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Mayan

Quarterpast

Álbum - 2011

Valoración
8.1
Mayan - Quarterpast

Si hay alguien que nunca puede mantenerse quieto, en términos musicales, ese es Mark Jansen. El hombre siempre tiene algo que hacer o decir, siempre tiene alguna cosa que presentar. Ahora, la complejidad de sus dichos es bastante alta, lo que hace que no ande sacando un disco cada año, pero sí siempre se mantiene muy fructífero. Su último enunciado es Quarterpast, registro que edita al alero de MaYaN, el nombre que ha dado al proyecto que le permitirá expresar todas aquellas cosas que no puede a través de su banda de cabecera: Epica. Las expectativas que se generan son considerables, y parte de ellas tienen que ver con el grado de cercanía o lejanía que sea capaz de establecer con su otra banda. Básicamente: ¿qué trae de nuevo Jansen? Bueno, veamos.

Lo primero que quiero establecer es que a mi juicio esto no es simplemente un disco de Epica con menos voces de Simone Simons. Si alguien piensa eso, creo que es bastante reduccionista. Me parece que hay bastantes diferencias, algunas que saltan a la vista, y otras no tan obvias. De todas formas, ya de entrada hay que aceptar que es un logro por parte de Jansen poder desmarcarse de lo que implica ser el líder Epica y crear algo nuevo. Ahora, y esto es muy importante: el mérito no debe ir sólo para él, pues en la composición de los temas participaron también Frank Schiphorst (guitarrista, ex-Symmetry y actual Control Human Delete) y Jack Driessen (teclados, ex-After Forever). Creo que es su aporte, junto con las ganas de Jansen de hacer algo nuevo, lo que ha permitido que MaYaN suene muy distinto a Epica o a After Forever.

Y todo eso, aquello de la diferenciación, comienza a quedar en claro al comienzo mismo de Symphony Of Aggression¸ corte de casi ocho minutos que destaca por las considerables dosis de brutalidad que entrega. Ya en su parte introductoria destacan los riffs muy contundentes y el impresionante trabajo del genio Ariën Van Weesenbeek (Epica), poseedor de una técnica que por más que lo escuches, no deja de sorprenderte. También complace escuchar la voz de Jansen, algo que no es tan sorprendente si consideramos que ya en su anterior trabajo con Epica (Desing You Universe, 2009) mostraba haber progresado muchísimo en su técnica vocal para efectuar las voces guturales. Vemos también la participación de Floor Jansen y Simone Simons, de cuyos talentos no vamos a hablar, porque sería redundar. Eso sí, en esta pasada en particular me parece que la melodía de sus líneas no es la más inspirada, pero ellas cumplen (también aparece Henning Basse, ex Metallium, con una pequeña participación, y de quién hablaremos más adelante.) Una muy buena canción, desde muchas perspectivas, pero su mayor fortaleza radica en la enorme fuerza que por momento exhibe.

La segunda canción lleva por título Mainstay Of Society – In The Eyes Of The Law: Corruption, y es la primera parte de una trilogía (cosa muy común en la obra de Jansen). Es una de mis favoritas en de la placa, con unas melodías vocales que enganchan y te dejan todo motivado y cantando. Particularmente, llaman bastante la atención los destellos blackmetaleros de los estribillos, con guitarras paralelas muy incisivas. También cuenta con la participación de Floor, que en realidad a mí no me entusiasma del todo, pero siempre es un agrado tremendo escucharla. Suena todo muy equilibrado y fluido de principio a fin, es decir: a pesar de contar con partes claramente distinguibles, su encadenamiento no es forzado. Los segundos que suenan antes del cierre marcado por el estribillo son simplemente notables, puro poder y contundencia.

El tercer corte es en realidad un interludio de un minuto y medio, pero no cualquier interludio, es de hecho el que le da el nombre al disco: Quarterpast. Es muy breve, pero no por eso debiera pasar desaparecido, pues denota una amargura y oscuridad que llama la atención. Cuenta con unos versos realmente estremecedores y no menor es el hecho de que es cantado por niños (el Trinity Boys Choir). Totalmente enlazado con lo anterior, inicia Course Of Life, otra de las buenas canciones donde unos de los aspectos más destacados es la aparición algo más protagónica del gran Henning Basse acompañado a ratos por la cantante Laura Macrì, así como el tremendo (¡pero tremendo!) despliegue del mismísimo Mark en las voces guturales. Lo de él es hacer voces graves, cosa que no siempre se le dio bien pero que ha mejorado muchísimo, y sin embargo acá se atreve con unas voces más agudas y la verdad es que lo hace a la perfección. Y ahora sí que las partes hechas por Floor convencen, gracias a unos tonos más altos y una melodía más enérgica. Sin duda una gran canción.

En el quinto lugar figura The Savage Massacre – In The Eyes Of Law: Pizzo, una composición que resalta por lo elaborado de los arreglos vocales y por contar con una serie de momentos claramente distinguibles unos de otros. Tras unos riffs y unas orquestaciones iniciales comienza un estallido monumental, con una metralla por parte de Rob van der Loo (en el bajo) y de Ariën que de verdad te vuelan la cabeza. Luego se puede oír a Henning cantando algo que no es precisamente tranquilo, pero que en contraste con lo anterior, parece una laguna de calma. Ese juego de cambios de atmósferas se acentúa mucho más cuando la mezzo-soprano Laura Macrì comienza a brillar, ¡preciosa voz! Y gran desplante por lo demás, lo suyo es un instante de calma en medio de un huracán. Luego el huracán vuelve a rugir con todo, para finalizar con los sonidos de lo que parece ser un jardín, aves cantando y todo eso (¡hasta un pavo real se escucha!). ¡De lo mejor logrado del disco!

