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Beto Vazquez Infinity

Beyond Space Without Limits

Álbum - 2012

Valoración
6.5

El incansable Beto Vázquez, el mismo que en 2001 nos deslumbrara con su impresionante Beto Vázquez Infinity, lanzó hace no mucho su quinta producción: Beyond Space Without Limits. Su anterior intento, Existence (2010), si bien no era un disco perfecto, sí era bastante bueno y lo dejaba bien aspectado para una eventual consagración.  En ese escenario nos llega Beyond Space Without Limits, como una posibilidad para capitalizar todo lo hecho hasta este punto. Es una placa en la que Beto ha querido imprimir buena parte de sus influencias y en la que los invitados son numerosos, precisamente para poder dar cuerpo a sus ideas musicales. Veamos de inmediato en qué consiste esta nueva entrega del argentino.

Within My Madness es la encargada de abrir los fuegos, y de inmediato hay que señalar que en lo musical es una verdadera maravilla.  Tiene aciertos de despliegue técnico increíbles y maravillosos. Bajo y batería (a cargo de Norberto Román y el propio Beto, respectivamente) se complementan sumamente bien, regalando momentos alucinantes.  Las guitarras tienen un protagonismo que se agradece, por cuanto descargan una energía tremenda.  El problema de este corte está en las voces. Pero seamos cuidadosos en apuntar que no hay problemas técnicos en la ejecución de Santiago Bürgi; el hombre solo hace lo que se la ha pedido hacer, sin embargo no logra sonar como parte orgánica de la canción.  Es como si hubiesen tomado las pistas y luego las lanzaran sobre la canción, y allí quedaron. Dicho de otro modo: a nivel instrumental, el trabajo de producción y mezcla ha sido fabuloso, pero no se pudo reeditar tal éxito al momento de las voces. Y quedan dudas al momento de decir que el estilo empleado haya sido el adecuado para la canción. De nuevo, técnica perfecta, pero no en la canción apropiada.

El segundo tema, From The Silence, adolece del mismo problema, pero aquí es mucho más evidente, llegando incluso a ser molesto por momentos. Melodías y armonía, a nivel instrumental, son de altísimo nivel, un gran trabajo en ese aspecto, pero todo queda ensombrecido cuando llega la hora de incluir las voces en el producto final. Creo que la idea era buena: utilizar técnicas poco comunes en el Metal, que la cantante (Anja Orthodox) se permitiera jugar con sus capacidades, etc., pero el resultado no fue el mejor. Suena abúlica, desganada, sin vida y, honestamente, dan ganas de pasar a la siguiente canción. Algo similar ocurre al inicio de Threshold, donde las voces suenan algo carentes de chispa, pero mejoran por momentos, y digo “por momentos” porque luego vuelven a lo mismo.  Aparecen también unas voces semi-guturales que buscaban poner algo de misticismo y oscuridad a la canción, pero no logran trascender, debido a lo parco del contexto en el que se encuentran. ¿Lo bueno? El trabajo instrumental, nuevamente. Allí hay poco y nada que objetar.

La primera canción completamente rescatable que podemos apreciar es Soldiers Of Hope, por cuanto logra cierta regularidad en todos sus aspectos, aunque no llega a ser brillante. Esas voces, una mezcla entre canto popular y lírico, funcionan mejor en cortes como este: en medio tiempo y con vocación de balada.  En temas más acelerados, se aprecian más bien débiles y fuera de lugar. Como decimos por acá en Chile: no junta ni pega. Pero en Soldiers Of Hope la atmósfera de la canción es otra, y la voz de Darío Schmück sí logra generar esa necesaria simbiosis. Posee momentos muy suaves, adornados, por ejemplo, con flautas, cosa que sin duda constituye un buen aporte a la causa. En otros momentos irrumpen muy bien las guitarras eléctricas e imprimen una energía que, por contraposición, suena muy bien.

Despliegue técnico formidable en Devil’s Vision. Un corte excepcional en ese sentido, muy veloz y considerablemente potente. Va todo muy bien, los toques progresivos que inundan la composición alegran el panorama.  El inicio, medio lúgubre, te genera expectativas y cautiva.  Todo bien hasta que… suenan las primeras voces.  Se perciben sumamente débiles, no logrando comunicar mucho al oyente y, además, el trabajo de mezcla no es del todo afortunado. La voz estándar no es –técnicamente- mala, es solo que por su entonación y melodía no era ni su momento ni su lugar. Luego tenemos unos breves instantes de voces líricas, de soprano, que la verdad no entiendo qué hacen allí. Creo que si este corte hubiese sido un instrumental, habría sido todo un éxito. El solo de guitarra por ejemplo es verdaderamente excepcional, pero poco brilla estando en una canción tan poco atractiva.

