Helloween
Better Than Raw
Review del Recuerdo - 1998

Hay grupos que te acompañan a lo largo de tu vida. Son aquellos que probablemente creciste escuchando, te acompañaron en el colegio, carretes, universidad o trabajo y, sin quererlo, se transformaron en la banda sonora de tu vida, música que te recuerda hechos importantes en los que has sido participe. Conjuntos que estuvieron ahí en momentos de felicidad y quizás fueron un bálsamo cuando pasaste por problemas y te tocó experimentar el otro lado de la moneda. Al final de eso se trata la música, es alimento para el espíritu y para el alma. Los gustos son parte de tu personalidad y tu carácter, por ello es que siempre hay lugar en nuestros corazones para algún disco, canción o artista, que haya estado ahí en el momento y lugar preciso de nuestras vidas.
Una de las tantas bandas con las crecí fue Helloween. Y, para cualquiera que escuchara Heavy Metal en la primera mitad de los noventa, estará de acuerdo que aquellos años fueron difíciles. Era una época donde muy pocos aún seguían escuchando este tipo de música, es más, la mayoría de mis amigos o compañeros de colegio o escuchaba Grunge o Death y Black Metal… ¿El resto?, la bazofia del momento que no vale la pena ni mencionar, ¡de verdad era así!, otra cosa es que muchos ahora se las quieran dar de generales después de la batalla. Ahí me encontraba yo, prácticamente en tierra de nadie, con mi mochila con CD’s y cassettes de Kiss, Maiden, Sabbath, Van Halen, Priest, Ozzy, Dio, Accept, Scorpions, Helloween, W.A.S.P., Mötley Crüe, entre tantos otros. Es chistoso contarlo, pero incluso había gente que consideraba a Priest y Maiden como “música antigua” , ¡y estamos hablando de mediados de los noventa! De seguro muchos ahora lo negarán, pero lo cierto es que así era la situación por esos días.
Por ello es que antes de empezar el review, quisiera hacer una cronología de cómo el Heavy Metal recuperó su sitial a finales de esa década. Como lo señalara mi amigo MTWebmaster en alguna de sus editoriales, era muy difícil conseguir información sobre esta música en aquellos años. Pero hacia 1996, la cosa comenzaría paulatinamente a cambiar, porque es el año en que muchos empezamos a familiarizarnos con el término “Power Metal”. Durante esos días, gracias a los artículos y entrevistas de magazines como las versiones españolas de Heavy Rock, Kerrang! y Metal Hammer -las cuales llegaban con un año de desfase a nuestros quioscos por cierto-, es que me enteré de la existencia de varias bandas cuando lanzaban discos claves de sus carreras, por ejemplo: Blind Guardian en la época del Imaginations From The Other Side. O también Stratovarius cuando el Episode estaba recién salido del horno (la mítica entrevista donde Tolkki le tiraba mierda al The X Factor y decía que Blaze era un desastre). De la misma forma conocí grupos como Gamma Ray, Running Wild y otras más “under” para la época como Heaven’s Gate, Rage y Grave Digger. Aunque todavía me sintiera como un outsider en términos musicales, había descubierto que el estilo de música que me apasionaba no había muerto y que nuevas agrupaciones lo mantenían vivo en el viejo continente. Era cuestión de tiempo para que ese fenómeno se expandiera hasta nuestro país.
Los medios de difusión de a poco empezaron a hacerse partícipe de este fenómeno. Fueron muchos quienes aportaron con su grano de arena: primero fue Headbangers de MTV con Alfredo Lewin (y Cote Hurtado en producción), de hecho, ahí fue la primera vez que vi los videos promocionales de Halloween , I Want Out, Carry On de Angra, entre otros tantos. También recuerdo que pasaron el mítico video Last Battle de los nacionales Blödden Wedd, que desde esa época nunca más he vuelto a ver pues ni siquiera en Youtube está disponible. Luego, para 1997, en el viejo y casi olvidado Cablevisión, alguna vez incluyeron en el plan básico (creo que el único que tenían) el canal argentino Much Music. Allí, había un programa de Metal llamado LOUD -conducido por una chica llamada Celina-, donde siempre sorprendían con algún video poco común (como Conquistadores de Running Wild, Hall Of The Mountain King de Savatage, o Return Of The Warlord de Manowar, etcétera). De ese programa también recuerdo el unplugged de Angra o la entrevista a Gamma Ray, cuando tocaron en Argentina para la gira del Somewhere Out In Space. Siempre al otro lado de la cordillera, existían publicaciones como Epopeya que se especializaba en Heavy y Power Metal europeo.
