El día 18 de mayo de 2008, era para muchos el día en que verían por fin en Chile a uno de los referentes más importantes del globo en lo que respecta a Metal/Rock Progresivo. Al fin se cumpliría el sueño que por largos años los fans de Queensrÿche llevaron a cuestas. Disco tras disco y gira tras gira, las que no incluían suelo sudamericano, hacían pensar que nunca llegaría el momento en que la banda pisara por fin suelo nacional, lo que claramente contribuyó a generar altas expectativas respecto del show.

Lamentablemente, y muy a pesar de todos los presentes, dichas expectativas no fueron del todo satisfechas.

El ambiente en las afueras del Teatro Teletón era bastante más calmado que en otras ocasiones, el flujo de gente que llegaba al recinto era escaso, algunos señores de verde cuidaban que todo estuviera en orden y el habitual poco tránsito durante un día domingo en la tarde en el centro de Santiago, no hacían presagiar que más tarde se daría cita a una de las reuniones más esperadas del último tiempo por los pocos, pero fieles fans del metal/rock progresivo que asistieron a este evento. Alrededor de 1.200 (o un poco menos) fueron los asistentes a la única presentación en Chile, hasta el momento, de la ya veterana banda de Seattle, precursora de lo que se conoce como Metal Progresivo. En todo caso, 1.200 personas no es un número menor y se encuentra dentro de los márgenes de público para los cuales Queensrÿche acostumbra a tocar.

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El recinto fue el ideal para la presentación de una banda de las características de Queensrÿche, la acústica del lugar provocó que este show haya pasado de forma inmediata a ser uno de los mejores en cuanto a sonido he presenciado, la definición para cada instrumento fue de primera y sin nada de esfuerzo (por lo menos desde donde me encontraba) se podía escuchar cada uno de los detalles y arreglos interpretados. Todo era perfecto y propicio para presenciar un tremendo show, pero estamos en Chile… algo tenía que pasar.

OPERATION: MINDCRIME EN CHILE

qr2008_11El concierto partió a eso de las 19:05 de la tarde, momento en que se apagaron las luces y la banda hizo su ingreso al escenario. Partieron con el primer tema de su disco Empire de 1990, Best I Can. El respetable, como era de esperarse, reaccionó efervorizadamente coreando cada parte de la canción, el sonido era impecable y nítido, el juego de luces nada espectacular, pero lo necesario para un buen espectáculo, solo acompañaba a la banda un telón negro de fondo, con el nombre del grupo y el clásico símbolo que acompaña cada carártula de sus discos, desde Rage For Order en adelante. Todo era perfecto. Terminan la ejecución de Best I Can y cuando era el momento de comenzar con el siguiente corte algo pasa.

Muchos de los asistentes ya sabíamos que se venía y ese no era otro que un clásico de su primer larga duración, NM 156. Pero los segundos pasaban rápido y no comenzaban. ¡¿Pero que pasa que no parten?!. La banda continuaba en el escenario, pero el segundo tema brillaba por su ausencia. Los segundos se transformaron en minutos hasta que de pronto alcancé a ver a Rockenfield que hace un gesto a un técnico indicando con su mano en el cuello que «algo había muerto». Hasta ese momento aún no tenía claro que era.

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Todo estaba oscuro esperando que la banda volviera a tocar, pero en eso se retiran del escenario y comienza el eterno paseo de roadies y técnicos tratando de encontrar el desperfecto a punta de linternas. La máquina de samples a un costado de la batería de Rockenfield era lo que estaba provocando la demora. Tanscurrían los minutos y la gente, con justa razón por lo demás, comenzaba a impacientarse, las pifias no se hicieron esperar, claramente no eran para la banda, todo era por la situación que se estaba viviendo hasta ese momento. Tate volvió al escenario por un minuto, el problema parecía estar solucionado, habló un poco con la gente, pero luego sin mediar explicación alguna se retiró nuevamente. Transcurridos otro par de minutos vimos como los roadies apresuradamente subían al escenario ¡¡¡a cambiar los setlist!!!… pensamos que simplemente cambiarían los temas que utilizaban samples, que no eran pocos, pero no fue así, simplemente los sacaron del show y todo terminó resumido a que perdimos 20 minutos y algo más de la presentación de la banda, lo que en la práctica y teniendo en cuenta lo que venían presentando a lo largo de la gira, significó 5 canciones menos. Una verdadera lástima.

