Megadeth en Chile

Es cierto que es la enésima visita de Megadeth por estas tierras, pero muchos aún no nos aburrimos de verlos tocando. Y es que la banda del «colorado» despierta esa fidelidad incondicional  que hace que cada visita a nuestro país nos deje ese «algo» que muchas veces resulta inexplicable.

Esta vez habría algunas novedades respecto a los shows anteriores. La primera de ellas desde luego era que interpretarían canciones de «Dystopia«, álbum que sin dudas enmendó el rumbo y trajo de vuelta la agresividad y el vértigo que los hizo tan conocidos. Seguido de esto viene quizás lo más interesante de presenciar: una nueva formación, donde tanto uno «de los nuestros» como Kiko Loureiro, como el baterista belga Dirk Verbeuren tenían la misión de ganarse el cariño del público chileno y demostrar que la camiseta no les pesa bajo ninguna circunstancia. Eso sí, antes de esto Saken debía calentar los motores en un Teatro Caupolicán que poco a poco comenzaba a recibir a los metaleros que se agolpaban en las ubicaciones que iban quedando.

SAKEN

Siendo las 19:54 hrs., y ya con unos 2.500 espectadores en el Teatro, se apagan las luces para dar comienzo a la presentación de los compatriotas, que vendrían a defender en vivo su última placa llamada «Dense & Thick» (2015) con la que nuevamente se han ido abriendo paso dentro de la escena nacional. Sin dudas un golpe enérgico para ellos mismos fue la tremenda ovación que se llevaron una vez que sonaron los primeros acordes de una poderosa intro con la que fueron calentando los ánimos antes de interpretar el primer track en sí. Rápidamente arremeten con ese hachazo que es Fuck & Roll, canción que por lo demás desataría el primer mosh pit luego de que el vocalista Carlos Quezada exclamara «Vamos!» incitando a todos a que se unieran a él. En una primera impresión me pareció que el sonido estaba saturado y a un volumen un tanto elevado, pero esto de ninguna forma impidió que Álvaro Font se luciera con cada una de sus intervenciones en las seis cuerdas. Un punto aparte es la base rítmica de André Bravo y Rodrigo Velázquez, que nos sorprendió a todos con un breakdown ejecutado a la perfección durante la parte media.

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La primera revisión a «Hell Within» (1997) vendría con la brutal Nasty Gods. Imposible no destacar el trabajo de pies y sobre el ride de André, quien en las partes instrumentales realiza los cambios de tiempo como si nada, llevándose así todos los aplausos. Por su parte, los más entusiastas del público apoyaban con los típicos «Eh! Eh! Eh!«, mientras que el resto seguía muy de cerca la performance de los santiaguinos. Mismo asunto con MDFK, donde fácilmente presenciamos la mejor interpretación del frontman, que a estas alturas demostraba una confianza absoluta en lo que nos estaban presentando. Una gran postal fue cuando buena parte de la cancha se animó a cantar el estribillo con los puños en alto en repetidas ocasiones.

Mientras de fondo sonaba la bella Into The Garden Of My Evil Dreams, los músicos ya se alistaban para el siguiente tema. La escogida de cara a la segunda mitad del show fue 13 (Man In Black), donde la intro sonó como un verdadero cañón que entre otras cosas sirvió para traer de vuelta el mosh y los saltos descontrolados una vez que Carlos comienza a escupir el primer verso. Por su parte, Álvaro se despachó el solo de guitarra con una soltura envidiable, siempre apoyado por André y Rodrigo, que continuarían arrollando todo a su paso durante XFF (The Circle of the Snake), ya que musicalmente hablando, acá la banda mostró su mejor faceta con un ritmo frenético que no se toma pausas.

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Antes de despedirse, el vocalista da las palabras de agradecimiento correspondientes para luego gritar «Queremos verlos a todos ahora, motherfuckers!«, desatando la locura conforme tocaban la clásica Pieces. A muchos nos llamó la atención como poco a poco construyeron el outro, de tal manera que cuando los instrumentalistas alcanzaron una perfecta sincronía, fueron capaces de hacer temblar el piso del teatro demostrando toda su potencia. De esta forma, a las 20:27 hrs. ponen fin a su presentación donde demostraron con creces que merecían estar sobre el escenario de un concierto de tal magnitud e importancia. Por sobre todo hay que destacar la cohesión entre los músicos y los asistentes ya que estos últimos respondieron de muy buena manera ante la propuesta de los nacionales, viéndose reflejado en las ovaciones cerradas que recibió la agrupación una y otra vez. ¡Bien por Saken!

