Primal Fear debe ser una de las bandas más prolíficas de la escena del Power Metal. A veintidós años de su excelente debut homónimo, los alemanes lanzan su decimotercer disco de estudio titulado “Metal Commando”, y que los trae de vuelta a su sello discográfico original Nuclear Blast luego de seis álbumes bajo el alero de Frontiers. A la ya establecida formación con tres guitarristas compuesta por Alex Beyrodt, Tom Naumann y Magnus Karlsson, junto a los fundadores Ralf Scheepers y Mat Sinner, se suma el nuevo baterista Michael Ehré (actual baterista de Gamma Ray, entre otros innumerables galardones). La deslucida carátula quizás no sea la más impresionante en la carrera de los teutones, pero como cita el dicho: “no hay que juzgar a un libro por su portada”.

El álbum abre con el primer sencillo de adelanto, I Am Alive, un tema potente y directo, con riffs bastante melódicos y ritmo enérgico que te ponen de buen ánimo inmediatamente. El gran despliegue vocal del incombustible Ralf se aprecia de inmediato con líneas vocales pegajosas y sus armonías marca registrada. Un gran comienzo que se extiende con la entretenida Along Came the Devil, una canción de medio tiempo llena de actitud rockera, cadenas y cuero, con un coro más comercial y contagioso. A pesar de dejarnos gusto a poco como primer adelanto del álbum, es una de esas canciones que crece con cada escucha. El trío de guitarristas se luce con dúos de guitarras gemelas y una tercera guitarra que sigue marcando el riff principal.

A continuación, tenemos un manjar para los fanáticos de la época inicial de la banda, me refiero a la brillante Halo. Sin caer en recursos nostálgicos innecesarios, los teutones se sacan un cañonazo de Power Metal directo a la vena y que podría fácilmente formar parte de “Nuclear Fire”. Es un tema que tiene todo para convertirse en un clásico de Primal Fear: veloz y melódico, bombástico y épico, se me acaban los adjetivos para describirlo. Uno de los puntos más altos del disco y una de sus mejores canciones, sin lugar a dudas. Con Hear me Calling pisan el freno y nos dejan retomar el aliento luego de tan frenético arranque. Es una pseudo balada bastante tibia que pasa un poco desapercibida, pero que en el contexto del álbum sirve para limpiar el paladar.

The Lost & The Forgotten se destaca por un enfoque más agresivo en los riffs, con actitud callejera y un Ralf inspiradísimo con sus afilados agudos y echándole la foca a medio mundo. Para los adictos a la velocidad, My Name is Fear es justo lo que estaban esperando, con un Michael Ehré impecable tras los parches, aplicando un imparable doble bombo como si su vida dependiera de eso. Nuevamente tenemos alucinantes armonías y solos de guitarra a toda velocidad cortesía de Karlsson y compañía. En contraste, I Will Be Gone es una suave balada acústica que te transporta directo a fines de los 80s, como si se tratara de una banda de Glam Metal tratando de crear un hit para MTV. Es una canción atípica para Primal Fear, pero funciona bien a pesar de todo.

Luego de este breve descanso, la excelente Raise Your Fists nos despierta de sopetón como una bocanada de aire fresco. Es una canción destinada para ser interpretada en vivo y hacer participar al público en el coro gritando a todo pulmón con el puño en alto. Los riffs son juguetones, el ritmo es contagioso y casi bailable, con muchas vibras ochenteras. Howl of The Banshee es otro de esos temas que recuerda a los triunfales inicios de la banda, con potentes riffs llenos energía y esas melodías vocales que solo un capo como Ralf puede crear una y otra vez. El dinamismo y la versatilidad de la banda se hace evidente cuando logran mezclar una gran cantidad de influencias e ideas en un solo disco sin perder su esencia.

Con Afterlife estamos nuevamente en presencia de un tema pesado y demoledor, con gran cometido por parte de Michael Ehré, dándole duro a la bataca mientras que Scheepers se manda una performance que justifica el haber sido considerado en su momento para reemplazar a Rob Halford. Mal que mal, la influencia de Judas Priest en el sonido de los alemanes es innegable, aunque con los años hayan desarrollado su propio estilo. Para cerrar tenemos Infinity, una épica montaña rusa de trece minutos que te hace pasar por todo tipo de sensaciones, con momentos llenos de ferocidad, extensas secciones instrumentales y delicados pasajes acústicos. Es probablemente la canción más ambiciosa en la carrera de los germanos, y le da un broche de oro a esa nueva entrega.

Con “Metal Commando”, Primal Fear demuestra que, a pesar de sacar discos año por medio, están muy lejos de quedarse sin ideas, siendo capaces de sorprendernos con una refrescante, balanceada y variada colección de himnos metaleros. La producción y la mezcla son impecables, con un gran sonido moderno especialmente en la batería. El núcleo compositivo liderado por el legendario Mat Sinner parece estar más inspirado que nunca, con una vuelta al sonido que los hizo populares a comienzos del nuevo milenio, y que les permite regresar en gloria y majestad al sello que los vio nacer. Es una lástima que la gira de promoción junto a Freedom Call haya sido pospuesta hasta el próximo año, pero seguiremos esperando atentamente la oportunidad de presenciar al comando de Metal alemán en acción una vez más.

Por: David Araneda