Toca el momento de reseñar a una de las agrupaciones que poco a poco han ido forjándose con esfuerzo y voluntad una carrera que ya ha empezado a dar sus réditos. Digo esto porque el quinto disco de los alemanes de Orden Ogan si bien sigue haciendo pensar que ellos no han reinventado nada, que técnica e instrumentalmente es muy seguro que existan muchas bandas mejor que ellos, al menos por  su perseverancia y trabajo no se quedan atrás, siendo esto precisamente el punto a través del cual han ido demostrando que es factible superarse y seguir escalando posiciones. Y es que cualquiera que haya escuchado ese primer EP del 2004 Testimonium A.D. sabrá perfectamente que su base folk power metalera sigue siendo la misma que hoy en día, que las limitaciones de Seeb Levermann en voces no han variado demasiado y que sus influjos principales sigue siendo el legado creado por Hansi Kursch, André Olbrich y compañía, por lo tanto si has escuchado trabajos como Easton Hope o el anterior To The End notarás que la banda oriunda de Arnsberg han definitivamente dado los pasos necesarios para que de forma paulatina estén desmarcándose del resto para formar parte de “los de arriba” en materia powermetalera. Y si no fuera así, dejemos que un par de hechos den más luces sobre el particular: tras el lanzamiento de este álbum ahora en enero han comenzado una exitosa gira por Europa nada menos que junto a Hammerfall (sabemos que los suecos gustan acompañarse de bandas que hagan atractivos sus carteles en términos de popularidad), mientras que en su natal Alemania la banda ha roto su propia marca en los charts musicales entrando tan solo en el puesto 16, nada mal para una banda de metal que en el 2012 con To The End había estado en una honorable posición 41.

Por lo general Orden Ogan es una banda que trata de estar inmerso en todos los detalles que aparejan sus lanzamientos. La carátula siempre es un detalle no menor para cualquier agrupación de este género y en este caso han vuelto a trabajar con el mismo artista que ha hecho todas sus anteriores portadas, un amigo cercano como es Andreas Marshall (Running Wild, Hammerfall, Zenobia, Obituary, Blind Guardian y un largo etcétera) logrando una portada oscura de tintes casi góticos (algo que también han traspasado a su imagen personal como se puede apreciar en el excelente video que han rodado para el single F.E.V.E.R), mientras que en la producción ha sido el mismo Seeb quien se ha encargado de esta, así como también de las mezclas dando en general un sonido bastante potente, cristalino con mucho acento en los arreglos orquestales y corales.

Tras un instrospectivo intro, con unos “mmmmmhhh” de fondo muy al estilo de películas como “El Hobbit” se va preparando un ambiente solemne para el primer golpe como es el poderoso Ravenhead tema en el cual de inmediato van mostrando que además de contar con un sonido potentísimo y pulcro, llevan su estilo hacia un power metal con bases tradicionales en esa habitual línea germana reminiscente de Blind Guardian, tomando los aspectos más agresivos de sus primeros discos pero sin olvidarse de esa línea más intrincada de los últimos años, pero ojo que tampoco se pierden en convertirse en una vulgar copia, para mi gusto el sonido de Orden Ogan es a la par que oscuro, mucho más moderno en ciertas ideas, incluso rayando en géneros que no necesariamente son tan melódicos como el thrash, el folk o el metal más pagano (algo también explicable desde que muchos de sus integrantes en el camino han transitado por bandas de los más diversos estilos metaleros como el metalcore, el black o el death metal).

F.E.V.E.R. es el single tanto para radios como para el video, y si has visto este último podrás quizás estar de acuerdo en que no pudo haber sido mejor escogido para estos fines. Un tema potente, glorioso, con unos imponentes coros para poner al máximo en el parlante, además de contener unas baterías marciales y unos riffs de afinación algo más baja, marcadísimos eso sí, un tema efectivo y ganador, con un Seeb incluso cantando algo más bajo y sucio, pero que se acopla muy bien con la intención melódica, sin dejar de lado esos arreglos folkies que aparecen hacia el final del tema. Si no terminas por aprenderte ese coro “False Believer, True Deciver, She’s the Fever, …. Stealing the Life From You” mejor te regresas y le das Play las veces que sea necesario hasta que ello ocurra.