Con Stagnant Waters II comienza la segunda mitad del álbum, y con ello se puede evidenciar un notable repunte. La primera mitad es, siendo muy honesto, algo prescindible, pero a partir de aquí podemos hallar muy buenos momentos. La propia Stagnant Waters II se erige como uno de los buenos cortes de la placa. Precioso inicio cargado de arreglos para cuerdas: violines y cellos sientan una base en verdad hermosa, llena de nostalgia.  A eso se añaden guitarras acústicas, las que terminan de completar el escenario. Sin embargo sigue mejorando, y la entrada de una guitarra eléctrica ejecutando un muy sentido solo lleva la canción a otro nivel. Más adelante aparecen las voces, a cargo nuevamente de Santiago Bürgi, y aunque las esperas con cierto recelo, resultan ser bastante sólidas. Aún se ocupa esa técnica mixta de la que hacíamos mención antes, pero aquí, dada la naturaleza más refinada y elegante de la canción, conjuga bien y acaba siendo efectiva. Por otro lado, más allá del estilo empleado, las melodías están muy bien pensadas. Todo esto suma y tenemos al fin una muy buena canción.

Otra muy agradable sorpresa nos llega de la mano de Goddess Of The Sea, pues los arreglos orquestales (fruto del ingenio de Lucas Pereyra) con que arremete son de altísima factura, evocando una atmósfera de elegancia y alegría que hasta aquí poco se había visto. Un inspiradísimo despliegue de buen Power Metal con pequeños tintes de Metal Neo Clásico incluso (sobre todo en los segundos iniciales), sin mencionar los pasajes inclinados hacia lo progresivo que pueden oírse en cierto punto. Los problemas en la producción de las pistas de voces persisten, pero eso pasa a segundo plano ante lo contundente que suena durante buena parte de su desarrollo. Es decir: hay un muy buen trabajo melódico en esta oportunidad y las voces al fin se escuchan vívidas y audaces, a pesar de ciertas limitaciones de producción. Por otro lado: excepcional trabajo de Beto en todo lo que es teclados y sintetizadores. Un maestro. Un muy buen corte, sin duda, con algunos detalles factibles de mejoras, pero un gran tema al fin y al cabo. Si me apuran, el mejor del registro.

Con un arranque que recuerda mucho a lo hecho por Balance Of Power en temas como Against The Odds llega la correcta Again. Acá Darío Schmück repite actuación en relación a la cuarta pista. Si bien las voces no llegan a fascinar, sí se dejan escuchar y la ponderación final es positiva.  En general es un tema entretenido, siendo solo el puente el que queda al debe. Y aunque suena a majadería, quizás con unas líneas vocales que portaran algo más de fuerza, habría sido todo un temón. Por otro lado, las voces secundarias, más que sumar, restan, pues no suenan como deberían. Un punto que sí hay que destacar es el uso de teclados para poder ejecutar las orquestaciones, que están siempre presentes y sonando de forma maravillosa.  Otro factor altamente destacable es el cometido de Pablo Soler en guitarras: extraordinario. Del mismo modo, lo hecho por Norberto Román en batería es, como ya hemos señalado antes, verdaderamente prodigioso.

La penúltima composición es Xarax, que con un imponente comienzo eleva las expectativas de cara a la parte final del disco. Interesantes y buenos arreglos vocales en ese inicio, impregnando la atmósfera de una cierta solemnidad que sin duda entusiasma bastante. Esos arreglos se mantendrán a lo largo de buena parte de la canción, así que es uno de los elementos que ayuda a posicionarla como una de las destacadas. Por otro lado, la melodía de las voces principales, ejecutadas por Magdalena Lee en esta oportunidad, están bastante bien, y el trabajo de ingeniería tras él es bastante más afortunado que en los cortes iniciales.  Además, en lo instrumental se presenta, como en casi todo el trabajo a decir verdad, bastante bien: buenos y precisos cambios de rimo en batería, excelentes riffs de guitarras y al momento de los solos Beto no se queda atrás. La estructura cíclica se hace notar sobre el final, repitiendo los arreglos del comienzo y capitalizando así el buen trabajo vocal. Una muy buena canción.

