Queensrÿche
American Soldier
Álbum - 2009
2.0

Queensrÿche a pesar de ser considerada una de las bandas clave en la génesis del metal progresivo (junto a otros grandes nombres que ya todos conocemos), posee una discografía bastante irregular. Su obra maestra, y que no quepan dudas sobre esto, es Operation: Mindcrime, y no hay más. Luego tenemos placas buenas como The Warning, Rage For Order, Empire y Promised Land, y todas las que quedan sin nombrar caen derechamente, y hay que decirlo, en la categoría de álbumes mediocres/malos, independiente que podamos rescatar algunas canciones de dichos discos. Bueno, ¿porque hago esta clasificación?: simple; porque con American Soldier, Queensrÿche nos entrega otro disco que va a parar directo a la última categoría nombrada.
Este débil y deprimente soldado americano trae en su mochila 12 aspirinas que totalizan casi 1 hora exacta, canciones que, por cierto, estan muy lejos de llegar a convertirse en armas letales. ¡Ni siquiera una bayoneta sin filo, nada!. Ningún tema que uno pudiera identificar como la “punta de lanza” del álbum. La verdad es que ahondar mucho en los temas no tiene sentido, así que solo haremos una pequeña descripción de ellos como para que quienes aún no hayan tenido la mala ocurrencia de oírlos, se puedan formar una idea.
Antes de comenzar, bajense el switch “Metal” del oído, de hecho olvídenlo y dejen solo el de “Soft Rock”. Recién ahí estamos en condiciones de disponernos a oír lo que nos tiene que decir el soldadito este. El disco parte con un ¡On Your Feets! que da inicio a Silver, un tema corto y “suavecito”, que casi no trae ningún riff, más que el que se deja oír despacio en los coros, pero que lo arruina una voz que repite a cada momento ¡Welcome To The Show!, y que más encima a veces como que “rapea” el coro, o sea, háganse la idea. Le sigue Unafraid, que podría ser uno de los temas rescatables del disco, y eso no porque sea muy bueno, sino que solo porque la media del álbum es bajísima, Fates Warning era Disconnected se me viene a la mente con algunos de los riffs. Las guitarras de Hundred Mile Stare recuerdan algunos momentos y muy vagamente a las de Silent Lucidity, pero estan muy lejos de aquel clásico. At 30.000 Feet es básicamente una balada con algunos pasajes más duros, pero en términos generales es bastante light.
En A Dead Man’s World encontramos probablemente el mejor tema del disco, me gustó el trabajo en guitarras, sigue siendo una canción muy lenta y relajada, como es la tónica de prácticamente la totalidad del disco, pero aún así es uno de los buenos cortes del álbum, que no son muchos. The Killer, Middle of Hell, el single If I Were King, Remember Me y Home Again, solo reafirman lo que hemos oído hasta el momento: temas aletargados, melosos y “suavecitos” (débiles sería la palabra correcta). Man Down! (que viene luego de If I Were King) es otra de las canciones relativamente agradables que encontramos en American Soldier, un poco (solo un poco) más dura que las que la anteceden, por lo que por momentos se convierte en una bocanada de vitalidad dentro de un disco al que le falta una buena cuota de adrenalina como para pensar siquiera en volver a escucharlo algún día.
El soldado finaliza sus tristes periplos con The Voice, otra canción que podría ser destacable dentro de las 12 que componen el álbum, si bien la tónica es la misma que se pueden imaginar (Sí, lento, meloso y débil), posee algunas melodías que lo hacen al menos agradable de oír. Tengo que aclarar que no se trata para nada que no me gusten los temas así, uno o tal vez dos dentro de un mismo disco es abordable, pero cuando se trata de 12 temas parecidos en estructura, tiempo, velocidad y todo lo demás, se vuelve casi insoportable para quienes tenemos al rock y al metal como primera opción musical.
Concluyendo y sin nada más que decir: lamentable nueva placa de Queensrÿche, una banda que hasta el Promised Land, o incluso hasta Hear In The New Frontier, marchaba varios pasos por delante de todo el séquito de bandas de metal progresivo que se inspiraban en sus composiciones. ¿Tendrá algo que ver la partida de Chris DeGarmo? Discutible, ya que con DeGarmo grabaron el Tribe. La cosa es que desde hace varios discos atrás, Queensrÿche parece haber perdido el rumbo. Lo más triste es que no se logra vislumbrar un pronto retorno al nivel que los hizo grandes. Pero bueno, están haciendo lo que les gusta, aunque eso signifique meterse al bolsillo a todos quienes veían en ellos una fuente de inspiración. ¿La gran decepción del 2009?… dejemos que el tiempo decida.
WATCHTOWER

18 de Noviembre, 2009 a las 4:51 pm
una verdadera mierda…..de REVIEW.
Que tipo mas cerrado de mente y metal-cuadrado.
Un chiste el comentario
19 de Noviembre, 2009 a las 4:37 pm
La verdad es que teniendo en cuenta que escucho desde Illapu o Congreso, hasta bandas de black metal que probablemente no conoces, pasando por una infinidad de bandas de rock, no me considero cerrado de mente y/o metal-cuadrado (WTF is that!?)
Cerrado de mente es quien no acepta que se diga que una de las “vacas sagradas” haya editado un disco fome, irregular y aburrido.
Saludos!
13 de Marzo, 2010 a las 2:26 pm
Queensrÿche siempre se ha destacado por lanzar discos que no tengan una llegada directa al público. Este disco no es la excepción, aunque que escucharlo más de una vez para darse cuenta de que si bien, no está dentro de lo mejor que ha lanzado, vale la pena considerarlo como buen disco.
En una escala de 1 a 7, yo le pongo nota 5.