The Lake en cambio es un medio tiempo que hacia el estribillo rompe en un corte powermetalero al uso y con evocadores corales, en donde la figura del batero Dirk Meyer-Berhorn emerge con clase, devastando todo a su paso con su intensa forma de baquetear y darle a la doble pedalera. Ojo también con el buen solo central, breve pero también demostrando otra faceta en la cual la banda ha crecido enormemente durante estos años. Y enseguida, un susurro con una agónica voz de fondo nos da la partida para Evil Lies in Every Man rompe en otro potente corte, un uptempo de factura más épica y de elegantes arreglos de corte folkie, una vez más con esos coros tan típicos de las formaciones alemanas como si todo un ejército viniera detrás cantando en son de batalla.

Una de las primeras colaboraciones aparece en Here at the End of the World, nada menos que mr. Chris Boltendahl de Grave Digger acompañando a Seeb Levermann en un tema con un enfoque distinto, que arranca con una base moderna y tensa de riffs, cercano al thrash metal (de hecho esas rítmicas me recuerdan remotamente al clásico Arise de los Sepultura) aunque ya comenzada la estrofa vuelvan hacia el sonido power metalero que les es más habitual, siendo en el puente donde aparezca la característica voz gruñona de Boltendahl para de ahí despuntar en un coro sublime y majestuoso en un tema que en general transita por distintas melodías e intensidades, con arreglos sinfónicos y folclóricos finamente logrados. A Reason to Give es una pieza baladesca, de cuerdas acústicas con una ceremoniosa ambientación de místico carácter, cercana a unos Blind Guardian (quizás donde más se note ese influjo de los bardos) y que de a poco va soltando unas tibias melodías más pesadas

De ahí pasamos a un mucho más heavy y orquestal Deaf Among the Blind, puro speed power metal de la primera época de los de Olbrich, que salvo por los arreglos en coro, muy pomposos y omnipresentes, el resto es un temazo en donde la veloz batería de Meyer-Berhorn se roba el protagonismo por lejos, aunque claro, seamos justos y nos restemos mérito a los enormes riffs a cargo de Levermann y de Tobin Kersting. El tema Sorrow is your Tale además de ser un entretenido uptempo de épicas dimensiones, con ambientaciones ad hoc y una base rítmica directa y bien ejecutada con precisión alemana, destaca también por ser la otra gran colaboración en donde aparece nada menos que el buen Joacin Cans de Hammerfall haciendo de las suyas, tema que por lo demás gana en emotividad y sentimiento a pesar de que como decíamos más arriba, si lo ves por el lado de la creatividad quizás no sea mucha, pero la forma en que lo realizan te convence y te llega a lo más profundo del corazón de acero que cada uno de nosotros tiene. Y casi a modo de corolario tras cartón aparece una especie de outro para este tema en la forma del instrumental In Grief and Chains, no mucho aporte en realidad (perfectamente podría haber sido parte de la misma pista en conjunto con Sorrow is your Tale) para dejar al final una balada algo instrospectiva llamada Too Soon sin mucha sustancia salvo los potentes coros, ingrediente que como notarán, aparece marcando presencia a lo largo de todo el álbum, sin embargo fuera de eso, no mucho más que aportar. En todo caso, tras la escucha de lo que fue To The End, sigo pensando que después de Blind Guardian, estos chicos son los próximos llamados a liderar la escena del power metal melódico al menos en Alemania, un aporte claro y rotundo en cada entrega, sorteando con trabajo y mucho tesón todas las deficiencias que pueden aún presentar – cada vez más mínimas eso sí – , aunque de todos modos no es necesario tener a un virtuoso de las seis cuerdas ni aun próximo Bruce Dickinson o Rob Halford al frente para ejecutar buen metal, y que mejor ejemplo nos dan de ellos estos Orden Ogan.

 

4 comentarios
  1. Diego A. ARCIS Dice:

    He escuchado bastante poco este disco, sin embargo las veces que lo he hecho este ha sido muy disfrutable. Punto para los Alemanes!

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