Justo en esa época, fuimos testigos del renacimiento del Hard Rock y el Heavy Metal tradicional, que comenzaban a levantarse para recuperar su sitial. Durante aquellos años se reunieron KISS, Black Sabbath con Ozzy, Mötley Crüe, y Van Halen volvía a grabar un par de canciones con David Lee Roth. Judas Priest regresaba a las pistas con el disco Jugulator, presentando a un joven Ripper Owens en lugar del “Metal God” Rob Halford. Bruce Dickinson volvía a unir fuerzas con Adrian Smith para lanzar el tremendo Accident Of Birth -que suponía el regreso en grande de Bruce al Heavy Metal-, luego del proyecto rock/alternativo/experimental Skunkworks. En Chile, programas como Rock Tracks de Radio Carolina y Carne Molida de la Rock & Pop, paulatinamente empezaron a incluir más Heavy Metal en sus programaciones; se sentía que el panorama metalero cambiaba y que estábamos en presencia de un nuevo “boom” musical. Pero no fue hasta el glorioso 1998 donde todo esto se consolidó.
Es ese sentido, los años del proyecto “Rock & Guitarras” de Radio Concierto fueron muy importantes. En el programa Detector de Metales –con Cote Hurtado y Claudio Torres-, muchos escuchamos por primera vez a Rhapsody, Hammerfall, Nightwish, Nocturnal Rites o Children Of Bodom. Y lo más destacable es que no se limitaban solamente a ponerlos en las dos horas que duraba el show, además los tocaban en parrilla programática diaria. Así que no era de extrañar encender la radio o el personal stereo -en la micro camino al colegio o a cualquier hora- y encontrarse con Land Of Immortals de Rhapsody, Will The Sun Rise? y S.O.S. de Stratovarius, Birth Of Venus Illegitima de Therion, Razorblade Sigh de Gamma Ray, Carry On y Carolina IV de Angra, Heeding The Call de Hammerfall, Axis Of The Mist de Inquisicion, So Far Away de los osorninos de Epsilon, Awake de Magistral, I Can de Helloween, La Leyenda del Hada y el Mago de Rata Blanca, etcétera (seguro ustedes me pueden ayudar a recordar más), además de los nuevos hits que por esos días nos entregaban conjuntos como Amorphis, The Gathering y Anathema.
De pronto en ‘zines chilenas como Grinder y Necroanarchy -reconocidas por difundir estilos más extremos-, publicaban notas y reviews de toda esta nueva camada de bandas power metaleras. Jamás me olvidaré del último número de Necroanarchy (que después se pasó a llamar Void, sacó tres números y nunca más se supo de ella), donde publicaron una página completa hablando de las nuevas joyas editadas en ese entonces por NEMS/Musicland (sello propiedad de Marcelo Cabuli, posterior manager y esposo de Tarja Turunen). Durante el ‘98 se lanzarían discos claves como Destiny, Oceanborn, Vain Glory Opera, Legacy Of Kings, Fireworks, Symphony Of Enchanted Lands, Primal Fear y la obra magna de los bardos Nightfall In The Middle Earth. Además, teníamos a nuestra disposición joyas lanzadas en años anteriores como Land Of The Free, Somewhere Out In Space, Imaginations From The Other Side, Angels Cry, Holy Land, Episode, Visions, Visions Of Europe, Glory To The Brave, Tales Of Mystery And Imaginations, Black Hand Inn, Tunes Of War, Legendary Tales o los mismos Master Of The Rings y The Time Of The Oath de Helloween. ¡Finalmente el Heavy Metal recuperaba su sitial! Para muchos de esa generación, fue nuestra oportunidad de experimentar algo similar a lo que vivieron los más viejos con el boom del Heavy Metal entre 1982 y 1985 (y luego los thrashers en la segunda mitad de esa década) en el sentido de que, de un momento a otro, te encuentras con una infinidad de conjuntos y trabajos notables, todos diferentes entre sí y, lo más importante, todos de una calidad fuera de serie ¡Fue como encontrar un oasis en medio del desierto!