Las orquestaciones, esas que les permiten en alguna medida mostrar a Jansen todo su potencial como compositor, son algo que él nunca va a transar. Al menos en eso pienso cuando escucho Essenza Di Te, el segundo interludio del disco (con un poco más de dos minutos). Y pienso que no tendría por qué hacerlo, siendo que se le dan tan bien. Siento que a lo largo de lo que va de disco han estado siempre presentes, pero no de la forma tan protagónica en que figuran en sus otras agrupaciones. Y justamente, aprovechando quizás el impulso dado por ese bello interludio, Bite The Bullet (la séptima pista ya) se muestra como una de las más prominentemente orquestadas, logrando un equilibrio perfecto entre lo que son las sutilezas de las orquestaciones y el siempre abrumador poderío que han mostrado todas las composiciones hasta aquí revisadas. Basse también luce más que en los temas anteriores, cantando con más energía, lo que se agradece muchísimo, y lo de Floor ciertamente no tiene desperdicio. Muy bien ambos, sencillamente brillantes.

Drown The Demon inicia continuando con el asunto de las orquestaciones más prominentes, con unos arreglos en cuerda geniales, pero sólo por unos instantes, porque luego las guitarras y demás instrumentos las eclipsarán en buena medida, aunque nunca llegarán a hacerlas desaparecer (de hecho, a lo largo del disco, las orquestaciones siempre están presentes, sólo que en realidad no tienen un rol protagónico). La vuelta al Death Metal está matizada con la voz de Floor, que con breves intervenciones logra dar un toque de sutileza a algo que de otra forma sería un derroche total de fuerza. Muy rescatables me resultan también los solos de guitarra del ya mencionado Schiphorst y de Isaac Delahaye (el otro guitarrista miembro, y también de Epica). Tiene unos diálogos con una voz que pretende darle un toque siniestro, pero la verdad es que no aporta mucho (sobretodo el del final), pero eso de ninguna forma empaña lo que es un buen tema.

El negocio de MaYaN es mezclar el Death Metal sinfónico con lo técnico, a niveles de progresivo, y eso queda en evidencia con cortes como Celibate Aphrodite, donde sacrifican un poco la velocidad en pos de ritmos aplastantes y riffs pesados, sin embargo se puede hallar, como siempre, algún segmento más veloz, con doble-bombos a toda velocidad y solos vertiginosos. La referencia al Metal progresivo anterior no es gratuita, y en ese sentido vale la pena poner atención al segmento instrumental (con algunos diálogos de fondo) que se encuentra luego de la mitad de la canción, con solos de guitarra y teclado de altísimo nivel. ¡Maestro! Por otro lado, el buen Henning Basse tiene aquí una de sus actuaciones más destacadas del disco, con una fuerza interpretativa excelsa. Al comienzo este corte me había parecido bastante promedio, pero con el pasar de los días se convirtió en uno de los preferidos.

Ya encimándonos al final, tenemos War On Terror – In The Eyes Of The Law: Pentagon Papers, en lo que es uno de los cortes más sólidos y representativos de lo que ha querido hacer la banda: algo así como Death Metal sinfónico con toques progresivos. Inicia con unos arreglos en cuerda realmente muy llamativos, bellos, luego se suma algo que parece ser un clarinete, otorgándole un aire casi cinematográfico (¡me recuerda a las películas de Tim Burton!), y luego unos violines que acompañan la melodía y le dan más dramatismo al asunto. Y justo cuando alcanza una especie de clímax, ¡pah!, inicia con todo este Death Metal del que tanto hemos hablado. Por momentos las orquestaciones serán bien secundarias, como en algunos cortes anteriores, pero en otros instantes se tomarán la escena. Escuchen los instantes justo a mediados de la canción, son tremendos, algo que es más bien Black Metal, muy rápido y agresivo, y fuertemente orquestado además. ¡Patada en los chocleros! Este corte pelea, junto con otros dos o tres, el título de mejor del álbum.

Rescatando la misma melodía del inicio y del coro del tema anterior, aparece Tithe, un interludio en piano bastante bonito, de un poco menos de un minuto, y que da paso a la última pista de la placa: Sinner’s Last Retreat (Deed Of Awakening), la segunda más larga, dicho sea de paso. Cosa que me parece un poco innecesaria, porque si bien tiene algunos momentos de inspiración, en general no muestra nada realmente increíble, no en relación con algunos de los temas anteriores, que son grandiosos. El inicio y la parte cantada por Basse por ejemplo merecen ser destacadas.

Esa ha sido la propuesta de MaYaN en su disco debut. Además de querer presentar unas cuantas buenas canciones, debe haber estado entre sus mayores aspiraciones el poder crear algo distintivo de lo que ha hecho Jansen en sus otras bandas. Creo que lo logra en gran medida, pues a decir verdad son muy pocos los pasajes en donde uno puede hallar verdaderas similitudes con Epica. Mezclando una variedad de estilos, como Black, Death, sinfónico y progresivo, Mark ha podido crear algo fresco y que merece la pena. Creo que hace rato él se ha impuesto como un compositor de excelencia y no tiene nada que probar, pero acá añade otro gran punto a su curriculum: la versatilidad. Hemos de esperar que esto sea efectivamente una banda, y no otro proyecto más. Será interesante ver qué otras cosas puede aportar MaYan en el futuro.

Andy Zepeda

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