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Megadeth

Rust In Peace

Review del Recuerdo - 1990

Valoración
Megadeth - Rust In Peace

Hubo un tiempo que se extendió hasta el regreso de David Ellefson el 2010, en el cual Dave Mustaine fijó su mente en hacer algo que muchos estuvieron esperando por años: escribir el “verdadero” sucesor de Rust In Peace, colocar un bypass en la historia que sorteara lo hecho entre Youthanasia (1994) y The World Needs A Hero (2001), o incluso desde Countdown To Extintion (1992), sin remordimientos, sin querer saber mucho del resto ni de nada.

Esa fue la idea primero de The System Has Failed (2004), pues cuando firmó contrato con Sanctuary Records, en días que el sello se aprestaba a entrar en una crisis que lo dejaría en la quiebra, los dueños le comentaron que en un momento, allá por 1990 gracias a Rust In Peace, Megadeth era LA banda que flameaba la bandera del Heavy Metal en nombre de toda la escena. Esa reunión causó un impacto en Mustaine y lo entusiasmó para contactar a la “formación Rust In Peace” por si quería grabar un disco con él de nuevo. “Adoro a estos muchachos”, escribía Dave en uno de los liner-notes de las remezclas que hacía en ese entonces, pero sólo Nick Menza respondió al llamado, quien más encima no fue capaz de registrar sus pistas de batería simplemente porque no estuvo listo a tiempo.

Siendo que no buscaba lograr un Rust In Peace II ya que “tendría que haber vuelto a la heroína y la cocaína, y no iba a hacerlo”, de todas maneras se llenaba la boca el 2006 y 2007 diciendo que United Abominations (2007) “podría ser el álbum que me haga olvidar todo lo que está entremedio”, que se devolvía al Thrash-Speed Metal de aquellos tiempos, que “si pudiese elegir la época en que hubiera salido, escogería alguna antes de Rust In Peace o Countdown To Extintion”. La instancia cúlmine de esta obsesión de Mustaine llegaría el 2009 con un exagerado Endgame. Tanta acrobacia, tanta metralla, tanto truquito de estudio, tanto cálculo “revival”… ¿para qué?, para dejar en claro una sola cosa:

…que Rust In Peace es único.

Es inalcanzable. Es perfecto. Es una obra maestra que va más allá de venir a recordarla, admirarla, ponderarla, medirla e invertir en tratar de replicarla, ¡si el mismo Mustaine ha quedado cortísimo en tal cometido! Gracias en parte quizás a la vuelta de Ellefson, al final se rindió en intentar esa gloria con nuevas composiciones y se embarcó de gira celebrando los 20 años del Rust In Peace, cerrando el capítulo y dando vuelta la página. Es un disco intocable, ¡incluso para sus mismos creadores! Por eso me dio tanta rabia que Dave el 2003 remezclara el álbum completo, ¡perdiera varias pistas de voces y no encontrara otra solución que volver a grabarlas! Después le entregó el remaster a Capitol Records, el sello lo puso en las tiendas y dejó de vender la versión original del CD. Qué barbarie. ¿¡Alguien que empiece a escuchar Megadeth ahora tendrá la chance de saber cómo se escuchaba el disco de verdad!?

Pero en 1990, cuando se originó el genuino Rust In Peace (no el parchado que se vende ahora), la banda ya contaba con una entrega clásica, Peace Sells… But Who’s Buying? (1986), el LP que rápidamente hizo que el nombre de Megadeth fuera más grande que el de Mustaine, que el guitarrista dejase de ser conocido sólo por Metallica. Se trata del segundo álbum y algunos sostienen que el que viene a continuación, el tercero, termina en definitiva siendo clave para un conjunto, crítico para su carrera y para el entorno, como The Number Of The Beast (1982), Master Of Puppets (1986), Reign In Blood (1986), Keeper Of The Seven Keys Part II (1988) o Tomb Of The Mutilated (1992). Esas bandas y sus escenas son lo que son gracias a tales lanzamientos (ojo, quizás por esto que los Big 4 son cuatro y no se cuenta a Exodus) y Peace Sells mostraba que su sucesor podía perfilarse como uno de esos discos significativos. Sin embargo, por la dependencia de Mustaine a las drogas -quien tuvo el descaro de echar a Poland y Samuelson por sus propios problemas con la adicción- y la alineación de ese entonces -la menos trascendente de los clásicos de Megadeth- conspiraron para que So Far, So Good… So What! (1988) no respondiera a dichas expectativas, o que incluso recibiera algunas críticas en un año que se escucharían trabajos del nivel de South Of Heaven y …And Justice For All, cuando la segunda oleada del thrash tomaba forma con actos como Testament y Forbidden, ¡y Megadeth se quedaba un poco atrás en el momento que había que decir algo!

