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Elderdawn

Empty Words

Álbum - 2011

Valoración
7.9
Elderdawn - Empty Words

Desde Madrid, España, llega el álbum debut de Elderdawn. Ya con varias escuchas en el bolsillo, es tiempo de dar una impresión. He necesitado de todas éstas porque la propuesta de Elderdawn no es precisamente fácil de asir en un comienzo, principalmente por la gran cantidad de influencias y estilos que se manifiestan en ella. Tanto es así, que cuesta decir a cuál estilo adhiere la banda. Es cierto que las etiquetas a veces son molestas, pero siempre son de alguna utilidad, y en el caso de estos españoles, habría que convocar al Death Metal melódico; pero creo que con eso nos quedaríamos muy cortos, y convendría entonces añadir que no en pocos momentos echan mano a recursos extraídos desde el mundo del Metal gótico; y como si eso no fuera poco, a veces recurren a nuestro querido Power Metal, sin olvidarse a veces incluso de lo progresivo. A esto apuesta Elderdawn.

Como comentaba, este es el primer larga-duración de la banda, y lleva por título Empty Words. Fue editado este año tras dos demos: MMIV y MMVI, lanzados el 2004 y el 2006 respectivamente. La placa inicia con Redemption, corte de muchísima potencia, y que en lo instrumental exhibe elementos interesantísimos. Desde bien temprano en la canción te das cuenta que en lo técnico los muchachos de Elderdawn no se andan con pequeñeces y manejan estructuras bastante complejas, destacando el trabajo de Edu “Headcrusher” en la percusión. Cuando asoma la voz de José “The Maze”, resulta ser que es limpia, en tonos muy bajos, que luego pasan a ser medios; y es entonces cuando aparecen las primeras voces guturales (en las que José es acompañado por el guitarra y líder: Juanpa “Evilead”), iniciando así un continuo ir y venir de voces limpias y guturales que se mantendrán todo el disco. De momento el uso de las voces limpias no convence por completo, sobretodo cuando José sube de tono; los bajos la verdad suenan muy bien, pues se engarzan con una cierta atmósfera sombría y gótica, pero al subir las tonalidades, se evidencia cierta falta de matices. De todas formas es un muy buen arranque y el disco promete.

Passion es realmente una muy buena canción, incluso considerando un par de detalles que le resta unos pocos puntos. Inicia con un piano muy sutil, que nos sume en esa onda oscura, con esos aires góticos de la que hacíamos mención, pero que se va al diablo al momento de hacer ingreso los demás instrumentos, que le infunden un peso y potencia que entusiasman muchísimo. Sin embargo, nuevamente se produce el problema de la pérdida de fuerza al momento de utilizar las voces limpias. Además hay unos quiebres en la voz de José que francamente no funcionan, no resultan agradables de escuchar. Otra cosa es cuando usa su brutal voz gutural, eso sí que funciona. Por lo demás, instrumentalmente está lleno de pequeños aciertos, con excelentes riffs y cambios de ritmo en la batería, y arreglos en teclado que pasan casi desapercibidos, pero que son fundamentales en el sonido de la banda.

La tercera pista es Final Chapter, una de las cumbres más altas de la placa. Es muy interesante lo que hace José vocalmente al inicio. Son voces “limpias”, pero con una técnica que las hacen sonar raspada y aguardentosa, es decir: no tan limpia, pero sin llegar a ser gutural. Eso le da más vitalidad y carácter (¡más huevos!) a esas líneas vocales, cosa que queda en evidencia cuando en la misma canción, unos pocos segundos más tarde, vuelve a usar esa voz que comentaba antes. No es que eso esté mal, es simplemente que no se condice con el resto de la propuesta. Pero nuevamente, al margen de esos detalles, la canción simplemente la rompe. Los riffs son brutales, en un comienzo más rockeros que otra cosa (detalle genial), pero rápidamente retoman ese toque Death melódico que profesa la banda, y el doble bombo machaca a un ritmo por momentos infernal, extremo.

