El undécimo trabajo de estudio de los franceses Nightmare, “Aeternam”, arranca con un riff como perdido en el tiempo que va subiendo su potencia hasta que la acompaña la batería para abrirle la puerta a Temple Of Acheron, una composición pesada y oscura que deja bastante satisfecho aunque no brilla de manera especial, excepto por el trabajo vocal de Marianne “Maddie” Dien, que se luce con distintos matices y el sonido que logran en la sección de solos, donde se asoma un guiño al Black Metal.

Con un poco más de violencia arranca Divine Nemesis, que mantiene el ritmo y los riffs pesados, con una Maddie mostrando más rabia en su voz y un trabajo en las guitarras de Franck Milleliri y Matt Asselberghs de muy buena calidad, siendo un punto bastante alto del álbum, llevando a lo clásico en el puente antes de los solo, que le da un toque excelente.

Casi en la misma línea arranca The Passenger, adentrándose en un sonido más oscuro en plan ocultista, con un ritmo cadente que acompaña de manera magistral las líricas y un coro que pareciera traer algo de esperanza en medio de todo, pero las letras aclaran que no es así.

Con un sonido un tanto lejano del bajo de Yves Campion, que marca el riff de las guitarras y toda la base rítmica con el tremendo aporte de Niels Quiais en los tarros, se nos viene encima Downfall Of A Tyrant, track que se aleja un poco de la oscuridad, manteniendo la potencia de lo pesado, dejando pasajes donde las cuatro cuerdas pueden lucir más, convirtiéndose en un punto muy alto de la placa.

Nuevamente Campion nos da la bienvenida, esta vez al Crystal Lake, dando paso a un pasaje tremendo en que la voz de Maddie se pasea cual fantasma sobre la línea de bajo, dejando unos minutos de pasividad hasta un golpe de potencia que despierta a los muertos para mantener la cadencia de la pesadilla.

Lights On nos trae un pequeño revival con un sonido clásico, como sacado de un disco ochentero pero con la suficiente frescura para disfrutar este midtempo que musicalmente no brilla mucho, pero mantiene una tremenda línea vocal, solos de fino corte y las energías en el nivel preciso.

El title track hace su entrada con un tremendo toque de Thrash Metal, riffs acelerados y violentos nos dan la bienvenida a Aeternam, que levanta a cualquiera que pudiera haber quedado un poco descolocado con el track anterior, un clásico instantáneo de los franceses podría decirse, puede ser fácilmente el punto más alto de esta placa.

Con un rabioso y pesado riff llega Under The Ice, correcto tema, sin muchas luces propias dentro de lo que ha venido siendo el álbum pero con muy buenos pasajes musicales, incluyendo algunas voces guturales sobre un riff algo influenciado por el Black Metal, pero que termina siendo una mezcla que no cuaja muy bien y deja con un sabor a poco, como que tenía más potencial musical.

Casi con la misma fórmula pero mejor elaborada se deja caer Black September, un ritmo constante que recuerda un poco a lo que viene haciendo Arch Enemy hace un tiempo, pero que mantiene su sonido propio, con una batería solida y riffs potentes que le dan un buen pase a las voces guturales que acompañan a Maddie en los pasajes precisos. Justo cuando empieza a parecer un poco monótona viene el quiebre rítmico que da paso a los solos y cierra como otro buen track, aunque sin ser nada del otro mundo.

Así llegamos al final que arranca con una pesadilla escuchada por radio o algo por el estilo, lo que da paso a Anneliese, en el mismo ritmo que el track anterior nos cuenta sobre una posesión demoniaca y la lucha en su exorcismo, una pequeña ópera con (pudimos reconocer) tres protagonistas: Anneliese, el demonio y el exorcista. Buen cierre para un muy buen álbum, entretenido de principio a fin igual que el disco, con un toque más teatral que permite disfrutar el capitulo final de este trabajo que, en menos de cincuenta minutos, entrega buenas piezas y termina recordando la eterna lucha entre el bien y el mal como dirían algunos.

Un debut más que correcto para Marianne “Maddie” Dien, dejando con ganas de más después de todos estos años de carrera, no cualquier banda se mantiene activa desde 1979 y sigue apostando a nuevos sonidos, especialmente cuando consideramos que Francia no es famosa por exportar muchas bandas de Metal en cualquiera de sus variedades, aunque sí encontramos muy grandes exponentes del género y, claramente, Nightmare es uno de ellos en la veta más Heavy y Power Metal, lo que nos deja esperando una próxima entrega que, considerando el tiempo que nos ha permitido (u obligado) tener la pandemia, podría llegar dentro de poco.

Por: Seba Miranda