La banda que lógicamente lideró todo el movimiento fue Helloween y con ellos tuve un vínculo especial, pues los conocía de mucho antes. Tenía ambos Keepers, pero no fue hasta 1997 que escuché por primera vez algo de la etapa con Andi Deris. Fue gracias a un cassette compilatorio que venía de regalo en una Heavy Rock, donde incluían We Burn. De a poco me interiorizaba más en esta nueva encarnación, gracias a los pocos videos que se colaban en algún programa o las entrevistas que esas mismas revistas publicaban. Pero cuando realmente descubrí que Helloween sería una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, fue un apacible domingo a principios de mayo de 1998, cuando escuché por primera vez Better Than Raw.
Un par de semanas antes, en Radio Concierto, habían estrenado el single I Can. No lo escuché precisamente en el momento que lo tocaron como primicia, pero al día siguiente, me encontraba oyendo “98 Octanos” de Alfredo Lewin, cuando lee al aire un mail de un fan de Helloween, que le pedía que por favor volvieran a tocar el single, pues estaba muy apenado de habérselo perdido. Lewin accedió a su petición y tocó I Can. En esa época, uno siempre tenía el cassette preparado para grabar la eventual primicia, así que alcancé a ponerle REC al equipo. Quedé maravillado con ese potencial “hit”, el coro me quedó rondando en la memoria durante el resto de la semana y desde ese momento conseguir el disco apenas estuviera disponible se convirtió en una prioridad. Pero hay más historias en torno a esa canción a las cuales me referiré más adelante…
El día en que finalmente escuché el disco completo lo recuerdo como si fuera ayer: aquel domingo bajé con $4.500 en el bolsillo al persa de la Avenida Argentina de Valparaíso. No gasté en micro, mi padre me llevó en su camioneta, llegando allá rápidamente se me fueron $3.000 comprando de segunda mano el CD Detonator de Ratt. Me quedaba “luca y media”, así que seguí caminando hasta que me encontré con cierto personaje que vendía cassettes pirateados con carátula a color. Tenía varias primicias, ¡aunque lo primero que mis ojos divisaron fue Better Than Raw de Helloween! Me ofreció escucharlo antes en su personal, pero le dije que no importaba (tenía un buen presentimiento) así que se lo pagué de inmediato. Y mientras esperaba a que mi papá me pasara a buscar, me mostró otras cosas, por ejemplo el Glory To The Brave de Hammerfall. No conocía Hammerfall, pero lo alcancé a escuchar y lo encontré buenísimo, así que quedé de pasar a su tienda en la semana para comprarlo. El tema es que llego a mi casa, luego del almuerzo me dispongo a preparar un trabajo que tenía que entregar en el colegio al día siguiente y, de fondo, comienza a sonar mi última adquisición, por lo que me dispuse a experimentar un “Magical Mystery Tour” musical…
Deliberately Limited Preliminary Prelude Period in Z, instrumental orquestado compuesto por Uli Kusch, es el que abre el disco. Se trata de una pieza con ciertos tintes progresivos setentoides, llena de momentos dramáticos y grandilocuentes. Es imposible no recordar cuando abrieron con ella en el Monsters Of Rock de aquel año, show al que tuve la suerte de asistir, para después tocar clásicos como Eagly Fly Free y Dr. Stein. En mi opinión, la mejor introducción en toda la carrera de Helloween (junto a Initiation) da paso al poderoso Push, uno de los cortes más agresivos en toda la historia de la calabaza. Ese doble bombo de Uli y el trabajo de guitarras te amartilla las neuronas con un aniquilador “taca-taca-taca-taca-taca” . ¡No podía creer que Helloween estuviera sonando así de agresivo! Y claro, al principio uno queda un poco desencajado con los fraseos vocales nasales de Andi Deris, pero que dentro de la misma canción revisa distintos matices que le dan un enfoque incluso más malicioso. Gran labor también de Roland Grapow en las armonías del pre-coro y coro.
Falling Higher es todo un himno escrito en conjunto por Weikath y Deris. Es de ese tipo de canciones simbólicas, el típico track que incluye todos los elementos de esa encarnación de la banda, donde uno puede distinguir perfectamente quién está tocando los solos sin siquiera haber abierto el booklet. Nuevamente Markus y Uli demuestran ser una de las bases rítmicas más sólidas de los noventa. La letra, aunque un poco cliché, creo que grafica perfectamente lo que muchos sentíamos en esa época: “Hungry forever since we took a glance / Feared that the world was taken by someone / We realized by the look in your eyes/ Metal will never die”, de algún modo, graficando que el Heavy Metal no estaba muerto en lo absoluto.