Acto seguido, My Own Torture vuelve a sorprender, en su caso particular, por la notoria cantidad de distintos momentos que se van sucediendo, y no hablo sólo de cambios de ritmo (que vaya que los hay), sino también de climas o atmósferas. Sólo por decir algo: al delicado inicio en piano (súmese un tenue sintetizador que da una impresionante sensación de vacío) se suma un cello cargadísimo de amargura y melancolía, al tiempo que distintas voces nos comunican cosas muy diversas. Una nos habla del sufrimiento, otra se burla con descaro de lo mismo. En seguida José se despacha un inspiradísimo momento cantando en tonos muy bajos que, como ya dije, le acomodan bastante y resultan de maravilla. Y no te das ni cuenta cuando todo se transforma en un estallido de algo cercano al Thrash Metal, que oscila hacia el Death melódico y en varias otras direcciones. Resulta tan variada la canción, que por momentos recuerda incluso a bandas que se dedican al Folk Metal, sobre todo en los momentos en que las voces son a coro. Un corte realmente destacable.

En el quinto lugar de la lista figura Nema (Empty Words For Worms), en donde se pueden sintetizar todas las críticas que se han hecho anteriormente a nivel vocal. Por momentos las líneas vocales dan la impresión de cierta abulia, o desgano, o lo que sea. Estoy totalmente seguro de que ésa nunca fue la intención, pero es lo que uno siente en ciertos pasajes, es lo que se comunica. Pero no me malentiendan, las voces no quedan del todo mal (quizás a alguien le fascinen, ¡nunca se sabe!). Prueba de eso son algunos pasajes al final en donde se recurre a las voces más aguerridas y la canción levanta muchísimo. En lo instrumental no hay nada que alegar, simplemente una maravilla.

Lo siguiente es Almost Human, que al igual que varias pistas anteriores, presenta detallitos en su fase introductoria, como un breve monólogo extraído de la película de zombis de culto, Dawn Of The Dead: “Well friends, now we know. When there is no more room in Hell, the dead will walk the Earth”, con lo que ya podemos tener una pista de qué va la canción líricamente hablando: la pérdida de aquello que nos vuelve humanos. Bastante interesante. En lo musical nuevamente no hay nada que objetar, sino sólo destacar los excelentes solos de guitarra por parte de J. J. “Crack” y de Juanpa “Evilead”, así como el exacerbado poderío que por momentos se despliega. Justo hacia la medianía de la canción hay un fragmento que se sale de lo melódico y se instala en terrenos propios del Black Metal. A mí en lo personal me gusta bastante que las bandas no se limiten por alguna estética en particular y experimenten. Hacia el final hay un instante de calma, con guitarras acústicas y todo, ¡y de esos contrastes hablo! Muy bien lograda la transición de un momento a otro, con mucha fluidez.

Prosigue Covenant Of The Last Awake, que cuenta con varios destellos de Metal Progresivo, con muchos cambios de velocidades y arreglos intrincados, algo que por cierto la banda ya ha sabido mostrar anteriormente. Creo que se trata de uno de los momentos más destacables dentro de placa, y quizás de uno de los más representativos de lo que es Elderdawn. Una de las cosas más destacables es la vocalización de José. Así es: tiene unos chispazos vocales bien inspirados. Y en esa veta continúa Illeven, extrayendo lo más selecto de vertientes del Metal más extremo, y mezclándolo con elementos muy melódicos (en base a sintetizadores, gracias al notable trabajo de Ávila), pero sin olvidarse de lo progresivo. Imposible no rescatar el calmo instante en cuerdas que hay antes de llegar a la mitad de la canción (interpretados por Paula Pineda).

Ya casi cerrando tenemos a Lycantr-hope, que luego de varias escuchadas se erige como una de las mejores del disco y mi favorita. Tiene todo lo que he mencionado ya a lo largo de la reseña, pero añade una melodía vocal en su estribillo muy ganchera, de esas que te hacen cabecear de buena gana, se te quedan pegadas y silbas por el resto del día. Las canciones de Elderdawn denotan mucho trabajo, mucha deliberación a la hora de componer, está todo muy cuidado y derrochan prolijidad y técnica, pero carece un poco de momentos más efectivos. Algo que en este corte en particular logran de muy buena manera. Es un temazo. Existe una décima canción, pero en rigor es la misma Passion cantada en español, y los mismos comentarios valen.

Empty Words es sin lugar a dudas un disco que merece la pena. Son muchas más las virtudes que se pueden destacar a lo largo de toda la producción, transformándolo en un registro bastante agradable. Elderdawn es por lo demás una banda joven, con tan sólo un álbum a su haber, por lo que aquello que puedan entregar a futuro es totalmente insospechado. Veremos entonces con qué nos sorprende Elderdawn en su futuro lanzamiento.

ANDY ZEPEDA

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