Apenas dos años se demoró Primal Fear en volver a poner en órbita otro disco. Aquél Unbreakable (2012) dejó bastante conformidad entre sus fanáticos, pues era muy sólido y con varias canciones que se destacaban. Era también un disco muy Primal Fear.  Y quiero detenerme en eso, porque, por más que sea una obviedad, es algo que hay que destacar. La banda desarrolla una consistencia y una coherencia que pocas bandas pueden llevar adelante de forma exitosa. Por lo general, las bandas que continúan con una misma idea por varios discos tienden a volverse repetitivas y les pasa lo peor que le puede parecer a una banda: aburrir a sus seguidores.

En ese sentido, creo que bien vale la pena indicar que Delivering The Black no es un disco que destaque por su innovación, ni menos por su originalidad. Vale decir (y por esto me detenía en su anterior trabajo), no es muy distinto a lo que fue Unbreakable. No llego a percibir cambios sustanciales, pero tampoco es que los esperara. Si uno escucha la discografía de Primal Fear, se da cuenta de que la propuesta se ha mantenido más o menos consistente durante sus diecisiete años de carrera. No suenan igual, claro, ha habido mejoras a lo largo de los años, pero la idea es más o menos la misma: Heavy Metal sin concesiones y directo a la vena. Y eso es lo que encontramos en Delivering The Black: diez buenas canciones de Heavy Metal puro y duro. Diez temas entretenidos que, si bien no harán escuela ni marcarán generaciones, cumple su gran objetivo: entretener y hacerte disfrutar del Heavy Metal. Podríamos decir que el disco es una especie de elegía al Metal.

Prueba de todo lo anterior es King For A Day, una canción puramente Primar Fear, con el sello Scheeper-Sinner por todo lados, un vendaval de Heavy Metal. Comienza genial, con riffs robustos y simples, pero muy enérgicos, de esos que contagian y ponen una sonrisa en la cara de inmediato; y tan pronto como se suman batería y bajo, te ponen a cabecear de buena gana. Esa batería tiene además un andar notablemente firme y consistente con lo que hacen sobre él las guitarras. Todo con un ritmo demoledor que se mantendrá durante la mayor parte de del tema. Es todo muy armónico y perfectamente bien estructurado, siempre con la idea de generar algo de mucho peso en mente. La interpretación de Ralph Scheepers es, como lo ha sido desde siempre, portentosa y sin baches. Se suman a eso unos “ladridos” proporcionados por las segundas voces que le dan un toque de agresividad preciso. Y además cuenta con tremendos solos de guitarra. Un arranque poderosísimo.

Rebel Faction tiene un epílogo monstruoso, digno de escena película bélica tipo 300. Una marcha a la batalla que uno no sabe cómo continuará, pero que deja ansioso por oír más. Las dudas se disipan de inmediato, porque tras unos pocos segundos comienza el asedio de Karlsson, Beyrodt, Sinner y Black, en lo que es un brutal estallido de Metal. Ahí, el que más se luce es Randy Black, porque su trabajo en batería, en especial a nivel de pies, es notable. Muy buen manejo de cambios de ve-lo-ci-da-des, intercalando golpes más pausados con otros más acelerados. Hasta ahí todo genial, pero cuando se llega al coro todo mejorará incluso más, porque las guitarras cesarán su asedio para sonar más calmas, pero como contraparte, la batería acelerará a fondo, al tiempo que de fondo comienza a escucharse un coro de voces majestuoso. Una especie de aplanadora que prepara el terreno para que segundos más tarde Scheeper se luzca como corresponde. Y vaya que lo hace, sobre todo hacia el final del coro, donde regala uno de esos agudos de su marca registrada.

Otra muy buena propuesta es la que nos trae When Death Comes Kocking. Arranca de forma magistral, con unos teclados marcando presencia de manera muy tenue; en seguida se suman unas guitarras acuáticas en la misma veta, y de pronto, casi sin que te des cuenta, empiezan a aparecer las cortantes guitarras eléctricas. Luego es la entrada de Black lo que marca el inicio del Metal más pesado, con un repique perfecto. La primera vez intuí que sería algo muy rápido lo que vendría tras ese inicio calmo y pausado, pero no, la banda elige seguir esa línea y se la juega con un medio tiempo. El resultado es fantástico, sobre todo por lo hecho por Ralph, porque si bien se trata de tonos medios y los versos transcurren con suavidad, le pone una garra increíble y mucha fuerza, sonando aguerrido y feroz. Tras ello viene el coro, que si bien no es nada exorbitante ni magistral, sí cumple gracias a su solidez y buena melodía. Más allá vendrán unos sonidos que recuerdan a Medio Oriente. No se entiende qué hacen ahí, pero suenan genial. Una muy buena canción, aunque no sé si se justifican los siete minutos de duración. Tras algunas escuchas, la verdad termina haciéndose algo repetitiva. Pero como dijimos: es una muy buena canción.

