¡Metal para la misa! Olvidémonos de la imagen, el maquillaje, los disfraces de cardenales y todos los “hallelujah” que Powerwolf festeja en la mayoría de sus canciones (de la misma manera que Manowar usa “steel” y Stratovariusin the sky”), porque este pérfido aire de santidad corrupta se origina a partir de algo más de fondo, de la música. Es curioso que por más que se cuelguen de varios lugares comunes del estilo, logren sólo con el órgano de Falk Maria Schlegel y la voz de registro tenor y timbre tan eslavo de Attila Dorn, transmitir esa atmósfera de catedral de Europa del Este que le da un atractivo muy particular al Power Metal de este conjunto, una sutil originalidad, lo suficientemente llamativa para sentarse a revisar.

Cierto, como que uno presiente lo que se viene, como que uno conoce lo que se aproxima, pero sigue siendo interesante. Incluso sorprende por las combinaciones y la calidad, con uno convenciéndose de que esto no lo escuchará en ninguna otra banda más…

Veamos, la propuesta de Powerwolf es bastante singular, por decirlo de una forma diplomática. Y en cuanto a producción como en composición, Blood Of The Saints, su cuarto lanzamiento, ¡es más extravagante aún!, con señalar que Falk Maria Schlegel se sale con la suya yendo a una iglesia del siglo XIII para grabar allí el órgano, las voces de 40 coristas y quizás qué otras cosas más herejías, marcando diferencias de sonido que se notan en un marco aún más litúrgico, ensortijado y de ceremonia.

En todo caso, no se trata de un quiebre con respecto a Bible Of The Beast, CD que le construyó el lugar que Powerwolf tiene ahora en la escena. Por el contrario, este trabajo es una confirmación sacramental de lo hecho el 2009, una “afinación de instrumentos”. Las parábolas de la Biblia vuelven a llenar el concepto, los clichés del Heavy Metal celebrados como eucaristía, ¡por supuesto que se asoman!, y todo más amplificado, causando que el material sea hasta más estrafalario de lo anticipado. Pareciera entonces que en Bible Of The Beast hubiesen sólo tanteado terreno y que en Blood Of The Saints se sueltan, con la confianza propia del éxito pasado y -por qué no decirlo- de contar con un mayor presupuesto, haciendo que todo vuele más libremente, sin compromisos.

Tal actitud provoca que convivan temazos increíbles con otros que si no se toman con relajo, pueden llegar a caer bastante mal, ¡o hasta hacer reír! Con esos límites juega en esta oportunidad la banda germano-rumana, en un Blood Of The Saints que a buenas y primeras es más antémico, producto de la sencillez que enseñan algunos tracks en sus melódicas vocales y letras. We Drink Your Blood, del video, hasta ahora el único adelanto del CD, es una muestra poco prudente de esta clase de pista ganchera por insistencia, con reiteraciones de la frase we drink your blood en los coros y las pausas hasta el cansancio. Si se le agrega el demoníaco tono sacerdotal que destella, logra que el corte no brille por su seriedad.

All We Need Is Blood mientras tanto, ¡empuja esta fórmula hittera a un nivel más inexplicable!  All we need is blood (blood), in the name of god (god) / …for all we need is blood / All we need is… all we need is… all we need is blood, blood, blood / All we need is… all we need is… all we need is blood, blood, blood / Hallelujah!!! Amen!!! En realidad, todo muy caricaturesco, entre cánticos sacristanes, fríos tonos líricos, órganos tenebrosos, ambientes de misa y sangrienta solemnidad, con unas guitarras que la transforman en una especie de secuela de Werewolves Of Armenia, pero sin ese toque licántropo / de Transilvania que lo caracterizaba. Hice el ejercicio de oír la canción viendo un capítulo de Conde Pátula y como que todo encajaba mejor. En fin, no deja de ser entretenido si uno se lo toma con humor, pero quienes piensen que es demasiado, estarán en todo su derecho.

Dentro de las composiciones pegajosas, Son Of A Wolf cumple con muchísimo más recato y eficiencia, a mi juicio, lo mejor logrado del esfuerzo en este campo. Aquí, el homenaje a Accept se evidencia más allá del título con un coro potentísimo, de arrastre melódico tremendo, sólido ritmo ochentero y sin olvidar -claro está- la oscuridad del órgano y los ensamblajes corales insertados al medio.

