Blind Guardian
Somewhere Far Beyond
Review del Recuerdo - 1992

El placer de retomar este disco para hacer una crónica me produce un placer aun más grande por lo primero que me hizo pensar… ¿cuál es el primero que escuchaste de tus bandas favoritas? Y así, empiezo a pensar en el Seventh Son de Maiden, el Keeper II de Helloween, el Angels Cry de Angra, el Land Of The Free de Gamma Ray, el Trapped! de Rage y obviamente un extenso e inacabable etcétera. Y por cierto, me acuerdo que por allá por 1996, me tocó la fortuna de conocer a los bardos y precisamente con este disco, el gigantesco Somewhere Far Beyond.
Me acuerdo que me fui para la casa de unos tíos que tenían Internet telefónico en ese tiempo, en Maipú (¡al otro lado de Santiago!) y que estuve sacando unas letras de Helloween y las de este disco, y además conocer la carátula y además a sus integrantes, enterándome de la existencia de un sujeto llamado Hans Jürgen Kürsch, Hansi para los amigos y en realidad para todos, un chascón con cara de bonachón que era el que cantaba y además tocaba el bajo, acompañado además de su amigo del colegio André Olbrich en la guitarra, Marcus Siepen en la otra guitarra y Thomas “Thomen” Stauch en la batería, conformando lo que a la larga sería la alineación clásica de Blind Guardian.
Bueno, yo escuché este disco antes de conocerle la carátula pero a estas alturas creo que primero hay que hacer una mención a ésta. Me parece derechamente… ¡extraordinaria! De hecho, a estos teutones (paréntesis, no puedo evitar señalarlo, documentándome para esto me entero que la palabra “teutón” vendría del galo y significaría algo así como “de la tribu de las aguas”, ¡notable!) los apodan los bardos… y me atrevo a preguntarles… ¿hay un arte de tapa más “bardo” que el del Somewhere Far Beyond? Con estos siete personajes medievales, algunos con espadas, otros con instrumentos de la época, sentados rodeando un orbe mágico frente al guardián ciego en medio de un bosque oscuro, espectacular. Blind Guardian es una banda llena de artes de tapa realmente fantásticos (varios obra de Andreas Marschall) pero este es mi favorito.
Cuando puse el cassette y escuché el “turu ruru rurun, turu rurún” de la guitarra clásica de Time What Is Time me acuerdo de haberme preguntado, o más bien exclamado… “pero, ¿¡qué es esto!?”. Tras esto, la armonía con la segunda guitarra… inmediatamente me acordé de Battery de Metallica pero evolucionada, aumentada, armonizada y perfeccionada… luego la patada en la cabeza que fueron esas dos guitarras eléctricas, pesadísimas, intensas, hermanas… ¡y lo que fue descubrir la voz de ese sujeto que días después, por Internet, como les contaba, me enteré que se llamaba Hansi Kürsch! Y darse cuenta de que el tipo tenía básicamente dos formas de cantar… una más bien apacible, suave y acogedora como en el “when the moonchild is crying”… y otra aguda, raspada, agresiva y destilando garra, como en el “replicant / or human / I know the way to show”, llegando al coro con ese “time, what is time” casi melódicamente thrasher y con armonías vocales… una maravilla. Y también, descubrir que en esta banda los guitarristas tienen trabajos más específicos, hay un líder que es Olbrich y un rítmico que es Siepen, y ambos en sus respectivos roles eran, fueron, son y serán fundamentales… pero la deliciosidad de los solos en este tema no tienen desperdicio. Me sorprendió inmediatamente la cantidad de información y complejidad de este tema, aunque es un concepto que a la larga marcaría la totalidad de la carrera de los bardos de Krefeld, pero bueno, eso es algo que hace quince años yo no sabía y no tendría porqué haber sabido. ¡Y el final!, sobrecogedor, armónico, elegante, sofisticado. En suma, qué difícil hacerle justicia con palabras a esta obra de arte del Metal germano, uno de mis temas favoritos de toda la carrera del guardián ciego y que inmediatamente en esos años me provocó pensar que estaba en presencia de unos portentos del Metal.
Lo que sí, nunca le he perdonado a Blind Guardian no haberme dado ni siquiera un par de segundos para terminar de metabolizar la cantidad de información del primer tema (o sea, yo no leo música, pero ¡lo que debe ser esa partitura!), y lanzar inmediatamente otro clásico infernal, incombustible e inmortal como Journey Through The Dark. OK, pasados los años, cuando en el shuffle de Winamp me aparece Time What Is Time, inmediatamente le saco el shuffle para escuchar Journey sin respiro, pero en ese tiempo no lo podía creer. ¡Cuánto valen esos riffs y el grito de Hansi, las guitarras armónicas y la batería totalmente speed de Thomen! Pero lo que me pone realmente la piel de pollo, e imagino que a muchos de ustedes también, es el coro, uno de los más representativos de la carrera de los bardos, con ese “you’re the mystical old bard / on your journey through the dark / mystical old bard / your journey through the dark”, probablemente uno de los más speedmente emocionantes de la historia del Power Metal. Con esto ya comenzaba a consolidar en mi cabeza quinceañera una idea que mantengo hasta el día de hoy… la complejidad de las composiciones de Blind Guardian forman parte de su esencia, la cantidad de “ideas” musicales que existen en cada uno de sus temas es única… a lo que voy es que, sin mirarlas en menos, a lo mejor otras bandas habrían hecho cuatro o cinco temas con la cantidad de ideas que Blind Guardian expone en dos.