En Hey Lord!, Deris demuestra por qué es un maestro cuando se trata de crear singles rockeros de enfoque radial. La melodía es irresistible y te atrapa a la primera. Pero lejos lo mejor aquí es su trabajo vocal, donde Andi realmente se luce. La línea del pre-coro hasta el día de hoy me vuela la cabeza: “Do you know what to choose? / It can’t happen you lose / Like the stars need the light / No left without right”. Finalmente el solo de Weiki es reposado, pero de una sensibilidad tremenda (PD: What is it all about?). Don’t Spit On My Mind es un mid-tempo de ciertas influencias sabáticas, donde también el trabajo vocal es brillante y los teclados en la parte media le dan un atmósfera bastante extraña y psicodélica. Soy un fan de Deris, no puedo evitarlo, creo que el tipo es un compositor sobresaliente; es un hecho que gracias a su talento, madurez creativa e inteligencia que demuestra al momento de utilizar distintos matices vocales en cada canción, Helloween pudo volver a la vida y recuperar su sitial. Canciones como esta son la prueba de ello.
Revelation es el corte épico del álbum, de ocho minutos. Desde el solo introductorio con guiños malmsteenianos de Grapow, que da paso a ese riff crujiente y entre cortado, podríamos decir que la influencia progresiva se deja ver nuevamente en esta canción, demostrando una vez más la madurez que la banda alcanzaba por esos años. La letra, al igual que en Visions de Stratovarius, echaba mano a uno de los tópicos recurrentes de finales del milenio: “Now we chase the end of time / Afraid what we will find / Once again since Jesus Christ / The stars look down on mankind”. De manera coincidente, actualmente vivimos una era donde las especulaciones en torno al año 2012 están a la orden del día. Por si eso fuera poco, la ilustración que acompaña a la letra de la canción en el booklet, muestra una enorme nave espacial en forma de calabaza revelándose en frente de toda la humanidad de zapallos habitantes en el nuestro mundo. Justo, cuando las teorías conspirativas de pseudo profetas -que incluso aparecen en la TV abierta-, hablan de que el contacto con seres alienígenas es cosa de tiempo. Y han elucubrado una infinidad de posibles escenarios para cuando aquello ocurra, en fin…
Time es otra obra de arte cortesía de Andi Deris, una especie de balada de proporciones cósmicas y claros guiños a David Bowie y Pink Floyd. La producción acá es para ponerle nota 10/10, donde la melodía en guitarra es tan simple como atrapante. Y el “tic tac” de las manillas del reloj es la cortina perfecta para que Andi narré los versos: “Feel it running off / So strong and clear / An age is over fast / And dissapears / Help him if you can / His hour will come soon / Push away his fear / He’ll see Elysium / It’s time / It’s time”. Al final, el solo blusero de Weikath es simplemente una delicia.
Como mencioné más arriba, I Can fue la primera canción de este disco que tuvimos la suerte de escuchar. En la introducción es todo Markus, su línea de bajo es la que lleva la batuta. Es más, siempre he pensado que si a alguien se le ocurriera acelerarla sería el intento de Helloween por hacer una canción punk. Por otro lado, no creo que sea necesario describir este himno, pues acá en Chile fue una de las más tocadas en la Concierto durante 1998. Tanto así, que la época en que la selección nacional se preparaba para el Mundial de Francia, en la radio hicieron un concurso donde se podía votar por la canción “oficial” que acompañaría a La Roja en la justa mundialista. I Can compitió y fue la elegida del público en desmedro de Master And Slave de KISS, Facing The Animal de Yngwie y quizás alguna que de momento se me olvida…
“I believe it’s more than just a handful of pain” es la frase con la que Andi daba paso a Handful Of Pain. ¿Qué puedo decir sobre ella?, ¡simplemente una de las más grandes composiciones que han hecho! De nuevo puedo identificar ciertas influencias de Bowie y los matices vocales dentro de la misma te llevan a experimentar distintos tipos emociones y estados de ánimo. El coro es tremendo y también destaco el in crescendo brillante en la estrofa: “We’re different colours, different nature / Both we were like pupil and teacher / It’s a puzzle with two pieces / Still not done ’cause one still misses / Helpless I go through unknown stages / A chapter of life which has missing pages / Torture’s not only physical / It painds unbound / Way, Way Down”.
