Grave Digger
Ballads Of A Hangman
Álbum - 2009
8.8

Siempre es motivo de alegría escuchar que las bandas germanas de la vieja escuela sacan nuevos trabajos. Y dentro de ellas, un lugar especial ocupa Grave Digger, quinteto formado hace ¡¡29 años!! en Gladbeck (ciudad de la zona de Westfalia, Alemania), liderado por el inacabable vocalista Chris “Uncle Reaper” Boltendahl, quien hoy es acompañado por el gran ex-Rage Manni Schmidt en guitarras, Jens Becker en bajo, Hans Peter (H.P.) Katzenburg en teclados y Stefan Arnold en batería.
El nuevo trabajo de Grave Digger, “Ballads Of A Hangman”, es su décimotercer largaduración en estudio, y trataría de enmendar el algo irregular y errático ritmo de Grave Digger marcado por sus anteriores discos, “The Last Supper” (2005) y “Liberty Or Death” (2007). Como es clásico en Grave Digger (a excepción del infame Pato Lucas Robocop del “Stronger Than Ever”), cuenta con un increíble arte de tapa, y a priori nos muestra una sorpresa: se trata del primer disco del Cavatumbas con dos guitarras, toda vez que para la creación y grabación de este trabajo se unió a la banda el gran Thilo Hermann, ex guitarrista de los recientemente disueltos piratas de Running Wild. Thilo grabó el disco y a principios de este año decidió abandonar la banda, por eso no lo incluimos en el line-up.
El disco abre con la excelente intro The Gallows Pole, sólo con una guitarra clásica, el sonido del viento, y un tarareo de una triste melodía que sabemos que nos encontraremos en el primer tema. Muy en la onda del Tunes Of War (qué disco, por las barbas de Jebús) con la intro “The Brave”. El primer y sensacional tackle deslizante a la altura de las partes blandas llega con el tema que da el nombre al disco, Ballad Of A Hangman, la balada del colgado, un increíble corte que está a la altura de los más grandes clásicos de la banda. Doble bombo, un riff pesado, un sensacional solo en que se le saca el jugo a las guitarras de dos grandes como Manni y Thilo. Y por cierto, el sello vocal de Uncle Reaper, que canta IGUAL a como cantaba hace veinticinco años. ¿Cuántos pueden decir eso? El “oooh oooh oooh” del coro llegó para quedarse pegado por varios días en la cabeza de quienes escuchen el disco. Temón.
Con el siguiente corte, Hell Of Disillusion, seguramente muchos sentirán un deja-vu y pensarán que este tema lo han escuchado varias veces. Eso es bueno y malo. Para quienes busquen mucha variedad y experimentación, Grave Digger claramente no es una buena opción, pero para quienes busquen que Grave Digger suene a Grave Digger, en este corte encontrarán una sólida respuesta. Guitarras afiladas, mid tempo bien hecho, y un coro sencillo y muy cantable (“Hell, hell, Hell of disillusion!”).
Algo más melódico y mucho más rápido es el siguiente corte, Sorrow Of The Dead, metal en estado puro, sin concesiones de ninguna especie. Qué gusto da cantar los coros de Grave Digger, y gritar “sorrow of the dead!!!”. No es un tema muy recomendable si te estás cuidando la garganta en estos días de frío.
Lo que sigue es uno de los mejores temas de este disco es la excelente Grave Of The Addicted, un corte mid tempo ultra intenso, con un coro bastante melódico y pegajoso (bueno, melódico considerando que se trata de Chris Boltendahl) y un solidísimo y sobrio trabajo de Manni y Thilo con las twin guitars.
El necesario cambio de ambiente llega con la lúgubre Lonely The Innocence Dies, el tema más largo del disco, una balada que realmente suena como si fuese un lamento, y que cuenta con el inestimable aporte en las voces de la guapa y temible Veronica Freeman de Benedictum. Lo increíble de Grave Digger es que un dueto entre dos voces tan dispares suene tan bien. Gran, gran tema, muy intenso.
Quienes hemos escuchado a Grave Digger desde hace años sabemos que después de un tema como el anterior, nos van a pegar una nueva kick in the nuts. No nos equivocamos, el doble bombo de Into The War rememora los mejores momentos de esta banda, esos momentos y esos sonidos que componen su historia, ese riff inicial y el doble bombos que son ínsitos elementos de su ADN. Lo malo de escuchar temas así y disfrutarlos es que a uno lo convierten un poco en fundamentalista, y pensar que si no te gusta el coro “In! Into! Into The War! In! Into! Into The War!” es porque realmente no te gusta el Metal.
Vuelve el mid tempo con The Shadow Of Your Soul, un tema bastante sencillo pero que no logra destacar demasiado. Sí, es un tema muy Grave Digger, pero no alcanza a prender demasiado, sólo aprobando con un “correcto”.
Una extraña especie de guitarra española da inicio a Funeral For a Fallen Angel, un muy buen corte, muy pesado y mid tempo (aunque con un excelente trabajo de batería), y que muestra a una banda con un sonido algo más limpio que lo que acostumbra. Gran trabajo melódico en los coros, que se adaptan a la voz de Boltendahl de muy buena manera.
Ya casi llegando al final, Stormrider (¿¿¿Iced Earth???) continúa en la misma línea, un tema muy sencillo, corto, rapidito, con un coro muy pegajoso y con una letra que resulta ser una declaración de principios (“Heading for the north / Heading for the south / Burning the ground we leave behind / We are the scum of mankind”).
El último tema (oficial) del disco es Pray, un corte con bastante menos “peso específico” que lo que uno pudiese esperar para terminar el disco. Sin ser un mal tema, en lo personal esperaba un final un poco más intenso. Pero de todas formas cumple y cierra de correcta manera un trabajo que, en todo caso, tirando la raya para la suma, es más sólido que su último corte.
Como un “regalito” extra viene la versión de Grave Digger para Jailbreak, uno de los más grandes temas de Thin Lizzy, una de las más influyentes bandas para todas las agrupaciones nacidas en los ’80, especialmente con sus dos guitarras. Una simpática versión, con un Chris Boltendahl un poco menos raspado y más melódico, bastante más pesada y heavy que la original, la que en todo caso prefiero. Seguramente el finado Phil Lynott efectuó una mueca simpática desde el valhalla al escuchar esta versión.
Difícilmente –por no decir imposible– a una persona que haya escuchado a Grave Digger y no le haya gustado, le guste empezando por este trabajo. Pero estas personas, de respetable opinión, deberán asimismo respetar algo fundamental: que Grave Digger es una banda que destila verdad. Es cierto, Uncle Reaper no es Dio ni Bruce Dickinson vocalmente hablando, pero suple sus evidentes carencias vocales con un estilo y una impronta inconfundibles. En tiempos en que todo se copia y en que el mundo se nutre y llena de cosas light, es alentador que aún existan bandas, sonidos y temas heavy. Por eso, Grave Digger tiene ganado un sitial en el Olimpo de las bandas de verdad.
Darío Sanzueza D.L.C.

6 de Marzo, 2011 a las 11:04 pm
hoy escuché de nuevo este disco y quize leer otra ves este review… pero que pedazo de disco!… el 2009 después de escuchar este disco si me dicen que al año siguiente sacarían uno como el “the clans will rise again” no lo habría creido…
sobre el deja-vu que da con “Hell Of Disillusion”… creo que es por “Silent Revolution”. es como similar la melodia
grande grave digger!