Holy Knights
Between Daylight And Pain
Álbum - 2012
7.5

Olvidémonos de los nombres. Si le dimos la oportunidad a Ascending To Infinity de Rhapsody también tendremos que dársela a Holy Knights, compatriotas de Turilli que entregan un disco sinfónico italiano al ciento por ciento, con el ímpetu del 2000, con todas sus virtudes y algunos de sus vicios, pero que convence con la sabiduría de una buena producción y ejecución, de esas que sólo en contadas ocasiones pudimos escuchar en ese entonces.
Diez años después de haber sacado su único disco, Gate Through The Past (2001), y haberse separado para recién volver ahora, es como si el tiempo en cuanto a estilo de composición no hubiese pasado, y si pasó fue sólo para favorecer un buen sonido y una mejor interpretación musical/vocal, elementos cuya falta tan dramática en el pasado hacía que muchas bandas con grandes ideas pero con pobre ejecución desaparecieran humilladas del firmamento powermetalero. Ahora, este 2012, Between Daylight And Pain se sitúa más allá de las buenas ideas, porque el sonido y la interpretación ayudan a que todo reluzca, que toda locura, que todo grito, que toda pomposidad se escuche acorde.
El segundo disco de Holy Knights proviene de esa división de grupos italianos que nunca contó con las técnicas de grabación adecuadas para sonar de forma correcta ni la experiencia suficiente para que los performances fueran convincentes, por lo que recibir un álbum de este nivel profesional hace que cobre mayor atractivo. Será un poco tarde, pero el triunfo ha llegado para esta banda que hace volar doble bombos, teclados, barridos y ese pintoresco estilo tarantela que tan propio hiciera Turilli y otros a finales de los noventa. También cuenta con grandes pasajes sinfónicos a la italiana -por no decir a la Rhapsody- con sofisticados instantes y emocionantes estados, del gusto completo de los que recuerdan este tipo de música.
Los ritmos van desde los mid tempos más contagiosos hasta los doble bombo más acelerados dentro de los márgenes del estilo. Hay secciones de cuerda muy doctos en clave barroca, algo que siempre ha quedado muy bien en estos conjuntos pero que ahora, con esta producción, se sacan partido al máximo. Así se muestra en Glass Moon, que empieza con violines, violas y chelos sin distracciones, uniéndose después a una rápida batería en objetivo Power Metal puro. Haciendo una analogía -que no se entienda en forma unívoca-, vendría siendo una versión menos agitada en lo orquestado aunque más powermetalera de The Dark Tower Of Abyss del Symphony Of Enchanted Lands (1998), y esa es una de las dimensiones que el álbum de Holy Knights enseña.
Between Daylight And Pain es un disco corto aunque no por ello menos ambicioso, y esta vez dicha ambición tan característica de las agrupaciones italianas se encausa por un riel firme -la buena producción- y un sendero creíble -la correcta ejecución-, a la altura de lo exigido y planeado. Pero como se señaló al principio, aún existen vicios y esos se pueden ver en Frozen Paradise y 11 September, dos de las ocho canciones de la placa.
La primera nombrada es la segunda pista de Between Daylight And Pain y es un clásico lugar común del metal italiano. Me refiero a sus largas introducciones en bajas revoluciones que podrían llamarme “pre-canción” y que preparan el ambiente para la típica explosión de velocidad, doble bombo, melodías y arranques del estilo, resultando en una pieza predecible. Mientras que la otra, 11 September, termina siendo hasta un poco desconcertante, con una introducción de sonido de aviones que hace imposible no relacionarla con los atentados de Nueva York, y después sin explicación aparecen todos estos arreglos de música y metal italianos, especialmente en la sección instrumental de los solos. Incluso muestra orquestas que bien podría haber salido de The Ancient Forest Of Elves del King Of The Nordic Twilight (1999), ¿para hablar de algo tan alejado? A lo mejor termine siendo curiosa más que cualquier otra cosa…
Lo mejor del disco en cambio sale a la primera, en el opening track Mistery, que empieza de un modo muy mediterráneo con teclados y muy rápido -más rápido que lo que toma escribir esto- arremete la supersónica batería de Claudio Florio y enseguida también los versos de Dario Di Matteo. El apremio tan preciso y cortante me recuerda al Heavenly del Dust To Dust (2004), al igual que el vaivén de repentinos cambios entre intenso/calmo-calmo/intenso que compactan la dinámica de este tema. Por lo impredecible se vuelve interesante y el coro provoca todo un instante cinematográfico con su melodía y altísimo tono. La parte de los solos es… de nuevo, ¡puro Italian Metal!, con mucho legado de Rhapsody pero con cambios imprevistos que hacen que uno deba estar despierto a todo segundo para no perderse.