Quizás Dave se haya demorado un poco en dar ese golpe, pero logró mucho más que recuperar el tiempo perdido con la salida de Rust In Peace. Fue el último registro de su especie, el último de esos “técnicos”, “progresistas”, “vanguardistas” o “intrépidos” que los grandes números del metal thrashero sacaron justo antes de irrumpir al mainstream con sonidos más simples (háblese del Black Album o del mismo Countdown To Extintion). No obstante, por más tarde que haya llegado, superó a sus pares en cuanto a calidad de sonido, destreza de interpretación y hasta nivel de canciones. Mustaine consumaba una venganza personal consigo mismo y con el resto de sus colegas. Esto, porque el cuarto de Megadeth representa el pináculo de todos los trabajos vistosos del thrash, ambiciosos y técnicamente excelsos, y junto con el Master Of Puppets y Reign In Blood, se pelea el cetro del álbum más importante de metal americano de todos los tiempos. Tan perfecto es Rust In Peace que llega a ser obvio señalarlo, ¡si lo único que no queda claro es cuántos otros discos anteriores pueden competir con él!

Rust In Peace es el paradigma de la composición pretenciosa pero fluida al mismo tiempo, que es complicada pero no se enreda, que no se guarda nada pero no se atraganta, un estado de gracia magnífico del cual tenemos la fortuna de decir que hubo micrófonos que lo registraron en cinta: historia inmediata. Muestras perfectas son todas, pero sirve mucho tomar una como Tornado Of Souls, compleja aunque accesible, con una procesión de secciones una mejor que la anterior, construyendo un in crescendo extraordinario que mientras más se acerca al final, más cuerpo toma. El dramatismo melódico es tremendo y el solo de Marty Friedman LEGENDARIO desde el segundo mismo que se grabó en el estudio. Y sin ir tan atrás, el duelo de solos entre él y Mustaine en Hangar 18 debe ser el mejor en la historia del metal, ¡siendo pesimistas!, virtuosismo y garra conectados a un punto de ebullición incólume, ¡leads rapidísimos pero memorables al acto!

Hay espacio para todos en un caos entrelineado que derrocha sabiduría natural, un lazo entre talento innato y experiencia para saber lo que debe hacerse, una labor profesional por donde quiera que se le mire. Y claro, aquello resultaba inverosímil luego de las tortuosas sesiones de grabación de So Far, So Good… So What! a causa de la inestabilidad emocional del frontman y su problema con las drogas, sabiendo lo terrible que era trabajar con él en el estudio. De hecho, Mustaine escribió el álbum que revisamos en su período de mayor tranquilidad en los ochenta. Y todo por accidente, porque un día lo mandaron derecho a un programa de rehabilitación y desintoxicación luego que chocara el auto de un oficial fuera de servicio, y no sólo lo encontraran drogado, sino con narcóticos en su guantera. Así logró mantenerse sobrio como por un año y en ese lapso creó las ocho canciones de Rust In Peace, cuya composición, ejecución y sonido enseñan a un individuo no sólo con la mente clara, sino también inspirada.

