Los conciertos tienen algo súper especial. Es el encuentro entre el artista y su público. Es la forma que tienen los fans de ver a sus bandas en directo y éstas de retribuir el cariño de la gente dejando todo en el escenario, poniendo el alma en esto tan bello que es la música. Y en el metal esto se acrecienta, puesto que el sentimiento por este estilo es casi religioso, especialmente en estas latitudes del mundo. Todo ello lleva a que la comunión artista – público se acreciente cada día más.

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La razón de este preámbulo es el fenómeno que produce Nightwish en nuestro país, y más aún, el fenómeno de Tarja Turunen. Es una de las artistas más queridas dentro de nuestra escena, lo que se demostró el pasado mes en la Noche Escandinava, junto a sus amigas y compañeras sopranos Marjut e Yngwild y la pianista Izumi, donde fanáticos de Nightwish repletaron el Teatro Tobalaba, con el único anhelo de ver a Tarja, en su otra y más grande pasión: la música docta. Además el cariño que ha profesado, no sólo Tarja, sino que el resto del grupo, al calor de la gente en Sudamérica, en contraste con la a veces frialdad europea, hacía presagiar que este concierto sería memorable, no sólo para los fanáticos de esta banda finlandesa, sino que para la banda misma.

Es que el fenómeno Nightwish, elaborado sobre la base de talento, composiciones maravillosas, y la angelical voz de Tarja, han traspasado las barreras de nuestro conocido y querido Power Metal, rozando estilos más oscuros y góticos. Por eso no extrañó la presencia de fanáticos del dark metal, entre la multitud que repletó el recinto de calle Manuel Montt.

Y la velada se inició puntualmente con los nacionales de Radaghast, quienes, pese al desconocimiento de la gente sobre quién sería la banda soporte, y a lo poco familiar que resulta una banda emergente en un concierto de estas magnitudes, logró sorprender al público que repletaba el recinto con un Power Metal de la vieja escuela, influenciado por los alemanes de Helloween, con un gran trabajo como conjunto, melodías afiatadas, muy buen sonido, y temas rápidos y poderosos, como The Magic Light Of nightwish2_conferencia4Power o la poderosísima Son Of The Silence, además de ejecutar de muy buena forma un himno del Heavy Metal, Hail And Kill, de los reyes del Metal, Manowar. En suma un gran show, al que quizás le faltó una introducción apropiada y un poco de trabajo en escena, debido quizás a la ansiedad de participar por primera vez en un evento de esta magnitud, pero sin dudas gratamente sorpresivo, que encendió los fuegos y mostró que en Chile existen grandes bandas emergentes. Y Radaghast es una de ellas. Es de esperar que sigan por la buena senda, que los humos estén donde corresponden, porque poseen un gran potencial. Gran debut.

Setlist de Radaghast:

– God Of Thunder
– Son Of The Silence
– Fly To Live
– Hail And Kill (Cover de Manowar)
– The Magic Light Of Power – Freedom For All

Tras una espera corta, luego de la salida de Radaghast, las luces se apagan, lo esperado estaba a punto de comenzar, y un sinfónico intro inunda cada rincón del Providencia, al tiempo que los primeros acordes de Bless The Child, de mano de Jukka, nos indicaban que esto había empezado…, entra el resto de la banda en su conjunto, y es imposible poder despegar los ojos de Tarja, vestida con un ceñido y gatubélico traje negro -que sacó aplausos por sí solo y motivó chilenismos varios, incluyendo el fantástico «mijita rica», que enrojeció el blanco rostro de porcelana del ángel de Finlandia-. Comenzaba una noche mágica, en la que su belleza y talento, venidos de esa celestial voz, nos hacían presagiar que algo inolvidable vendría. A pesar de que su voz sonó algo baja en un inicio, esto duró un tiempo breve, y pudimos comenzar a disfrutar de ese perfecto caudal vocal que nos entregaba segundo a segundo. Impresionante el momento al final del tema que abre su último trabajo, Century Child, donde Tarja queda sola cantando con las luces puestas sobre ella, lo que arrancó los espontáneos aplausos de un público que ya, antes de comenzar el concierto, estaba absolutamente entregado.

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End of All Hope, con ese inicio similar a Wishmaster, prosiguió con la descarga. Un tema con un poderosísimo sonido, apoyado por la fuerza y la fantástica técnica de Jukka Nevalainen en la batería, que se lució durante todo el concierto. La velada continuó con un guiño a su anterior disco, el gran Wishmaster, con la preciosa Come Cover Me, donde nuevamente la dulzura total de Tarja deslumbró. Es una redundancia, pero uno no puede dejar de admirar semejante voz… y semejante belleza. The Kinslayer, uno de los mejores temas de Wishmaster, fue la siguiente en la lista, hizo que el público cantara y disfrutara de forma extásica, con mucha fuerza, y marcó el comienzo de una mayor notoriedad por parte de Marco Hietala en el bajo y en las voces, ya que aporta experiencia a la banda, además de su gran carisma, a través del cual muchas veces se robó la película (demostrando además a algunos músicos que es posible tocar bien y fumar arriba del escenario). Todo ello da un notable plus a la banda y un gran complemento a la dulce y potente voz de Tarja.

