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Angra

Angels Cry

Review del Recuerdo - 1993

Valoración
Angra - Angels Cry

Resulta imposible imaginarse el movimiento Power Metal de los noventa sin Angra. Fueron de esas bandas que marcaron época, donde más que seguir la corriente, lo que hicieron fue brillar con luces propias mostrándole al mundo que en Sudamérica también se podía hacer Metal de calidad. En estas latitudes, siempre existieron agrupaciones capaces de pararse de igual a igual con los grandes de Europa, era cosa de tiempo para que todos lo supieran. Y en ese sentido, Angels Cry fue una declaración de principios para  el Heavy Metal de nuestro continente.

Desde Brasil -la tierra de la samba y de Pelé-, aparecía este conjunto haciendo gala de una talento compositivo sin parangón y procesando una infinidad de influencias para crear un sonido único. Formados en 1991 por los estudiantes de música Rafael Bittencourt y André Matos (ex frontman de Viper), quienes aprovecharon su formación profesional en pro de darle mayor exquisitez y elegancia a cada una de sus creaciones, no teniendo problemas en mezclar elementos de heavy metal tradicional con música docta, rock sinfónico y elementos varios de la música popular, todo eso sazonado con una sensibilidad y calidez latina única. Siempre he pensado que la génesis de lo que sería Angra esta en el disco Theatre Of Fate de Viper, en el cual ya se podía notar la mezcla de estilos que se convertiría en marca de fábrica de los paulistas.

Con la llegada de Kiko Loureiro, Luis Mariutti y Marco Antunes lanzan el demo Reaching Horizons, el cual les trajo un inesperado éxito que sería capitalizado con Angels Cry, primer larga duración de su carrera. El álbum sería grabado en el estudio de Kai Hansen en Hamburgo y contaría con la producción de Charlie Baurfeind y Sascha Paeth. Poco antes de comenzar las grabaciones, Marco Antunes deja el grupo y es reemplazado por Ricardo Confessori, aunque quien grabó las baterías casi en su totalidad fue Alex Holzwarth (ahora en Rhapsody).

Este disco de 1993 muestra todo el talento de estos tipos. Angra es sinónimo de fuerza, pasión, técnica, melodía y una sensibilidad artística superlativa; pero la gracia es que en ningún momento llega a sonar sobrecargado ni pretencioso. Todo tiene un fin, todo está puesto en su justa en medida, y en pro de la canción más que del lucimiento personal. Es lo que hacen las grandes bandas, es lo que define a los grandes músicos  (no sólo el talento y la habilidad valen, también la inteligencia), Angra lo puso en práctica y gracias a ello pudo concebir uno de los grandes clásicos del Power Metal.

Unfinished Allegro es la introducción compuesta por Franz Schubert y adaptada por Matos, una fanfarria con influencias neoclásicas y barrocas. Se trata de un instrumental estupendo que aumenta en intensidad en su trascurso, desembocando en una atmósfera de expectación que da paso al clásico Carry On. ¿Existe algo que no se haya dicho de ella? ¡Quizás la canción más emblemática del dios del fuego!, donde el trabajo de guitarras de la dupla Bittencourt/Loureiro es excepcional y la base rítmica es tremendamente sólida, dando prueba del excelente dominio de los integrantes en sus instrumentos. Además, desde el principio podemos palpar lo brillante de la producción e incluso notar ciertos detalles que luego Sascha Paeth usaría con bandas como Rhapsody por ejemplo. Quizás en algunos pasajes Matos abusa de los agudos  (o “high pitched vocals” tan propios de grandes cantantes como Geoff Tate y Bruce Dickinson, sus máximas influencias vocales), lo que en ningún momento empaña esta tremenda canción. Muchos de nosotros conocimos al grupo con Carry On en la época que pasaban el video promocional en Headbangers de MTV (años 1995 y 1996), que contenía  imágenes del show que dieron en el Monsters Of Rock de 1994 en Brasil y donde compartieron escenario con Kiss, Black Sabbath, Slayer y Suicidal Tendencies.

Time es simplemente una joya con todas sus letras. Una canción adelantada a su época, que abre con esa introducción hermosa que mezcla el sonido de las guitarras acústicas y teclados emulando un ¿clavicordio?… y la dulzona línea vocal de apertura  la convierte en todo un placer auditivo. Podría tratarse de un corte de cierto enfoque progresivo por así llamarlo, pues la parte más “pesada” cuenta con riffs de una simpleza atrapante, sin embargo, no se percibe agresión en ellos sino que sensibilidad y emotividad. Otra vez los arreglos son excepcionales, con esa parte galopeada luego del coro de Bittencourt y Loureiro, que emana positivismo y alegría. ¿Me olvidaba de Matos? Acá hace gala de toda su expresividad y talento vocal, echando mano a una selecta gama de matices y logrando un trabajo que aprueba con nota máxima. El coro, hasta el día de hoy, me pone la piel de gallina: “Life make us feel the time we cannot hold / Time make us live a tale already told / Time make us heal a feeling inside / A feeling that lies in your heart / that we stole away”.