Con tales referencias, es evidente que Blood Of The Saints se va a los extremos, con sus perjuicios -eso es discutible- como también con sus grandes beneficios. Por ejemplo, aunque el disco es menos powermetalero, el único tema veloz es fácilmente superior a los que tenía Bible Of The Beast de este tipo, como Seven Deadly Saints o We Take The Church By Storm. Me refiero a Dead Boys Don’t Cry, de escuela Hamburgo ciento por ciento, con mucho aire a Kai Hansen/Piet Sielck en Iron Savior y con harto sentido de metal de calle… por supuesto, sin pasar por alto la mano de Falk Maria en los grandes diseños de ambiente vaticanista y los arreglos corales, aportando el “toque” Powerwolf al número.

Las joyas de este álbum sin embargo, a mi parecer, son Murder At Midnight y Night Of The Werewolves, donde las guitarras de los Greywolf son más protagonistas que las atmósferas de Schlegel, con melodías exquisitamente elaboradas encima de sólidos up-tempos maidenescos. En serio, quienes tengan en la cabeza obras como The Evil That Men Do, The Wicker Man o Out Of The Silent Planet, quedarán locos con Night Of The Werewolves, donde incluso pareciera que los mismos Adrian Smith, Steve Harris y Bruce Dickinson del Seventh Son Of A Seventh Son se sientan a escribir y grabar.

Panic In The Pentagram del Bible Of The Beast podría considerarse como una versión beta de estas dos pistas, con las mismas definiciones, estructuras e ideas, pero a todas luces muy superiores e inspiradas. El toque melódico de los leads es extraordinario, los coros son emotivos y me hacen pensar en lo siguiente: no sé qué otra banda en la actualidad es capaz de utilizar tales influencias de una forma tan notable como Powerwolf, ya que siempre es complicado tratar de sonar directamente como Maiden. Creo que Wolf en Legions Of Bastards también lo hace muy bien, aunque su inspiración la saca de The Number Of The Beast o Piece Of Mind. Powerwolf se dirige al Seventh Son, Brave New World e incluso The X Factor, reproduciendo un sonido más que alucinante. ¿Qué pasaría si Murder At Midnight fuera una canción de la doncella?

Otro corte a destacar es Sanctified With Dynamite, el favorito de Falk Maria Schlegel y que por algún motivo lo será. Desde el ángulo más sencillo, triunfa excelsamente donde Hammerfall fracasara el 2006 Threshold, es decir, haciendo un Heavy Metal épico y accesible con credibilidad y sin infantilismos, pese a los riesgos que Powerwolf corre al obsesionarse con sus extravagancias. Y no sólo eso, se da el lujo de impregnarle una dimensión sinfónica que llega a rozar a Nightwish, contrastando con la simpleza de las melodías vocales. Este mismo ritmo vivaz épico, metalero y orquestado se reitera en Phantom Of The Funeral, jugando de nuevo con tendencias germanas que explotan en el solo a lo Gamma Ray, junto con la fuertísima voz al más puro estilo Attila Dorn.

Otra variable curiosa de Blood Of The Saints es que el tema que mejor lo representa es el más corto de todos, Die, Die, Crucified, de sólo tres minutos. Tiene los coros sencillos y pegajosos de We Drink Your Blood y All We Need Is Blood,  los arranques enérgicos a lo Maiden de Murder At Midnight y Night Of The Werewolves, las influencias heavymetaleras más clásicas de Son Of A Wolf, como también los órganos, los coristas, el ambiente siniestro y corrupto, etc., todo resumido en tiempo récord y de muy buena manera. Y claro, ¡no podían faltar los hallelujah que me tienen harto! Sólo con ver la portada y escuchar Die, Die, Crucified, ¡uno capta de inmediato lo que Powerwolf ofrece!

Grabado en diversos estudios y hasta en una iglesia, como se comentó al principio, el sonido de Blood Of The Saints enseña gran profundidad, bajo una producción cuidadísima en cada una de sus etapas, pero con un atrevimiento que no hace más que sumarle puntos al resultado. No hay un tono default de las guitarras por ejemplo. Suenan duras cuando es necesario, orgánicas cuando las pistas son más de vieja escuela, y exquisitas en sus armonías cuando se requiere. Sólo de este modo se pueden apreciar los detalles de la oscura Ira Sancti (When The Saints Are Going Wild), excelente closure de material, sinfónica y muy eclesiástica en un comienzo, con Attila Dorn mostrando como en ninguna otra parte su entrenamiento de ópera clásica. Todo, para después despertar en una furia donde pareciera que los canonizados bajan del cielo para traer el fin del mundo.

