A modo de transparencia y de contextualización de cara a lo que nos convoca, debo aclarar y admitir que Mägo de Oz probablemente debe ser mi banda favorita de toda la vida. Si bien es cierto que con el pasar de los años uno como fanático va conociendo agrupaciones nuevas, se comienza a “afinar” el gusto musical y a su vez se van explorando nuevos géneros y estilos asociados, en ocasiones como estas la raíces no se pueden olvidar. Así de simple. “La sangre tira“, dirían por ahí. Para muchos -y me incluyo-, asistir a un concierto de los españoles es casi un deber cívico. Es una forma de renovar votos, de recordar viejos tiempos y de simplemente dejar la vida cantando cada una de las canciones que nos han acompañado más de la mitad de nuestra existencia. Y esta vez no debía ser distinto. Más aun si venían a celebrar sus treinta años de carrera, prueba irrefutable de que siguen siendo una de las bandas que ha llevado el estandarte del Metal en español en lo alto tras años y años en el ruedo.

Una vez dentro del recinto de San Diego, me causó gran alegría y satisfacción el percatarme que esta expectativa y admiración por los madrileños era compartida por miles de seguidores. No exageramos al decir esto. El Caupolicán estaba hasta las banderas. Repleto a más no poder. Señal inequívoca de que el teatro se vendría abajo apenas aparecieran los músicos en escena. Pero antes de eso, desde luego que está la previa en la cancha y en la galería, tan típica a esta altura del partido. Globos, cánticos y un particular personaje vestido de Jesús (haciendo un homenaje a Jesús de Chamberí) que se paseaba por todo el segundo nivel, iban amenizando la eterna espera antes del show.

Ya acercándonos a la hora pactada, y después de cantar a todo pulmón el coro de Livin’ on a Prayer y de It’s My Life, a las 21:00 hrs. en punto se apagan las luces ambientales produciendo una de las reacciones más estruendosas de toda la jornada. Rápidamente cada uno de los integrantes comienza a tomar su posición para dar el puntapié inicial. Así, tras una pequeña intro que sirvió para que Txus se subiera a su batería mostrando una bandera chilena, no quedaba nada más que comenzar con el setlist como tal. Es cierto que las primeras notas de Maritormes sonaron algo confusas y dispersas gracias a un sonido poco definido, pero a juzgar por el caos que se produjo en la cancha, pareciera que nadie le tomó mucha importancia. Loco, tremendo hachazo inicial. La presencia de Javi Díez como tercera guitarra se hizo notar. Por nuestra parte, nadie, absolutamente nadie se quedó sin cantar el “Porque al rozarte siendo miedo amor/ De despertar y no oír tu voz/ Y que al llegar el alba a tu ventana/ Abra los ojos y sólo esté yo“. Y por si los incrédulos siguen cuestionando el nivel de Zeta, déjenme decirles que sonó simplemente arrollador. Respecto al tema en sí, si bien es un infaltable dentro del repertorio, debo decir que me sorprendió bastante que fuera la encargada de abrir los fuegos y que fuera coreada de tal forma. ¡Brutal!

 

Siguiendo con “La Leyenda de la Mancha” (1998), lo siguiente sería un clásico sin precedentes. De esas canciones que logran resumir la identidad de una banda y que parecieran ser eternas. De esas que hay que cantar como si no hubiera mañana. La verdad es que faltan los calificativos para Molinos de Viento, que derechamente fue uno de los tantos clímax de la noche. Nada más se puede agregar a esta altura, solo aplaudir a cada uno de los asistentes por dejar la vida gritando -literalmente- cada uno de los versos del track.