Lavdate Dominvm es quizás la canción más “feliz” del disco, y el hecho de que la letra sea en latín le da un plus. Esto es Power Metal en su máxima expresión y no me cansaré jamás de escuchar el intercambio de leads entre Weikath y Grapow. Finalizando, nos encontramos con Midnight Sun, otra pista sólida powermetalera típica, donde Uli se luce en la batería. ¡Es impresionante la fuerza y precisión de este tipo!
Después de quedar asombrado con la calidad de Better Than Raw (lo escuché seis veces sin parar y al otro día lo mismo), se me olvidó que iba a comprar el Glory To The Brave pirata y me dije a mí mismo “no puedes tener un disco tan bueno como este pirateado, ¡debes comprar el original!”. Así que luego de juntar algunas lucas que tenía guardadas por ahí, partí a comprarme el CD. Por desgracia, en Anarko Shop de Valparaíso sólo estaba disponible la versión Raw Power (a un precio más elevado del que podía pagar en ese momento). Así que esperé un par de semanas, cuando se me ocurré entrar a la tienda Black Box, donde recién había llegado la versión NEMS/Musicland. Ahora sí me alcanzaba para comprarlo y para mi sorpresa esa versión incluía dos bonus tracks: A Game We Shouldn’t Play y Back On The Ground. No me explico por qué los dejaron fuera del corte original (en el caso del primero, salió en el single de I Can), pues contaban con todo lo necesario para formar parte del tracklist regular.
Luego de eso, en los meses venideros la popularidad de Helloween (y todo el Power Metal europeo) crecería exponencialmente en Chile. Aún recuerdo el programa especial de dos horas en Detector de Metales, donde sonaban sus hits en distintas horas del día. Es casi imposible imaginarlo hoy en día, ¡pero en 1998 Helloween sonaba en la radio! El corolario de ese gran año fue la primera visita de la banda -en diciembre-, en el marco del Monsters Of Rock junto con Slayer y Anthrax. Pero esa es una historia que da para un comentario aparte…
Desde aquel día de mayo del ’98, Better Than Raw se transformó en mi disco favorito de Helloween. Ninguna otra producción de su catálogo me marcó tanto como lo hizo el álbum de la bruja sexy cocinando calabazas. A veces me da pavor darme cuenta de que han pasado ya 13 años desde su lanzamiento, ¡si pareciera que fue ayer (Time is passing by dice la canción)! Lo más probable es que la mayoría prefiera los trabajos anteriores con Deris, en mi caso, este fue el disco preciso en el momento indicado de mi vida. Testimonio de una año inolvidable en términos musicales, porque de ese momento el Power Metal sería el estilo más popular de Metal en el mundo. Se vendrían muchos conciertos memorables, tendríamos la posibilidad de ver bandas que años antes ni siquiera imaginábamos que podrían visitar nuestro país. Las revistas tendrían como prioridad a los grupos del estilo y la radio los seguiría tocando hasta el fin de sus transmisiones. Pero daba lo mismo, había que seguir sobreviviendo, por ello es que en el futuro nacerían nuevas formas de difusión que se encargarían que nuestra música nunca más fuera olvidada, como cierta página llamada PowerMetal.cl ¿Han oído hablar de ella?
Pedro Araya

24 de Abril, 2011 a las 8:43 pm
Hoy(24/04/11) se cumplen 13 años desde que salio a la venta este disco \m/
24 de Abril, 2011 a las 10:34 pm
Tremendo disco y gran review! gracias x recordar a better than RAW. por lejos lo mejor de Helloween, todavia tengo la versión con los 2 bonus tracks pegados en una sóla canción para pasarlo piola… según cómo me chamulló el tipo de la tienda en la que lo compre, porque sólo tenian permiso para poner un bonus… seguro era puro grupo, pero ya importa.
Grande HELLOWEEN! Grande better than raw!.
