La banda japonesa de Heavy Metal Lovebites, compuesta exclusivamente por mujeres, acaba de publicar su segundo disco de larga duración y su cuarto lanzamiento en menos de dos años. Estamos hablando de “Clockwork Immortality”, continuación de “Awakening from Abyss”, lanzado recién el año pasado, y a los que se suman también dos EP. Las niponas han sabido captar la atención de la prensa especializada, obteniendo el premio a la Mejor Banda Nueva en los últimos Metal Hammer Awards y presentándose en la versión 2018 del Wacken Open Air frente a miles de fanáticos.

En un género musical mayoritariamente compuesto por músicos varones, es siempre interesante escuchar bandas de Metal integradas sólo por féminas. A pesar de haber muchas bandas de renombre internacional comandadas por vocalistas femeninas, son pocas las agrupaciones mainstream en las que todas las integrantes son mujeres. Si a eso le sumamos el factor exótico de provenir de Japón, hay muchas razones que hacen de Lovebites una banda interesante de escuchar. La formación actual está compuesta por Asami (voz), Miho (bajista y líder de la banda), Haruna (batería), Midori (guitarra) y Miyako (guitarra y teclado).

El disco abre con Addicted, que desde su técnica introducción en guitarra acústica nos deja claro que estas chicas van en serio, progresando de manera veloz hacia un ritmo Heavy Metal contundente y sin concesiones. El tema tiene un cierto aire a intro de Animé, la voz de Asami destaca por su potencia y no es excesivamente chillona para lo que podríamos haber esperado. Sin respiro continúan con Pledge of the Saviour, tema que fluye naturalmente con batería y guitarras galopantes a lo Iron Maiden, con un coro pegajoso y efectivo. Los vertiginosos solos de guitarras son también brillantes. Excelente comienzo.

Rising fue lanzada como single de adelanto en noviembre y fue acompañada por un vistoso videoclip grabado junto al mar. Es un tema bastante interesante, con una estrofa inspirada en el sonido de Stratovarius, pero en la que saben agregar sus propios elementos. Según Miyako, el interludio de música clásica es un tributo a Chopin. Seguimos con Empty Daydream, canción claramente más comercial, con contagioso ritmo Power pop/disco, una línea vocal irresistible e incluso una sección central con teclados techno. A pesar de la mezcla de estilos el resultado es alucinante, siendo uno de mis temas favoritos del disco.

Cuando piensas que las chicas van a pisar el freno, estas se lanzan al ataque sin bajar la guardia con Mastermind 01. Esto ya parece una declaración de principios, dejando en claro que no se vienen con juegos. El coro es bastante melódico pero a la vez es tan acelerado que logra mantener el momentum del disco. Las niponas llevan su actitud rebelde incluso al siguiente nivel con M.D.O., una verdadera patada en la quijada. Este tema es aún más feroz que el anterior, con riffs de guitarra y ritmo cercanos al thrash, con un coro incluso algo punkie.

Journey to the Otherside me dio la sensación de estar escuchando un poco más de lo mismo. No es una mala canción pero falla en sorprender luego de una seguidilla de temas buenos. Una de las más flojitas del álbum. La cosa se vuelve a arreglar con The Final Collision, que desde su comienzo con dramáticos teclados capta nuestra atención nuevamente y nos lleva en un viaje musical lleno de emociones. La dupla de guitarras se luce tanto en los riffs como en los solos. Debemos destacar una vez más el trabajo vocal de Asami, alcanzando notas altas sin perder fuerza.

Nos acercamos hacia el final con We the United, canción de corte Power Metal que parece sacada directamente de un álbum de Helloween. La estrofa y el coro son épicos hasta decir basta, convirtiéndose instantáneamente en un himno de batalla. Otro de los puntos altos del disco. Tal como en un episodio de Animé cierran con Epilogue, la canción más larga y también la única balada entre tantos temas rápidos. La voz de Asami brilla nuevamente, y el acompañamiento de guitarra y teclado son también soberbios. Les mentiría si les dijera que no me emocioné un poquito al escuchar esta canción.

Cuando ya pensaba que este 2018 no traería más sorpresas musicales, “Clockwork Immortality” fue un agradable descubrimiento. El disco es entretenido de principio a fin y derribó muchos de los prejuicios que tenía antes de escucharlo. Lovebites deja claro que no son un truco publicitario, evolucionando enormemente con cada nuevo lanzamiento. Junto a su llamativa imagen, creo que estas chicas tienen el potencial para ascender al mainstream del Metal en los años venideros. Quizás no sea la banda adecuada para los amantes del Metal más purista, pero es completamente recomendable para quienes estén dispuestos a disfrutar de unas chicas japonesas pateando traseros.

Review: David Araneda