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Helloween

Rabbit Don't Come Easy

Álbum - 2003

Valoración
9.4
helloween - rabbit dont- come easy

Mucho debió bregar Helloween para lanzar este nuevo disco. Los fantasmas de situaciones aciagas hicieron incluso recordar esos terribles momentos de comienzos de los ‘90, donde la banda estuvo (en ese entonces por problemas con Noise Records) bastante tiempo sin lanzar una nueva placa. En el nuevo siglo, los problemas comenzaron por el alejamiento (o más bien despido, eso es algo que costará saber) de dos de sus músicos: el guitarrista Roland Grapow y el baterista Uli Kusch.

De estos alejamientos surgieron las primeras dudas: de partida los reemplazantes. ¿Habría un par de músicos que logren suplir no sólo la calidad musical, sino que también la labor compositiva de este par de músicos que ya llevaban más de 8 años con la banda (Grapow llevaba más de 10)?. Lo otro era si iban a poder encajar en lo que significa Helloween como banda. Esto es similar a ponerse la camiseta de Real Madrid para los futbolistas, es un sueño para cualquiera, pero no es llegar y hacerlo, implica algo más que ser “bueno en el instrumento”, es un estilo de vida, una presión de estar en una de las bandas más importantes de rock a nivel mundial, y una leyenda del metal, precursores en un estilo que suma adeptos y símiles en todo el orbe.

Como señalé, las dudas, además de musicales, eran en materia de composición, pero acá quiero detenerme un poco. Si hay alguien a quien la banda, como compositor podría extrañar era a Uli Kusch. El batero, desde Master of The Rings tenía un peso mayor que Roland Grapow en la composición. De hecho este último, en los dos discos finales de la banda con ellos, había tenido una participación más bien escuálida. En efecto, en The Dark Ride, se había matriculado sólo con la excelente The Dark Ride (una de las mejores de la época de Helloween con Deris), y con la mediocre Escalation 666, pero su trabajo en el disco anterior, Better Than Raw, había sido aún menor ya que NINGÚN tema tenía a Grapow en los créditos. Quizás la forma de sentir y de crear y los nuevos rumbos de Roland iban por otro lado, lo que quedó demostrado en el macizo debut que tuvo Roland junto a Uli en su nueva banda, Masterplan, parece que por ese lado, un tanto alejado del Power Metal de la vieja escuela.

Por lo anterior, los reemplazantes de ambos músicos debían ser escogidos con pinzas, y qué mejor que llenar la vacante de la más grande banda de Power Metal con dos músicos que sigan la misma vertiente: en efecto, los elegidos fueron Sascha Gerstner de Freedom Call y Mark Cross de Metalium, es decir dos grandes músicos de potentes bandas de Power Metal.

Pero al parecer las cosas iban a costar más de lo acostumbrado: iniciadas las grabaciones de éste, su décimo disco en estudio, Mark se vio aquejado por una grave enfermedad: una mononucleosis que lo tuvo a muy mal traer, por lo que debió dejar la banda, siendo reemplazado sólo en las grabaciones por el Motörhead Mickey Dee. Ante esto, en las grabaciones alguien en la banda señaló que al parecer “el conejo no saldrían muy fácil del sombrero”, quedando de inmediato bautizado el nuevo disco: Rabbit Don’t Come Easy, título que de inmediato trajo críticas de los sectores más “puristas” del heavy metal al parecer un título un tanto “soft” y no acorde con lo que una banda de la potencia de las calabazas más famosas de la historia nos deberían entregar. Sin embargo, el misterio debería ser develado muy pronto.

Y así no más sería. Unos acordes de teclados a cargo de Jorn Ellebrock, dan inicio al álbum, al despeje de las dudas, y dan paso además a uno de los temas más impresionantes y desenfrenados de la calabaza, la excelente Just A Little Sign, que además oficia de single del disco, y eso es algo en lo que hay que detenerse. No recuerdo en Helloween un single tan poderoso, tan speed, y eso marca la pauta de lo que Helloween busca, acercarse a la vieja escuela, pero en modelo 2003. Estamos en presencia de un tema simple, son en lo principal sólo estrofa y coro, con un Andi Deris que desde un principio nos muestra que es un excelente vocalista y un mejor compositor (el tema es de él), y que calla a quienes todavía extrañan a Kiske (sí, aunque suene increíble, todavía existen). El tema es excelente, muy de los tiempos antiguos de Helloween, con un logrado afiatamiento en la parte de los solos entre Sascha y Michael. En suma, un inicio demoledor.