Frozen Paradise continúa y es muy contraria a su antecesora justamente por lo predecible que puede ser, pero la cosa se recompone con el avivado mid tempo de Beyond The Mist. Las letras no pretenden alejarse de los preceptos italianos de lucha, autoconocimiento y optimismo (to be a warrior you must meet yourself, to have the strenght to fly high), sin embargo el ritmo tan vivo se junta con las líneas vocales y teclados para traer a la memoria al Sonata Arctica de los dos primeros álbumes, incluyendo un riff de mayor personalidad que no sólo se empasta con el bombo en el palm mute, sino con figuras más heavymetaleras y encañonadas.
Tras el desconcierto de 11 September -de la que igual hablamos antes- sorprende Wasted Time, una especie de “balada” con personalidad melódica progresiva y hartos guiños también a Sonata Arctica, aunque esta vez al actual, adhiriendo efectos de ensambles de cuerda por parte de Di Matteo y un gran solo cortesía de Simone Campione, guitarrista de Thy Majesty recién ingresado este año a Holy Knights, uniéndose a los dos fundadores. Es de los temas más agradables del CD, de esos que crece con el tiempo, que contagia y extiende su atractivo con las sucesivas escuchadas. Con la gran Awake en cambio volvemos a percatarnos que esta producción grita la palabra ITALIA en todo lo alto, aceleradísima en la batería, con partes que vienen del Power Of The Dragonflame (2002) y otro coro espléndido, el mejor de Between Daylight And Pain junto con el de Mistery. Lo supersónico del corte también sacará a colación a Heavenly y Dragonforce, aunque aquello no es algo que tomen de esos grupos sino de sus mismas raíces del Power Metal italiano, sólo que esta vez producido y ejecutado de mejor forma.
The Turning To The Madness cierra esta placa de un trío que anunciara recién su vuelta en marzo de este año y que en agosto ya tiene un lanzamiento en las tiendas. Y atención, porque respondiendo al rol de final track sólo tiene teclados como base para la voz de Di Matteo, comenzando de forma apremiada con recursos barrocos que, a final de cuentas, Holy Knights sí sabe manejar. La sinfonía emulada empieza más tarde a tomar ribetes un tanto esquizofrénicos, haciéndole honor el título, y un pequeño quiebre ocurre para que una guitarra tenga espacio y entre a moldear este delirio. Como conclusión es interesante y su abrupto desenlace a lo Images And Words (1992) logra que la atmósfera se rompa en tensión.
En cuanto a composición, Between Daylight And Pain perfectamente pudo haberse lanzado al año siguiente de Gate Through The Past, puesto que su música corresponde ciento por ciento a esos días, aunque había que esperar todo este tiempo para que el desempeño vocal e instrumental fueran los adecuados, para que el sonido estuviera al nivel suficiente. Esta vendría siendo entonces la verdadera puerta hacia el pasado, pero con un estándar que no sólo cae en la nostalgia. Hay secciones y canciones excelentemente logradas como Mistery, Glass Moon, Wasted Time y Awake que me gustaría que todos escucharan, para que sepan que hoy en día el Power Metal enraizado y ambicioso en Italia sí logra después de todo mostrarse con una buena cara.
Jorge Ciudad
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