GammaRay
Land Of The Free II
Álbum - 2007
8.5

Resulta poco discutible el afán, si bien no calificable “comercial” (no creo que dicha palabra sea aplicable a una escena tan poco mediática como el Heavy Metal), al menos marquetero por parte de la banda liderada por el imbatible Kai Michael Hansen, al idear una especie de secuela del que, sin dudas, es el disco más emblemático de la carrera del cuarteto integrado además por Henjo Richter en guitarras, Dirk Schlächter en bajo y Dan Zimmermann en batería. Sin dudas, aunque quizás en menor medida que Helloween con su “Keeper Of The Seven Keys – The Legacy”, en los tiempos de hoy suena algo “ambicioso” querer emular o rememorar épocas pasadas con las mismas sensaciones que sus productos musicales generaron antes, particularmente al tratarse de un disco emblemático del Power Metal, como lo es “Land Of The Free”, pero Gamma Ray entendió que debía correr el riesgo, considerando además la cierta irregularidad de sus dos trabajos de estudio precedentes, “Majestic” y “No World Order”. Y claro que es un riesgo, porque la expectativa aumenta exponencialmente.
Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas… pero afortunadamente el esfuerzo del cuarteto teutón rinde frutos y “Land Of The Free II” es un disco que dista bastante de decepcionar, y que más bien provoca la recuperación de la ilusión en esta banda. Si bien es imposible comparar discos de épocas distintas (con varios años de diferencia, es como si comparásemos el Iron Maiden con el No Prayer For The Dying, o comparar a Chamaco Valdés con el Mati Fernández), ambos trabajos poseen, además de su nombre común, un aspecto crucial: se trata de discos auténticamente Powermetaleros, en los cuales los elementos “bombásticos” no suenan recargados ni forzados, sino que son parte de su esencia.
“Land of The Free II” parte como tiene que partir un disco de Heavy Metal: con un tema cortito, directo, a la vena. Into The Storm es un tema midtempo parte con un riff a lo Neon Knights e involucra esos detalles tan típicos de Gamma Ray, como el buen trabajo de las dos guitarras y un sonido potente y sólido. Buen inicio, con un excelente final.
Con un inicio que parece indicar que se trata de otro tema absolutamente midtempo, From The Ashes parte con un ritmo galopante, para pasar a midtempo para luego llegar a un coro absolutamente powermetalero y “glorioso”. Notable la capacidad de esta banda para variar y cambiar ritmos sin que suene forzado. Con una letra muy típica de Gamma Ray (“…like phoenix from the ashes / we will go where no man’s gone before”), se trata de uno de los mejores temas del disco, que tiene de todo, y no un poco, sino en buenas cantidades, y que recopila muchos de los elementos que han hecho a esta banda uno de los referentes del estilo a nivel mundial.
Tras la intro Rising Again viene la hiper Power Metal To Mother Earth, descarga eléctrica a velocidad rompecuellos, con un hiper notable trabajo, particularmente de las guitarras y de Dan Zimmermann, un monstruo de los tarros. Gamma Ray es una banda a la que este tipo de temas le vienen perfectos, aunque resulte inevitable la “cita” (hasta deberían ponerle pie de página) a How Many Tears en el precoro. En lo personal, no comulgo mucho con las letras medio ecológicas pero hay que reconocer que en el cuarteto germano es una fórmula que funciona. Gran tema.
La Send Me a Sign de este disco (denominándola así porque quizás sea la que más suene como “single”) vendría siendo Rain, aunque las guitarras suenan más potentes y es menos “radial”, sino que bastante más power. Notables nuevamente las guitarras en armonía y Kai Hansen mostrando un muy buen trabajo. Siguiendo con las citas, la parte de la mitad, en que cambia de ritmo, es muy similar a Visions de Rage (del glorioso End Of All Days). Punto para Henjo Richter.
Rain conecta muy bien con Leaving Hell, otro tema potente y cargado de intensidad. Suena algo extraño un tema de Gamma Ray que prácticamente comienza con un solo, pero funciona bastante bien. Interesante el cambio de ritmo (más heavymetalero) en el coro, así como la parte de los solos con esos “aaaaaaah” hechos para el sing along que tan buenos resultados tiene en esta banda.