Zeta se adueña del escenario y se dirige por primera vez al respetable. Tras un enérgico “¡Buenas noches Santiago!“, básicamente nos habla de la celebración de los treinta años de carrera y que a continuación tocarán algo de los inicios de Mägo. Dicho esto y exponiendo mi fanatismo exacerbado, si me hubieran dado la posibilidad de elegir una sola canción para incluirla en el setlist, de forma inmediata habría exigido El Lago. ¡Temazo mundial por la cresta! Años esperando para volver a escucharla en vivo. En serio, debe ser por lejos una de las mejores composiciones de toda su trayectoria. Qué manera de cantar, madre mía. Cuánto sentimiento en apenas dos o tres estrofas. Nuevamente sentí un gran alivio al realizar una vista panorámica al teatro, comprobando que efectivamente fue una elección más que acertada. Cada uno se encargó de darle la interpretación personal y de vivir el momento como si fuera el último. Para qué mencionar el “De nuevos solos tú y yo/ El lago y una canción/ Echo de menos oír tu voz/ Una estrella te eclipsó” del final, donde nuevamente el vocalista lo dio todo llevándose todos los aplausos, siempre siendo apoyado por Patricia Tapia en las segundas voces. ¡Para enmarcar!

Nuevo speech del frontman en referencia al tour que nos convocaba y rápidamente comenzó a sonar Alma, la primera rescatada de “Gaia” (2003). Si hay algo que destacar en este punto, además del enorme recibimiento y de ese estribillo superlativo, es la gran sección instrumental que se robó todas las miradas. Cada uno brilla a su tiempo. Moha y Josema son los encargados de producir el primer quiebre, Javi le da la entrada a Carlitos y a Frank, para que finalmente todo decante en esa intervención del teclado que hace que toda la cancha salte al mismo tiempo. Por su parte Txus -dentro de sus capacidades- y Fernando recrearonla base rítmica de gran forma. Mismo asunto con Satanael, llevada con cuidado durante cada pasaje, donde escuchamos a su vez esas letras ácidas y punzantes que siempre dan que hablar.

Siguiendo con el material más antiguo, la única revisión a “Jesús de Chamberí” (1996) llegaría con El Cantar de la Luna Oscura, que como suele interpretarse en directo, contó con ese outro reggae que le da un toque especial a la última estrofa. Aquí el genio y figura por lejos es Mohamed, recordando que en los primeros álbumes el violín era protagonista constante dentro de cada canción. Prueba de esto es su intervención tras los arpegios iniciales, que marca la pauta para que caigan los demás instrumentos de un solo golpe. El resto ya es tierra conocida. Solo resta saltar y cantar el “De olvido vive y de olvido muere/ Como planta en jardín olvidado/ Sabiendo que nadie la quiere/ Sabiendo que nadie la ha amado” a más no poder. Hacia el final, Patricia Tapia se lució con unos tonos imposibles con los que bajaron los primeros “Patri! Patri! Patri!” en señal de respeto y admiración a la segunda cantante de la banda.

A modo de contraste, H2OZ vendría a representar la “Era Zeta“. Si bien está lejos de ser mi favorita dentro de los dos últimos trabajos de larga duración, le doy el crédito de tener una reacción como pocas dentro de los asistentes. Tanto así que desató un mosh con apenas las primeras notas, donde además hubo danzas y rondas entre los participantes. Y cómo no hacerlo, si toda la letra es una declaración de principios y de convicciones tras la reformulación del grupo luego de la salida de José Andrea.

La dupla conformada por El Atrapasueños y La Costa del Silencio fue otro de esos momentos para enmarcar. Es cierto que en temas de gustos no hay nada escrito, pero ningún fanático puede negar que “Gaia” corresponde a la era dorada de la agrupación. Un álbum contundente y al hueso que te deja sin respiración con temazos de este calibre. La primera mostró al cantante en su mejor forma susurrando el “Yo te cantaré una nana/ Y mi voz te arropará/ Y en tu sábana, mi aliento/ Las pesadillas se irán” con una soltura y desplante envidiable. Luego vienen los pasajes andinos de cara al último estribillo. Pedazo de canción por donde se le mire. Para la segunda no hay mucho que agregar. La temática ambientalista está más vigente que nunca y el mensaje con el pasar de los años sigue siendo el mismo. Musicalmente tuvo su clímax con el “Hagamos una revolución/ Que nuestro líder sea el sol/ Y nuestro ejército sean mariposas” que aún debe estar retumbando en las paredes del teatro.

