Candlemass
Psalms For The Dead
Álbum - 2012
9

Resulta extraño escribir esto considerando que se trata de un álbum que acaba de ser lanzado hace algunas semanas, pero en el que una de las partes que le dio vida ya no está en la banda. Aún más extraña la explicación por la cual aquella persona dejó de conformar la alineación que grabó este trabajo. Se trata de Robert Lowe, vocalista de los últimas tres placas de Candlemass, quien fue despedido días antes de ser lanzado de forma oficial Psalms For The Dead. ¿El motivo? Su desempeño en vivo, según lo esgrimió el propio Leif Edling. Claro, no podemos aseverar ni discutir sus dichos. No tuvimos oportunidad de verlos en acción como para llegar a comprender tal decisión, pero por lo que se ve en internet, su desempeño está lejos de ser deficiente y considerando las capacidades mostradas a lo largo de su carrera, por la también voz de Solitude Aeturnus, resulta en cierta medida incomprensible tal decisión. Lo que no extraña para nada, es el reemplazo, Mats Léven, por cuanto ya tiene cierta historia con la banda (de hecho el fue quien inicialmente había grabado King for The Grey Islands casi en su totalidad, antes que se decidieran por Lowe como vocalista) e incluso participa en esta misma placa, haciendo algunos coros y voces de fondo.
Pero bueno, vamos a lo que se trata del onceavo álbum de estudio de Candlemass, tercero y último con Robert Lowe en las voces… y probablemente último trabajo en estudio de la banda, quienes han anunciado que continuarán girando juntos, pero que no grabarán más discos, para así retirarse lentamente con su legado intacto, decisión cuestionable, pero sumamente respetable.
Psalms of The Dead consta de nueve densos cortes, que si bien en esencia son naturalmente doom, cuentan con varios cambios de ritmo, derivando en secciones más rápidas que podrían llegar a sorprender a aquellos que no están acostumbrados a este género o que no estén familiarizados con lo que viene haciendo la banda en sus últimas producciones. Es así como en Prophet, el primer tema de la placa, nos encontramos con un inicio muy cadencioso y característico del estilo, pero que al cabo de algunos segundos se detiene para dar comienzo a la canción propiamente tal, la que mantiene un ritmo más acelerado durante su desarrollo, incluyendo un cambio de ritmo hacia algo mucho más veloz, momento en que los riffs decantan y se tornan algo más heavy y muy similares a lo ya hecho en Dead Angel, de su anterior álbum Death Magic Doom.
Definitivamente más doom que el inicio es The Sound of Dying Demons, un sombrío e intrigante corte, de riffs arrastrados e intensos, en los cuales la voz de Robert Lowe brilla por la versatilidad con que lo interpreta. Nuevamente vamos a encontrar un quiebre que provoca el cambio de ritmo mediando la canción, momento en el que Lars Johansson se convierte en el protagonista de la mano de un melódico y muy inspirado solo.
Dancing In The Temple of The Mad Queen Bee, single editado hace algunos meses, es el corte más rápido de la placa o al menos es el que se mantiene de esa forma durante prácticamente toda su duración, salvo en los puentes donde disminuyen las revoluciones. Nuevamente brilla el trabajo de Lars “Lasse” Johansson en los solos, transformando sus intervenciones en esa área en uno de los puntos altos a destacar durante la mayoría de las canciones del álbum, así como también la participación de Carl Westholm, quien realiza un espléndido trabajo en teclados, sumando algunos arreglos realmente notables, haciendo más melódicas aquellas secciones que así lo requieren o ayudando a darle aún más profundidad a los pasajes netamente doom, dependiendo de la intensidad de la canción que se trate, como es el caso de Waterwitch, otro de los temas más representativos y tradicionales del estilo, en donde los teclados se perciben muy subterráneamente, dándole una ambientación lúgubre y algo siniestra a un corte que ya de por sí posee aquellas características.
The Light of Thebe comienza precisamente con el trabajo de Westholm por medio de una interesante y misteriosa introducción, la cual posee algunos patrones algo arábigos que dan pie a las densos riffs de Mappe y Lasse, quienes a través de sus sencillas, pero abrumadoras guitarras, centran toda la atención en su espléndido y certero trabajo. El solo de guitarra esta vez recuerda, no porque se parezca, sino por la atmósfera, a Gates of Babylon de Rainbow, nada extraño considerando los gustos musicales de los integrantes de Candlemass. Es más, en muchas de las canciones que encontramos en esta placa es posible encontrar guiños disimulados (y otros no tanto) a bandas de heavy rock de los setenta, un detalle que, quienes gusten de lo más pesado de aquellos años, no dejarán pasar.
En el tema título, Psalms For The Dead, Candlemass juega un poco más con la melancolía que permite el estilo, los riffs siguen siendo densos y muy pesados, quizás algo más arrastrados que en cortes anteriores, pero además ahora dejan algunos espacios abiertos, en donde Robert Lowe despliega un tono bajo y mas nostálgico, más introspectivo quizás. Sin embargo, eso no obsta para que a mitad de la canción aparezca un cambio de ritmo hacia algo más acelerado, el que sirve de base para que Lasse nos entregue un notable solo.
A los dos siguientes cortes, The Killing of The Sun y Siren Song, los une particularidad algo peculiar. En ambos es posible percibir una notoria y fuerte influencia de los ingleses Uriah Heep en ellos. En el primero son las guitarras las que permiten crear un vínculo con el sonido de la veterana banda, sobre todo si la emparejamos con el corte Bird of Prey, del álbum Salisbury, por supuesto que en el caso de Candlemass con algunas revoluciones menos. En Siren Song el parecido es más evidente, tanto así que parece una especie de tributo. Las guitarras, la cadencia, y sobre todo el sonido Hammond del teclado, son características que se asemejan en demasía a las del clásico tema Gypsy, en especial el último instrumento nombrado, el que para esta canción estuvo a cargo de Per Wiberg (Opeth), quien sacó a relucir toda la influencia que Ken Hensley ejerce sobre su trabajo en las teclas.
El disco lo cierran con Black As Time, el que comienza con una narración que se extiende por más de un minuto y medio, un monólogo que se dedica a analizar el tiempo como concepto, y que en las primeras oídas resulta interesante por su contenido, pero a medida que vamos escuchando el disco más regularmente, termina por aburrir y a la larga se torna insufrible. La parte netamente musical del tema es muy entretenida, algo más rápida que los anteriores cortes, salvo para el coro, en donde el ritmo es netamente doom. En general es un corte que atrae por lo hipnótico de sus riffs, un interesante cambio de ritmo y la intensidad con que Lowe interpreta el coro, pero que uno termina por escuchar a medias debido a la inclusión de la mencionada narrativa, demasiado larga como para repetirla cada vez que queremos escuchar la canción propiamente tal.
Si Psalms For The Dead resulta ser efectivamente la despedida de Candlemass de los estudios, debo decir que los suecos se despiden con el mejor trabajo de la era Lowe, y también, para mí al menos, el mejor desde que volvieron a editar algo junto a Messiah Marcolin. Son nueve canciones que no dejarán indiferente a nadie que guste de este estilo, Epic Doom Metal como solo Candlemass y otros pocos saben hacerlo.
WATCHTOWER
-
sajon
-
estarmaster
-
ABIGAIL
-
http://facebook Pablo
-
http://facebook Pablo