Llega entonces la canción final, una extensa composición de algo más de doce minutos que repasa todo lo que ha sido el álbum hasta aquí. La variedad es la materia prima fundamental, propiciando una enorme cantidad de momentos distinguibles entre sí, que a todas luces hablan de la también enorme variedad de influencias musicales que hay en la mente de Beto Vázquez. De hecho, la canción se divide en diez partes distintas, cada una con su subtítulo y con un puñado de características que le hace destacar. El inicio, llamado Beyond Space Without Limits, hace que el título de la misma y del registro se apropie de sentido. Y es que en verdad es como estar a la deriva a través del espacio, aspecto en el que los sintetizadores de Beto son fundamentales y que sin duda cumplen su labor.  En seguida volvemos a sonidos más terrenales, de aires antiguos y clásicos, donde la flauta de Luis Margarittini es vital, al igual que las guitarras acústicas.  La delicada voz de la guapa Jessica Lehto encaja bien con el tema, porque es un pasaje suave, que privilegia los detalles y la delicadeza por sobre la potencia.

Lo que viene entonces no deja de llamar la atención, pero positivamente, pues aparece un tenue cello que da paso a un breve solo de saxofón. Todo esto para dar pie a la magnificente irrupción de Santiago Bürgi, que da muestras claras y contundentes de que sí se puede sonar poderoso aun si se utiliza el canto lírico y no una voz agresiva.  Así es, utilizando su potentísima y espectacular voz de tenor, Santiago regala uno de los destellos más brillantes de la placa. ¿Por qué funciona? Creo que es porque se sustenta y a la vez sustenta al resto de la música. Están en la misma sintonía, no suena fuera de lugar, como sí lo hacen otros pasajes vocales que diferían de sobremanera con sus correspondientes fondo musicales. El tema sigue progresando y regala otra agradable sorpresa: la participación del chileno Jason Droguett, cuya timbre agudo y voz agresiva funciona bien, ¿por qué? Porque la música ha pasado a medio tiempo, aparecen las primeras guitarras eléctricas y los riffs añaden un peso que exigen una voz acorde. Allí entra a jugar Jason, que precisamente entrega eso. ¡Esto es lo que se echó de menos en varios de los nueve cortes anteriores! Luego la canción comienza un declive en intensidad, hasta que llegue a su término, poniendo fin a su vez al disco. Excelente canción.

El comentario final sobre este Beyond Space Without Limits debe forzosamente hacer referencia a lo irregular que es, así como a la necesidad de paciencia que se requiere para poder encontrar sus bondades. Decimos que es irregular, porque, como el lector ha podido notar, tiene canciones bastante buenas y un par que son, francamente, olvidables. Es irregular incluso dentro de las mismas canciones, porque cada una de ellas tiene elementos que son altamente destacables, principalmente en lo instrumental, pero luego en lo vocal hay grandes deficiencias. Por lo mismo, la paciencia es fundamental, porque aunque durante las primeras escuchas cueste hallar las cosas buenas, definitivamente las hay, y para hallarlas hay que superar aquella primera impresión que en definitiva no es del todo positiva. Luego, escuchando y analizando con detenimiento, se pueden encontrar cosas muy valiosas, al punto de que algunas canciones terminan gustando. Sin embargo, el balance general nos habla de un álbum que pone a Beto Vázquez a la espera de la consagración definitiva, que, estoy seguro, llegará en la medida que pueda pulir algunos pequeños detalles.

 

ANDY ZEPEDA

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  • Iván

    Grande beto!!!

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  • BeTROLL Vazquez

    No podí nombrar a una banda Beto Vazquez xD

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    • Andy

      Luca Turilli’s Rhapsody, Tobias Samment’s Avantasia, John Oliva’s Pain (El Dolor de Juanito Aceituna po wn)… En fin, yo creo que está bien el nombre xD.

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      • Ignacio

        ajajajajajajaajaja me mató juanito aceituna xD

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        • mindfreack

          WUJAJAJAJAJAJA el dolor de juanito aceituna NOTABLE!!!

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      • Starship Trooper

        Jajajajajajaja.

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      • BeTROLL Vazquez

        Yo lo decía por la mezcla de inglés y español

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    • Andy

      Pero Luca Turilli es un nombre italiano, y nunca nadie ha dicho algo sobre combinarlo con la palabra en inglés “rhapsody”. Lo mismo pasa con el nombre germano Tobias y el apellido Sammet. Un detalle muy menor. Lo relevante es la música, creo yo.

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  • mindfreack

    notable Beto hay discazos de el en un principio no le tenia mucha confianza, pero al empezar a interiorizarme con las metal opera dije AVER! mas encima que ya llevaba varios discos encima, la partida del genero aqui en Chile con HUSAR, era pa darle una mayor oportunidad al movimiento de sur america y sii totalmente grande Beto totalmente recomendado el INFINITE, DARKMIND y el EXISTENCE

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