El siguiente tema despeja otra duda, la capacidad compositiva de Sascha en Helloween, y la respuesta vuelve a ser sorprendente, pues Open Your Life es extraordinaria, con un inicio de guitarras en armonía, pasa de un Deris cantando sólo con un teclado a un riff pesado, ganchero, con un gran trabajo en las guitarras, y un Mickey Dee (sí, el amigo de los Hammerfall) luciéndose en las baterías. Lo mejor del tema es sin duda su extraordinario coro, con ese cambio de ritmo tan patente del Power Metal, batería desde tiempo fuerte hacia el speed en tiempo débil, sin duda de excepción. Nuevamente destaca Andi con una excelente voz, y sobre todo con excelentes melodías vocales. El tema tiene de todo, el intermedio con atisbos sinfónicos, pasa a un solo impecable (un tanto corto). Gran inicio de Sascha.

El tercer corte es una de las dos sorpresas que nos tiene guardadas el maestro en Helloween, Michael Weikath (aunque una no es muy buena…). The Tune sigue la tónica del gran inicio, un tema que comienza con armonías en guitarras, dando paso a una estrofa que si bien no es rápida, no es tampoco mid tempo, y un coro muy poderoso, muy de la esencia del Power Metal, de esos que dan ganas de cantarlos con el puño en alto y a todo pulmón. Nuevamente la sección de solos es impresionante, muy larga, tanto así que la podríamos dividir dos partes: una en armonía con Sascha, que nos trae a la memoria esos portentos de fines de los ‘80, y la segunda parte es de propiedad de Mike. Insisto, el inicio del disco no puede haber sido mejor, tarea perfecta, tres temas, tres temazos.

Never Be a Star, de propiedad de Andi, es la siguiente, un tema más pausado, con inicio y una estructura que asemeja un tanto a Perfect Gentleman del Master Of The Rings, pero que va más allá, es un tema muy importante para el grupo, una declaración de principios. Según el tema, ellos están lejos de ser unas estrellas del rock, que a pesar de los años de circo siguen siendo los mismos.

Lo siguiente es doblemente sorpresivo, partiendo porque Liar es escrita por Markus, algo un tanto extraño en la banda, ya que el crespo bajista sólo ha participado como coautor en un par de temas de la calabaza, pero en contadas ocasiones en un disco oficial había existido un tema íntegro de él (I’m Doing Fine Crazy Man, del Pink Bubbles, es una de las pocas). Y es para volarte la cabeza simplemente, el peso de temas como Push lo asume en propiedad, entregándonos el tema más intenso del disco, con un coro machacante, y una batería potente. El tema no se queda ahí: la parte previa a los solos es impresionante, pasando de una melodía agradable a un doble bombo speed, muy potente, nuevamente con un Deris brillante. Esto es lo que reconforta, que todos están caminando hacia el mismo lado, los cuatro (pues Mickey sólo tocó en el disco y Stefan Schwartmann, ex Accept y Running Wild, será quien tome las baquetas en lo sucesivo) componiendo y entregándonos joyas como ésta.

Y si hablamos de joyas, lo siguiente es algo muy cercano. Nuevamente Sascha nos sorprende con un temazo, algo distinto, pero que encaja perfecto con la idea de la banda de mezclar ideas antiguas con riff nuevos. Sun For The World, es según mi perspectiva uno de esos temas perfectos, emocionantes. Con un inicio con sonidos algo árabes, el tema desemboca en un riff a medio tiempo, donde Deris le da ese sentimiento inconfundible, pasando a un coro para gritarlo hasta quedar ronco, muy de adentro, muy del alma, personalmente el mejor del disco, incluso con partes que pueden sonar progresivas, pero que en su justa medida complementan un tema excepcional.

El tema que continúa este disco es la infaltable balada, de esas que gustan a Helloween, y particularmente a Andi Deris, su creador. Don’t Stop Being Crazy, me recuerda un poco el trabajo de David Bowie, ya tributado por Helloween en su Metal Jukebox. De hecho, Space Oddity, el tema que Helloween hace en ese disco suena como referencia directa a este corte. Particularmente no soy un fan de las baladas, pero ésta suena precisa. Helloween se ha caracterizado por hacer temas lentos decentes, no tan típicas power ballads, lo cual se agradece.