La multiplicidad de recursos y variantes de los bardos se ve reflejada con este interludio de un minuto llamado Black Chamber, sólo en base a la inimitable voz de Hansi y un sutil piano. Nada más. ¡Fantástico! OK, no es el disco donde más destacan los interludios de Blind Guardian (en ese sentido es difícil pensar en algo más magistral que lo que se logra en el Nightfall In Middle-Earth), pero me parece que esa tendencia se empieza a marcar aquí.
Y un teclado y un tenue sonido orquestado dan comienzo a otra versión de Blind Guardian, la más midtempo, tras los dos electroshocks que dan inicio al disco. Con Theater Of Pain la banda mostraba otros recursos más, comodidad en tiempos más lentos sin perder intensidad, incluso hallo una cosa media sabbathiana por momentos, sin perder esa cosa mágica de dar rienda suelta a ideas diversas y que en otras bandas a lo mejor sonarían pretenciosas y pegadas a la fuerza. Es cierto, Theater Of Pain es menos “oreja” que otros temas de este mismo trabajo, pero piensen en la cantidad de ideas proyectadas en un tema que es de 1992. Genial.
Ya sumergido en ese verdadero mundo que es Blind Guardian, la guitarra acústica en The Quest For Tanelorn es una total caricia para el martillo, yunque y estribo del auditor. Aquí es inevitable hacer una muy pequeña referencia a Tanelorn, una ciudad ficticia nacida en las novelas fantásticas de Michael Moorcock –si quieren leer alguna referencia mayor a esto, les sugiero revivir el review que hicimos de At The Edge Of Time, particularmente en lo referente a la gran Tanelorn (Into The Void)–, pero lo hago fundamentalmente para tocar otro tema: las letras de Blind Guardian. Hay bandas que hablan de muchas cosas, por ejemplo a Maiden le gusta la historia y la guerra, las de Judas son más triviales, Helloween con su humor alemán… lo de Blind Guardian es esa cosa medieval/fantástica, de juegos de rol, de literatura casi geek, cosa que respeto profundamente tanto como a los fans de esta vertiente literaria, pero les debo ser franco y contarles que a mí no me prende pero para nada este tipo de corriente… y cuál es mi punto, para hacérselas corta… si para mí, los bardos son una de las más grandes bandas de la historia del Heavy/Power Metal… ¡lo que debe ser Blind Guardian para los/as muchachos/as a los que les gusta la literatura fantástica! Siempre es algo que me ha hecho dimensionar lo grandes que son estos alemanes, o sea, por ejemplo, si no siendo fan de esta literatura me vuela la cabeza, ¡cómo lloraría con el Nightfall si me gustara el Silmarillion! Pero bueno, hecho este alcance, The Quest For Tanelorn es una joya de aquellas, mezclando los tiempos más lentos con guitarras armónicas, con intensidad pura, y ese coro lleno de magia, muy Queen, para pasar a la deliciosidad del “spiritus sanctus, vita aeterna”. Para destacar además que la guitarra líder en este tema la lleva nada menos que un invitado de lujo como Kai Michael Hansen, el Power Metal hecho persona, y cómo se nota la distinción entre su estilo y el de André Olbrich, que comenzaba a encontrar su consolidación. Aportazo el de Kai que además ayuda a hacer aun más distinguible el estilo de Olbrich, consolidando lo insinuado en sus anteriores trabajos.
El lado A de mi cassette terminaba con la gran Ashes To Ashes, otro temón con todas sus letras. Perdón por la efusividad, pero… ¡qué tema más bueno por la cresta! Su intro casi de película de terror ochentosa, sus guitarras y bajo derechamente thrashers, y ese monumental grito del “leave him!!” de los 1.20, seguido por una guitarra agudísima y una batería derechamente fulminante… ¡increíble! Tuve que escuchar seis veces ese pasaje para poder escribir esto. Para qué decir el coro con su “ashes to ashes / dust to dust / when then life clock strikes you will obey / time isn’t here to stay”. Es el tema donde más me subyuga el trabajo de André Olbrich en este disco y probablemente uno de los que más me llega de toda la carrera de los bardos. ¿Y qué me dicen del final, ah, con el “taste the poison / feel that this is life / hallowed be the game”?