Setlist de Saken:

  1. Intro
  2. Fuck & Roll (Love Song)
  3. Nasty Gods
  4. MDFK
  5. Into The Garden Of My Evil Dreams
  6. 13 (Man In Black)
  7. XFF (Circle of the Snake)
  8. Pieces

 MEGADETH

¡¿Día martes y el Caupolicán lleno?! En serio lo decimos, desde hace años que no veía tanta gente dentro del recinto de San Diego, situación que no sólo es satisfactoria ya que Megadeth sigue demostrando el poder de convocatoria que tiene, sino que también fue signo de que viviríamos una noche redonda en todos los aspectos posibles, con 4.500 personas que adquirieron todas las entradas del show. El primer aspecto a destacar, desde luego es la gran escenografía que se encontraba armada sobre el escenario. Una especie de colisionador -que contaba con pantallas pequeñas sobre su estructura- tenía la batería ubicada al centro haciéndola mucho más visible. Todo esto acompañado con máquinas de humo que como veríamos, ayudarían a ambientar cada canción. Como si esto fuera poco, todo el aparataje estaba coronado con una gran pantalla central en lo alto del teatro, dando cuenta de la calidad visual a la que nos enfrentaríamos.

Mientras aguardábamos el inicio del show, no deja de sorprender el amplio rango etario que había entre la audiencia. Gente de todas las edades observaba a modo de entretención cómo algunos se pasaban desde la platea hacia la cancha. Si bien todos lo lograron con éxito, los más desafortunados sufrían una estrepitosa caída entre la gente que se encontraba más próxima a los palcos.
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Tras mirar el reloj repetidas veces, finalmente a las 21:07 hrs. se apagan las luces y se produce esa estrepitosa reacción con la que aumenta la adrenalina y la ansiedad por que los músicos salga a escena. Mientras escuchamos Prince of Darkness de fondo, es justamente cuando en las pantallas aparecen las clásicas grúas que van formando el logo de la banda pieza por pieza, aumentando cada vez más la tensión de cara a lo que se vendría. Rápidamente se deja ver el recién ingresado Dirk Verbeuren, quien enérgicamente saluda a los presentes para luego pegar un par de platillazos y hacer que el resto de los músicos salgan a escena arremetiendo con el clásico incombustible llamado Hangar 18. ¿Qué se puede mencionar que no se haya nombrado antes? Unos cuantos acordes y Megadeth ya tenía a todo el público en el bolsillo. Tal vez solo resta mencionar las imágenes conspiracionistas relacionadas a la ufología que se proyectaban en cada una de las pantallas. O que en esta oportunidad la atención para varios de nosotros estaba puesta sobre Kiko Loureiro, ya que esta era su primera «prueba de fuego» y debía demostrar que estaba ahí para dar cátedra en cada uno de los solos de esta canción. ¡Y vaya que cumplió! Si bien quienes seguimos a Kiko desde Angra y lo hemos visto en vivo varias veces conocemos de sobra sus capacidades, siempre está presente cierta incertidumbre, puesto que ahora se encontraba tocando con una banda de las ligas mayores del Metal mundial.

Dejando de lado esto último, es notable como cada uno de los asistentes sabe qué hacer en cada momento del tema. Me explico: hay partes donde todos cantan las estrofas, luego debes corear la melodía de las guitarras y otras en las que hay que saltar con los cambios de tiempo de la batería. Está también la parte de los solos, donde luego de cada redoble todos gritan al unísono «ME-GA-DETH!» como si de eso dependiera su vida. ¡Qué temazo señores! Debo decir además que si alguno esperaba otro corte para empezar el concierto, déjeme decirle que pecó de ingenuo, ya que es de conocimiento público que el «colorado» tiene sus caballos de batalla y en esto no transa ni por un segundo.

