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Labÿrinth

Labÿrinth

Álbum - 2003

Valoración
5
labyrinth - labyrinth

Pasaron cosas en la carrera de esta banda italiana antes de que su quinto álbum de estudio saliera al mercado. La más importante fue la salida en no muy buenos términos de su guitarrista estandarte, Olaf Thorsen, quien ahora sólo está en lo que era su proyecto paralelo, Vision Divine. La banda para la grabación de este disco titulado simplemente Labÿrinth no requirió de otro guitarrista, siendo todas las guitarras grabadas por Andrea Cantarelli, ex Anders Rain (otra particularidad es que ahora vuelven a ocupar sus verdaderos nombres, no seudónimos), quedando Pier Gonella sólo las presentaciones en vivo.

La tarea de esta placa era la de superar a un “Sons Of Thunder” que tuvo reacciones encontradas en la parcialidad. Personalmente lo encuentro un disco correcto, sin mayor brillo, y con un mediocre sonido, incomparable con aquella joya del Power Metal que fue “Return To Heaven Denied”, uno de los mejores discos que se han visto desde la península.

El inicio es prometedor, con unas guitarras sonando en armonía, un tema rápido, con mucho poder, un gran inicio. Nos referimos a The Prophet, tema que abre el disco, como señalamos un tema muy bien logrado, donde destaca algo que estará dentro de lo rescatable del disco en el resumen final, la excelente voz de Roberto Tiranti (Rob Tyrant para los amigos), un vocalista que cuenta con una mezcla excelente de un agradable timbre y un impresionante registro, lo que hace que su voz sea versátil que llegue tanto a bajos como a impensables agudos con una facilidad envidiable. Como señalamos este tema es excelente, muy rápido, con excelentes riffs, una obligación para cualquier amante del Heavy Metal.

El segundo tema, Living In A Maze, también está muy bien logrado, con buenos cambios de ritmos y de atmósferas, donde resalta la voz de Tiranti y el excelente trabajo de Mattia Stancioiu en la batería, con unos bombos que suenan muy definidos y que hace que uno pueda apreciar el trabajo. Ya acá uno empieza a darse cuenta que en materia de composición, y sobretodo de sonido no ha cambiado demasiado la banda con la partida de Thorsen, los riffs suenan similares a lo que se estaba haciendo antes, con dispar resultado, los teclados de Andrea De Paoli (Anders Mc Pauls en la jerga agringada de antaño), siguen sonando muy “espaciales” (aunque creo que por acá es por donde, a lo largo del disco, la banda cambia). Como se señalaba, un tema muy bien logrado, con una muy buena sección de solos.

Sin duda los dos primeros temas son lejos, lo mejor del disco. This World, el tema que sigue, empieza a hacer decaer el trabajo de estos cinco itálicos, y nos muestran un poco hacia dónde tiende la música de Labÿrinth, los teclados en medio del tema comienzan a sonar un tanto progresivos, recuerdo un poco a Artension, a Kuprij (con las diferencias lógicas) al escuchar el tema, sobre todo el solo de De Paoli, no está mal, pero el contexto es donde tengo mis reparos, al parecer la evolución de Labÿrinth, por lo menos en este trabajo, va hacia lo progresivo, evolución que personalmente no comparto, porque se siente una falta de identidad en el trabajo de la banda que ya había consolidado

Just Soldier, reflota un poco el Power Metal acelerado al que estos itálicos nos tenían acostumbrados, pero no puedo no dejar de encontrar los sonidos de la banda un tanto “plásticos”, sobre todo cuando la banda gira, como en el interludio a algo más atmosférico, más progresivo (conste que no tengo nada contra el progresivo bien tocado, y sobretodo con sentimiento, como lo hace Symphony X), se destaca por sobretodo la voz de un Tiranti en su mejor trabajo, potentísimo. Sin ser un mal tema, Just Soldier, no convence, le falta magia, le falta poder. Y cuando lo está alcanzando cae en vacíos como en el medio del tema, donde los sonidos atmosféricos, muy “cósmicos”, hacen que el tema se diluya.

