Después de salvar al Universo tras la llegada del nuevo milenio, los poderosos e inmisericordiosos metalians están de vuelta el 2002 con una nueva producción, el tercer episodio denominado Hero-Nation Chapter Three.

Metalium tiene la fama y peso de haber entregado dos trabajos de sobresaliente calidad en el pasado: Millennium Metal (1999) y State Of Triumph (2000). La banda tuvo un meteórico ascenso en la escena metalera y dio forma, junto con Primal Fear entre otros conjuntos, a la “Generación Painkiller”, llamada así por la notoria influencia de Judas Priest en estas nuevas agrupaciones alemanas. Metalium se tomó por asalto a Europa con su poderoso estilo, guitarras sucias, demoledora batería, impresionante sonido y ritmo del bajo por parte del cerebro del grupo, Lars Ratz, y la más increíble voz en la línea de Kiske del recién llegado al negocio, Henning Basse. Es fácil deducir que la vara había quedado muy alta.

Este tercer capítulo describe una evolución en la música de Metalium, el cambio más radical que ha experimentado hasta la fecha. Hero Nation es un juego de palabras que une hero y reincarnation para dar testimonio de qué trata la historia del álbum, la reencarnación del espíritu del Metalian –protagonista de las anteriores sagas– en seres humanos que cambiaron el orden cósmico en distintas culturas, civilizaciones, lugares y épocas, sean héroes o villanos, idolatrados u odiados. El Cid Campeador, Juana de Arco, Odiseo, Francisco Pizarro y Rasputín, los héroes nunca mueren es la moraleja.

Pero refirámonos a la música, lo controversial de Hero-Nation… Sí, en comparación con los álbumnes anteriores, las canciones son más melódicas, con coros en tonos mayores y dirigidas por ese rápido juego de doble bombo y caja característico del estilo, es decir, himnos Power Metal. Esta fórmula se repite en la mayoría de los temas del disco, con la excepción de Odin’s Spell, Accused To Be A Witch, Fate Conquered The Power y la balada donde Basse hace dúo con la soprano Carolin Fortenbacher, Infinite Love.

Pero sólo al llegar a la mitad del disco, uno se empieza a preguntar dónde quedó la potencia de antaño, qué pasó con el sonido de la batería –débil presencia del doble bombo– y adónde se fue el omnipresente bajo de Ratz. Hasta las guitarras perdieron esa suciedad y carácter en los solos. Tal fue mi impresión que revisé la carátula y el CD para cerciorarme de que en realidad estaba escuchando Metalium. Pero la impresionante voz Henning Basse, a mi juicio, uno de los mejores cantantes de Alemania, sigue tan espectacular como siempre.

Las canciones son parejas pero no se pueden comparar con los bombásticos temas llenos de adrenalina a los que nos tenían acostumbrados, ninguno de ellos. Revenge Of Tizona y Throne In The Sky se acercan, pero sólo eso. Mientras más veces escucho Hero-Nation, más echo de menos sensacionales canciones como Fight, Dream Of Doom o Inner Sight. Así, todos estos elementos hacen que nos topemos ante un disco típico de Power Metal, común y corriente, nada del otro mundo como lo son los escenarios de batalla del Metalian descritos en los primeros capítulos.

Cabe hablar de la participación de Don Airley en los teclados, músico invitado para la producción de Hero-Nation quien ha participado en bandas legendarias como Rainbow, White Snake, Black Sabbath y Ozzy nada menos.

Hay que destacar el excelente cover Heart Of The Tiger, versión arreglada con Metalium –según la historia, poderoso elíxir que da fuerza e inmortalidad al Metalian– de la composición del pianista concertista Illiad Scherony (al menos así se pronuncia, disculpen la inexactitud). Además, el bonus disc contiene una sensacional pista multimedia que incluye una reseña del álbum, referencia de los miembros de la banda y músicos invitados, discografía, wallpapers y protectores de pantalla, video en vivo del tema Fight y vínculos web, entre otras cosas. En ese mismo CD se pueden encontrar dos cortes en directo: Dream Of Doom (temazo) y Smoke On The Water.

Al final, a pesar de la notable producción, “yapas” y demases, Hero-Nation me decepcionó. El cambio, más que un avance, muestra un retroceso hacia un sonido más convencional y común. Las canciones son buenas, pero no para el potencial y talla de Metalium. Disculpen la majadería, pero con los dos capítulos anteriores, este grupo se llamaba METALIUM (nótense las mayúsculas). Ahora, con el tercero, pasan a ser Metalium, un grupo de Power Metal más. Pero recuerden… Heroes never gonna die!!