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Helloween

Walls Of Jericho

Review del Recuerdo - 1986

Valoración
helloween walls of jericho

“Ante la llegada de los israelitas, la ciudad de Jericó se cerró dentro de sus murallas y desde lo alto de la misma contemplaba la llegada. Todo el pueblo de Israel dio una vuelta a Jericó rodeando las murallas y volvieron al campamento. Así lo hicieron durante seis días.

Al séptimo día, al amanecer y en silencio, dieron una vuelta, y luego otra, y otra ante el asombro de los centinelas de las murallas. A la séptima vuelta Josué dio la orden:

-¡Gritad!, ¡Dios os ha entregado la ciudad!

Sonaron las trompetas y el pueblo enardecido estalló en un griterío ensordecedor. Tembló la tierra y las murallas se derrumbaron”. (Josué 3; 4; 6).

Parece extraño comenzar el análisis de un disco del metal con un párrafo de las Sagradas Escrituras, pero este hecho no es una herejía ni una falta de respeto hacia un texto que ha guiado la existencia de millones de personas a lo largo de miles de años. Sin embargo, la magia de la metáfora nos permite traspasar la barrera de las narraciones bíblicas, para llegar a la raíz de la discografía de una de las bandas más importantes de los últimos tiempos. Porque Walls of Jericho es el primer larga duración que nos entregó Helloween. Fue la placa que dio inicio a una leyenda que aún no termina de escribirse y que hemos ido descubriendo, paso a paso. Una historia épica de por sí, la cual, espero, no tenga un final cercano, y que al llegar, todos los que hemos disfrutado con cada álbum de Helloween, nos encarguemos de elevar al sitial de un mito imperecedero.

Pero, ¿por qué citar un trozo de la Biblia? Es obvio que la clara alusión del nombre y del arte de la carátula no justifica esta aventura, pero sí, lo que se esconde detrás de cada nota del trabajo de los germanos. Porque tal como se lee en el extracto, “las murallas se derrumbaron”, luego de oír Walls of Jericho, debemos reconocer que esta grabación no sólo derrumbó muros, sino que también hizo caer mitos y dogmas de la música más extrema que se conocía en esos días.

Pocos se atreverán a decir que este es el mejor producto nacido de la imaginación de los teutones, tampoco es el de menor calidad, pero creo que nadie podrá negar que sí es una pieza fundamental del metal, forjado sobre la base de las influencias de corrientes tan extremas como el thrash, el speed y la menos brutal que provenían de la NWOBHM. Y la importancia de Walls of Jericho radica justamente en este hecho, en la simple pero magistral demostración de que el heavy metal se va recreando a sí mismo, que se alimenta de su pasado para forjar nuevos matices que van ampliando el horizonte rítmico y melódico de un estilo que, a veces, parece condenado a su desaparición, por repetir una y mil veces fórmulas que dificultan su existencia. Un punto a favor de la banda, es que en aquellos años, no existían tantas clasificaciones. Estaban claramente diferenciados los grupos americanos con su Hard y Glam Rock, el Thrash y el Speed, como las vertientes más salvajes, y lo que hoy conocemos más consensualmente como Heavy Metal, que estaba representado por un ejército formado en Gran Bretaña y que poco a poco iba adquiriendo adeptos en el viejo continente, y Walls Of Jericho se diferenció claramente de todas ellas.

Es probable que ni los propios integrantes del Helloween que registró esta propuesta, Kai Hansen, voces y guitarras; Michael Weikath, guitarras; Markus Grosskopf, bajo; e Ingo Schwichtenberg, batería; supieran la importancia que tendría su primera obra completa. Tal vez para ellos significó solamente el sobresalir de sus pares de la escena underground del metal europeo, como Grave Digger y Runnig Wild entre otros, y traspasar las fronteras de su tierra natal para iniciar la conquista de nuevos territorios para un género que parecía circunscrito a Europa.

El tiempo que vio nacer a Helloween como una de las fuerzas más arrolladoras que haya conocido la música, era un espacio en el cual las dimensiones se estaban acabando o, simplemente, parecían estar llenas de bandas que repetían una y otra vez los mismos esquemas. Bandas que no hacía mucho tiempo habían levantado sus voces y guitarras para gritarle al mundo que estaban cansadas de las tradiciones mercantilistas y de las almas vendidas a las casas discográficas. Bandas que no podían generar muchos cambios en su forma de presentarse al público, ya que de hacerlo, perderían su razón de ser… hasta que aparecieron cuatro jóvenes bardos que le dieron un giro oportuno al metal pesado.

Hasta Walls of Jericho, para ser un “metalero” que transgrediera las normas y las reglas, se debía ser alguien despiadado e interpretar música a la mayor velocidad imaginable, batir todos los récords de notas por segundo sobre los puentes de las guitarras, concentrar la mayor cantidad de decibeles y amplificadores sobre un escenario y, en lo posible, hacer creer al mundo que, ya fuera por un asunto de pose o de actitud, se debía tener una “conexión diabólica” o al menos una tendencia a la adoración de lo oculto, de lo prohibido, de lo fatal. Pero Helloween derribó esos mitos, pulverizó en poco tiempo todos los dogmas conocidos y abrió una nueva puerta en los caminos del heavy metal, una puerta que los llevaría a ser los padres (o al menos uno de ellos) de una variante conocida como Powermetal.

Desde la corta y casi infantil introducción homónima, la que además es una pequeña alusión al arte del disco, hasta el final de How Many Tears, el primer tema “extenso” de la banda, Walls of Jericho es la muestra clara y perfecta, aunque tal vez algo atolondrada, de que la melodía, los acordes limpios, los coros pegajosos, los teclados (en este caso un Emulator II) y los arreglos más armónicos, también son un importante aporte al trabajo de un grupo dedicado al heavy.