La primera revisión a «Dystopia» vendría de la mano del opening track del álbum. The Threat Is Real partió con el líder y frontman solo en escena tocando el riff inicial para que luego se le una el resto de la banda. Pero vamos por parte. Dirk destacó de sobremanera tocando como un reloj de principio a fin. David Ellefson y Kiko apoyando continuamente las segundas voces en los coros y finalmente Mustaine que es un show en sí mismo. Buenos solos, la sección de cuerdas robándose las miradas al centro del escenario, y nosotros a su vez atentos a cada detalle. El resultado no es otro que una cohesión impresionante de esta nueva alineación. Destacable a su vez es lo que sucedía tras escena, ya que veíamos como Vic Rattlehead era perseguido por la policía a través del mundo descrito en el concepto del LP.

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Llega la primera interacción entre Dave y la audiencia con un «Good evening!» que fue respondido por todos inmediatamente. Las correspondientes palabras de agradecimiento y nos adelanta que el próximo corte está dedicado al difunto baterista Nick Menza. De esta forma presenta la infaltable Tornado of Souls, que dicho sea de paso, mostró a un Mustaine que en su rostro no podía ocultar la felicidad en relación a la respuesta de los presentes. Tanto así que nos incitó a cantar el coro en ambas ocasiones. Y sus deseos son órdenes, puesto que no había nadie que no se supiera el «But now I’m safe in the eye of the tornado / I can’t replace the lies, that let a 1000 days go…». Por otro lado y como es costumbre, siempre va creciendo la expectación sobre cómo será ejecutado el solo de guitarra. Es la marca registrada y los fanáticos somos exigentes en este aspecto. Espero entonces no ser el único que piense esto, pero me parece que Kiko dio la impresión de que estaba en el living de su casa. ¡Lo tocó como si nada! Y si la memoria no me falla, creo que le puso algo de su cosecha por un par de segundos dándole un toque más personalizado. Por último, mención especial para los dos mosh pits en la parte posterior de la cancha que no cesaron en ningún momento. Gran, gran momento.

Cuando revisamos «Dystopia» hace algunos meses, hicimos hincapié en lo compleja e interesante que resultaba ser Poisonous Shadows. Por tanto, en base a lo ya demostrado en los tracks anteriores, no esperaba menos respecto a su ejecución en vivo. Tras la intro acústica, la banda simplemente dio clase sobre cómo llevar una pieza musical de esta naturaleza. En tanto, los juegos de luces pasaron a ser más sobrios y sin tanta parafernalia, respondiendo solamente a los cambios de la canción. Si bien bajó un poco las revoluciones, pronto entenderíamos la función que cumpliría dentro del setlist. Digo esto porque seamos sinceros, ¿cuántos se imaginaban que lo siguiente sería Rattlehead? La mezcla de sorpresa y euforia no se dejó esperar y es totalmente entendible. Cuantas veces nos decíamos a nosotros mismos «Ojalá toquen algo del Killing» y de la nada Megadeth arremete con esto. Recapitulemos cómo fue. La banda abandona el escenario y a los pocos segundos vuelve Mustaine saludando a lo largo de todo el plató a los que estaban más próximos a la reja. Tras los «Olé Olé Olé, Mustaine, Mustaine» recibe una bandera que con mucho cuidado la coloca sobre el atril de su micrófono. Es entonces cuando nuevamente da las gracias y nos desafía diciendo «les comenté que íbamos a tocar algunas cosas antiguas… a ver si la reconocen«. Así, de la nada comienza con el riff para luego exclamar «Well, here I come!». Listo. Un descontrol total en todo el recinto, que tuvo su clímax durante el «You, your head, is pounding with pain / You shake loose parts of your brain». Punto aparte fueron las viñetas de cómics que mostraban bocetos de Vic para darle un toque vintage al asunto. ¡El público chileno la merecía!

