Minerva – Los Ecos Del Viento

De manera similar al concepto visual de la carátula, Minerva se divide en dos matices que se resuelven dentro de su lanzamiento “Los Ecos Del Viento”. La banda se compone por Pablo Leal en bajo, Felipe Maturana y Álvaro Fuentes en guitarra, Hans Leiva en batería y Pablo Díaz en vocales. Cinco miembros bajo el nombre de la deidad grecolatina de la artesanía y la guerra, que se manifiesta a través del Death Metal melódico que producen con sobrada técnica. Luego de tres lanzamientos de corta duración, el primer LP de Minerva nace de la mano técnica de Nicolás Arce (Polímetro, Húsar, BattleRage entre otros) junto al productor de discos de Criminal y Lock Up, Dan Biggin (Criminal, Pentagram Chile), dueño de los estudios HVR, lugar donde el mastering “Ecos” fue realizado. La mezcla y producción, por su parte, se realizó en AST.

El álbum comienza con el intro MP20L6, una escalada de tensión que prepara las ansias para la primera canción En Sí Mismo. Un pesado inicio de sonidos profundos y luego de guitarras abriendo paso a la melodía, acompañado de sonidos digitales que luego del primer verso gutural se suspenden hacia la abertura espacial del coro, anormalmente melódico y desautomatizador, ya que, nos desvía de la asociación rápida que se podría hacer de esta banda con la escena de Gotemburgo (que definitivamente es influencia). Las voces se pasean por notas limpias, además de guturales altos y bajos, y se hacen múltiples en los énfasis estructurales de la canción, narrando en tercera persona versos dedicados a la introspección de un sujeto pasando hacia otro estado de conciencia. Lo que llama la atención, es que Minerva tiñe el sonido de una manera mucho más “cristalina” que, por ejemplo, Dark Tranquillity, compartiendo muchos elementos en común, pero entregando otro carácter, en donde la voz limpia de Pablo Díaz juega un rol importante. Creí En Ti es un ejemplo de esto: la aparente antítesis del blast beat lento a través del midtempo, tan propio de las canciones pesadas, se antepone la predominancia de la melodía en el coro. En similitud de logro con Soilwork (en especial los discos “Figure Number Five y “Stabbing the Drama“), el contenido lírico es para nada hermético, dejando claro el mensaje y la audibilidad de cada palabra hecha viva desde la pluma, tomando distancia de aquellas bandas que prefieren una aproximación más sublime en la presentación de los contenidos y el tono en general que adquieren los instrumentos.

Detrás De La Máscara, que también es la canción que le dio el nombre al EP del 2016, sigue en la misma línea, pero esta vez relegando la voz limpia como voz de soporte. Los sonidos digitales también cuentan con más participación, encargados de conducir la canción a través de sus humores. La presencia de las guitarras es ineludible, en especial la sección rítmica, acentuada por el pedal de distorsión que caracteriza la canción. También es el caso con la canción siguiente Despierta, que acelera la cadencia del álbum con un comienzo fuerte, para luego evolucionar hacia el desarrollo paulatino del coro. Este luego se repite continuamente hasta finalizar con aquella voz interna, alternándose en cada oreja, que comanda el despertar que titula la canción.

Mis Fuerzas Para Luchar se encarga de bajar las revoluciones y reforzar la temática platónica que ofrece la banda. Como Dante en busca de Beatriz, el hablante lírico se abre paso a través de los miedos, motivado por la esperanza y los recuerdos. El primer verso, acompañado de una sección acústica, da un cálido matiz para una voz dual, suspirada y limpia, para efecto dramático. La guitarra líder comienza tímidamente a dar indicios de una disonancia melódica que luego se haría parte del quiebre instrumental y culminaría en el coro.

Tiempo Atrás (Ahogado en un Mar de Dolor) se percibe como una continuación temática que muestra en mayor énfasis el lado oscuro de esta trágica vía lírica. A este punto, las letras indican claramente la ordalía del héroe, sólo queda navegar en dolor. Esta canción se queda con mi preferencia en el uso de los sonidos digitales, que hacia el epílogo de la canción resaltan de manera asombrosa junto a los riffs y la presencia inconfundible del bajo fuzzy prestidigitado por Pablo Leal (“tengo en mis manos la llave para terminar con este infierno…”).

Con un inicio similar a Detrás De La Máscara, el octavo track, titulado Grítalo Al Viento, da justo en el blanco si se está en búsqueda de algo más clásico: una canción sin muchos valles de intensidad y con riffs variados que mantienen la atención constante sobre la pista. El duelo de guitarras—a cargo de Maturana y Fuentes—es pulcro y esquemático en sus progresiones, con un moderado tapping y sin ningún tipo de sobrecargo o cacofonía de tonos.

De un estilo similar, continúa el caballo de batalla de Minerva desde el 2015: Antihéroe, un tema movido y amigable con el headbanger. Los complementos digitales que aparecen en el coro pasan a segundo plano y, para ser honesto, podrían perfectamente ser prescindidos. De manera contraria, los instrumentos brillan y se roban la película, haciendo éste el segmento más “prendido” del álbum.

Y hacia el final de “Ecos”, Minerva deleita con un toque más oscuro en su sonoridad mediante Umbral del Miedo. La voz de Díaz, como en los primeros temas, contrasta esta atmósfera con un coro melódico conducido por el mismo efecto espacial de la misma sección de Antihéroe. Y es debido a estos riffs más oscuros que este décimo track se diferencia de las demás canciones del disco, por añadidura, la canción resulta más familiar y fácil de asociar a los últimos trabajos de Dark Tranquillity. Es una buena polarización conforme al tema siguiente que titula el disco: Ecos del Viento, una balada en la cual Díaz se luce en los registros bajos del verso. Conforme a la progresión de la canción, los instrumentos se van añadiendo hasta realizar un clímax anunciado por el solo de guitarra y posteriormente escoltado por el arreglo de violines. De vuelta a la solitaria guitarra acústica, el tema finaliza en un fade out de manera quizás muy abrupta conforme al momentum que iba tomando la canción. De todas maneras, una finalización de broche que da por concluido al álbum bautizado bajo el mismo nombre.

Minerva es una banda de una línea muy clara y de influencias marcadas, sin embargo, su postura es original y presenta otra substancia en comparación a la mayoría de bandas que resaltan más la faceta Death que por sobre la melódica. Si las guitarras son el lúpulo y la batería la cebada, el bajo aquí cumple un fundamental rol como levadura, ya que es el pilar que le da continuidad al sonido que muchas veces fluctúa en acordes eléctricos disonantes y riffs muteados, junto a la batería veloz y la dualidad gutural/limpia de las vocales. Grande Minerva, aguante el Metal en español.

 

Gabriel Rocha