre debió ser el rock americano. Una intro de la cual se puede espera cualquier cosa, una estructura sencilla, un estribillo pegajoso y arreglos notablemente simples pero cautivantes… Don’t Bring Me Down trae de vuelta la velocidad, pero se pierde levemente en una estructura un poco menos rockera, un poco más liviana. Esto, sin embargo, no le quita ni la magia ni la honestidad a la grabación. La fuerza de la instrumentación se conjuga perfectamente con la variación melódica para no caer en la tentación de un pop-rock que conoceríamos unos años después con el glam. Don’t Hold Back se mantiene en esta línea, aunque es menos sofisticada y más violenta que su antecesora. Ambas son una muestra de las raíces típicas de los conjuntos nacidos en la gran manzana, si entendemos como “raíces” a grupos como Sweet, New York Dolls y otros.
The Altar of The King tiene una introducción bastante medieval, algo que sería absolutamente normal en grupos europeos de la actualidad, pero que en una banda de los Estados Unidos y con 20 años de trayectoria, es una completa rareza. El pulso de la canción se acelera y ésta termina siendo una nueva piedra preciosa transformada en canción. El desenfreno se calma nuevamente al acercarnos al final del disco. No Lies es el menos alto de todos los puntos que componen esta producción. Un tiempo medio, un sonido suave y una entrega pausada… El preámbulo perfecto para entrar nuevamente al campo de batalla. Una señal de alerta ante el regreso de los sentimientos desbocados. Run for your Life… El título del último tema es para traducirlo literalmente: ¡Corran por sus vidas! Riot los persigue y los alcanzará, los aturdirá y los dejará exhaustos, clamando por unos minutos para poder recuperar la respiración. Algo que se logra parcialmente con Flashbacks, que no es un tema en sí mismo, sino una mezcla de solos, de público coreando el nombre de Riot, una voz que presenta a la banda, etcétera, un experimento sonoro que nos permite escapar con vida del que sin duda debe ser el mejor disco de este grupo.
Un álbum que nos permite entender claramente que el reino del heavy metal no está en la tierra de la estatua de la Libertad, pero que en alguna oportunidad, abrió sus puertas a un conjunto que, luego de esta obra maestra, se diluyó en la búsqueda de un espacio entre el metal tecno, speed y progresivo.
Aldo Loyola

28 de Enero, 2012 a las 12:02 am
Qué gran y maravilloso trabajo!!!! Fireeeeee down undeeer!!!!
25 de Febrero, 2012 a las 2:02 pm
Este es unos de mis discos favoritos de riot
junto con Rock city , Narita osea sus tres primeros trabajos son lejos los mejores segun yo !!!
buta que suenan solidos espectacular trabajo este
Mark reale siempre en la momoria compadre , te admirare por el resto de mi vida