Y si lo anterior fue descontrol, lo que siguió fue caos con todas sus letras. Wake Up Dead es otra infaltable y fue recibida como tal. Al igual que con Hangar 18, acá prácticamente nos encontramos con una coreografía de parte de los presentes. Cánticos, headbanging saltos y el respectivo mosh. Todos los saben y no dudan en ponerlo en práctica. Como es costumbre, el outro es conectado con In My Darkest Hour. Y acá me quiero detener un segundo. Sin exagerar, TODOS cantaron la letra de principio a fin. El Caupolicán se convertía en un karaoke donde cada uno iba poniendo lo mejor de sí en su interpretación. Digo esto porque no es una canción para andarla coreando feliz de la vida, sino más bien es una especie de catarsis colectiva plasmada en cada verso y en cada gesticulación de Mustaine. No puedo dejar de mencionar como durante el «I walk, I walk alone into the promised land / There’s a better place for me but it’s far, far away…» casi la totalidad de la cancha se separó dejando un gran espacio al centro cual wall of death, para posteriormente desatar un mosh descomunal que fue acompañado con una bengala proveniente desde la platea. Por esto digo derechamente que aquí vivimos el mejor momento de la jornada.

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Continuaríamos con la dupla compuesta por Conquer or Die y Fatal Illusion, ambas extraídas de «Dystopia». La primera al ser una pieza instrumental, dio paso a que toda la banda se luciera y demostrara sus atributos. Sabiendo que durante toda la canción el protagonista es Loureiro, Ellefson y Mustaine supieron restarse y pasar a segundo plano para que el músico brasileño hiciera de las suyas al frente del escenario. La segunda en tanto trajo de vuelta la agresividad una vez que se rompe la calma gracias a la intervención del bajo. Para destacar también es como los mencionados David y Dave cantan a dúo algunos versos de gran manera. Un aspecto que salió a la luz durante ambos temas, es el hecho de que dentro de la sección de cuerdas, Kiko pone esa pizca de espontaneidad y carisma que quizás al resto le cueste más. No me malentiendan, es cierto que todos son cercanos al público chileno y siempre muestran su gratitud, pero él lo lleva en sus venas y simplemente es el que más irradia felicidad produciendo un matiz necesario y más que interesante.

Nuevamente el frontman queda solo dirigiéndose a la audiencia y nos pregunta «Are you feeling good?!«. Ante la obvia respuesta dice que es momento de tocar algo del «Cryptic Writings» (1997) y nos asegura que el siguiente track hace alusión a una antigua polola de un amigo muy cercano, que era una «hooker«. Fue entonces cuando varios supimos que se refería a She-Wolf. Rápidamente comienzan a proyectarse imágenes frenéticas de un lobo a medida que la canción avanzaba, llegando al punto cúlmine en ese estribillo que es imposible no corearlo enérgicamente. Hacia el final, no queda otra cosa que resaltar lo bien que sonó la armonía de guitarras y lo bien que se mostró Dirk en cada uno de los pasajes.

Es entonces momento de que Mr. Ellefson se tome el escenario con Dawn Patrol. Quizás para muchos pasó desapercibido, pero debido al accidente que sufrió hace poco en una de sus piernas, el bajista debió utilizar una bota ortopédica que a su vez le ayudaba a desplazarse con más facilidad. También contaba con soportes cerca de su micrófono que permitían apoyar el pie para descansar de vez en cuando. Prácticamente no se notó ya que su performance no se vio opacada en ningún instante. Volviendo al tema, como todos sabemos esta es la señal inequívoca de que volverá el caos al centro de la cancha de la mano de Poison Was The Cure. Dicho y hecho, ya que una vez que toda la banda desata su poder, vuelve el mosh acompañado por otra bengala desde el mismo sector de la platea. Eso sí, nadie se queda sin gritar «Taste me!» acercándonos al final.

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Sweating Bullets sería la primera revisión al «Countdown to Extinction» (1992). Mustaine la presentó como la canción de alguien que está «loco» (lo dijo en español), y como era de esperarse, el Colorado dejó que cantáramos el primer verso para luego unirse él en el coro. Todos saltando y esperando el momento justo para levantar el puño y cantar el «… i’m chomping at the bit and my palms are getting wet / Sweating bullets!«. Mientras tanto, a través de las pantallas viajábamos por el mismo manicomio que se aprecia en el videoclip de la canción. Ojo que este aspecto es más que plausible, ya que visualmente el show fue completísimo. Está la banda, están las máquinas de humo, están las proyecciones y está la escenografía. No había forma de aburrirse o de encontrar alguna monotonía, ya que todo estaba planeado al detalle. Y bueno, siguiendo con los clásicos, qué mejor que À Tout Le Monde. Una vez que escuchamos las primeras notas de la intro, Dave nos anima a que cantemos con él. Cómo no hacerlo si es de esas canciones en las que a varios les entra una basurita al ojo. Nuevamente el teatro parecía ser una sola voz, más aún durante el sing along, donde todos acompañamos con aplausos mientras cantamos el estribillo como ya lo hemos hecho tantas veces. ¡Otra postal para el recuerdo!