Pero falta ese tema ganchero … alguna vez fue Future World, o Dr. Stein, posteriormente I Can intentó ocupar ese sitial, pero creo que ahora con Do You Feel Good, Helloween dio en el clavo. El tema parte con un teclado un tanto “espacial”, dando paso a un tema entretenido, irónico, casi sacándote la lengua. Imagino ya a Mike, Markus y Sascha moviendo sus guitarras de un lado a otro en vivo. Otro temazo, distinto, pudo incluso ser single, pero puede convertirse en un nuevo clásico, si nos sacamos las aprensiones. La parte del solo, luego de la intervención de Jorn es fantástica, es de la esencia del Power Metal. Qué buen tema… de Weiki.

Markus no sólo nos sorprendió con Liar, quería ser recordado por su propuesta en este disco, y vaya que lo logra. Hell Was Made in Heaven es otro tema de la vieja escuela, puro Power Metal, puro doble bombo, con una estructura simple y con un coro glorioso, este tema debería ser recordado como uno de los mejores que ha hecho Helloween desde los Keepers.

Pero como dije, el disco no sólo se basa en reminiscencias a la vieja escuela del Heavy / Power Metal. También quedan esos pasajes oscuros que se manifiestan en Back Against The Wall de Andi, un tema oscuro, pesado, mid tempo, que recuerda esa oscuridad de The Dark Ride, pero mejorada. Nuevamente el solo luce, con un Sascha que logra complementarse con Weikath. Habrá que ver cómo resulta este complemento en vivo.

Sascha quería irse para la casa con una tarea redonda, y con Listen To The Fly, lo logra con creces, otro de los puntos brillantes del disco. No es necesario intentar sonidos ni cósmicos, ni tan progresivos para deslumbrar. El tema está escrito en el “ABC” del metal, y funciona de una manera excepcional, una estrofa con peso donde Andi logra crear esa atmósfera, un breve precoro, y un coro de ésos magníficos, que están siempre “arriba”. Y un solo, qué solo, tampoco se necesitan barridos a mil por hora para lograr la atmósfera que Sascha logra en el solo, es simple, es Power Metal. Un TEMAZO con todas sus letras, la calabaza vuelve a partirnos la cabeza, quiere seguir en su trono, y lo logra con temas como éste.

Dijimos que como en el chiste, Weikath nos tenía dos sorpresas, una buena y una mala … la buena corrió por cuenta de The Tune, al inicio del disco, y la mala, la dejaron, lamentablemente para el final, puesto que Nothing To Say le quita la calificación perfecta al disco, es un bodrio, que más encima dura 8 minutos y que debe estar dentro de lo más bajo que ha hecho Helloween en su trayectoria, no aporta nada, tiene partes “reggae” (no, no es chiste), si el disco debió haber terminado cuando Deris esboza el último “listen to the fly”, hasta ahí era memorable, pero bueno… el tema está ahí, y como consejo terminen el disco en el tema 11.

Pero eso no obsta para señalar que estamos ante un disco de excepción, de lo mejor que ha hecho Helloween, que por lo demás, desde la llegada de Deris sólo ha lanzado discos excelentes. Pero éste va un paso más allá, es la demostración de cómo una banda, a pesar de todos los problemas que le puedan suceder, es capaz de levantarse, de crear y de remar todos para un mismo puerto, y que a pesar de estar muy escondido, este disco, este conejo, logra salir del sombrero. Helloween es sin duda una leyenda que no se duerme en los laureles y que se preocupa de lograr esa perfecta armonía entre lo que ellos quieren crear y lo que uno como fan quiere escuchar.

Happy Happy Helloween!!!!!!!!!!!!!