La base rítmica del disco intimida por lo precisa y brillante que se escucha, tanto por el sonido que configura Mike Clink, primer productor que Mustaine no despide durante la grabación de una placa de Megadeth, como por la exactitud quirúrgica de Menza en la batería. El filo que Nick consigue al seguir los veloces riffs de Take No Prisioners es pasmoso, en una canción que se va a todo o nada, tal cual sus letras lo dejan ver. Las guitarras parecen hélices de helicóptero cortando cabezas sin salpicaduras, brutales por su milimétrica limpieza. Menza de hecho se adaptó con la prestancia suficiente como para ejercer cierta influencia en la música. Por ejemplo, si bien los créditos sugieren que Mustaine escribió Hangar 18 completa, se tiene entendido que Nick fue quien salió con la idea de hacer letras sobre el Area 51. Nada menor, pues de aquí se originó el guión de uno de los videos metaleros más hollywoodenses y entretenidos de la industria, uno que valía la pena sentarse y mamarse el ranking completo de Sábado Taquilla con tal de verlo (sólo por dar un nombre).

Es difícil encontrar en el mundo del metal además una formación tan querida como esta, y si no es la más querida, de todas maneras la más añorada hoy en día. El núcleo Mustaine-Friedman-Ellefson-Menza se ganó su reputación con sólo presentar Holy Wars… The Punisment Due en la televisión, con un video basado en el conflicto israelí-palestino pero cuyas letras Mustaine las escribió -en parte- después de ver cómo el público en Irlanda del Norte dejaba la cagada en un concierto, arremolinado por el histórico conflicto entre católicos y protestantes de aquella sociedad. Y de la política a la fantasía de princesas y guerreros con Five Magics, basada en la película ochentera Goreblade: Warrior King of the Universe.

No sólo Mustaine y Megadeth son otros gracias a este disco. El metal nunca volvió a ser lo mismo después de Rust In Peace, un álbum cuyo nombre es dado como imprescindible y fundamental para entender la historia de esta música, un cierre glorioso de la época dorada del thrash, irrepetible por más que se intente rescatarlo. Este es uno de esos trabajos que te inician en el camino del Heavy en un sentido amplio y te acompañará por el resto de tus días, siempre orgulloso, si hasta la portada con Vic Rattlehead y los líderes mundiales de ese entonces reunidos en secreto en un hangar, es ícono obligado. Sólo con la ilustración, este álbum se alza con autoridad y respeto ante las masas, ya que desde su lanzamiento que Megadeth no sólo merece larga vida, sino que la tiene y muy bien ganada.

Jorge Ciudad

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14 comentarios para esta entrada

  • Father Time

    Comparto harto con el review de Jorge… sobre lo trascedente que fue este álbum para la historia del metal… un broche de oro para un estilo que cierra con lujo lo prolijo de los ‘80 aunque salió en 1990, década en la que el metal sufrió, quiéranlo o no, una baja y desorientación general, y lo que es peor, comenzaron a salir cientos de bandas que descaradamente copiaban a otras en todos los estilos.
    A nivel personal, es imposible no tenerle un cariño especial a este disco, que a pesar que lo tenía en cassette, fue mi primer CD en 1994… y hasta hoy es el único MEGADETH (de los ámbumes que me gustan) que no me he comprado el remaster.
    Pero si quiero expresar mi punto de vista, y siempre lo he dicho… para mí el único punto débil de esta obra es, sin lugar a dudas, la floja performance de Nick Menza, creo que el tipo nunca tuvo la calidad o creatividad necesaria para MEGADETH. De hecho este álbum es una oda a la técnica y velocidad, que para muchas bandas era un sueño en aquel entonces… y creo Menza, que por lo que sé estaba bien influenciado por su padre por el blues, simplemente no dio el tono en el disco. Le quedaron grandes los tambores, no el sentido de que sea un mal baterista, pero creo que es el único cuya performance en “Rust in Peace” pasa sin pena ni gloria, e incluso parejita para temas como por ejemplo “Holy Wars” y sobre todo “Hangar 18″, “Tornado of Souls” y “Rust in Peace”. Ya me imagino este mismo álbum grabado por Paul Bostaph o el mismo Jimmy de Grasso… hubiese sido a mi entender, mucho mejor.
    Y lo otro, cuál es el tema 10 del disco? No consideraría a “My creation” como el décimo tema, para mí “Rust in Peace” siempre tuvo 9 temas.
    Saludos Jorge y felicitaciones una vez más por el review.