Como ya es una costumbre en toda banda de Heavy Metal que se precie de tal no puede faltar un tema lento, una balada, Neverending Rest, es la escogida por estos itálicos. Muy melosa, pero muy sentida, está muy bien lograda en su inicio, con un Tiranti en una faena más susurrante, sólo con el piano. Pero el tema se hace un tanto típico al entrar la batería, pudo ser especial, pero terminó siendo una balada más.

Terzinato amenaza con poder, un inicio mid tempo a doble bombo, decanta en un poderoso y acelerado coro, una fórmula que da muy buenos resultados, pero que acá no convence. Es que Labÿrinth no es una banda aparecida, uno le pide que vaya más allá, no sólo con composiciones bien ejecutadas, sino que algo de poder, algo de “magia” que en esta canción, y es más en el disco no logra encontrarse. Puede ser que cada vez que un tema comienza bien, que prometa, haya un interludio lento, atmosférico que haga que el tema se pierda.

Slave To The Night, comienza en extremo plástico, con unas guitarras sonando muy “espaciales”, que si le sumamos un teclado en los mismos términos, nos da un resultado no muy halagüeño, a pesar de que el tema es pegajoso (el más pegajoso del disco) un tanto ganchero, con vocación de single, muy mid tempo, pero con esos “pecadillos” que cuesta perdonarle a una banda que alguna vez lanzó un discazo: nuevamente un interludio lento, “atmosférico” que es salvado sólo por un impecable Tiranti.

El inicio techno de Synthetic Paradise, es lo más bajo del disco, y hacen que un tema que tiene una buena estructura, se pierda, sí, hay una estructura correcta, un riff principal con algo de poder y un coro muy Power Metal,, pero con el interludio atmosférico ya típico y ya a estas alturas cansador, hacen que los mismos temas sean a medias, por una parte una sección muy poderosa, y por otro lado algo muy frío, muy “progresivo” (el término da para todo) y eso es lo que se sucede en gran parte del disco, y es, sin duda el principal problema de la placa.

Hand in Hand es otro momento sin mayor brillo del disco, un tema a mid tempo, un tanto progresivo, en el que sólo destaca la voz de Tiranti, pero que en la suma no luce, siendo incluso un tema un tanto fome, al que le falta magia, le falta poder, algo que se pide a gritos a lo largo del disco, el que sin duda es difícil de digerir.

Si pensamos que Labÿrinth nos iba a sorprender al final con un tema poderoso, nos equivocamos medio a medio, pues When I Fly Far, es un tema lento, demasiado plástico, en el que ni Tiranti luce, nuevamente con ese teclado que se torna insoportable, que pudo haber lucido de otro modo, pues De Paoli es un gran tecladista, pero que le dio en este disco un sonido que quiso ser particular, pero que terminó tornándose tedioso.

En suma, si la tarea era superar a “Sons Of Thunder”, Labÿrinth quedó al debe, incluso uno le toma mayor gusto al “Sons Of Thunder”, que por lo menos tenía un cuento, una historia detrás. Sin embargo, eso es lo que uno extraña de este Labÿrinth modelo 2003, esa magia que uno pide cuando escucha una obra de cualquier estilo musical, porque el disco no trasciende, tiene momentos muy bien logrados, sobretodo cuando asoma un atisbo de poder que en los eternos interludios atmosféricos termina por esconderse. Sin duda el disco no pasará a la historia como una obra maestra, creo que es un paso atrás para Labÿrinth, muchas bandas han sacado discos no satisfactorios, y luego nos han logrado sorprender, es de esperar que así lo haga Labÿrinth, porque siete años desde su última obra maestra (la única) es demasiado, sobretodo para una muy buena banda.

Jaime Contreras

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