Jaime Contreras

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6 comentarios para esta entrada

  • Nerian

    puta que ha perdido credibilidad en el tiempo este disco, en pleno 2011, considerado de lo mas malo de Helloween…al menos para mi, sigue con la misma frescura que muestra el review, es un puto discazo y si, las partes regge de Nothing to Say las encuentro bastante acertadas, aunque Never be a Star y Do you Feel Good me caen como patada en las weas, me asquea tanta “felicidad”; es demaciada felicidad junta para ser tolerable xd

    • Dawn Patrol

      Jajaja lo mismo estaba pensando, este disco perdio demasiada credibilidad con el tiempo. A titulo personal siempre me pareció un disco bastante disparejo, con temas muy buenos y otros muy malos… Listen to the Flies es la mejor del disco para mi, lastima que Andi continue tratando, hasta el dia de hoy, de hacernos creer que es capaz de cantar asi en vivo, ya todos sabemos que por muy buenos que sean los temas esos agudos son solo de estudio…

  • Guillermo Stackwitz Barrera

    Bastante en desacuerdo me encuentro respecto a los comentarios de los lectores y, en parte, de Jaime Contreras (”Nothing To Say” es tremenda y su final me emociona hasta el día de hoy. Aunque debo reconocer que por esos días, las partes reggae no me gustaron). Trataré de ser claro.

    Luego de la inesperada y muy lamentable salida de Uli y Roland, se cerraba una etapa irrepetible en la historia de Helloween. Weikath, Grosskopf, Grapow, Deris y Kusch, dieron forma a 5 álbumes de estudio sencillamente demoledores. Todos muy distintos entre sí, brillantes en su individualidad y perfectos en su conjunto. No creo que hayan muchas voces disidentes respecto a este tema.

    Pero un nuevo capítulo en la historia de la banda comenzaba con este “Rabbit Don’t Come Easy”, quizás, el álbum más pesado del grupo hasta ese entonces (según muchos, “7 Sinners” lo habría destronado), plagado de composiciones atípicas y de otros temas a los que Helloween nos tiene acostumbrados. Pienso que permitió vislumbrar en parte lo que se venía en “The Legacy” y que maduró hasta llegar al tremendo “Gambling With The Devil”.

    Este disco lo analizo en perspectiva y me parece cada vez más valorable. En una época en la que el futuro de Helloween nos preocupaba a muchos (desde la partida de los mencionados, pasando por la enfermedad de Mark Cross y los rumores sobre la llegada de Henjo Richter, hasta la notable demora en el lanzamiento del álbum), esta excelente entrega me dejaba tranquilo y con la alegría de la reconstrucción del grupo (la sangre joven lo revitalizó, primero con Gerstner, luego con Löble), cuyo fruto ha sido una seguidilla de destacables entregas que han dado clara identidad a la Calabaza del siglo XXI (despachándose giras que, según los mismos miembros de la banda, se encuentran entre lo más destacable de su historia).

    En resumen, “Rabbit Don’t Come Easy” fue el poderoso inicio de lo que la banda ha logrado en estos últimos siete/ocho años.

    Se viene la celebración de los 10 años de la página. Y qué mejor que con dos bandas legendarias como Helloween y Stratovarius. Legendarias, pero con un presente y un futuro que me hace sentir que las tendremos por muchísimo tiempo más con nosotros, en un tiempo en que parte de los viejos estandartes comienzan su viaje hacia la eternidad.

    Nos vemos en la gran fiesta.

    Saludos a todos.

    G. S. B.

  • Chucao

    Lo primero: TENGO MI ENTRADA CONCHETUMARE!!! =)

    Ahora al disco. REcuerdo cuando salió, simplemente lo odié, lo encontré de lo peor de la historia de Helloween, desprecié a Weikath por haber cambiado a dos músicos de jerarquía por otros que siendo buenos, eran en gran medida fans que se suponía se seguirían el juego en todo. Las únicas dos canciones que rescaté fueron Open your life y Liar. El resto, fórmulas hechas, motivos mamones y simples.

    Con los años lo he valorado más, sobre todo Never Be a Star y Liste to the flies, pero mantengo esa impresión que alguien muy bien dijo, que es un disco muy disparejo, con canciones que entran en lo mejor de la historia, y otras como The tune o Just a Little sign, que pueden gustar mucho, pero son más de lo mismo.

  • shadowskeeper

    me sucede algo bastante especial con este disco, de toda la discografia de helloween es el que menos e escuchado, jajaj es cierto inclusive menos que el chameleon, pero cada vez que lo escucho encuentro temazos, y otros que nunca me gustaron, como es el caso de Just a little sign, nunca e sido muy amigo de las formulas de singles, en fin.

    Nota aparte, este disco tiene un bonus que es Far Away, compuesto por markus, y dejenme decir que nuevamente se luce, el crespo compone bien..

    Heavy metal is the Law

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