Se lo preguntamos en la reciente entrevista que hicimos a Walter Giardino. ¿Qué les parece haber venido tan poco a Chile, y ahora venir dos veces en menos de un año (recordemos que Rata se presentó el año recién pasado en Chile, más precisamente el 30 de Agosto, junto a «otro» Witchblade y a Alejandro Silva)? Y Giardino contesta con una frase que, a simple vista, puede resultar algo «superficial», pero que va más allá: «a veces, las cosas se dan así». Las vueltas de la vida hicieron que Rata Blanca, banda nacida en los ’80, antes del año pasado sólo hubiese tocado dos veces en nuestras tierras. Y ahora, las vueltas de la vida traen de regreso muy prontamente a este ícono del rock en español a un país que los idolatra, presentando su nuevo trabajo, un disco en directo llamado «Poder Vivo». Un concierto muy bien promocionado, con buenas medidas de seguridad. Todo bien para presenciar y vivir una noche intensa de rock.

Con algo de lentitud comenzó a repletarse el remodelado Estadio Chile (alrededor de 4.000 personas), llenándose incluso la zona de galería. Recordemos que existió una diferenciación entre Galería, Platea y Cancha, lo que sorprendió a algunos de los concurrentes, aunque afortunadamente no presenciamos alguno de aquellos míticos «jackass» de alguien que por ahorrarse $3.000 cometiese la estupidez de saltar de galería a platea (ponerse una bota de yeso es bastante más caro). Más allá de los detalles técnicos o meramente anecdóticos, si bien el concierto estaba anunciado para las 21.00 horas, todo comenzó poco antes de las 20.00, cuando, con un inmenso telón de «El Camino del Fuego» como fondo, sale al escenario Freddy Alexis y Witchblade. Lamentablemente, no existía información previa acerca de quién (es) sería (n) el (los) telonero (s) de Rata, por lo que la salida de Witchblade a escena tendió a sorprender. El show se caracterizó, aunque no nos guste demasiado decirlo, por la imperfección del sonido y sobre todo por el mal estado de la garganta de Freddy, quien -si bien es un buen y carismático frontman, quizás nadie lo discuta- nunca dio con los tonos altos y muchas veces optó por traspasar la «responsabilidad» vocal al público, el cual fervientemente lo acompañó en los dos de los tres covers interpretados: «Bark At The Moon» de Ozzy Osbourne (tras el intro «Siberia 1908») y «The Final Countdown» de Europe -el otro cover fue «Hot Stuff», original de la cantante ochentera Donna Summer-. El sonido particularmente «rebotero» del Estadio Chile causó estragos en el martillo, yunque y estribo de los fanáticos que llenaron la galería. Sin embargo, el público -especialmente en cancha- reaccionó muy bien ante el desempeño de Witchblade, cuyo repertorio contó además con temas conocidos como «Cradle Of Life» y «Evil Against Evil», y nuevos, como «Mystery».

Witchblade

Pocos minutos después entraría a escena la segunda banda telonera, los eternos Panzer, amigos personales de Walter Giardino & Cía. Aquí deseo detenerme un segundo. Si bien hay muchas cosas que puede criticársele a esta banda (repetidos, siempre lo mismo, nada nuevo que mostrar, etc.), su show es estupendo, muy bien preparado y con una «parafernalia» justa y precisa, a pesar de que su show fue extremadamente largo para ser una banda de «apoyo» (algo así como 45 o 50 minutos). Quizás con tres o cuatro temas menos su show habría sido realmente redondo, pues es innegable que los años de circo han convertido a la banda de Juan y Khano Álvarez en un referente a considerar, especialmente en cuanto a puesta en escena de Heavy Metal en Chile.

PanzerenfuegoPara destacar las potentes «Línea Artificial», «Pequeño Niño» (incluyendo un sabroso diálogo entre el vocalista y el público: «Viva la música, lo demás a la mierda») y el ya clásico «Rock’N’Roll Addiction», además de la performance y la vestimenta de su vocalista (¿venderán pantalones así en Falabella? Realmente llamativos), un frontman «a la antigua» que se echó al bolsillo al público con su carisma (¡incluso jugó a ser dragón y escupió fuego!) y la potencia de su voz. En resumidas cuentas, si no hubiera sido por la duración del show (insisto, demasiado largo), estaríamos hablando de una actuación soberbia, que hizo gozar a gran parte de la «familia metalera chilena», como la llama «Juanzer».

Minutos antes de las diez de la noche, ya retirada la batería de las bandas teloneras, todo estaba listo para la salida a escena de una de las bandas latinoamericanas de rock más importantes de todos los tiempos. Rata Blanca no es cualquier cosa. Una banda con casi veinte años de trayectoria, con discos sumamente exitosos y con temas que han entrado por la puerta grande al inconsciente colectivo de miles de cerebros y corazones, como «La Leyenda del Hada y el Mago» o «Mujer Amante». Barilari y Giardino estaban de vuelta en el escenario del Estadio Chile, dispuestos a brindarnos una memorable jornada de rock’n’roll.

