Nightwish es, sin dudas, una de esas bandas que marca un camino. Una especie de «dominio» a nivel mundial que, con tremendos y trascendentes trabajos en su haber, han podido desarrollar un sonido sólido y potente a medida que pasa el tiempo, en donde los cambios en las voces parecen no haber causado mayor daño en el conjunto; es más, le ha permitido reinventarse y explorar nuevos territorios.

Esta vez, los finlandeses comandados por su estandarte creativo Tuomas Holopainen, rodeado por grandes músicos como Floor Jansen (voz), Emppu Vuorinen (guitarra), Marco Hietala (bajo y voces), Kai Hahto (batería) y Troy Donockley (gaita, silbidos y voces), presentan su noveno y muy esperado álbum, titulado “Human. :ll: Nature.”, donde las expectativas no se hacen esperar por los fanáticos.

El álbum abre con Music, tema que parte de una manera inquietante y que se intensifica cuando los tambores comienzan a sonar, tal cual fuera un ritual, siendo éstos silenciados abruptamente, para dar comienzo a la calma con un teclado de fondo mientras la coral hace de lo suyo junto al ensamble, bajando la intensidad para que la voz entre pacífica y sutilmente, avanzando hasta que la batería en conjunto con el bajo den la entrada al acople y comience la mágica de la banda, alcanzando éxtasis con los versos: «Music/ Fanning the flames of a mystery/ Deepening the listening/ Losing/ Yourself to the endless symphony/ Of now,» siguiendo de esta manera hasta terminar la canción con unos matices entre medio. Sin duda, un sólido comienzo del disco.

La obra sigue con Noise, unos de los sencillos lanzados por la banda previamente, tema potente que no deja nada a la imaginación y que recurre a sonidos y ritmos anteriormente escuchados, tal como lo fueran Shudder Before the BeautifulEndless Forms Most Beautiful«, 2015) o StorytimeImaginaerum«, 2011). En síntesis, un tema muy pegadizo y electrizante, con potentes riffs, orquestas y coros monumentales, nada que no se haya visto antes, pero con la factura esperada de una banda como esta.

Shoemaker es un corte más lento, i se le puede llamar de esa forma -dada la forma en que se viene gestando el álbum-, en donde se puede apreciar un tema con tintes de folk y progresivo, con un riff arrastrando la canción casi en su totalidad, con diversas discontinuidades entre medio. Sin embargo, el tema tiene un momento interesante sobre el final, con un relato seguido de un triunfal coro que pone el punto cúllime a la canción. Un gran final para un tema bastante atmosférico y que deja un sabor agridulce.

Harvest es otro de los singles presentados por el conjunto, con un inicio al son de los tambores abriendo paso a la voz de Troy, proporcionando una agradable tonada llena de encanto y melodía hasta llegar a la mitad del tema, donde el folk toma el dominio de la canción hasta el final. Esto quizás, no es algo que uno acostumbra a ver en Nightwish, pero sin duda aporta algo de dinamismo al álbum.

El disco sigue con Pan, uno de los puntos altos del disco, con potentes y electrizantes riffs cargados de energía, que es de alguna manera la esencia de la banda, en donde se puede apreciar el protagonismo de Vuorinen junto a su guitarra, proporcionando toda la energía a los coros y arreglos orquestales. Certero y directo tema.

El lado del folk nuevamente se hace presente con How’s The Heart?, un sutil corte con un estribillo plagado de emoción y sonoridad, que pone un sentimiento de gozo a medida que se repite. Este es tal vez una de las canciones más resalta en el álbum, pese a su simplicidad, en donde lo que más se aprecia es la sonoridad y melodía que tiene.

Procession posee un interesante comienzo, poniendo una atmósfera de intriga a medida que avanza y que crece en cuanto parte la voz, arrastrado esto durante gran parte del tema, hasta llegar casi al final en donde alcanza su clímax y continúa así hasta un incierto final. Un tema sin grandes matices, que pasa en el álbum relativamente sin pena ni gloria.

Tribal es un tema breve, pero por otra parte uno de los más experimentales que ha hecho la banda, con címbalos y tambores que, tal como lo menciona el titulo de la canción, evocan a rituales y cánticos de tribus, sin dejar de lado los enérgicos y pesados riffs que se vienen gestando. Potente corte que aprueba el examen que se acostumbra a hacer con temas que salen de la zona de confort.

Los dotes vocales de Marco Hietala se hacen presente en Endlessness, canción con un ritmo bastante pausado, en donde el bajista se desenvuelve de una forma macabra, creando una sensación de angustia, resaltada por los arreglos orquestales. Ya sobre el final, aparece la voz de Floor proporcionando la calma, y que se fusiona con la voz de Marco para terminar el tema.

El disco llega a su fin con All the Works of Nature Which Adorn the World, un extenso tema orquestal de más de treinta minutos dividido en ocho movimientos: Vista, The Blue, The Green, Moors, Aurorae, Quiet As The Snow, Anthropocene y Ad Astra, que hacen viajar por la mente a distintos parajes, apelando a los sentimientos y la emoción del oyente. Es muy difícil de describir o quizás resumir los pasajes y emociones que genera un tema tan extenso, aunque quizás no se llegue al punto que uno espera en el final de un disco. Requerirá varios exámenes -y probablemente también el paso del tiempo- para poder saber si esta, emotiva, atmosférica y arriesgada sinfonía ingresa dentro de lo que esperaban los seguidores de Nightwish.

En síntesis, podemos decir sin demasiado temor al error que la esencia de la banda aún esta presente en la mayor parte del álbum, con pomposos arreglos orquestales, sólidos coros operáticos con la imponente voz de Floor Jansen, potentes y electrizantes riffs. Sin embargo, son necesarias muchísimas más escuchas para lograr digerir si el afán innovador y compositiva y rebeldemente transgresor de Tuomas Holopainen le haya jugado una pasada algo excesiva -redundando en el folk, bordeando por instantes lo progresivo y quizás sobrepasando límites con las orquestaciones que tanto los caracterizan-, o si se trata realmente de obras magistrales que se enriquecen con el paso del tiempo y las diversas revisiones que se puede hacer. El disco deja la sensación de que la potencia, la actitud y esa cosa «imperial» que posee Nightwish sigue allí, viva y sana, pero que no termina de explotar completamente en un trabajo sólido, de factura incuestionable, pero que requiere un trabajo extra del auditor para lograr convencerlo.

Por: Samuel Lorca