A lo que iba: Blood Of The Saints se escucha más lleno que Bible Of The Beast, y ordenado pese a la cantidad de recursos. Las atmósferas de liturgia no sólo suenan más siniestras, sino incluso propias y únicas. Por eso encuentro que la producción es el punto más alto de la entrega, ya que para un álbum que no propone cambios notorios en la composición más allá de la amplificación de sus elementos, la calidad de sonido ayuda a que la música brille y se sienta más original.

Sólo queda decir que el relevo de baterista, de Tom Diener al holandés Roel van Helden, no trae consigo ningún cambio en el espectro sonoro. ¡Nada más que agregar!, sólo dar constancia de la entrada de un nuevo integrante, ¡que más encima no aparece en las fotos promocionales!

No hablemos de madurez al final, sino de los años dorados de Powerwolf ya que, muy posiblemente, estamos siendo testigos de los mejores días del conjunto. Si llega a trascender en la escena en el día de mañana, será por estas canciones. La producción es soberbia, los temas están a la altura del estándar técnico y el grupo afianza su sonido característico, sin modificarlo pero enriqueciéndolo, tanto en lo esencial como en lo accesorio. A pesar de habérseles pasado la mano en un par de ocasiones con ciertos abusos, Blood Of The Saints puede sostenerse como la mejor entrega de la banda, sin perjuicio de lo realizado desde el 2005 hasta la fecha.

13 comentarios
  1. guyo Dice:

    si este señor exige ser «original» para ser escuchado no deberia escuchar ningun disco de maiden despues de su debut y no tiene el mismo criterio para dicha banda, eso molesta

  2. mindfreack Dice:

    banda regalona al maximo de powermetal.cl debo reconocer que las primeras veces que se hablaba aca de powerwolf me calento menos que sol de invierno pero con este disco me dio por buscar recetas reposteriles GRANDE bien hecho buena cancion portada exelente te pasaste!!

  3. gonzalo Dice:

    que buena banda, los discos anteriores los encontré los 3 bastante buenos, claro el último para mí el mejor, me dieron muchas ganas de escucharme este, se agradece la reseña.

  4. Pedro Dice:

    El Bible of the beast es bastante bueno, sin embargo Powerwolf me suena a sátira y me es difícil tomarlos en serios.

    En Youtube escuché Sanctified with Dynamite, suena interesante, tiene riffs en la vena de Running Wild. Habrá que chequear el disco cuando salga….

  5. Sebastián Aranda Dice:

    Powerwolf es de las mejores bandas que jamás he oído y no exagero, me encanta esa manía de ellos por darle a la música un marco casi litúrgico. Demás está decir que he oído todos los temas, y ninguno llega a ser «malo».

    Me fascina cada vez que dicen «Hallelujah» o cuando hablan/cantan en latín, sobre todo cuando es con esos arreglos corales y la voz de Attila que va de registros agresivos a registros de opera, y para colmo es de Rumania.
    Para que hablar del teclista, o bien, organisista, excelente la atmósfera que dan, y como no si graban hasta en un iglesia…
    En cuanto a los hermanos Greywolf, genial como ponen el poder con esas melodías «barrocas» que se combinan bastante bien con sus riffs pesados que me recuerdan la tocatta en re menor de Bach.
    Todo esto se refuerza con la batería.

    Maravillado me tiene esta banda, espero que algún día pasen por Chile, ¡y ofrezcan un gran concierto!

  6. El Patan Dice:

    Tremendo pedazo de disco, este album es aplastante, te agarra y no te suelta mas, no tiene pausas, no tiene baladas, todo el rato machacando, machacando, machacando, taladrando el craneo con todas las melodias, sonidos, atmosferas, lobos aullando, aleluyas, organos, riffs, oscuridad, ufffff….

    Lo mejor que he escuchado en power metal en AÑOS, pero en AÑOS… creo que lo ultimo que me volo asi la cabeza cuando aparecio y lo escuche por primera vez fue el Vain Glory Opera de Edguy o el Glory to the Brave de Hammerfall..

    Powerwolf la esta llevando, y la esta llevando bien pero bien firme….

Los comentarios están desactivados.