Mike LePond’s Silent Assassins – Pawn and Prophecy

En el año 2014, Mike LePond (bajista de Symphony X) decidió empezar su proyecto solista all-star en compañía de su compañero sinfónico Michael Romeo, “Metal” Mike Chlasciak y Allan Tecchio (Watchtower, Seven Witches), con quienes lanzó “Silent Assassins”, que si bien es cierto pudo haber pasado inadvertido para muchos, el disco no estuvo ajeno de muy buenas críticas.

Cuatro años más tarde, el trío LePond-Romeo-Tecchio reclutan algunos vocalistas de apoyo (Andry Lagiou, Noa Gruman, Veronica Freeman, Phyllis Rutter) y guitarristas invitados (Lance Barnewold, Rod Rivera), quienes comandados por el prodigio de las cuatro cuerdas dan vida a la presente entrega llamada “Pawn and Prophecy”.

El disco arranca con Masters of the Hell, un tema entretenidísimo que las tiene todas: comienza con un coro de voces bien powermetalero y melódico, luego sigue con un riff medio crossover que desemboca en estrofas frenéticas, en donde los gritos de Tecchio y la doble pedalera endemoniada del PC de Michael Romeo invitan a moshear con todo lo que se tiene. El coro es la única parte que parece entregar un poco de calma en una canción llena de pasajes frenéticos y que termina de la misma forma que empieza, melódico y poderoso al mismo tiempo. Una soberana patada en la cabeza para inaugurar el presente álbum.

Black Legend se titula el segundo tema del disco y vaya que bien le calza el nombre a la canción porque al igual que el track anterior, es un pedazo de temón. Eso sí, tiene otra onda, esto es Hard Rock, y del bueno. Una mezcla perfecta entre Rock & Roll y Heavy Metal que destila sentimiento y actitud… esto sumado a una ejecución instrumental perfecta guiada por la potente base rítmica que comanda el bajo de Mike LePond, no hace más que consolidar un tema sólido y directo que seguro encuentra su espacio en el espíritu rocanrolero que todo metalero lleva dentro.

Otro giro musical nos presenta el tercer tema de la placa, Antichrist. Una mezcla interesante de sonidos más modernos, pero a su vez muy enraizados en el Heavy Metal de fines de los 90’ es lo que presentan los asesinos silenciosos en este track. Algo de Adrenaline Mob se percibe, algo de Symphony X tambien, pero definitivamente también hay algo de Judas Priest, lo que hace de Antichrist una canción interesante, compacta, maciza y que por sobre todo, que funciona muy bien.

Si la estrella del show es Mike LePond, obviamente la especialidad de la casa es el instrumento de cuatro cuerdas (aunque en el caso de LePond, serian probablemente cinco o seis), y en I Am the Bull, el bajo es sin duda el protagonista principal. La canción se estructura entorno a dicho instrumento, y la performance de Mike es sencillamente notable… es menester recalcar que pese al protagonismo intencionado que tiene el bajo en esta canción, el instrumento está al servicio de la composición, y no al revés. El resultado es una canción algo más reposada que las anteriores pero igual de buena, y que curiosamente no se percibe solamente como un solo de bajo extendido, aun cuando en cierto modo lo es.

Avengers of Eden es otro de los cañonazos que entran al podio de “Pawn and Prophecy”. Aqui la formula es sencilla, no hay mezcla de estilos ni experimentos parecidos. La propuesta es directa y puta que se disfruta. Un trallazo de esos que duran tres minutos nada más, con un riff endemoniado que no te suelta, un ritmo de doble-pedal-estilo-metralleta incesante, un bajo que suena más fuerte que nunca y un coro que entra a la primera y te obliga a levantar el puño y cantar como si no hubiera un mañana. ¡Puta el tema bueno hueón ohhh!

Probablemente suene repetitivo y sea difícil de creer que todos los temas son así de buenos, pero adivinen que, Hordes of Fire es ¡igual de excelente que los anteriores! Con una cadencia un poquito más reposada, esta canción vuelve a adentrarse en esos terrenos en donde el Hard Rock y el Heavy Metal conviven en armonía, donde lo mejor de cada género contribuye a crear un monstruito que crece orgánicamente con cada escucha. A nivel compositivo el tema brilla con luz propia, pues además de la pasión y técnica que se despliega en cada compás, la cantidad y calidad de arreglos que hay en Hordes of Fire es notable.