El éxtasis fue inmediato: un clasicazo como Sólo Para Amarte despejó cualquier duda que pudiese haber …. un latigazo de rock concentrado, comandado por la impecable precisión y virtuosismo de Walter Giardino y por quizás el mejor frontman de Rock de Latinoamérica, don Adrián Barilari. Alguna vez le dijeron «el ché Dickinson» (hasta tiene un leve parecido físico). Pero no. Barilari es Barilari, un tipo extremadamente simpático, afable y carismático en escena, con una voz potente y maravillosa (¿cómo lo hará para cantar así durante dos horas?). En fin, una estupenda apertura para un estupendo show, que continuó con la no menos clásica Días Duros, tema en cuya letra se concentra gran parte del espíritu del rockero «promedio» («Trataré / De encontrar / Esa fuerza que… / Que me da el rock and roll») y que mostró a Giardino en todo su esplendor. El público de pie, encaramado en las sillas recientemente pintadas del Estadio Chile, agradeció alborozado el desempeño del quinteto trasandino.

rata_blanca_chile_4Es sabido que Rata Blanca posee una increíble confianza en su nuevo material. Esto se ve de manifiesto en un pequeño «detalle» estadístico: sumando los dos recientes recitales en Chile, Rata tocó en vivo el 90% de los temas de «El Camino del Fuego», faltando sólo la genial «Sinfonía Fantástica». La revisión de su nuevo material partió con un corte que amenaza seriamente con convertirse en clásico. Volviendo a Casa es un tema muy especial. Su letra es realmente estupenda -quizás sea una metáfora de la vuelta de Giardino a su querida Rata, se lo preguntamos en su visita anterior y no lo descartó como potencial «interpretación»-, engancha de inmediato (como buen single) y su impacto en vivo es elocuente. Su potencial de clásico es indiscutible, el tiempo lo dirá.

El recorrido por «El Camino del Fuego» continuó con la muy rockera Abeja Reina, donde Adrián muestra su notable calidad como frontman, incluso terminando con un pandero en su mano derecha. Luego, las luces bajan, se prenden cientos de encendedores, y el triste calor de Cuando la Luz Oscurece conmocionó la noche. Una letra muy triste, incluso para tratarse de una balada de Rata Blanca, vocalizada de forma magistral por Barilari, aquietó las enfervorizadas 4.000 almas asistentes al evento. Y Rata seguía mostrándonos material de su último trabajo, presentando a la rockerísima Lluvia Púrpura como una suerte de homenaje (con dedicatoria incluida) al rockero de finales de los ’70 y de los ’80, al de las zapatillas blancas, al del Manuel Plaza, narrando la historia de un muchacho que quiere ser rock star. Barilari continuaba brillando con luces propias.

Fue extraño que Hugo Bistolfi se quedara en solitario en el escenario. Siempre hemos visto que el lucimiento personal en Rata Blanca corre por cuenta de Giardino y en menor medida por Barilari. Por lo mismo, fue reconfortante ver al eterno tecladista de la boina y los rizos siendo protagonista, ejecutando de forma tan pulcra los teclados y reafirmando que Rata es una banda, con todas sus letras. Luego de ello, la descarga de material nuevo continuó con la galopante Caballo Salvaje, tema que cierra su último LP y que es plena demostración de lo que decíamos, la plena confianza de Rata Blanca en sus nuevas creaciones.

Pero faltaba el lucimiento del «jefe». Cuando le preguntamos quién era el mejor guitarrista de Latinoamérica, lo hicimos con intención de que dijese «yo». Pero el «viejo zorro» contestó con sabiduría: «Santana». Quizás Carlos Santana lo sea, es cierto, más bien por su significancia histórica. Pero Giardino es una eminencia. Lo demostró un solo realmente cortador de cabezas (aunque caeré en una herejía y diré que fue algo extenso), empalmado con la maestría de Preludio Obsesivo, que incentiva a la depresión a quienes deseamos tocar como él. Gracias por la lección, profesor.

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El show continuó con un tema muy querido por Rata Blanca, uno de sus himnos … a veces resulta increíble pensar que el vocalista que originalmente canta Chico Callejero no es Adrián Barilari sino Saúl Blanch. Ver la entrega de Barilari y ver su espíritu poseyendo sus cuerdas vocales no sólo asombra sino que despierta emociones. Es notable el apreciar cómo un vocalista es capaz de hacer suyo un tema que no está originalmente cantado por él.

En el CD Review de «El Camino Del Fuego» dijimos que sería imperdonable que Rata Blanca no tocase en vivo La Canción del Guerrero. Pues bien, esa espina quedó clavada desde el show del 30 de Agosto del año pasado (donde increíblemente no la tocaron) hasta la noche del 19 de Julio. Ahora sí, el tema fue presentado con mucho cariño por Adrián, quien hizo referencia a que este tema fue creado hacía mucho tiempo, y que por diversas razones nunca fue grabado. La respuesta del público fue estupenda, corroborando la afirmación que hicimos en el CD Review.