qr2008_12Exactamente a las 19:30 horas la banda en pleno vuelve al escenario y Mike Stone comienza sin más a tocar el riff de NM 156, obviamente sin samples, ya no había caso, era eso o nada. La gente respondió agradecida, la espera había sido eterna, pero el «detallito», a juzgar por los rostros que pude ver, desanimó a varios. Más aún cuando comenzaron los acordes de Hostage, de Operation: Mindcrime II, no por el tema en sí, que es buenísimo, sino porque debía ser el temazo Screaming In Digital el que tendríamos que haber oído en ese momento. Pero bueno, ya no quedaba más que aceptar lo que había ocurrido y tratar de comenzar a disfrutar nuevamente del espectáculo, lo que en todo caso no costó mucho. Era Queesnrÿche lo que teníamos en frente, una banda con una trayectoria de más de 25 años encima y con discos que se han convertido en piedras angulares del estilo que ayudaron a dar forma. Los 5 músicos que la conforman son simplemente solidísimos cada uno en lo suyo, por lo que el show de a poco comenzó a retomar el entusiasmo logrado al inicio.

Continuaron en el mismo orden de OM II, es decir, con The Hands, el que una vez concluído dio paso al primer speech de la noche de Tate (creo que fueron 4 speech relativamente largos en total), en donde nos habló un poco de aquellos losers que deambulan por la vida, palabras que se transformaron a la larga en la presentación del siguiente corte, Bridge, una tremenda balada que encontramos en su álbum Promised Land, el que dio lugar a uno de los momentos más emotivos e íntimos de su presentación. El siguiente en la lista fue Another Rainy Night (Without You), el que fue coreado por toda la audiencia, al igual que Walk In The Shadows, proveniente de Rage For Order, que se transformó en uno de los tantos puntos altos de esta primera presentación de Queensrÿche en Chile.

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A continuación otro speech de Tate, esta vez para comentarnos que muchas fueron las bandas que los llevaron a reunirse y dedicarse a la música y que entre ellas estaba Black Sabbath, con lo que por supuesto marcó el inicio de Neon Knights, un clásico de la época de Dio y que fue versionado por Queensrÿche para su álbum Take Cover, de 2007. Los siguientes cortes en la lista fueron Last Time In Paris y Breaking The Silence, que la gente, por supuesto, conoce a la perfección por lo que la dinámica entre el público y la banda, principalmente Tate, se mantuvo siempre en buen pie; luego vino I Don’t Believe In Love, otro corte de OM I.

qr2008_02Es importante señalar que Geoff Tate, además de ser un vocalista fuera de serie, lo que ha dejado patente a lo largo de toda su carrera y que pudimos comprobar por fin en vivo, es un excelente frontman y un mejor aún interprete, lo que para el desarrollo de las letras de un disco como Operation: Mindcrime I es importantísimo. Cada una de las palabras fueron interpretadas con un histrionismo digno de actor. Desconozco absolutamente si Tate alguna vez dentro de sus carrera habrá tomado clases de actuación, pero que importa, la cosa es que la forma de interpretar cada texto de las letras de los temas, sobre todo los que vienen en OM I, fue todo lo que alguna vez esperé ver de Tate al cantarlas. Un punto realmente notable. Creo que no es necesario referirse al desempeño individual de los integrantes de la banda, solo señalar que cada uno es una mole en lo suyo, tal vez sólo destacar el importante trabajo de Eddie Jackson y Mike Stone en los coros que apoyaron la labor de Tate dándole el realce necesario a los temas en las partes que requerían de ello.

