DIO
Killing The Dragon
Álbum - 2002

Dentro del firmamento del metal son incontables los músicos que han sucumbido ante la tentación de transformarse en estrellas sin llegar a un cielo donde brillar, pero ese mismo firmamento, vetado para muchos que no han logrado trascender las fronteras de su tierra, o que apenas han logrado un efímero reconocimiento en el ámbito internacional, alberga también a los grandes íconos de la música. En lo más alto de sus límites, hasta hoy desconocidos, brillan con luz propia y permanente los nombres de quienes han hecho de su vida y su trayectoria, un legado para la historia del metal pesado. Y entre ellos, el de Ronnie James Dio destaca con claridad… aunque parezca un contrasentido. Un contrasentido metafórico, ya que Dio conoció la fama total bajo la oscuridad de Black Sabbath. Claro que antes de eso, los colores de Rainbow ya conocían del talento del vocalista que se inició el año 1972, en la banda ELF.
Esta mezcla de luces y oscuridad que vio crecer al vocalista que tuvo la difícil misión de reemplazar al mítico Ozzy Osbourne, se transformó en una brillante luz que no ha dejado de acompañarnos desde la aparición de su primer trabajo solista, Holy Diver, durante la convulsionada década de los 80. Una década que vio la lucha encarnizada entre el glam rock y el heavy metal, a la que RJ Dio, el “enano maldito”, el “brujo del heavy”, sobrevivió con éxito. Maldición o brujería, la carrera de Ronnie ha sido larga y fructífera en cuanto a producción discográfica se refiere, permitiéndole transformarse en un referente casi obligado para quienes desean convertirse en estrellas del heavy; en una figura emblemática del rock y en un nombre inolvidable al momento de hacer un listado de los grandes.
Killing the Dragon, su noveno disco en estudio, no hace más que ratificar su solidez y madurez musical. Una placa que revitaliza los acordes, el sonido, los ritmos y el estilo que hizo de este genio de la música un verdadero estandarte del rock pesado. La breve y casi tenebrosa introducción nos lleva inmediatamente al alma de Dio. Oscura, siniestra y misteriosa… hasta la maciza irrupción del tema Killing the Dragon. Fuerza y poder en cada acorde, estructura simple y tradicional, un bajo sin adornos ni efectos rebuscados y una imponente solo de guitarra, a cargo de Dough Aldrich, son la indicación inequívoca que el pequeño gigante está de regreso. Sin respiro ni mayores cambios en los atributos musicales, nos encontramos de golpe con Along Comes a Spider. Estos dos temas, nos llevan en pocos segundos al pasado y nos regresan al presente con un sonido técnicamente depurado y brillante, el cual, permite que el trabajo presentado en este álbum tenga toda la fuerza necesaria para dejar en claro que las virtudes musicales no han abandonado a Ronnie James. ¡Dos temas impresionantes!
Scream, el siguiente título del disco, nos lleva al pasado sabático. La fuerza y la relevancia del bajo en este tema, más los violentos cortes de cada acorde que brota de la guitarra, no hacen más que traer a la memoria el estilo que Black Sabbath adoptó en los discos Mob Rules y Heaven and Hell (Dehumanizer, el otro lp de Sabbath con Dio, tiene otro sonido, otro espíritu). Sin embargo, en el medio del tema, el tiempo se adelanta bruscamente, llevándonos al año 1983, año del Holy Diver, deleitándonos con una mezcla perfecta entre el comienzo de su carrera solista y el inicio de su paso por el sábado negro del rock.
Better in the Dark, deja caer toda la fuerza que hizo del álbum The Last in Line, una pieza fundamental del heavy metal. Hasta aquí, el disco puede sonar lento, sin la velocidad que caracteriza al metal de los 90 y de los primeros años del siglo 21. Pero el valor de estos 4 temas es algo que va más allá de virtuosismos exagerados, ritmos desenfrenados o voces guturales. Es la posibilidad de entender cuales son las raíces del heavy al que estamos acostumbrados. Simple, directo, enérgico y directo a los sentidos. A esta altura, el disco ya es una muestra de solidez absoluta en el dominio de los conceptos del metal pesado, justo lo que se espera de un verdadero genio.
Esta solidez se debe, sin lugar a dudas, al conocimiento que Dio tiene con los músicos de su actual banda. Jimmy Bain, bajo, lo ha acompañado en 5 discos anteriores: Holy Diver, The Last in Line, Sacred Heart, Dream Evil y Magica; Scott Warren, teclados, y Simon Wright, batería, en dos: Hungry Machines y Magica. El único debutante es Aldrich con un trabajo tan impecable, que seguramente nadie extrañará demasiado a Vivian Campbell, el guitarrista preferido de los fans de Dio.
La quinta pista lleva por título simplemente Rock & Roll, tópico recurrente en la lírica de Dio. Una suave introducción de guitarra nos conduce a uno de los temas más “oscuros” y pesados del disco. ¡Impresionante trabajo!. Le siguen Push y Guilty, que traen de regreso la rítmica típica de Dio, acercándose ambos cortes a los clásicos himnos Caught in the Middle, Mistery o Just Another Day, aunque sin ser tan pegajosos como estos últimos.
Throw Away the Children, es la pista en que se respira más que en ninguna otra el tinte depresivo del concepto de Killing the Dragon: una denuncia contra los maltratos, la prostitución, los abusos de poder y las personas que los llevan a cabo. La carátula puede hacernos creer que estamos en presencia de otro disco escrito sobre la base de historias de magos y guerreros, pero no es así. Es una denuncia sobre realidades que están corrompiendo el alma del ser humano, incluida la computación. Un magnífico tema, que incluye la participación del Coro de Niños de la Iglesia de King Harbor, precisamente para darle la emotividad precisa.
Before the Fall, la penúltima canción del disco nos presenta el aporte más importante de teclados a lo largo del disco y es imposible olvidar que antes de Sabbath, fue Rainbow la primera estación de importancia en la carrera de Dio y el recuerdo de aquella época quedó registrada en este excelente tema. Para terminar, Cold Feet es un tema diferente a la mayoría de los temas de Dio. Una innovación en su particular forma de interpretar el heavy, de su particular manera de vivir el metal y de hacer cada una de sus entregas, un verdadero deleite para quienes han seguido su carrera y para aquellos que no lo conocen a fondo, encontrarán en esta colección de 10 temas, una excelente forma de acercarse más a las raíces del género que tanto nos apasiona. Sólo se puede decir…
¡King of Rock and Roll, you did it again, thanks!
Aldo Loyola