Con The Mulberry Tree, penúltimo tema del disco, llega otra vuelta de tuerca porque aquí las distorsiones, los gritos y el mosh quedan afuera de la ecuación, y son sonidos acústicos los que protagonizan una canción que se percibe como una mixtura de tres elementos principales: música celta, guitarra española y un relato al más puro estilo Tenacious D. Sí, suena super raro, pero créanme cuando les digo que el híbrido funciona perfecto. Mención aparte a Rod Rivera en los pasajes de guitarra flamenca y a Tecchio, quien interpreta de forma perfecta la historia que nos van contando en The Mulberry Tree.

Finalmente, la guinda de la torta llega con el tema homónimo del disco, basado en la obra de William Shakespeare “Macbeth”. Pawn and Prophecy dura nada más ni nada menos que… ¡Veintiún minutos! Cual Transatlantic o Shadow Gallery, estos tipos ni se arrugan para interpretar un tema de veintiún minutos que es, adivinen qué… ¡glorioso! No es ningún misterio que los temas así de largos casi nunca calientan a nadie, porque son prácticamente inescuchables, pero este tema se deja escuchar con facilidad, es entretenido y se pasea por todos los estilos posibles que tuvieron cabida en temas anteriores… y más. No es una epopeya épica como The Odyssey (Symphony X) o un ejercicio exhaustivo de progresiones y virtuosismo en la onda de Transatlantic… Aquí hay Heavy Metal, Hard rock, Metal progresivo, shreddings, rocanrol, coros angelicales y gritos desgarrados, todo brillantemente ensamblado. Hay pasajes que podrían ser extraídos de la discografía de Elvis Presley, Symphony X, ZZ Top, Racer X, Deep Purple, Savatage, Led Zeppelin, Therion y Jethro Tull, ¡todo junto! Aquí los créditos son para Mike LePond por semejante composición, que podría haber sido separada fácilmente en cuatro canciones distintas por razones de índole comercial, pero el hilo conductor es tan coherente que hace sentido que sea una sola gran obra. Mención aparte a los mini solos de bajo entre cada una de las partes que componen la canción, marca registrada de LePond, que no solo son un despliegue de talento sino que se perciben como un conector apropiado para cada una de las partes del tema. Y que no se me olvide reconocer el trabajo de Tecchio que hace un trabajo excelente cantando y, más que eso, relatando la historia. Tampoco se puede dejar de destacar al siempre robusto Michael Romeo, encargado de dar vida a las extraordinarias líneas de guitarras que presenta esta composición, todos acompañados por las tremendas atmósferas interpretadas por el otro sinfónico invitado, míster Michael Pinnella. El resultado es impresionante, una canción sencillamente extraordinaria.

Al momento de concluir y evaluar este disco, la verdad es que no hay otros calificativos que agregar a las loas ya mencionadas. Mike LePond hizo un trabajo genial en “Pawn and Prophecy”. Una hora de música que te vuela la cabeza sin descanso. Probablemente no es un disco que vaya a cambiar la historia del Metal, porque no inventa nada nuevo, más bien amalgama distintas influencias de manera soberbia, dándole un sello, un toque personal y distintivo. Logra un sonido característico, suena a algo que no hemos escuchado antes, lo cual es encomiable. Por otra parte, tampoco es un disco que vaya a quedar en el olimpo de los mejores discos jamás producidos, pero ciertamente estará dentro de lo más selecto de su carrera y será uno de los grandes lanzamientos de este año.

“Pawn and Prophecy” es un disco honesto, innovador, apasionado y que derrocha talento, gracias a sus composiciones directas pero a la vez llenas de arreglos. Todo coronado por una obra de veintiún minutos que no deja detalles al azar y es reflejo de un trabajo serio, virtuoso y apasionado. Golazo de Mr. LePond y compañía. 666% recomendado.

 

Hernan Borquez