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The Needle Lies fue el encargado de continuar con el espectáculo. Otra fiesta se vivió cuando Rockenfield dio el vamos a esta canción. Claramente a esta altura del show NADIE se acordaba de los famosos samples… ¡que bueno! por que lo que Queensrÿche nos entregó en su presentación no fueron más que clásicos tras clásicos y que gracias a la ejecución de la banda y a la agradecida audiencia, no se vieron empañados por tan mala pasada. Menos aún claro, si lo que se venía, luego que Tate hablara un poco de la ciudad originaria de Queensrÿche, Seattle, era Jet City Woman y luego Eyes Of A Stranger, el que a la postre se transformaría en el último de Operation: Mindcrime I.

qr2008_37Ya no quedaba mucho de show y eso lo teníamos claro, pero también sabíamos que lo que se venía no era menor. The Lady Wore Black del primerísimo EP de 1983 y el himno Take Hold Of The Flame, de The Warning, fueron los encargados de dejar a la audiencia en lo más alto de las nubes, ya que la respuesta fue demoledora frente a este par de clásicos de la banda. Una vez concluídos, Queensrÿche se despide del público chileno, la lluvia de uñetas y algunas baquetas de Rockenfield fueron el souvenir que dejaron para algunos afortunados asistentes que lograron alcanzarlas. La banda se retira y el público al ver que se prendieron las luces, que la música ambiente de fondo volvía a sonar como en un principio y más aún cuando los roadies y técnicos comenzaron a desconectar y desarmar todo, entendió que al parecer ya no habría un posible encore para cerrar la noche.

Así fue como toda la gente que estaba en la parte que podríamos llamar galería del Teatro Teletón, se retiró a sus casas. Sin embargo, otros tanto sin creer que eso fuera todo y a pesar de las luces y la música de fondo, comenzaron a pedir a la banda y a corear su nombre por algo más de 10 minutos. Algo incrédulos al ver que a pesar del griterío no pasaba nada, nos dirigimos hacia la salida también, sin embargo cuando nos aprestábamos a retirarnos los gritos se hicieron más fuertes, subimos nuevamente para ver que pasaba, hasta que finalmente vimos como algunos roadies comenzaban a conectar algunos cables. En una actitud nunca antes vista 3 integrantes de la banda, después de 15 minutos o más, volvieron al escenario para interpretar un último tema.

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Tate explicó que solo serían 3 en el escenario (Wilton, Stone y él por supuesto), por lo que el público debía cantar con ellos el siguiente corte. Si damos como cierto que fuimos 1.200 los asistentes al evento, deben haberse retirado al menos 600. ¡600! fueron los que se perdieron sin duda el momento más íntimo y por lo demás, inédito que hayamos podido presenciar con una banda de la envergadura de Queensrÿche. Así fué como comenzaron los primeros acordes de esta versión semi-acústica de Silent Lucidity, su gran hit y en una versión de antología. Los 3 se mostraron sumamente a gusto interpetando el tema de esta forma, con poca luz, sin mucha potencia, pero de forma increíblemente amena, casi de fogata y con 600 voces cantando con ellos.

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Ahora sí, ya no quedaba más, Tate agredeció el recibimiento otorgado por el público, se despidieron y cerró con un Go Home!, una magnífica presentación, que independiente del sin sabor que dejó haberse perdido 5 temas -el que más me duele es Screaming In Digital-, de seguro será para muchos un excelente recuerdo y para otros un sueño hecho verdad.

Setlist:

01. Best I Can
02. NM 156
03. Hostage
04. The Hands
05. Bridge
06. Another Rainy Night (Without You)
07. Walk In The Shadows
08. Neon Knights
09. Last Time In Paris
10. Breaking The Silence
11. I Don’t Believe In Love
12. The Needle Lies
13. Jet City Woman
14. Eyes Of A Stranger
15. The Lady Wore Black
16. Take Hold Of The Flame
Encore:
17. Silent Lucidity