Llega el turno de que Dirk sea el centro de atención absoluto y cumplió con creces al dar inicio a Trust. Todo acompañado con un excelente juego de luces a medida que iba golpeando su batería. Pronto se le une David y en un segundo ya estaba toda la cancha saltando y coreando el riff a todo pulmón. ¿Se dieron cuenta si alguno de los asistentes no se sabía el coro? Sé que puede sonar redundante, pero simplemente no puedo dejar de mencionarlo ya que la complicidad a estas alturas resultaba conmovedora. Un hecho no menor es que Kiko fue el encargado de secundar los coros, labor que históricamente le ha tocado a Ellefson. Sin dudas un cambio que logra renovar su ejecución en vivo.

Antes de escuchar el último par rescatado del último álbum, Dave hizo un gran gesto al acercarse a la reja para tomar todas las banderas que allí se encontraban para luego colgarlas sobre los atriles de los micrófonos de sus compañeros. Pasamos así a deleitarnos con Post American World donde el doble bombo parecía destruir todo a su paso. Al igual que su versión en estudio, los solos tocados entre cada estrofa la hacen bastante entretenida de ver y escuchar. De la misma forma es notable como después del interludio acústico va subiendo la tensión hasta que todo explota en una parte instrumental que sonó como un cañón. Súbitamente pasamos al title track Dystopia, del cual en primera instancia debo decir que esperaba que fuera recibida de mejor forma. Quiero pensar que muchos estaban atentos a las pantallas que mostraban como seguía la cacería por Vic, esta vez a través de una carretera próxima a la ciudad en la que estábamos situados. Luego vimos como cada uno de los integrantes cumplía una función específica para lanzar un misil hacia la mascota de la banda. Todo esto sucedía mientras la composición era interpretada de gran forma vocalmente hablando, más unas segundas voces muy bien logradas. Personalmente, una de mis favoritas del LP que mereció mucho más.

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Ya acercándonos al final de la velada, llegaba el momento de hacer retumbar todo el Caupolicán. En lo alto se leía «… For the people» y ya sabíamos lo que vendría. Sí, me refiero precisamente a Symphony of Destruction. Digan lo que digan, es imposible no contagiarse con el «Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth«, es efectivo y es una inyección a la vena para aquellos que pudieran estar cansados. Siempre me ha llamado la atención lo bien que funciona la pausa que hacen durante los versos «A warring for the heaves / A peaceful man stands tall«. En base a esto, probablemente en este punto presenciamos la mejor interpretación de Mustaine en toda la noche. Y no es algo menor, ya que el líder se mostró bastante sólido en cada una de sus líneas durante toda la noche.

«Última canción y nos despedimos«. No, mentira. Todos sabemos que esto nunca es así, pero siempre hay que disfrutar como si fuera cierto. Bombo marcando, aplausos para acompañar y Ellefson comienza con la intro de Peace Sells. Aparecen las imágenes relacionadas al dólar, al New World Order, y obviamente, a la paz mundial. Toda la banda nos incita a cantar el estribillo lo más fuerte posible y respondemos de gran forma a esta petición. De aquí en adelante entramos a territorios conocidos. Aparece el Vic Rattlehead humano y una vez que se pregunta «Can you put a price on peace?» el caos en la cancha es cosa de segundos. 22:38 hrs. y la banda se despedía en lo que sería el único encore programado.