Llega el momento de dar vuelta el cassette para encontrarse la que probablemente es una de las más grandes baladas de la historia de la música. Para algunos sonará exagerado pero de verdad para mí es así. Cuesta encontrar palabras para definir las emociones que provoca la enorme The Bard’s Song – In The Forest, uno de los temas más emblemáticos de la carrera de Blind Guardian y probablemente el más coreado de todos en sus presentaciones en vivo. De hecho, la versión en estudio es fantástica, pero lo que se logra en vivo es sobrecogedor, todos se la saben, sólo necesitan las guitarras de André y Marcus, Hansi puede descansar su voz y contemplar a miles de gargantas convertidas en una gran conmemoración barda… y así, aprendimos que el mañana nos llevará hacia otro lado, lejos de casa, nadie recordará nuestros nombres, pero la canción de los bardos permanecerá. Es un tema tan mágico y grandioso que no sólo genera emociones individuales, sino que una sensación de colectividad, de unión, de compañerismo… o sea, ¡miren lo que les estoy diciendo! Cuánta magia, no soy digno. Gracias Blind Guardian, se pasaron.
Voy a ser honesto. The Bard’s Song – The Hobbit me parece el tema más bajo del álbum. No es un mal tema, para nada, igualmente es potente, melódico y cumple 100% con el ADN de este maravilloso disco, pero me suena un poco pegado a la fuerza como secuela de The Bard’s Song – In The Forest. Sí, me encantan los trabajos vocales cada vez más Queen y la referencia eléctrica a la primera parte, así como el final acústico, pero no me llena el gusto.
¡Gaitas! ¡Gaitas! Sí… ¡Gaitas! Ese es el interludio The Piper’s Calling, el llamado del gaitero… para ir a algún lugar más allá… y pasar al que es mi tema favorito de toda la carrera de Blind Guardian y que cierra este trabajo. Entiendo que la gran mayoría pueda preferir otros, es cosa de gustos y ellos me parecen sumamente respetables, comprensibles y valorables. Pero el mío es este muchachos. Somewhere Far Beyond, el title track, consta de siete minutos y veintinueve segundos de TODO LO QUE ME GUSTA de Blind Guardian. Me encanta que sepa mezclar entre la grandilocuencia y la sencillez que se alcanza por ejemplo con el “I came from far / beyond your reality” casi sólo con la voz de Hansi, la batería con tucatuca y ese bajo exquisitamente básico… obviamente, también las intervenciones de la guitarra de André, los cambios de ritmo, de ambiente, hasta llegar a ese maravilloso y emocionante coro de “somewhere far beyond / the march of time it has begun / somewhere far beyond your reality / and then the march of time begins”. Pelos de punta cada vez, pero cada vez que la escucho. Un trabajo soberbio, con la cuota suficiente de sofisticación para no perder la esencia metálica de su sonido.
Si bien el disco termina oficialmente aquí, igualmente hay que referirse a ese par de buenos covers con los que cuenta como bonus tracks. El primero es la conocida Spread Your Wings de Queen, banda influencia directa en los bardos fundamentalmente en sus armonías vocales, faceta donde Brian May y ese tal Farrokh Bulsara, ese mismo, el de Tanzania, son los reyes de reyes en la historia de la música. Un buen tributo a una banda que influyó e influye directamente en los bardos, a tal punto que posteriormente titularían un disco de la misma forma que los británicos con su A Night At The Opera. ¡Pero el otro cover es una locura! Satan es una banda de la NWOBHM y en su disco Court In The Act de 1983 usted puede encontrar un TEMAZO llamado Trial By Fire, tributado con justicia por los bardos, con tanta justicia que por momentos parece un tema propio… ¡increíbles las dos guitarras! Háganse un favor muchachos, documéntense y escuchen ese discazo de Satan, no se van a arrepentir.
Bueno, obviamente después de conocer y vivir a Blind Guardian a mis catorce años, después escuché el Battalions Of Fear, el Follow The Blind y sobretodo el increíble Tales From The Twilight World. Ahí, comencé a entender que Somewhere Far Beyond no sólo era un discazo en sí mismo, sino que además marcaba una evolución en la curva de rendimiento de una banda distinta a cualquier otra, no sólo en el sonido (y particularmente en la consolidación del estilo de André Olbrich en la guitarra) sino que además en su concepto, en la concepción de un álbum en su totalidad más que en la suma de sus partes, cosas que a mi juicio si bien se insinuaban en los trabajos anteriores (particularmente el TFTTW), llegaban por primera vez a un punto tan alto en este trabajo. Después vendrían más evoluciones con el Imaginations From The Other Side y el Nightfall In Middle-Earth, pero eso ya es materia de otra historia. Y mientras tanto, por lo que significa, lo que implica, y más allá del sonido y del enorme crecimiento como banda que alcanzaron en este disco los bardos de Krefeld, este es “mi” disco de Blind Guardian. Y el tuyo, ¿cuál es?
Darío Sanhueza de la Cruz
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