La cuarta ronda inicia más cargada hacia el Rock que hacia el Metal, aunque sin perder esa apabullante fuerza. Sin embargo, pronto va dejando ver su verdadero rostro y se manifiesta como un temón con las características clásicas del Heavy. Y además tiene un sonido añejo. Creo que bien podría figurar en alguna placa de bandas emblemáticas del género de los ochentas. Alive & On Fire es una canción que destaca por su sencillez y contundencia. Apela a la fuerza de sus riffs para imponerse y escapar de la intrascendencia, y vaya que lo logra. Solamente en su segmento instrumental, durante los solos de guitarra más específicamente, rompe esa simpleza y juega con estructuras algo más complejas, pero pese a esa sobriedad generalizada, logra brillar. Hay que destacar también al más que correcto coro con que cuenta, que yo feliz gritaría en alguna presentación en vivo.

La quinta canción en hacer su aparición es la homónima Delivering The Black. No es un corte que impacte ni que te vuele la cabeza tras la primera escucha, pero de a poco va ganando en atractivo. Nuevamente la apuesta es ir directo al grano y regalar riffs potentes, una buena base rítmica y sólidos versos durante puente y estribillo. Esto último es particularmente evidente en el coro, con versos que casi martillan en aire: «We run! With the Devil! We’re delivering the black. We run! The next level!» Letra muy sencilla, pero que cantadas de la forma apropiada, cobran un poder tremendo. Buena canción, pero como dijimos, requiere una segunda oportunidad.

Continuamos con Road To Asylum, que es otra patada en la cabeza. Es un despliegue de fuerza y contundencia de principio a fin. Desde los repiques de Black al comienzo, acompañado en todo momento por los afiladísimos riffs de Karlsson y Beyrodt, hasta el remate final, la canción destila poderío y huevos. El momento más alto es, como era de esperar, el estribillo, con unas líneas muy melódicas y bien pesadas, de los más gancheros en el álbum. Las comparaciones siempre son odiosas, sobre todo si hablamos de Scheeper y amigos, que ha luchado con todo su ser por desmarcarse de otras bandas, pero lo cierto es que no puedo evitar acordarme de Gamma Ray en algunas pajes, sobre todo en el estribillo. Sustancialmente más pesada y notoriamente menos melódico, pero algo hay. Y esto no es en ningún caso algo malo, simplemente es. Todo bien mientras suena bien. Gran canción, de lo mejor del álbum.

Ahora nos encontramos con One Night In December. Tremenda composición, que en lo personal resalta como la mejor de la placa. Es cierto que se perciben distintas influencias, especialmente las que provienen del Power Metal de comienzos de los noventas, pero el tema tiene el sello de denominación de origen de Primal Fear. Ese puente, por ejemplo, podría estar perfectamente en un Sigh No More de Gamma Ray, y los segmentos iniciales y finales, tienen un aire al material de finales de los 90s y comienzos de los 2000 de Helloween (me acordé de If I Could Fly), pero en la suma final es una canción propia de Primal Fear. Dura un poco más de nueve minutos, y la verdad es que puente y estribillo se repiten varias veces, pero muy curiosamente no se torna repetitiva. Atribuyo a eso a lo entretenida que es, a lo bien logradas que están las distintas partes y a la fluidez con que se van sucediendo éstas. El estribillo, por ejemplo, claro, se repite varias veces, pero es tan buena la melodía, que uno quisiera escucharlo incluso más veces. No aburre ni cansa. Por lo demás, es una de las pocas instancias en donde los teclados de Magnus Karlsson se notan de forma tan evidente, casi a nivel protagónico, y digamos que es un recurso que queda muy bien. Le da otro cariz a una canción que ya es tremenda.

El sonido de una incisiva sierra da la bienvenida a Never Pray For Justice. Para el anecdotario: cuando escucho un disco por primera vez, me gusta hacerlo con un volumen considerable, para tratar de percibir tantos detalles como sea posible. Cuando comenzó a sonar esta canción, con el volumen casi a tope, casi quedo sordo. Y los vecinos deben haber pensado que estaba cortando algún árbol, cosa bien rara, porque vivo en un decimoprimer piso. ¿Qué hace ahí esa sierra? No lo sé. Solo para darle algún toque, creo. Never Pray For Justice es una entretenida canción. No aporta absolutamente nada nuevo, pero se deja escuchar gracias a su paradigmático coro. Es uno de esos que tiene todos los elementos de un clásico: un mensaje de optimismo, mucha fuerza en la interpretación, y un ritmo golpeado que casi parece un grito de batalla. Más allá de eso, los solos son alucinantes, así como los fraseos de las guitaras a lo largo del tema. Una más que correcta canción.