Mientras lo más precipitados ya empezaban a pedir Holy Wars, los gritos de «Megadeth! Megadeth! Megadeth!» se fueron haciendo cada vez más ensordecedores una vez que Dave volvió a escena. Diciendo lo mucho ama nuestro país, nuevamente nos desafía al decir que el siguiente concierto de la gira será en Argentina y hay que asegurarse de que nos escuchen desde acá. Obviamente los abucheos y pifias bajaron de inmediato y pronto se dejaron escuchar algunos «C-H-I» y un cántico de «Chile campeón, Chile campeón, Chile campeón«. Pasado el momento cliché, apenas nos anuncia que el último track de la jornada es Holy Wars… The Punishment Due, cada uno de los presentes se encargó de poner las últimas fuerzas que iban quedando para finalizar una jornada épica lo más alto posible. Destacable fue la proyección de retratos de varios líderes mundiales conforme avanzaba la letra de la canción, mientras toda la cancha giraba sin parar. Como siempre, terminado el solo de guitarra, Mustaine suele presentar a cada uno de los músicos, donde la ovación fue cerrada para cada uno de ellos. Luego suele exagerar su gesticulación durante la última estrofa como solo él sabe hacerlo. Así, a las 22:51 hrs. comienzan a despedirse definitivamente ante un público que lo dio todo y que demostró porque es una de las mejores audiencias dentro del Metal. El frontman nos asegura que volverán pronto y cierra la noche con el clásico «You’ve been great, we’ve been Megadeth, good night!«.

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Todo está dicho prácticamente. Kiko Loureiro y Dirk Verbeuren dieron la impresión de llevar años en la banda, mientras que David Ellefson y Dave Mustaine siguen siendo esa institución a prueba de balas que está al frente de una de las agrupaciones más queridas en nuestro país. Personalmente, no caben dudas que ha sido el mejor show desde la noche épica del año 2012 en la que escuchamos «Countdown to Extinction» en su totalidad.

Un punto que siempre puede generar discordia sin dudas es el setlist escogido. Es cierto que la base es prácticamente la misma que han venido tocando hace algunos años, pero admitamos que estando dentro del show, poco y nada importa este aspecto, ya que la entrega es total de parte de ambas partes. Los buenos discos se defienden en vivo y prueba de ello fue lo ocurrido la noche del martes. Un sonido realmente impecable, la selección justa de canciones de su último trabajo y los clásicos que todos queremos escuchar. Señoras y señores, ¡Megadeth lo hizo de nuevo!

Setlist de Megadeth:

1. Hangar 18
2. The Threat Is Real
3. Tornado of Souls
4. Poisonous Shadows
5. Rattlehead
6. Wake Up Dead
7. In My Darkest Hour
8. Conquer or Die
9. Fatal Illusion
10. She-Wolf
11. Dawn Patrol
12. Poison Was The Cure
13. Sweating Bullets
14. A Tout Le Monde
15. Trust
16. Post American World
17. Dystopia
18. Symphony of Destruction
19. Peace Sells
Encore
20. Holy Wars…The Punishment Due

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5 comentarios
  1. Emilio Parra Dice:

    Simplemente notable! También esperé mejor recepción de los temas nuevos, o en Rattlehead por ejemplo muchos se quedaron calmados :/
    En fina, un excelente concierto, grande Megadeth!!

  2. Daniel_conce Dice:

    extraordinario concierto.!!! valió lejos el sacrificio de viajar un día martes a santiago… me sorprendió la voz de mustaine, notable. Excelente megadeth, creo podrían tocar en un lugar más grande.

    Aguante Megadeth!!!!!

  3. Byron Dice:

    Bueno, como muchos llore el no haber podido ir …creo que este concierto no era como cualquier otro, ya que con el nuevo line up se apreciarían nuevos matices ..habrá que esperar una nueva gira

  4. Dave Dice:

    Obviamente los abucheos y pifias bajaron de inmediato y pronto se dejaron escuchar algunos “C-H-I” y un cántico de “Chile campeón, Chile campeón, Chile campeón“

    Que lastima para todos esos idiotas que abuchearon que Megadeth tenga como su país favorito a Argentina, Buenos Aires está en el corazón de Mustaine como ninguna otra ciudad fuera de su pais natal. Aunque les duela, saben que Mustaine ama Argentina más. Y que lastima que se conformen con copas america, cuando tengan dos copas del MUNDO podrán decir algo.

    • Fabian Rabítö Dice:

      cual es la idea de competir por resultado de fútbol? siendo que en esa ocasión estábamos unidos por Megadeth, no es necesario alumbrarse por el fútbol en un ámbito nada que ver

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