“Cuando no hubo compasión, el final vino sin razón” (trad. Labyrinths). El Metal nacional se vuelve a sacudir con fuerza con “The Cycle, el último lanzamiento de la banda de Death Metal Recrucide, precedido por el memorable álbum “Svpremacy. La banda está compuesta por Cristian Medina en batería, Hernán Muñoz y Rodrigo Alpe en las guitarras, además de Rodrigo Zepeda en vocales y bajo. Cuarenta y dos minutos de potencia y energía de la mano de los artesanos de este sonido sublime, que en vivo se potencia aún más.

Bajo el sello LQC Records, la mezcla y co-producción (junto a José Luis Corral) está a cargo de Francisco Arenas, en cuyo estudio se realizó también la grabación. Los arreglos corren a cargo de Lasse Lambert en LSD Studios en la ciudad de Lübeck, Alemania, y la enorme portada y concepto visual está a cargo de Aldo Rojas.

Sin obertura ni introducciones, “The Cycle comienza pedal a fondo con Disowned, un brutal llamado a la sublevación, directo al grano y sin mayores segmentaciones que pondrá a prueba tus parlantes y audífonos ante la potencia sónica que te destraba del silencio en el que estabas sumido anteriormente. Con los sentidos calibrados para recibir el sonido de Recrucide, entra Spiral en la lista, uno de aquellos temas que definitivamente quedan grabados en la retina auricular. Una equilibrada composición que se enfoca primero en crear una atmósfera, conteniendo, en líneas recitadas, la aparición del lado bestial de la voz de Zepeda hasta el momento del cambio de marcha (“Go! Go! Go!”). El complemento lírico recrea a la perfección la seductiva y autoritaria marcha de una espiral que despoja corduras lineales y existenciales.

Por su parte, Illumination recorre la idea de la fe ciega y el andar arbitrario hacia “la luz”. Los solos de Muñoz y Alpe son introducidos y desarrollados con maestría, en lo cual ayuda mucho la atmósfera a medio tempo, que permite sonidos disonantes que sacan jugo al rango dinámico del sonido. Imposible no cabecear el cierre de este tema.

Time es una canción muy brillante en cuanto al sonido de las cuerdas, pese a tener una batería poderosa y dinámica. El bajo es muy perceptible, muy presente, como si constituyera el corpus del tema entero, guiando la batería y el cabalgar de las guitarras.

El título del álbum es muy apropiado no sólo para el concepto temático, sino también para visualizar el fluir de las canciones. La sola idea del “ciclo” evoca imágenes interesantes al escuchar el álbum: tensiones gravitacionales, rupturas temporales, ejes, esferas, etcétera, pero antes de ponernos lovecraftianos, hay que mirar desde la otra vereda, porque los escritos de Zepeda también reflejan una dimensión concreta y “humana”. El potente groove de Insane, junto con Ira y The Guilty, son un ejemplo más evidente de esta característica. Pero volviendo a la música, Ira es un potente viaje up-tempo a través del blast de la batería de Medina. La canción está flanqueada por Insane y Labyrinths (o Labyrinth), generando así una especie de isla entre canciones que comparten el mismo tempo. Pese a que Labyrinths es la segunda canción más corta del disco (sin contar el outro Candelabrvm III), no se siente de tal manera, cosa que adjudico al enriquecimiento instrumental que posee. Las secciones líricas son un largo bis dividido por el espectacular solo de Muñoz y concluido por un demoledor ritmo a guitarras “muteadas”.

El mayor logro de Recrucide es el gran rango de expresión musical que poseen, además de ser muy moderados para conformar el sonido—casi minimalistas—sin arriesgar el valor atmosférico de la composición por sobre lo extremo que puede llegar a ser el Death Metal. Este aspecto se evidencia en todo el disco, pero la oda nihilista Zero es un ejemplo destacado de esta característica. Stay Away reúne todos los aspectos musicales de Recrucide, esto me dio la idea de invertir “el orden del ciclo” y escucharlo a la inversa, dejando Candelabrvm III como intro, sin embargo, nada se compara a escucharlos en vivo.

Gabriel Rocha