La novena pista es una balada de nombre Born With A Broken Heart. Tiene buenos momentos, pero en general, no es muy distinta a otras cientos de baladas que hemos escuchado en el pasado. Bonitos arreglos, buenas melodías, interesantes orquestaciones y una correcta interpretación de Ralph, pero le falta ese golpe, ese momento de inflexión que la haga ser única y memorable. Más bien parece de esos cortes por cumplir que las bandas a veces hacen. No me parece trascendente. Sobre el final hay una movida muy interesante por parte de Scheeper, ese podría haber sido el gran despegue, pero llega muy tarde, cuando la canción ya comienza desvanecerse. Lo dicho: más allá de un aceptable coro y del hecho de no ser una mala canción, no tiene mucho por ofrecer.

La décima y última pista del álbum es Inseminoid, una muy buena canción que retoma el poderío y la velocidad que pudimos apreciar sobre todo en las primeras entregas. Quizás es la canción más powermetalera del trabajo, por cuanto se juega por el lado más vertiginoso. No cuenta con muchas variaciones y el ritmo acelerado y casi inalterable de sus cinco minutos de extensión puede sobrecargar un poco. No se aprecia una gran diferenciación entre el puente  y el coro, por lo que puede llegar a hacerse algo plana, pero de algún modo resulta agradable. A su favor podemos decir eso sí que cuenta con algunas buenas intervenciones a nivel de batería, pues hacia el final hay una especie de mini solos consecutivos en los que Black demuestra todo su talento. El solo simultáneo de guitarra es muy acertado, porque pone una cuota de brillantez ahí donde hace falta.

Más allá de algunos baches sobre el final, Delivering The Black es un disco bastante bueno, muy entretenido, y que se deja escuchar con facilidad. No tiene mayores pretensiones que exhibir un Heavy Metal directo y sin adornos para los fanáticos que valoran el Metal más tradicional. Hacía un buen rato que un disco no me entretenía tanto y se me hacía corto, como fue el caso de este trabajo. Como dijimos al comienzo: no es un paso adelante en el progreso de la banda, pero algo me dice que Primal Fear no tiene intención en dar ese paso, pues están bastante cómodos donde están, y esta placa es la muestra de que no es menester andar innovando, no cuando lo que has hecho siempre sigue funcionando.

 

12 comentarios
  1. Diego A. Arcis Dice:

    Los dos primeros álbumes de Primar Fear son excelentes, de ahí les perdí un poco el rastro, pero ahora me ha costado retomarles, como que algo les falta… escucharé este disco!

  2. Starship Trooper Dice:

    Estoy muy de acuerdo con el review. El disco no tiene la intenciones de innovar, sino que, tal como Unbreakable, pretende entregar buenos trallazos de heavy metal, y lo logra bastante. El trabajo es muy entretenido, temas veloces como Road to Asylum, Rebel Faction o King for a Day son sólidos como rocas; ahora bien, en los temas más lentos ya no me llena del todo, el tema largo me aburrió un poco, por ejemplo. Caso aparte el amigo Randy Black, quizás las mejores baterías que ha grabado en su carrera son en este disco, tiene un swing increíble el tipo.

    En fin, hay buenos riffs, Scheepers cantando bien como siempre, base rítmica sólida, un puñado de temas no innovadores pero si muy divertidos de oír.. que más se puede pedir, buen trabajo de los alemanes!

  3. Kmasterz12 Dice:

    De Ellos escuche algo que no me gusto Para Nada sobre la nueva Gira en un foro español mucha gente comento que la banda realizo Playback en muchas de las canciones y subieron hasta videos de eso…ojala no sea asi.

    Por Otro lado me sorprende que Gamma Ray Lanzo video de una Nueva Cancion Hellbent hace ya casi una semana y aun no lo ponen por Aka.

    • Chronologo Dice:

      Creo que al playback se refieren con la voz de Ralf más que nada, pero igual creo que es una lástima. Sabemos que Ralf esta más viejo, que ahora necesita más apoyo de reverbs y delays pero al punto del playback? Además no se mandaron niun bis, y se fueron sin despedirse de uno de los conciertos en España, lo que me trae a la memoria aquel día que vinieron con Anvil

  4. Chronologo Dice:

    Me gustó mucho más que el Unbreakable en términos generales, One Night In December es el PEDAZO de tema y junto con Inseminoid son lo más alto del disco.

  5. jano Dice:

    un muy buen disco de esta banda, hace mucho no escuchaba un disco tan entretenido, directo a la Vena, como estos teutones saben hacer.

  6. Baco Dice:

    Buen disco para quienes les guste lo que hacen estos alemanes. ( Digo esto por que por ahí a muchos todavía les ronda el prejuicio de ser banda clon de Judas), a mi por lo menos me entretienen.Del disco,se puede decir que tiene temazos, y otros no tanto, pero en general sin grandes caídas. No esta mal, pero me gusto mas Umbrekeable, y sin duda esta lejos de Seven Seals( 2005) lo mejor que han hecho a mi gusto.

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