Patricia queda al centro del plató y aprovecha de saludar a los presentes. Dice que lo siguiente será un homenaje a toda Latinoamérica, dando paso a la entretenida Y Ahora Voy a Salir (Ranxeira). Nunca he dudado de las capacidades de la cantante como frontwoman ya que cada vez que llega su turno se toma el escenario y logra llenar cada espacio con su voz, pero para nuestra desgracia el sonido aquí jugó una mala pasada. En ningún momento se escuchó con la claridad necesaria y su micrófono se perdía entre los demás instrumentos. Hasta unos acoples bastante feos se escucharon por ahí. Y es una lástima ya que sin la interpretación de mariachi el asunto va perdiendo sentido. De igual forma, dudo que esta haya sido la mejor elección para ella. Quizás Brujas o bien otra de “La Ciudad de los Árboles” hubiera sido mejor. Pero bueno, como mencionamos anteriormente, de igual forma de las arregló para salir adelante.

Hora de rescatar algo de “Gaia III: Atlantia” (2010) y las escogidas serían dos que no son para nada recurrentes en el setlist. Esto desde luego que los más fanáticos lo agradecen. Siempre y Sueños Dormidos cumplieron con poner la pausa necesaria tras la euforia de todas sus predecesoras. En ambos temas el trabajo vocal y del teclado fueron descollantes. Zeta, Patri y Javi simplemente “se las mandaron”. Nosotros por nuestra parte nos hicimos partícipes aplaudiendo como se hace en el flamenco o bien quedando en silencio para escuchar con mayor atención a ambos vocalistas.

Luego vendría una sección más que discutible considerando el tiempo que se emplea generalmente. Jamás voy a negar y dejar de aplaudir el evidente talento que poseen Patricia Tapia y Javi Díez, pero teniendo la posibilidad de incluir una o dos canciones en vez de los solos con los que cada uno logra demostrar parte de sus capacidades, es algo que no podemos pasar por alto. Repito, cada uno realizó una performance para la ovación, pero me atrevo a decir que todos hubiésemos preferido escuchar más material de algún otro disco. Dejando esto de lado, la ejecución de O Mio Babbino Caro de la cantante y pasajes de la canción principal de Piratas del Caribe en el teclado (con una discreta-discretísima participación de Txus), de igual forma lograron llevarse una gran ovación de parte de todos nosotros.

Para ponerle fin a la primera parte del tracklist, lo que sigue es párrafo aparte. Sí, es cierto que la han interpretado en sus anteriores visitas, pero estarán de acuerdo conmigo que dan ganas de escucharla en cada uno de los shows en nuestro país. Y es que Gaia probablemente debe ser una de las canciones más difícil de recrear y de representar en vivo y en directo. Ellos mismos lo han dicho. Lograr transmitir las emociones de una persona momentos antes de su ejecución requiere niveles superlativos en cada de sus funciones. Solo bastó escuchar el “Hay veces que no sé, si exprimir el sol/ Para sentir calor/ Y dudo que al nacer, llegara a creer/ Que hoy fuera a morir” para entender el contexto en el que nos encontrábamos. Lo que sigue no es nada más que disfrutar este clásico que entra en el Top 3 de las mejores creaciones de Mägo de Oz. Loco, qué manera de cantar “Me vengaré y todo mal que me hagas/ Yo te lo devolveré/ El hombre nunca fue dueño de Gaia/ Es justamente al revés“. ¡Había que dejarlo todo! Personalmente este fue el clímax absoluto antes del encore. Todos pusieron de su parte para que brillara con luces propias. Solo basta recordar la energía y la potencia de Fernando durante cada pasaje, o el tremendo solo de Carlitos en la parte media. ¿Qué me dicen de las partes más folklóricas? Bueno, así podríamos seguir un largo rato. ¡Pedazo de tema!