La presentación del siguiente corte, cortesía de Barilari, hizo referencia a algo que Giardino nos contó en la entrevista. Una letra que tiende a ser algo «pitonisa» con respecto a la situación mundial, particularmente en lo referente a los atentados del 11 de Septiembre del 2001 en Estados Unidos y al conflicto bélico entre el Tío Sam e Irak. Con un estridente «No más Bush, no más Saddam», el estruendo del Power Metal de En Nombre De Dios? llenó el recinto de puños apretados y de gargantas disfónicas. Para destacar el notable complemento de la base rítmica de Rata Blanca, donde un tremendo baterista como Fernando Scarcella (el miembro más joven de la banda) se une a la perfección con un excelente bajista (aunque de bajo perfil) como Guillermo Sánchez.

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La primera parte del show llegaba a su fin con el «single» de «Poder Vivo». Rata grabó un video con Guerrero del Arcoiris en una de sus presentaciones en el conocido Luna Park bonaerense, donde se ve a un público muy enfervorizado. Pero si Rata hubiese imaginado la respuesta del público nacional ante este pedazo de tema, probablemente habrían grabado el video aquí. Sencillamente notable, un estupendo corte para cerrar la primera etapa del show.

Tras un breve pero eterno encore, Rata volvió para ofrecernos lo que nos debía. Pero antes de ello, Los Ojos del Dragón vino a reivindicar a un gran disco como «Guerrero del Arcoiris», pues sólo habían ejecutado el tema homónimo. Un tema muy Power -hasta con mosh incluido-, en el cual luce bastante Bistolfi en los teclados. Qué decir de la maestría de Giardino, ejecutando perfectamente un solo que debe estar dentro de los top de la discografía de Rata Blanca.

Y todo se acercaba a su fin. Barilari dijo en una entrevista que «hay temas que nunca podremos dejar de tocar». Y es así como Mujer Amante hizo que las aproximadamente 4.005 almas presentes se desataran. ¿Hay que describir la adrenalina de cantar en un recinto repleto? ¿Hay que describir cuán poco quedaba de voz de las gargantas de muchos? ¿Hay que describir la performance de Barilari y Giardino? Quizás sea innecesario. Un clásico del rock en español iluminó la noche, reunió parejas y nos emocionó.

Cuenta la historia de una banda que una noche en Santiago tocó … y que su magia al público regaló … más allá del pseudo-parafraseo a La Leyenda del Hada y el Mago, la sensación de un show perfecto alcanzaba su punto más alto con este clásico de los clásicos de los super-clásicos. Una canción conocida por todo el mundo (hasta mi padre la ubica), que ha traspasado todas las fronteras imaginables. Más que disfrutarla, fue casi un honor vivirla. Al escucharla en vivo, quizás los muchachos nos sentimos un poco magos, y las muchachas un poco hadas. Un cierre perfecto para una noche sin puntos bajos.

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¿Qué más se puede decir? La ovación final dice muchas cosas. Una banda que nada tiene que envidiar a muchas europeas que han incluso ganado más dinero. Una agrupación hija del esfuerzo, cuya desbordante energía en escena realmente impacta. Con músicos de alto nivel (destacando los excelentes Scarcella, Bistolfi y Sánchez), con temas clásicos, con un material nuevo realmente potente y con un feeling especial con el público, el resultado de Rata Blanca en Chile no podía ser otro: un show memorable. Quizás alguien no haya quedado conforme con el tracklist, o con el sonido, pero a estas alturas es casi lo de menos. En menos de un año vimos a Barilari y a Giardino dos veces en el Estadio Chile. Y en un mundo como el nuestro, donde nunca los rockeros seremos mayoría y donde incluso hay poca prensa, ciertas consideraciones tienden a sobrar. Del evento salimos todos fortalecidos, gracias las dos horas brindadas por cinco hombres de allende los Andes que tan sólo hacen un poco de rock’n’roll.

Setlist Rata Blanca:

01.- Intro
02.- Sólo Para Amarte
03.- Días Duros
04.- Volviendo a Casa
05.- Abeja Reina
06.- Cuando la Luz Oscurece
07.- Lluvia Púrpura
08.- Solo de Hugo Bistolfi
09.- Caballo Salvaje
10.- Solo de Walter Giardino / Preludio Obsesivo
11.- Chico Callejero
12.- La Canción del Guerrero
13.- En Nombre de Dios?
14.- Guerrero del Arcoiris
Encore
15.- Los Ojos del Dragón
16.- Mujer Amante
17.- La Leyenda del Hada y el Mago

3 comentarios
  1. Chucao Dice:

    ohhhhh no recordaba al Martini diciendo eso «viva la música, lo demás a la mierda» jaja, cómo pude olvidarlo

    lo que sí recuerdo fue lo que dijo Barilari al terminar el solo de Walter, y que realmente me hizo reflexionar mucho, e influyó seguramente en mi desarrollo musical: » a veces un silencio, vale más que mil aplausos… muchas gracias por saber escuchar». Si está leyendo esto don Adrián, ¡gracias! : )

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