Esta influencia de Marco se hizo patente en uno de los mejores temas de la noche, la fantástica Dead To The World, donde el dueto dorado finlandés, conformado por las voces de Marco y Tarja, hizo gala de una combinación notable, perfecta y sin baches, notándose sobremanera las horas de ensayo y duro trabajo para lograr tal química. El concierto prosiguió con el single de su nuevo trabajo, la hermosísima y emocionante Ever Dream, ejecutada de forma preciosa y precisa, con notables intervenciones en los coros por parte de Hietala. En aquel momento se produjo un inconveniente técnico, provocado por la efervescencia del público, que hizo que las rejas que separaban al público del escenario comenzaran a ceder e incluso que una de éstas se rompiera, lo cual provocó una pequeña suspensión del concierto debido a que se temía por la integridad de las personas cercanas a la barrera; este tiempo fue utilizado sabiamente por algunos fans para salir un poco del teatro y respirar un poco de «smog puro».

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De vuelta al infierno en que se había transformado el Teatro Providencia, la banda volvió con Tenth Man Down, de su EP Over The Hills and Far Away, tema con el cual el público disfrutó bastante. Y luego vendría una gran sorpresa , pues la diva del Power Metal mundial se retiró por unos momentos del escenario, para dar paso a un cover, Crazy Train, de Ozzy Osbourne, tema que, a pesar de ser ejecutado de forma bastante original y muy bien cantada por Marco, contó con una participación algo tibia de la mayoría del público, debido al vacío que se sintió con la ausencia de Tarja en el escenario.

Con el retorno de Tarja, vino el único tema del increíble Oceanborn ejecutado en esta velada,nightwish2_04 la superlativa Sacrament Of Wilderness. Fantásticos cambios de ritmo y la inigualable voz de la diva sacaron brillo a este ya clásico tema, que fue ejecutado un par de tonos más abajo que la versión original. Posteriormente vino quizás el tema más pesado de Nightwish (de hecho así fue presentado por Marco), Slaying The Dreamer, ejecutado de forma magistral y sin ningún tipo de baches, en lo que fue la tónica de la noche. Un riff afilado por parte del sobrio y muy correcto Emppu, y voces «childrenofbodomianas» por parte de Marco, más la dulzura de Tarja (especialmente en el final) potenciaron aun más la descarga energética de este tema.

Con la extensa Beauty Of The Beast, que contó con momentos muy emotivos, y en el cual apreciamos a Tuomas Holopainen -quien, hay que reconocerlo, se llevó gran parte de las preferencias de la fanaticada femenina que asistió en masa al concierto- absolutamente absorto y comprometido en su música, como toda la noche, comenzaba a cerrarse la primera parte del show, la que culminó con la muy energética Over The Hills And Far Away, de su EP homónimo, disfrutado a rabiar por las 1.500 personas que agotaron las entradas para el concierto. Quizás Nightwish quiso dedicar esta canción al público local, asociando el tópico de la canción con el cruce de la Cordillera de los Andes y la llegada a nuestros valles. Bueno, eso es algo que sólo Nightwish nos podrá responder.

Pero el público quería más. De hecho, Nightwish no podía irse de Chile sin regalarnos ese tema, que le da el nombre al anterior trabajo de este quinteto, que tanto pedía el público. Pero para eso habría que esperar.

Con Sleeping Sun, tema con el cual la banda volvió al escenario, el público se dejó llevar por esa tibieza hipnotizante que genera el sonido de Nightwish, una especie de brisa de aire tibio en medio del desierto blanco, todo ello sumado a la hermosa vestimenta con la que Tarja salió a escena. Finalmente el turno de recordar a su primer trabajo, Angels Fall First, llegó con la emotiva Beauty And The Beast, en el cual nuevamente el dueto compuesto por Tarja (The Beauty) y Marco (The Beast) funcionó de forma notable, lo que se hizo notar especialmente en el dialogo que abre la parte vocal del tema, sin lugar a dudas excelente.

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Y el momento tan esperado por la fiel fanaticada chilena llegó. El cierre del show no podía ser otro. La maravillosa Wishmaster, cuyo coro cantado por todo el público se debe haber sentido hasta en Argentina, fue un regalo para un público absolutamente extasiado y agradecido, con la entrega de este afiatadísimo quinteto nórdico, que recibió una cálida ovación antes de retirarse del escenario.

Sin dudas, estas dos horas (y algo más) de adrenalina y emoción quedará grabado a fuego en nuestras memorias, oídos y corazones durante mucho tiempo. Una banda chilena emergente nos hizo vibrar, y un quinteto finlandés consagrado nos llenó el alma y los oídos y nos transportó a otro mundo. Y por último, hay que señalar algo muy especial. Cuando las bandas tocan en el escenario del Providencia, no quieren irse, y realmente les duele tener que dejar a ese maravilloso grupo de fieles seguidores, quienes entregan su alma y se rompen las gargantas al ritmo de las guitarras afiladas y melódicas. Es de esperar que esa aura que el público chileno posee, no se muera nunca. Y con bandas como Nightwish, la mística está asegurada.

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Setlist de Nightwish:

– Intro
– Bless the Child
– End Of All Hope
– Come Cover Me
– Kinslayer
– Dead To The World
– Ever Dream
– Tenth Man Down
– Crazy Train (Cover de Ozzy Osbourne)
– Sacrament of Wilderness
– Slaying The Dreamer
– Beauty Of The Beast
– Over the Hills And Far Away
Encore
– Sleeping Sun
– Beauty And The Beast
– Wishmaster

10 comentarios
    • Alex Perez Piccinini Dice:

      Pense que era el unico que aun rayaba la papa con este concierto, a pesar de haberlos visto varias veces mas

  1. Alex Perez Piccinini Dice:

    Si alguien mas viene a este rincon olvidado en el tiempo pueden escribirme en fb, seria bueno encontrar gente que fue a este concierto.

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