Una vez que la banda abandonó el plató, nuevamente los aplausos y cánticos se los llevó el Jesús de Chamberí criollo, con la particularidad de que esta vez se encontraba al medio de la cancha, siendo levantando entre el público en una especie de crowd surfing donde su misión era llegar a subirse al escenario. Todo un personaje. Pero vamos a lo nuestro. Desde luego que el epílogo debía ser apoteósico y lo más grandilocuente posible. Y así no más fue ya que tras una excelente ejecución de Diabulus In Musica, lo siguiente sería una dupla incombustible. ¿Qué más se puede decir de Hasta que el Cuerpo Aguante y de Fiesta Pagana? La primera representa el espíritu de los Mägo y de cada uno de los seguidores que literalmente viven cada concierto llevando al máximo sus capacidades físicas. Pasarán los años y el “Estamos locos de atar/ Somos trovadores que en tu ciudad/ Damos pinceladas de color a tu gris realidad…” seguirá sonando igual de estridente.

Para la última del repertorio, quedará en el recuerdo el pequeño juego organizado por Mohamed antes de que comenzara la canción como tal. Tras dedicarnos unas palabras de agradecimiento (y obviamente unas frases menos amistosas para Pinochet), dividió el teatro en tres secciones. La primera debía gritar “Fies!“, la segunda “Ta!” y la última “Pagana!“. Así, en repetidas ocasiones, el Caupolicán de pronto se transformó en una competición sana para ver quién gritaba más fuerte. Luego el asunto ya raya en la locura. ¿Vieron la reacción al medio de la cancha? ¡Descontrol total! Poco y nada importó que Txus perdiera el ritmo de forma evidente durante el solo de guitarra. Había que gastar las últimas energías de cualquier forma. Así, siendo las 22:45 horas, los españoles comienzan a despedirse ante un público que se rindió ante sus pies desde el primer segundo.

Ya está todo dicho prácticamente. Quizás solo queda mencionar algunos aspectos más visuales en comparación al show del año 2015. En aquella ocasión el concierto contó con pantallas, lentes 3D y un juego de luces mucho más depurado. Era más bien vivir una experiencia a través de Ilussia. En esta oportunidad todo fue bastante más austero. Solo un telón con la Bruja al centro y nada de parafernalia. Hasta me atrevería a decir que el sonido jamás logró su nivel óptimo. Eso sí, la respuesta del público esta vez fue un tema aparte. Ahora bien, por otro lado la duración y el repertorio escogido desde luego que da para un debate eterno. Podrían estar tocando toda la noche si de interpretar clásicos se tratase. Cada uno tiene sus gustos y opinión personal al respecto. A lo que definitivamente no le encuentro explicación, es que deliberadamente hayan decidido no interpretar tres canciones que estaban incluidas en el setlist original (La Posada de los Muertos, El Hijo del Blues y El Poema de la Lluvia Triste). Y ojo que varios se percataron de esto, puesto que los comentarios al respecto no se hicieron esperar y eran cada vez más abundantes. Pero bueno, seríamos muy injustos al crucificar toda la velada por este asunto. Lo decimos nuevamente, la conexión público-banda alcanzó niveles pocas veces vistos con anterioridad. treinta años no pasan en vano. Quiéranlo o no, Mägo de Oz sigue dando que hablar y sigue marcando pauta en nuestro país. ¡Que vuelvan cuando quieran!

Setlist de Mägo de Oz

  1. Maritormes
  2. Molinos de Viento
  3. El Lago
  4. Alma
  5. Satanael
  6. El Cantar de la Luna Oscura
  7. H2OZ
  8. El Atrapasueños
  9. La Costa del Silencio
  10. Y Ahora Voy a Salir (Ranxeira)
  11. Siempre (Adiós Dulcinea, parte II)
  12. Sueños Dormidos
  13. Solo Patricia Tapia
  14. Solo Javi Díez
  15. Gaia

Encore

  1. Diabulus In Musica
  2. Hasta que el Cuerpo Aguante
  3. Fiesta Pagana

Live Review: Gino Olivares
Fotos: Guille Salazar