Empress recuerda a Princess Of The Dark de Accept, tanto por la letra como por la melodía en el coro. Un tema que rompe un poco con el tranco casi avasallador que traía el disco, insertando incluso momentos con guitarra clásica, pero sin perder intensidad, y esa quizás es la mayor gracia de este trabajo: quizás sea inevitable que al compararlo con el auténtico Land Of The Free salga para atrás, pero creo que indudablemente está muchos pasos más adelante respecto a sus últimos trabajos discos, y eso no es menor. Excelente la guitarra con los “ooooh” de fondo y el ya característico sonido del bajo de Dirk Schlächter.
Quizás el mejor tema del disco (aunque probablemente sea la elección más fácil) sea When The World, que parte volando cabezas (al menos el tímpano derecho) con su riff flashonthebladesco, su letra más “catastrofista” y su ritmo frenético, para pasar a un respiro en la mitad, donde nuevamente se luce el carnicero Schlächter y disfrutamos de varios cambios de ritmo, volviendo a la velocidad crucero hacia el final. Fantástico y ultra power, otro tema que tiene absolutamente de todo.
Opportunity marca un quiebre estilístico en el disco. Una letra muy interesante y acorde a los tiempos modernos, no tan “fantástica” sino muy realista (“life is boring / Monday, Tuesday / The machines are roaring / Wednesday, Thursday / Friday, and the rain keeps falling / just like everyday”), y un ritmo más cadencioso, que de todas formas se quiebra con un momento en que nuevamente hay que hacer una cita a pie de página, esta vez a la parte del bajo de Rime Of The Ancient Mariner cruzada con The Clairvoyant. No se trata de copia ni de plagio, para nada, sino de inspiración y referencia directa. Tras un excelente quiebre a dos guitarras, se vuelve al ritmo inicial. Excelente corte, un porotito para Schlächter.
Las midtempo de este corte alcanzan un nuevo punto alto con Real World, con otra letra muy aterrizada, que narra que en el fondo no hay Dios ni hay cielo, ni tampoco hay nada abajo, sino que todo está aquí, en el mundo real. En términos generales los temas a medio tiempo se le dan bastante bien a Gamma Ray, al menos en este trabajo. Muy buen final con los “welcome to the show”.
Ya acercándonos al final de este disco, Hear Me Calling entra con un riff bastante heavy metal, posteriormente nos lleva a esos cambios de tono tan clásicos en este cuarteto, para pasar a un coro interesante y a un poderoso solo. Es el único tema que considero un poco forzado, y aunque es de muy buena factura, de los temas más bien rápidos quizás sea el menos convincente. Insisto, sin ser un mal tema, todo lo contrario, quizás sea un reflejo de la calidad del disco.
El disco concluye con la “Rebellion in Dreamland 2”, Insurrection. Faltaba un tema épico, extenso, y Gamma Ray sabe hacer las cosas y por ello la ubicó al final. Con un inicio que recuerda tanto al mencionado tema como a cortes de los últimos trabajos de Iron Maiden, posteriormente progresa a un ritmo más rápido, pero sin poner velocidad por poner velocidad, sino de manera criteriosa y bien hecha. Numerosos quiebres rítmicos (gran, pero gran trabajo de Dan Zimmermann) y variaciones de intensidad caracterizan a este corte, que también tiene de todo (con momentos, particularmente con las dos guitarras, que recuerdan incluso al Helloween de fines de los ’80, y con otros en la onda de Heading For Tomorrow) y que viene a cerrar de manera perfecta un trabajo de cuantiosas dimensiones.
Uno perfectamente –y en lo personal lo hago– puede atribuir a Kai Hansen el haber creado un sub-estilo musical, como lo es el Power Metal. Y por lo mismo, uno puede preguntarse: ¿hasta dónde se le puede “exigir”? En mi concepto, todo lo que haga en lo sucesivo –y en realidad desde un buen tiempo a esta parte– sólo irá engrosando su ya fijo lugar en la historia como uno de los más grandes músicos de metal de todos los tiempos. Y si hace algo más que cumplir por cumplir, tanto mejor. Es el caso de “Land Of The Free II”, un disco sólido, potente, que devuelve las ganas, adaptado a los tiempos y que no deja con gusto a poco. Más bien todo lo contrario, y como dijimos más arriba, provoca una inevitable recuperación de la ilusión en una banda que seguirá marcando los caminos a seguir y continuará, sin lugar a dudas, siendo uno de los más grandes referentes de la escena.
Darío Sanhueza D.L.C.