A pesar de que la producción, en términos generales y más bien de carácter técnico, no es lo mejor que hemos oído de Helloween; de que Kai Hansen aún no era el vocalista que más tarde brillaría en Gamma Ray; de que Ingo aún no mostraba todas sus capacidades y de que tanto los títulos de los temas, como las letras de los mismos, tenían mucho en común con las propuestas de sus congéneres, Walls of Jericho es un disco mágico, un trabajo que cautiva desde la primera nota.

Y esto se debe, en gran parte, a que nos presenta algo más que grandes canciones, escritas e interpretadas con energía y talento, sino que también nos muestra a la primera “pandilla de chicos buenos” dentro del metal más extremo (hablando hasta el año 86, por supuesto), dueña de una imagen que contrastaba nítidamente contra las míticas figuras de Motorhead, Metallica y Slayer, por ejemplo. Otro paradigma que cae bajo la fuerza de la tímida calabaza que empieza a transformarse, rápidamente, en un icono del powermetal.

En cuanto al aspecto exclusivamente musical, este es un álbum más bien “parejo”, sin grandes sorpresas ni demasiados matices. Es una producción que golpea de principio a fin con una estructura simple y hasta repetitiva, pero mortalmente cautivante. El lenguaje frenético que emana de las guitarras, la velocidad, el virtuosismo contenido y el poder de la combinación bajo/batería, se transforman en una inocente versión de la tristemente famosa Blitzkrieg: un ataque rápido y certero, sin misericordia, furioso y organizado, capaz de destruir cualquier intento de defensa. Basta escuchar la estruendosa y mareadora Ride the Sky, para sucumbir ante la embestida de los germanos. Embestida que apenas disminuye su furia con Reptile y que recobra todo su vigor con Guardians. Y aquí se deja ver una línea melódica, especialmente en las voces, nueva y refrescante, que se transformaría en el sello de un nuevo estilo. Las guitarras hacen un aporte magnífico al respecto y el coro que acompaña al estribillo en la agonía del tema, terminan por abrir los sentidos ante el despertar de un nuevo rumbo. Un camino diferente que se ratifica y justifica con la más compleja Phantoms of Death, el corte más elaborado del disco. Metal Invaders y Gorgar, se encargan de rematar cualquier vestigio de resistencia ante el brutal ataque del cuarteto. Heavy Metal (Is the Law) es una clara declaración de principios de la agrupación. Sus raíces están en el heavy y el futuro del heavy es Helloween.

How Many Tears? lleva las revoluciones hasta el nivel más bajo de Walls of Jericho, y esto no quiere decir “el punto más malo”, sino que solamente significa la aparición, por primera vez, de acordes lentos y la presencia de guitarras acústicas. Sin baladas en el track list, Walls of Jericho es una verdadera tormenta de energía y poder en su estado natural, lo cual atenta contra la calidad sonora del CD, que sin embargo nos regala una clara premonición de la importancia de llamarse Helloween y de ser el punto de quiebre entre el pasado y el presente del heavy metal.

Es posible que Walls of Jericho no sea recordado como una joya sagrada del género, pero se debe reconocer el valor de cada una de sus pistas por sí mismas, por el hechizo envolvente que nos entrega la dupla Hansen/Weikath en cada uno de los solos, por la armonía y solidez de la pareja Grosskopf/Schwichtenberg y por la osadía de derrumbar las murallas que parecían bloquear completamente el desarrollo y el crecimiento del powermetal.

Aldo Loyola

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7 comentarios para esta entrada

  • gorgar

    todo bien hasta lo ultimo…
    yo pienso que en decadas posteriores este va a hacer un disco impresindible, usando tus palabras una joya sagrada para todo el que quiera escuchar metal.
    helloween rompe ese paradigma kl del metalero malulo y la wea !
    helloween es y sera los padres del Power Metal !

  • Nachozzy

    Que gran disco todavía recuerdo la primera vez que lo escuché FUE COMO UNA PATADA DIRECTA EN LOS CHOCLEROS!!! me voló la cabeza y lo escuché como 4 veces seguidas.
    Quizás poca gente esté de acuerdo conmigo pero para mí este es el mejor disco de Helloween, una obra maestra que marca un antes y un después en el Metal.

  • Rhanvier

    ESE DISCO ES UNA PATADA A LOS COCOSS!!!!!!!! NAA Q DECIR WNN… BUENO DE PIES A CABEZASSS!!!

  • gabriel

    tremendo disco, aun tengo el cassete k compre en las palmas , al guaton csm usureo de mierda jajajjajaja. me costo mas k al cresta ahorrar la plata. mi favorito despues de los keeper!!

  • gabriel

    guaton usurero de la tienda murder.

  • Rafael - Fireland

    mucha gente dice que helloween son padres del estilo yo digo que son padres de 3 estilos, walls of jericho crearon lo que para mis es power metal bandas como storm warrior, paragon, wizard, iron savior, savage circus talvez tienen su raiz en walls of jericho.
    los keepers crearon el melodic metal o como quieran llamarlo, stratovarius, hammerfall, etc.
    el dark ride fue un disco que tambien creo escuela, sin el masterplan no seria igual, ride the sky la banda tampoco sonaria asi, provablemente tengamos mas bandas con ese sonido. y eso que a weikath no le gusta el disco…

    sobre el walls of jericho es una lastima que no suene mejor por que en nivel de canciones es un discaso, yo no diria que son niños tan buenos en este album, si no lean victim of fate que mas crudo que eso. pero eran niños y se dejaron llevar.

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