Angels Cry es otro clásico ineludible. La melodía al principio nuevamente es pegajosa y de fácil retención, para luego endurecer las guitarras y darse un festín con cambios de ritmo y partes irreproducibles para los principiantes. Así y todo, me gusta llamar a este tipo de canciones como “de estadio”, porque el coro esta hecho a propósito para ser coreado por el público en los conciertos: “Is like angels crying / Can’t take no more / Angels dying / capture their fall”. Stand Away abre con una hermosa melodía en guitarra acústica y Matos narrando los versos: “Stand away the dreaded burning fire / Will leave its mark for those with no desire / Stand in front of the whole creation / Face the people starved like worms / Still I’m begging for comprehension / From the ones who rules us all / In this field the dying embers soil / All around we mourn”; pero esa tranquilidad inicial, termina por convertirse en un tornado de emociones en esta pieza de proporciones épicas, con arreglos sinfónicos y casi cinematográficos. Me gustaría saber si Sascha Paeth le hizo escuchar este disco a Turilli y Staropoli antes de producir el primer disco de Rhapsody. ¡Acá está todo!

Never Understand muestra todas las influencias brasileñas del conjunto. Con arreglos novedosos y progresiones notables, además de la sobresaliente línea vocal de Matos. Menciono también que en esta canción aparecen como invitados Kai Hansen y Dirk Schälchter de Gamma Ray en guitarras. Wuthering Heights es un cover del clásico de la tremenda artista y compositora Kate Bush -originalmente incluido en The Kick Inside de 1978 e inspirado en la novela del mismo nombre de la escritora Emily Brönte-, que lanzara a la fama a la inglesa. No es nada fácil tratar de cantar de la forma en que Kate lo hace, sin embargo, Matos cuenta con un registro propicio para tales efectos y de esa forma logran una versión bastante digna. Me imagino que fue idea suya grabar este cover, pues hasta donde tengo entendido es un gran admirador de Kate y uno de sus discos favoritos de todo los tiempos Hounds Of Love de 1985 (en mi opinión es una joya de la música popular  y se las recomendaría totalmente). Acá quien toca la batería es nadie menos que Thomas Nack (ex Gamma Ray).

Streets Of Tomorrow es una de las grandes composiciones de la carrera de Angra y que injustamente ha quedado relegada dentro de su catálogo. Los potentes y crujientes riffs de apertura se mezclan con las elaboradas melodías vocales. Luis Mariutti machacando con esa línea de bajo y los teclados  de Matos la aderezan de una atmósfera atrapante. También los solos son de gran factura y cuentan con ciertas influencias malmsteenianas. Evil Warning es un himno del Power Metal y una canción de la cual muchas bandas  “tomarían” elementos prestados en el futuro (por decirlo de una manera diplomática). La apertura es simplemente excelsa “Time to believe in the dream that you’ve seen / In a world that is broken and mean / One day the sun it will shine for us all / Take the freedom that you have fore-seen”, para luego dar paso a un corte veloz pero muy melódico, con una línea vocal en el coro algo más reposada, y elegantes influencias clásicas. Esto es el manual de como hacer buen Power Metal sinfónico, lástima que muchos después se lo tomarían literalmente y terminamos por llenarnos de clones sin ninguna trascendencia y gracia, que ningún favor le hicieron al estilo.

Finalizando tenemos a Lasting Child, la cual cuenta de dos partes: I.- The Parting Words y II.- Renaissance. La primera de ellas es una inspirada y emotiva balada en piano, acompañada de orquestaciones donde Matos nuevamente se luce. Y la segunda  que funciona como una especie de outro de cierre, mezclando guitarras acústicas, flautas y más arreglos orquestales. Sin dudas una pieza donde predomina la elegancia y el buen gusto.

Con los años Angels Cry ha perdido un poco de terreno con la aparición de álbumes como Holy Land, Rebirth y Temple Of  Shadows. Pero lo cierto es que por aquellos años los brasileños dejaban huella bajo sus propios términos y, como mencioné, probaron siempre estar adelantados a su época. Angra, al igual que Queensrÿche y Savatage, son agrupaciones que no te tocan el corazón por su poder y fiereza, sino más bien, por su sensibilidad y sofisticado sentido artístico. Si me preguntan a mí, me parece aun más meritorio.

Pedro Araya

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