Probablemente esta sea la primera vez que nos abocamos a reseñar el trabajo de una banda que en realidad no existe como tal, sino que más bien es la renderización “en carne y hueso” de un puñado de guerreros proveniente del universo de los videojuegos y que además de blandir espadas y martillos, interpretan esta música que tanto nos gusta.

Pues entonces, ¿de qué se trata esto realmente? Hace algunos años atrás, RIOT Games (Compañía desarrolladora de videojuegos) tuvo la idea de que cinco personajes del juego League of Legends” se unirían para formar el mejor grupo de Metal del cyber-mundo LOL. De esta iniciativa salió el disco “Smite and Ignite” que, lejos de pasar inadvertido, capturó la atención del círculo metalero cosechando un éxito respetable con algunas de las canciones de dicha placa. Este hecho provocó que RIOT Games se tomara este proyecto aún más en serio y planificara lo que sería la producción de un segundo disco y con una alineación más que robusta para catapultar definitivamente este spin-off dentro de la órbita metalera mundial.

Es así como llega a nuestros oídos “II: Grasp of the Undying”, segundo larga duración de la cyber-banda Pentakill. Esta placa fue grabada y asistida por grandes nombres de la escena actual, lo cual le da un peso específico difícil de pasar por alto. A Rich Johnson y Per Johansson, Danny Lohner y Mike Pitman entre otros, se suma la gran Noora Louhimo de Battle Beast, el legendario Tommy Lee (Mötley Crue) aportando desde la batería, y quien más que uno de los regalones de la casa y la escena mundial para encarnar la voz principal de este proyecto, el vikingo del norte, Mr. Jorn Lande.

Vale decir que resulta indudable que la marca LOL posee un arrastre gigantesco en términos comerciales, considerando que según el periódico británico The Guardian, “II: Grasp of the Undying” ha tenido un éxito rotundo en términos de ventas: ha alcanzado el top 40 en Billboard, y el número 1 en la sección de Metal de iTunes, hecho remarcable si consideramos la naturaleza ficticia de este proyecto. Dicho esto, no nos queda más que revisar de qué está hecho este material y si es tan bueno como señala la prensa internacional.

El disco arranca con Cull, de comienzo acústico, con efectos y armonías que nos recuerdan los trabajos de Lande como solista. Guitarras distorsionadas y el redoble de los cueros transforman el suave inicio en una descarga de ese Heavy/Power Metal que tanto nos apasiona. Una canción llena de colores, arreglos instrumentales y sucesiones de ritmo que acompañan la voz desgarrada del vikingo, dando forma a una canción que imprime fuerza y lo que es más importante, mucha pasión. Buena elección como opening track.

Con Mortal Reminder el disco entra en tierra derecha sin especulaciones. Un riff agresivo, doble pedal a fondo y atmósfera más oscura que luminosa dan paso a una de las mejores canciones del disco. Muy buen trabajo en los teclados alternando el mood de la canción en los momentos precisos, a veces más siniestro, a veces más solemne, desembocando en un caos final que consolida el primer mazazo del registro. En el tercer track, Tear of the Goddess, irrumpe en escena Noora Louhimo con una interpretación impecable para una canción ídem. Toques de modernidad, algo de Metal progresivo y abundante elegancia son los principales ingredientes de esta composición de ritmo ligero y melodía pegajosa.

Infinity Edge arranca muy bien con un sólido riff de guitarra y la fuerte presencia de sintetizadores, creando esa particular atmósfera de modernidad y frescura que caracterizan a este disco. La voz de Per Johansson entra en escena, quien es poseedor de un timbre muy particular, tipo Nils K. Rue (Pagan’s Mind), quien se va mimetizando con el estilo vocal desgarrado de Jorn que una vez más nos deleita con reminiscencias del mismísimo David Coverdale. Correcto tema que quizá no entra a la primera, pero que gana a medida que se va escuchando.

El quinto corte, Dead Man’s Plate, comienza con un riff bastante denso y teclados que delinean un aura siniestra, dando forma a una composición que baja las revoluciones del metrónomo, pero que marca paso firme y que nos trae de vuelta ese sonido propio de JORN. Arreglos vocales con una distorsión un tanto aggro aparecen hacia el final del tema, que se percibe más bien plano, ausente de partes que te inviten a cantar o cabecear como corresponde.

Lo que sigue es lamentable: The Hex core mk2 es un experimento que se acerca demasiado al aggro/industrial y no aporta en absolutamente nada al disco. Es un semi-instrumental que a pesar de contar con Tommy Lee en los cueros, se puede ir directamente por el desagüe. Por suerte el siguiente tema, The Bloodthirster, trae el heavy metal de vuelta. Una propuesta de sonido moderno como es la tónica del disco, pero con un interesante trabajo de guitarras y melodías desafiantes en los sintetizadores anteceden la extraordinaria voz de Jorn Lande, que llena absolutamente cualquier espacio que deje la composición. El noruego es la estrella del equipo y de eso no hay duda. Uno de los buenos temas de la placa.

El disco sigue con Frozen Heart, que con un riff bien Nevermoreano, un bajo sonando más poderoso que nunca y aires algo Djent, nos trae de vuelta la voz de Noora, quien está vez a dúo con Jorn Lande protagonizan una canción melódica pero a la vez densa, de cielos nublados y algo misteriosa en su concepción. Y ya entrando en la recta final aparece la bomba del disco, Rapid Firecannon, una furiosa inyección de thrash metal irrumpe a mil por hora, recordando en algunos pasajes los mejores tiempos del thrash ochentero. Ya quisiéramos escuchar algo así en el actual Megadeth o Anthrax. Doble pedal a ritmo endemoniado, guitarras estridentes y un Jorn más desgarrado que nunca entregan los pasajes más rescatables del disco sin duda alguna.

Cerrando el disco suena Blade of the Ruined king, una pieza de música sinfónica al más puro estilo Rhapsodiano, que la verdad deslumbra por su elegancia y magnificencia. Muy bien logrado el final de la placa. Cinematográfico, épico y bien metalero por supuesto.

Finalmente, ¿qué podemos rescatar de este particular trabajo? En el lado positivo de la balanza, está el hecho de que esta placa consolida a Pentakill como un proyecto musical serio, dejando de ser simplemente una idea loca de banda ficticia para promocionar un juego, y esto primordialmente por la calidad y consistencia del producto entregado. Se percibe como algo absolutamente serio y el contexto videojuego pasa a ser una mera anécdota. También cabe destacar que el nivel interpretativo de la banda en general es de primera línea, con dos o tres composiciones de alta factura .Demás está mencionar el gran nivel exhibido por nuestro noruego regalón Jorn Lande. En el lado negativo de la balanza se encuentra la falta de consistencia que haga sentir el disco como un todo… se percibe como una colección de canciones con distintas influencias más que un álbum compacto. Tampoco encuentras temas que te vuelen la cabeza a la primera escucha. Y lo peor del disco es sin duda la inclusión de esa mala versión de metal industrial llamada The Hex core mk2.

Sumando y restando, el disco es disfrutable. Muchos lo encontrarán derechamente bueno, y otros, ligeramente sobre el promedio. Yo me quedo con la sensación de que cumple y es una agradable sorpresa gestada de un proyecto que vive como spin-off y no como una banda 100% dedicada a la producción de material propio. Sin embargo, aún tiene camino por recorrer si la intención es acercarse a las grandes ligas del Heavy Metal. Veremos si Pentakill seguirá vivo para entregar una tercera parte durante los próximos años, o si el periplo musical de este videojuego llega hasta aquí nomás. Mis dardos apuntan al tercer capítulo de esta historia.