    HEAVY METAL IS THE LAW!!!

  • Ignacio

    aun no habia nacido pero aun asi recuerdo haber escuchado completo este disco :D

  • gaarawarlord

    pedazo de disco… por aquellos dias rayaba la papa escuchando el master o el and justice (aquellos dias me refiero a cuando empeze en esto del metal) y cuando lo escuche mande a la mierda esos discos y quede impactado por la calidad, velocidad, letras, sonido, portada… es un todo que te vuela la cabeza… de hecho lo escuche de principio a fin y se me paso volando, no podia creer haber escuchado una wea tan intensa… la real cagada… grande MEGADETH!!!

  • Guillermo Stackwitz Barrera

    Esta reseña debe ser la mejor que se ha publicado en este sitio. Dijo todo lo que se debe saber sobre uno de los álbumes perfectos de la historia del Metal.

    No hay mucho más que agregar.

    Excelente escrito.

    Saludos.

  • Hansi

    Muy buen review. Lo leí solo por curiosidad ya que Megadeth no me gusta. No me gusta el Thrash, le di miles de oportunidad pero nunca me gustó.

  • facanci

    Buen Review. La unica critica que hago es que no te hayas referido a tornado of soul, en especial al solo de Marty Friedman, para mi ese es el mejor solo en la historia del thrash por lo bajo.

  • Likan

    Excelente review, felicitaciones!
    GRANDE MEGADETH…!!!!!

  • Starship Trooper

    La gran obra de Megadeth y uno de los discos grandiosos de la historia del Heavy Metal. Redondito, sin ni un momento que sobre, todos los temas son dignos de llevarlos a un olimpo. Hasta el día de hoy lo escucho con mucha frecuencia y no me aburre, incluso le encuentro algo nuevo algunas veces. Sin duda la cima compositiva de Mustaine, nunca más lo logró igualar a pesar de los discazos que siguió lanzando.

    Acerca del review, que está bueno, discrepo plenamente acerca de lo dicho sobre el antecesor ‘So Far, So Good… So What’, un álbum tremendamente contrastado por el ‘RIP’ y el ‘Peace Sells..’, pero para mi es un tremendo disco, lleno de temazos como Set the World Afire, Mary Jane o Hook in Mouth, para qué hablar de In My Darkest Hour… la verdad, no entiendo las críticas a ese disco.

  • sajon

    ufff weon que disco mas maravilloso es este. me acuerdo antes del ares existía un programa similar que se llamaba kazaa (KaZaA) nose si lo ocuparon xD, no importa.
    y busqué videos de megadeth y quedé pa la cagá, solo con holy wars y hangar 18. después me conseguí el disco completo y nunca mas dejé de ser fan de la banda.

    el año pasado ver como tocaban el disco entero fue una experiencia única e irrepetible. claro que no esta friedman pero chris lo hace de maravilla, no estoy muy conforme con drover pero cumple.
    a diferencia de father time, encuentro que nick menza es uno de los mejores bateros del thrash, y no lo digo de fan boy, pero el tipo era una maquina (y no de los tipos cuadrados pa tocar hoy en día)

  • Chucao

    Durante muchos años no escuchaba Megadeth, pero sí escuchaba este disco. Creo que en la época antes del internet era algo común, podía que no te gustara la banda, pero este disco es sencillamente esclavizante, te obliga a que te guste. Después por curiosidad conocí el resto de la discografía, y mi gusto por Rust in peace aumentó.

    Es un disco al que es imposible no tenerle cariño, es como un Master of Puppets, pero sin el manoseo mediático que sufrió este en los 90.

  • w.wallace

    MI PRIMER CD ORIGINAL….SIMPLEMENTE MARAVILLOSO DISCO…LAMENTABLEMENTE Y DE PURO CABRON NO FUI A VERLOS TOCANDO EL DISCO COMPLETO, YA QUE SIN MENZA NI FRIEDMAN PARA MI NO SERIA LO MISMO.

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