24 de Abril, 2011 a las 11:14 pm
tremendo disco, y por fin tuve la oportunidad de oir a handful o pain en vivo :), pero no me explico por que ya no tocan push, deberìa ser de las infaltables en todas las giras
25 de Abril, 2011 a las 2:05 pm
Cuantos recuerdos se me vinieron al leer tu comentario…tambien pertenezco a la vieja guardia de la movida del power metal, siempre me intereso la melodia y la tecnica, pero a mediados de los 90’s era imposible conocer a Blind Guardian por ejemplo, a pesar de que en el año 94, ya tenia 4 discos editados, no habia internet como ahora, mis bandas favoritas era Queensryche y Helloween y fue en el año ‘95 que fue cuando descubri por primera vez a Stratovarius con el disco Fourth Dimension, en una disqueria de Buenos Aires que lamentablemente ya no existe, lo tenia importado en una edicion japonesa, supe que habian bandas bien undergrounds, que eran cultoras de la tecnica y la melodia, despues vivieron los demas discos, el Episode de Strato, en el ‘96 y el dueño de esta disqueria afortunadamente siempre tenia bandas europeas desconocidas a nivel masivo, por lo que me hice de los cd’s originales de Holy Land de Angra y Land Of The Free de Gamma Ray, supe que ese era el sonido que siempre estaba buscando, y a partir de ahi con el correr del tiempo descubri el Legendary Tales de Rhapsody, Better Than Raw de Helloween, al que tambien considero el mejor disco de la etapa de Deris, no me cansaba ni me canso de escuchar temas como revelations, Midnight Sun, y Falling Higher y para mi sorpresa y alegria supe que un nuevo sonido llegaba para quedarse y sacudir la escena del metal,…Larga vida al Power Metal y a Helloween!!!
28 de Abril, 2011 a las 5:11 pm
Te felicito viejo por tu gran review, recordé, goce y me espante cuando leí que han pasado 13 años por la cresta y te juro (al igual que tu) me parece que compre el casette pirata ayer en una feria de la florida snif… lamentablemente no tengo plata para uir al concierto pero participe en el concurso… espero un tremendo milagro!!! Saludo \m/
28 de Abril, 2011 a las 7:52 pm
Una obra maestra, aún recuerdo esas calurosas tardes de verano gozando con cada canción. Este disco las cagó, esa fue mi opinión cuando lo escuche x vez primera cuando aún era un retoño.
28 de Junio, 2011 a las 7:02 pm
Yo escuche ese disco el 2001 en un casette pirateado allá en mi añorado coyhaique , por álbumes como ese escucho metal… aparte medio review compadre … se las mando
14 de Julio, 2011 a las 10:42 am
Hey!, este review ha sido un bálsamo recordatorio no solo para los que seguimos fielmente a la calabaza, también es prueba testimonial que sin importar de donde seas o como lo percibas, la música que te hace vibrar y que logra trascender fronteras jamas morirá de nuestra memoria, y por siempre perdurará en los recuerdos y corazones de quienes la sentimos como propia.
Y sí!, Al igual que quien realiza este review, para mi “better than raw” no solo es de lo mejor de la era Deris, sino además está dentro de lo mejor de la discografía de los amos y maestros de power metal, HELLOWEEN!!!.
Un saludo desde Colombia.
23 de Julio, 2011 a las 12:09 pm
Muchas gracias viejo…. un saludo a la distancia y un gran abrazo :)
17 de Julio, 2011 a las 9:14 am
EXXXXcelente review…. a los que fuimos de la ola metalera segunda mitad noventas y mas… en VALPO, recorriendo la obligada visita a Anarko EN PEDRO mOntt y por supuesto el carrusel de Viña para BLACK bOX… gENIAL
De los que nos vinimos en Micro del¨LOCO´´ jHON
SORRY por lo no atingente , pero viajé en las cuatro dimensiones leyendo esto, recordando cuando aún en buena parte de las ocasiones se conocía a un nuevo grupo por la compra “arriesgada” de un nuevo CD… listo para presentarlo a tu grupo de amigos metaleros…
saludos
Buen disco de la calabaza. Con Deris andan bien y quizas mejor el Master, el Time y el Dark Ride, tengo todos los siguientes y MMMmmmmm un poco (o harto) agotados…. al igual que los Rays.
22 de Julio, 2011 a las 3:53 pm
Jajajaja gracias compadre…. yo también fui en ese bus al Monsters. Esos eran los de Black Box, salieron 8 intercomunales desde el puente estero de Viña.
Inolvidable!!!!
Un abrazo!